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LISTA de TEMAS y subtemas que componen el curso de capacitación ministerial La unidad de la fe e iglesia

La formación del carácter del consiervo de Dios que ama la Verdad divina y la Unidad de fe e iglesia. Cuatro Partes. Parte I.

Introducción. Términos claves definidos. Cuatro Templos Sagrados que existen en las expansiones santas del mundo espiritual de Dios.

La formación del carácter del consiervo de Dios que ama la Verdad divina y la Unidad de fe e iglesia. Cuatro Partes. Parte II.

Sus dos columnas principales llamadas Sumisión y Amor. El Fundamento y el Piso del Templo. El Pedestal con un mensaje sagrado en alto relieve.

La formación del carácter del consiervo de Dios que ama la Verdad divina y la Unidad de fe e iglesia. Cuatro Partes. Parte III

La Mesa de los Siete Pergaminos en el Templo de la Unidad de la Fe e Iglesia.

 

La unidad de la fe e iglesia

 TEMA 1

La formación del carácter del consiervo

de Dios que ama la Verdad divina

y la Unidad de fe e iglesia

 Cuatro Partes

 Parte IV

 

Siluetas de cinco seres humanos turbados enmedio de las penumbras que interpretamos como las del infierno ilustra el tem Dos murales enormes en el Templo de la Unidad de Fe e Iglesia, de tema principal La formación del carácter el consiervo de Dios.

 

Visualización de líderes religiosos en las penumbras del Tártaro, en el Hades.

En el Templo de la Unidad de la Fe e Iglesia…

Dos murales enormes

F. Dos murales enormes. 

Al lado izquierdo del Templo de la Unidad de la Fe y de la Iglesia cuelgan “Dos murales” pintados a todo color en lienzos de tamaño gigantesco.

1. El Primer Mural es una escena abstracta escalofriante como del infierno mismo.

Entre los ateos, idólatras, adúlteros y pecadores de toda estirpe se encuentran también algunos ministros de la iglesia de Cristo

Evangelistas, predicadores, maestras y maestros. También, unos ancianos, diáconos y escritores. Aun algunos profesores de institutos bíblicos, escuelas de capacitación ministerial y universidades “cristianas”.

Triste y muy lamentablemente, condenados eternamente por haber sido hallados culpables de causar contiendas y divisiones, de las que no se arrepintieron a tiempo.

a) Observamos que algunos de ellos eran neófitos en los ministerios espirituales, pero no de los neófitos humildes y sabios que fomentan la unidad sino del tipo soberbio y osado que provoca contiendas. 

Seguramente, pasarían muy poco tiempo en el Templo de la Unidad de Fe, prefiriendo más bien recrearse en la Casa Malvada de los Señores Divisionistas. La paga amarga de su necio proceder es el castigo eterno. Al revisar sus expedientes comprendemos que se trata de:

(1) Neófitos en distintos ministerios que pretendieron mejorar a la iglesia por medio de introducir cambios en la organización y el culto. Cambios espiritualmente nocivos que resultaron más bien en divisiones y apostasía.

(2) Neófitos en los ministerios que atrevidamente despreciaron a los hermanos maduros en el liderazgo, pensando reavivar a la iglesia por medio de modernizarla al estilo de las iglesias tipo “comunitaria”.

b) Pero, no todos los líderes que sean rechazados en el Juicio son neófitos faltos de entendimiento y humildad. También se hallan líderes de largos años en distintos ministerios.

Sus expedientes revelan que se volvieron, al andar de los años, dogmáticos y cismáticos (divisionistas), insistiendo en imponer sus opiniones e interpretaciones privadas. Al no lograr conquistar a todos los cristianos al alcance de su influencia, recurrieron a la división de congregaciones. Dejaron de frecuentar el Templo de la Unidad de Fe, yendo a encerrarse a menudo en la Casa Malvada de los Divisionistas.

c) Allí en el infierno sufren todos, tanto siervos cargados de años como principiantes, pena de eterna condenación por ser culpables de la séptima abominación

"Seis cosas aborrece Jehová, y aun siete abomina su alma … el que siembra discordia entre hermanos(Proverbios 6:16-19). Las enemistades, los pleitos, las contiendas y las disensiones son obras de la carne. 

De ahí que: "Los que practican tales cosas no heredarán el Reino de Dios" (Gálatas 5:19-21).

d) Contemplando horrorizado esta escena infernal, asombrado y temblando, el temor de Dios aumenta notablemente en la mente y alma del siervo espiritualmente inteligente y sabio, afirmando él categóricamente para sus adentros: "¡Para allá no voy yo! ¡Jamás seré culpable de fomentar divisiones! ¡Para el infierno no quiero ir! ¡Dios me libre!"

e) Nos preguntamos por qué existe en el presente una proliferación tan alarmante de contenciosos, pendencieros, discutidores y divisionistas entre el pueblo de Dios. Sin duda, este mal mayúsculo se debe en parte al hecho de que muchos obreros simplemente no han contemplado detenidamente este Mural del castigo eterno. El genuino temor de Dios y de la perdición eterna no es atributo de su deficiente carácter.

