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La unidad bíblica. Lista de estudios extensos en esta Web sobre distintos aspectos de la unidad enseñada vigorosamente por Dios el Padre, el Hijo Jesucristo y el Espíritu Santo.

Centinelas alertas que velan por la Unidad de Fe e Iglesia. Parte II. Tema 2 de la serie de conferencias sobre La Unidad de Fe e Iglesia.

 

 

La unidad de la fe e iglesia

 TEMA 2

 Centinelas alertas que velan por la
Unidad de la Fe e Iglesia

 

En esta gráfica, un varón parado sobre un pináculo alto frente a una gran ciudad ilustra el tema Centinelas alertas que velan por la Unidad de Fe e Iglesia, Parte I.

 

Dos Partes

 Parte I

A. Muy queridos siervos y siervas de Dios, se me concede el privilegio y honor de compartir con ustedes otras enseñanzas divinas de vital importancia para la sabia ejecución de nuestros distintos roles en el Reino espiritual que Jesucristo fundó en este mundo.

B. El segundo tema de esta serie sobre La unidad de Fe e Iglesia es como sigue: CENTINELAS ALERTAS que VELAN por la Unidad de la fe e iglesia.

C. Primero, consideremos a los centinelas de Israel, aquel pueblo electo de Dios antes de la encarnación del Mesías.

1. Por ejemplo, los centinelas que velaban durante la reconstrucción de las murallas de Jerusalén en el tiempo del Nehemías.

See the source imagea) Este profeta escribió: "Y dije a los nobles, y a los oficiales y al resto del pueblo: La obra es grande y extensa, y nosotros estamos apartados en el muro, lejos unos de otros. En el lugar donde oyereis el sonido de la trompeta, reuníos allí con nosotros; nuestro Dios peleará por nosotros. También dije entonces al pueblo: Cada uno con su criado permanezca dentro de Jerusalén, y de noche sirvan de CENTINELA y de día en la obra" (Nehemías 4:19-23).

b) Discernimos cierto paralelismo instructivo entre aquellas circunstancias y las nuestras, hoy día, en la iglesia del Señor.

(1) Nuestra obra –la de edificar el Reino de Dios durante el Tercer Milenio de la Era Cristiana- ¡también es grande y extensa! ¿De acuerdo? Abarca todo el globo terráqueo y billones más de seres humanos que en aquellos tiempos remotos de Israel e Nehemías.

(2) Nosotros los cristianos sinceramente leales al Señor ¡tampoco somos muchos! Y en muchos lugares también “estamos apartados… lejos unos de otros”, geográficamente, lo cual dificulta nuestra comunión, mutuo apoyo en la obra y mutua protección.

(3) Tal como en los tiempos de Nehemías, ¡nuestros enemigos son numerosos y fuertes!

(4) Por lo tanto, debemos poner centinelas que suenen la trompeta de alarma al divisar peligros.

A la verdad, a “cada uno” le corresponde servir “de centinela”“de noche… y de día”, es decir, continuamente, aplicándonos en sentido espiritual las instrucciones dadas por Nehemías a los israelitas en Jerusalén.

2. Tratándose del tiempo antes del cautiverio babilónico, el Señor dijo al profeta Isaías: "Vé, pon centinela que haga saber lo que vea" (Isaías 21:6).

3. En aquellos tiempos antiguos, se edificaban torres en viñedos y sembrados desde las cuales centinelas velaran los campos contra animales o aves que dañaran recursos tan valiosos, o contra ladrones que entraran para hurtar las cosechas.

El propio Jesucristo se aludía a esta práctica en textos tales como Mateo 21:33.

“Oíd otra parábola: Hubo un hombre, padre de familia, el cual plantó una viña, la cercó de vallado, cavó en ella un lagar, edificó una torre, y la arrendó a unos labradores, y se fue lejos.”

Hoy día, la iglesia de Dios en todo lugar debería poder contar con centinelas espirituales, alertas y diestros, que velen contra divisionistas y otras gentes dañinas que intenten introducirse en el sembrado espiritual de Dios para robar o destruir lo que no es suyo.

See the source image4. Volviendo al tiempo de los profetas mayores, vemos que Dios puso “atalayas” para el bien espiritual de Israel, pero este pueblo rehusó hacerles caso. 

"Puse también sobre vosotros atalayas, que dijesen: Escuchad al sonido de la trompeta. Y dijeron ellos: No escucharemos" (Jeremías 6:17; Ezequiel 3:16-21; 33: 7-9). 

A la izquierda, una torre de vigilancia en un viñedo del Israel actual.

Atalaya. Sustantivo. Persona que protegía un lugar desde un lugar elevado. El atalaya sonaba la alarma ante el peligro.” [Copyright © 2013 K Dictionaries Ltdwww.es.thefreedictionary.com]

a) En la actualidad, Dios sigue poniendo “atalayas” espirituales capaces de ver peligros reales y sonar la trompeta de alarma, entre ellos, quizás, en ocasiones, a no pocos de los presentes para esta conferencia.

Sin embargo, tal como en aquellos tiempos y tierras de Israel, muchísima gente de los tiempos actuales, entre ella crecientes números de los que afirman enérgicamente creer en Dios y seguirle, dicen, efectivamente: “No escucharemos. Estamos bien ante Dios. Cada uno sirve a Dios conforme dicte su conciencia. No importa la doctrina sino un corazón lleno de amor”. Y otras cosas parecidas. Añadiendo: “No escucharemos a los alarmistas que adviertan apostasías, cristianismo mundano, cristianismo pagano, etcétera.

b) En cuanto a nosotros que militamos en la iglesia de Cristo, ¡libre el Señor a nuestras congregaciones del pecado mayúsculo cometido por los israelitas! Qué no digan jamás los feligreses: “No escucharemos”, sino que hagan caso cuando escuchen la trompeta del atalaya fiel.

