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Promesas y profecías de Jesucristo

 

Esta gráfica de un varón a espaldas con los brazos levantados ante un espacio con una luz blanca aumentándose en intensidad entre nubes ilustra el tema Voy al Padre. Voy a preparar oguar. Vendré otra vez. Promesas y profecías de Jesucristo, en editoriallapaz.org.

 

“Voy al Padre. Voy a preparar lugar. Vendré otra vez.”

Una imagen (diapositiva) para la proyección digital

 

Imagen-diapositiva, con múltiples textos y gráficas para el tema Promesas y profecías de Jesucristo: Voy al Padre, voy a preparar lugar, vendré otra vez, en editoriallapaz.org.

 

La secuencia de enseñanzas e ilustraciones gráficas

1. Tema general de la serie: Mensajes de Jesucristo para la humanidad.

2. Secuencia. Palabras de letra grande entre las dos imágenes en la parte superior. Tema específico: "Yo voy al Padre. Voy a preparar lugar. Vendré otra vez". Estas afirmaciones y promesas del Señor se encuentran en Juan 14:1-13 y 16:16.

3. Secuencia. Resaltar “Yo voy al Padre”, relacionando esta afirmación con la pintura a la izquierda que ilustra la “Ascensión de Cristo”, obra de Joe Maniscalco. Antes de ser crucificado, Jesucristo dijo en varias ocasiones a sus discípulos que volvería donde el Padre. "Voy al Padre", dice él. ¡Y su palabra fue cumplida! Cuarenta días después de resucitar de entre los muertos, ¡ascendió al cielo! Fue "exaltado por la diestra de Dios", hecho "Señor y Cristo" (Hechos 2:30-36).

La ciudad amurallada en la parte inferior de la pintura es Jerusalén. El lugar de la ascensión era Betania (Lucas 24:50-51), "en la ladera oriental del monte de Olivos a 3 km (2 millas) de Jerusalén… parado final antes de Jerusalén muy cerca del camino este-oeste al venir desde Jericó" (Diccionario bíblico conciso Holman. Página 84).

"Y los sacó fuera hasta Betania, y alzando sus manos, los bendijo. Y aconteció que bendiciéndolos, se separó de ellos, y fue llevado arriba al cielo" (Lucas 24:50-51).

"Y el Señor, después que les habló, fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra de Dios" (Marcos 16:19).

4. Secuencia. Gráfica a la derecha. "Así vendrá como le habéis visto ir al cielo", dijeron a los apóstoles "dos varones con vestiduras blancas". Después de Jesucristo resucitar, "se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca del reino de Dios. Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre…" Habiendo el Señor concluido orientaciones y directrices para los apóstoles, "viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos. Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas, los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo(Hechos 1:1-11).

5. Secuencia. Palabras azules en el centro. ¿Por qué hacer caso a Cristo? Dijo que volvería a su Padre en el cielo. Así mismo sucedió, según el testimonio de testigos oculares que presenciaron la ascensión de Jesucristo, y también el de los "dos varones con vestiduras blancas", o sea, los dos ángeles que dijeron a los apóstoles "Así vendrá como le habéis visto ir al cielo". Además, aseguró: "Vendré otra vez". Pero, ¿por qué hacerle caso? Identificamos tres razones de gran peso.

a) Secuencia. A la izquierda. Párrafo debajo de la pintura. Primera razón de gran peso. Porque Jesucristo cumplió todas las profecías sobre el Mesías hechas cientos de años antes de su nacimiento en la tierra. Por ejemplo, las numerosas profecías detalladas halladas en Deuteronomio 18:15-22; Isaías 9:1-7; 11:1-5 y 53:1-12.

(1) En Lucas 24:44, Cristo se adjudica a sí mismo el cumplimiento de estas profecías. "Y les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos."

(2) Conforme a la explicación dada por el apóstol Pedro en 2 Pedro 1:16-21, la evidencia de profecías cumplidas debería considerarse de aún mayor importancia que la de testigos presenciales.

Primero escribe en el versículo 16: "Porque no os hemos dado a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo siguiendo fábulas artificiosas, sino como habiendo visto con nuestros propios ojos su majestad".

Luego, apunta en el versículo 19: "Tenemos también la palabra profética más segura …". Recomendamos lea pausadamente el pasaje completo, analizando cuidadosamente la argumentación y reflexionando sobre todas sus enseñanzas e implicaciones para la vida de cada ser humano.

b) Secuencia. A la izquierda. Párrafo al pie de la imagen. Segunda razón de gran peso para hacer caso a Jesucristo en lo concerniente a sus mensajes para la humanidad. Porque sus propias profecías, reveladas en el Nuevo Testamento, se están cumpliendo al pie de la letra.

(1) Apocalipsis 1:1-3. Según este pasaje, el libro de Apocalipsis es "la revelación de Jesucristo, que Dios le dio…". La importancia y el valor de esta "revelación" profética se destacan en el versículo 3: "Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca".

(2) Apocalipsis 22:16-19. Jesucristo se declara "la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana" (versículo 16). Reclama para sí la autoridad y el poder de traer "las plagas que están escritas en este libro" sobre aquel que se atreva a añadir a "las palabras de la profecía de este libro" y de quitar "su parte del libro de la vida" a aquel que "quitare de las palabras del libro de esta profecía" (versículos 18 y 19).

(3) Secuencia. Palabras azules a la derecha, parte inferior, y las tres entradas siguientes en letra negra. Algunas profecías mayores de Jesucristo cumplidas ya, o cumpliéndose, son:

La destrucción de Jerusalén y el templo judío profetizada para la generación del siglo I, según Mateo 24, y textos paralelos. Profecías asombrosamente cumplidas en todo detalle cuando el ejército romano sitió a Jerusalén por tres años, comenzando en el 67 d. C., y quemó al templo en el 70 d. C.