2. El “Segundo Mural” es como una visión luminosa del Cielo de Dios, de “cielos nuevos, con tierra nueva”.

a) Entre los que disfrutan con gran alegría y contentamiento el Paraíso celestial presentado en este Segundo Mural se hallan los que pasaron largos días en el Templo de la Unidad de Fe e Iglesia, luchando con todas sus energías y hasta el fin de sus días por la unidad del pueblo de Dios.

b) Allí están los que amaban la paz y eran solícitos en todo momento para “guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz”.

c) También está todo buen ministro que se cuidaba de formar divisiones, o de participar en las que otros fomentaban. Que predicaba y practicaba la unidad con el mismo afán y esmero que los apóstoles manifestaban continuamente.

d) El buen ministro lucha eternamente por la unidad de fe e iglesia.

(1) Su carácter luchador no le permite ser pasivo, indiferente o cobarde. No se calla. Predica, enseña y exhorta con la frecuencia necesaria sobre la Unidad.

(2) Denuncia enérgicamente toda división y a todo divisionista. Debidamente equipado con "toda la armadura de Dios", hace batalla contra los batallones de divisionistas.

(3) Su nombre aparece entre los que disfrutan eternamente el Paraíso de Dios.

IV. Conclusión:

A. A resumida cuenta, el ministro que pasa mucho tiempo comulgando con Dios, Cristo, el Espíritu Santo y los apóstoles en el Templo de la Unidad de Fe e Iglesia:

1. Sale completamente saturado del Espíritu de Unidad.

2. Totalmente convencido de la importancia trascendental de la unidad para la obra eficaz y el bienestar espiritual de la iglesia.

3. Hace consigo mismo un compromiso, tan fuerte como una juramentación (Hebreos 6:16-20), de procurar siempre la unidad entre todos los hermanos, tanto en escala congregacional como universal, y de no atentar nunca contra el grandioso Templo de la Unidad de Fe e Iglesia.

B. El que pasa mucho tiempo en este Templo hace suya la plegaria de Cristo, orando todos los días: “Tú, oh Padre, en Cristo, y Cristo en ti, y los dos en nosotros para que seamos uno, perfectamente unidos, para que el mundo crea”.

C. Efectivamente, todos los verdaderos ministros de Dios en el mundo entero están unidos porque:

1. Aman la paz y la armonía;

2. Hablan el mismo lenguaje espiritual, el de la Verdad y de la Unidad;

3. Tienen la misma visión de “un cuerpo, y un Espíritu… una misma esperanza… un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos…” (Efesios 4:1-6);

4. Obran hombro a hombro por la unidad de la iglesia.

D. Recapacitando, para que tengamos un cuadro mental global y conciso de los atributos de carácter que tiene el que ama y promueve la unidad de fe e iglesia se presenta el siguiente resumen. Él tal es…

1. Sumiso a Dios y la iglesia.

2. Obediente a Dios.

3. Amante de la verdad y de la unidad. Ama a Dios y la iglesia. Es atado fuertemente a todos los hermanos fieles por el vínculo perfecto del amor fraternal no fingido.

4. Recio en el Señor por ser fortalecido siempre con la Verdad eterna e inmutable de Dios.

5. Vertical.

6. Íntegro.

7. Empeñado en hacer cumplir en su propio ministerio la "oración de oro por la unidad".

8. Solícito por la unidad.

9. Humilde ante Dios y los miembros de la iglesia.

10. Conocedor de la regla inspirada que garantiza la unidad.

11. "Tardo en hablar", asegurando que sus palabras sirvan para promover la unidad entre los hermanos.

12. Maduro en Cristo, habiendo alcanzado la "medida de la estatura de Cristo".

13. Purificado y refrescado todo su ser con las aguas de la verdad y de la unidad que ha tomado de la fuente del Espíritu Santo.

14. Incapaz de convertirse en divisionista.

15. Temeroso de Dios. La sentencia de castigo eterno para los divisionistas le infunde verdadero temor.

16. Amante de la salvación eterna.

17. Plenamente comprometido a promover siempre la unidad de los santos.

E. Amado consiervo de Dios, de haber usted desarrollado ya este carácter, le felicitamos.

F. Si ha comenzado a desarrollarlo, pero no lo ha perfeccionado, le animamos a pasar más tiempo en el Templo de la Unidad Fe e Iglesia.

G. En cambio, de tener usted un carácter que carezca de la mayoría de estos atributos, le exhortamos a arrepentirse, a humillarse ante Dios y la iglesia, a confesar sus faltas y a comenzar de nuevo, pasando mucho tiempo en el Templo de la Oración y Meditación, en el Templo de la Santificación y de la Santidad y en el Templo de la Sana Doctrina, como también en el Templo de la Unidad de Fe.

 


 

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