Me apena tener que observar que el escrutinio de vertientes espirituales de actualidad indica que no pocos cristianos de hoy día sean como aquellos antiguos israelitas desobedientes y rebeldes, rehusando, efectivamente, escuchar cualquier aviso de peligro.

D. Los centinelas de la iglesia.

1. A la iglesia en todo país le hace falta centinelas confiables y diestros que sepan ejecutar eficazmente su oficio especializado de velar por la unidad de la grey.

2. ¿Cuenta la iglesia en este país [El Salvador, Nicaragua, México, República Dominicana, cual sea] con centinelas que velen por la unidad? ¿Con ancianos (obispos), evangelistas, diáconos, maestros y maestras verdaderamente "solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz"? (Efesios 4:1-7)

a) "Guardar" significa "defender o proteger; servir para que a una cosa no le ocurra cualquier daño o no le llegue cualquier cosa perjudicial" (Diccionario de uso del español, Tomo I, Página 1,432).

b) En el contexto de estos estudios, la "cosa" que queremos defender y proteger es la "Unidad". No queremos que sufra daño ni que le "llegue cualquier cosa perjudicial", como dice la definición.

II. Deberes y acciones del centinela que vela por la unidad.

A. Se ubica en un punto estratégico que le proporcione una vista panorámica desde donde pueda observar lo que está sucediendo aun en lugares distantes.

1. En el plano material, un punto estratégico sería, por ejemplo, la cima de un monte alto o el mástil más alto de un gran barco de velas.

¿Cuál es el lugar más estratégico de este país? ¿En su país? ¿El punto desde donde se pudiera examinar con binoculares o telescopio vastas expansiones?

2. En los extensos campos del Reino de Dios, los que abarcan, efectivamente, todo el planeta Tierra, el punto más estratégico es el alto, sólido, masivo y glorioso "Monte de la Verdad".

a) El diestro centinela del Reino de Dios conoce bien este santo Monte de la Verdad. Sube hasta su pináculo y, debidamente orientado, estudia detenida y minuciosamente, con ojo claro y mirada aguda como de águila, todo el panorama del mundo religioso.

b) Se vale de los "binoculares de la sagacidad espiritual". Hace uso del potente "telescopio de la perspicacia espiritual" cuyos lentes ópticos amplifican distantes horizontes y penetran las tinieblas de Satanás, revelando los movimientos siniestros de los que andan y obran en la noche oscura del pecado, teniendo el nefasto propósito de hacer caer al Reino de justicia (1 Tesalonicenses 5:4-11).

c) Querido siervo del Altísimo, ¿está usted familiarizado plenamente con este sagrado Monte de la Verdad? ¿Ha recorrido sus laderas y estudiado las muchas facetas de sus grandes promontorios donde están cinceladas en piedra viva las verdades divinas para el pueblo de Dios?

(1) ¿Se encuentra usted capaz de escalarlo hasta llegar a la cima?

(2) ¿Anda equipado con los binoculares de la sagacidad y el telescopio de la perspicacia espiritual?

(3) ¿Ve usted con claridad? ¿Están debidamente alumbrados "los ojos de vuestro entendimiento" (Efesios 1:15-23) para que aprecie y evalúe lo que esté sucediendo en derredor suyo?

(4) ¿O acaso padezca de miopía espiritual teniendo "la visión muy corta", siendo "ciego, habiendo olvidado la purificación de sus antiguos pecados"? (2 Pedro 1:9).

Censurando duramente a los atalayas de Israel, Jehová Dios dijo: 

“Son ciegos, todos ellos ignorantes; todos ellos perros mudos, no pueden ladrar" (Isaías 56:10).

Y usted, en el papel de atalaya espiritual, ¿puede ladrar?

(5) ¿Acaso sufra usted del astigmatismo del materialismo que distorsiona la realidad acerca del propósito y la conducta del ser humano en la tierra?

(6) ¿O tiene la visión espiritual empañada y borrosa por el glaucoma del egoísmo?

"Todos ellos siguen sus propios caminos, cada uno busca su propio provecho, cada uno por su lado" (Isaías 56:11). O sea, ¡puros egoístas!

(7) Si padece usted de miopía espiritual, del astigmatismo del materialismo, del glaucoma del egoísmo, o, peor aún, de un conjunto de estas enfermedades de los ojos espirituales, entonces, definitivamente, ¡usted no cualificaría para centinela del Reino de Dios!

 (8) Tampoco cualificaría de calificarse como soñoliento, echado o amante del dormir.

El enemigo siembra la cizaña mientras duermen los hombres del Reino (Mateo 13:24-25).

Por cierto, Dios fulminó contra los atalayas de Israel que, "soñolientos, echados, aman el dormir", y que, para colmo, también decían: “Venidtomemos vino, embriaguémonos de sidra; y será el día de mañana como este, o mucho más excelente" (Isaías 56:10-12).

(a) ¡El Señor libre a su iglesia de centinelas enfermos de la vista, soñolientos, borrachos o cobardes!

(b) ¡Qué ponga el Señor sobre su iglesia atalayas valientes y fieles, informados e inteligentes, alertas y diligentes, que avisen y preparen al pueblo a tiempo!

 


 

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