La gran apostasía, según detallada proféticamente en 2 Tesalonicenses 2, 1 Timoteo 4:1-5 y en varios capítulos de Apocalipsis. Todo estudioso serio de la historia cristiana comprende que estas profecías se cumplieron en todos sus pormenores a través de siglos de la Era Cristiana hasta el presente, comenzando particularmente en el siglo II, pero germinando aun durante la vida de los apóstoles. "Ya está en acción el misterio de iniquidad" advierte el apóstol Pablo a los cristianos en Tesalónica.

También es cierto que la historia cristiana corrobora ampliamente el cumplimiento de las profecías entrelazadas sobre el Imperio Romano, la gran ramera, los diez cuernos y el Milenio.

(4) Conclusión. Al comprender usted, o cualquier otro ser humano pensante e imparcial, que las profecías antiguas sobre el Mesías fueron cumplidas en Jesucristo, y que las abundantes profecías emitidas por Jesucristo mismo están teniendo su debido cumplimiento durante la Era Cristiana, lo lógico sería deducir que hay sobrada razón para hacer caso a Cristo, cualquiera sea su pronunciamiento. En particular, diciendo él "Vendré otra vez", ¡aceptarlo! Creer, sin dudar, que volverá de nuevo a tomar para sí mismo a los discípulos que hubiesen hecho los preparativos necesarios, obedeciendo al evangelio.

¿Esto lo cree usted? ¿Incondicionalmente?

¿Está usted efectuando los preparativos necesarios para recibir al Señor cuando vuelva él?

(5) Secuencia. En el centro, debajo de la pregunta en letras azules, el texto de Apocalipsis 19:10. El ángel que sirve de intermediario para hacer llegar al apóstol Juan "la revelación de Jesucristo" (Apocalipsis 1:1), también le dice: "El testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía" (Apocalipsis 19:10). Este "espíritu de la profecía" obró poderosamente en Jesucristo. Viendo nosotros los seres humanos que procuramos entendimiento espiritual el cumplimiento de sus profecías, sabemos que deberíamos hacerle caso en todo momento, tomando en serio sus mensajes para la humanidad, y actuando sabiamente al respecto.

c) Secuencia. A la derecha, centro, el párrafo debajo de la gráfica grande. Tercera razón de gran peso para hacer caso a Cristo. Porque resucitó de entre los muertos, asegurándolo más de quinientos testigos oculares.

(1) 1 Corintios 15:1-8. El evangelio de Cristo es que él "fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; y que apareció a Cefas, y después a los doce. Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen. Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles; y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí", escribe el apóstol Pablo.

(2) 1 Juan 1:1-4. El apóstol Juan presente su elocuente testimonio personal acerca del Cristo. "Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida (porque la vida fue manifestada, y la hemos visto, y testificamos, y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre, y se nos manifestó); lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos…" Expresiones de un hombre absolutamente convencido de la divinidad de Jesucristo. ¿Cuán convencido está usted?

(3) 2 Pedro 1:16-18. "…Habiendo visto con nuestros propios ojos su majestad. Pues cuando él recibió de Dios Padre honra y gloria, le fue enviada desde la magnífica gloria una voz que decía: Este es mi Hijo amado, en el cual tengo complacencia. Y nosotros oímos esta voz enviada del cielo, cuando estábamos con él en el monte santo." Así es que el testimonio de los apóstoles a la existencia y la divinidad de Jesucristo es consecuente e invariable. Según fuentes bíblicas y extra bíblicas, todos aquellos apóstoles fueron muertos por su fe innegociable en Jesucristo como el Mesías, el Hijo de Dios. Fuerte razón para creer el resto de la humanidad de la misma manera en Jesucristo, hacerle caso y prestar absoluta atención a sus mensajes para el mundo.

6. Secuencia. Gráfica al pie de la presentación, con las palabras al lado derecho. La gráfica en el centro, al pie de la imagen, enseña "la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, y la compañía de muchos millares de ángeles" (Hebreos 12:22). Al lado derecho, aparece la estupenda revelación de Jesucristo: "En la casa de mi Padre muchas moradas hay". Y añade el Señor: "si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis" (Juan 14:2-3).

a) Ya dilucidamos tres razones de gran peso para dar credibilidad a cualquier declaración de Jesucristo. Así pues, si él dice que hay "muchas moradas" en la casa de su Padre, ¿por qué dudarlo? ¿O mofarse de su promesa de volver con el propósito de llevar a aquellas moradas preparadas por él a todos aquellos que guardan sus mandamientos?

b) En el mismo mensaje registrado en Juan 14, Cristo dice: "Si me amáis, guardad mis mandamientos" (Juan 14:15)."El que me ama, mi palabra guardará" (Juan 14:23). ¿Está usted guardando los mandamientos de Jesucristo?

c) Entre sus mandamientos figuran los de nacer del agua y del Espíritu (Juan 3:1-7). O sea, zambullirse en las aguas bautismales "para perdón de los pecados" (Hechos 2:38) y sumergirse en las enseñanzas del Espíritu Santo. Quien no obedece estos mandamientos no nace "de nuevo", y quien no nace "de nuevo" ni siquiera "puede ver el reino de Dios", mucho menos entrar donde hay salvación y, además, esperanza de ser incluido entre los bienaventurados llevados a las moradas celestiales. Por consiguiente, respetuosamente, le animamos a obedecer lo más pronto posible estos mandamientos de Cristo, pues, de cierto, él volverá, conforme a su promesa, salvando eternamente a los que le han hecho caso.

 


 

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