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Darwin en el estrado

Ateísmo, evolución darwiniana, escepticismo y humanismo. Muchos estudios e intercambios en esta Web.

La hipótesis de la existencia de Dios bajo escrutinio. Análisis de algunas posiciones, argumentos y opiniones de Richard Dawkins.

 

Humanistas: su agenda para escuelas y universidades públicas

Esta fotografía de un maestro que imparte clases a adolescentes en una escuela pública ilustra el tema Humanistas: su agenda para escuelas y universidades públicas. Visión de un humanista, en editoriallapaz.

 Extracto del libro “La iglesia del liberalismo”, por Ann Coulter.

El humanista secular John Dunply diserta sobre cómo inculcar los “valores humanistas” en las escuelas públicas. 

Tomado del artículo Separación desigual -Unequal Separation, por Brad Harrub , Ph.D.

Publicado en la revista Think -Pensad, edición de julio del 2007, Página 18. 

 

“A los liberales les gusta jactarse de no ser ‘religiosos’, siendo esto lo que esperaríamos escuchar de una religión aprobada por el estado. Desde luego, el liberalismo es una religión. Tiene su propia cosmología, milagros, creencias en lo sobrenatural; sus propias iglesias, sacerdotes, santos; su propia visión del mundo y su propia explicación para la existencia del universo. En otras palabras, enseña todos los atributos de lo que usualmente se tiene por ‘religión’. Ann Coulter, corresponsal de asuntos legales para el periódico Acontecimientos humanos, en su libro La iglesia del liberalismo, citado en la revista Think

“El humanista secular John Dunply dio a conocer volúmenes sobre este aspecto ‘religioso’ al declarar:

‘Estoy convencido de que la batalla para el futuro de la humanidad ha de ser lidiada y ganada en los salones de la escuela pública por maestros que perciben correctamente su rol como los proselitistas de una nueva fe… Estos maestros deberían encarnar la misma dedicación abnegada que tiene el predicador fundamentalista más rabioso, pues serán ministros de otra categoría, utilizando el salón de clases en lugar del púlpito para impartir valores humanistas en cualquier materia que enseñen, no importando el nivel académico –bien sea preescolar, de cuidado diurno o una universidad grande estatal.”

[Letras ennegrecidas por el traductor Homero S. de Álamo]

 

Aportaciones del administrador de editoriallapaz.org

Queridos padres, en cuanto a la educación moral y filosófica de sus hijos en escuelas y universidades públicas, ¡sean advertidos! John Dunply y sus correligionarios tienen una visión y una agenda para ellos.

¿Quién es John Dunply? Humanista secular.

Según este humanista, ¿dónde será ganada “la batalla para el futuro de la humanidad”? Responde él: “…en los salones de la escuela pública… preescolar, de cuidado diurno”, o de cualquier “universidad grande estatal”.

Salones en los que estudian sus hijos, estimados padres; sus nietos, queridos abuelos.

¿Cuál será su “futuro”? ¡Ellos son la futura humanidad! ¿Serán humanistas todos ellos? Esta misma es la visión de humanistas, evolucionistas darwinianos y otros ateos. Una humanidad, en su totalidad, completamente humanista. Sin dios alguno. Que no crea ninguno de ellos en tener alma, o espíritu. Que se consideren nada más que animales. Superiores a los demás animales sí, pero, al fin y al cabo, puros animales. Que no sobrevivan de manera alguna la muerte del cuerpo físico. Sin esperanza alguna de vida más allá de la muerte. Que no exista tal cosa como verdad absoluta, ni moral absoluta. Que toda sea relativo.

¿Es esto lo que queremos para nuestros hijos? ¿Para toda la humanidad? ¿Permitiremos que humanistas tales como John Dunply conviertan a todos los niños y jóvenes del mundo, incluso, a nuestros hijos, en puros humanistas? ¿Sin presentar nosotros contra argumentos sólidos?

¿Qué clase de maestro quisiera tener el Sr. John Dunply en los salones de escuelas y universidades públicas?

Replica: “…maestros que perciben correctamente su rol como los proselitistas de una nueva fe…” Qué conste, la “nueva fe” del puro humanismo.

“…maestros… proselitistas de una nueva fe…” ¡Caracoles! ¡Qué pantalones! ¿Qué abarca el trabajo del maestro, de la maestra? Como padre y abuelo, también ciudadano de un país que garantiza, supuestamente, separación de estado e iglesia, o religión, pensaba que el trabajo de los pedagogos de instituciones educativas públicas fuera impartir información empírica, y no el de ser “proselitistas” de cualquier religión o filosofía. ¡Inconcebible que sean “proselitistas” de alguna religión o filosofía personal! ¡Totalmente inaceptable! Al impartir cualquiera de ellos materias filosóficas-religiosas, ha de ser completamente objetiva e imparcial, limitándose a datos correctos y verificables, sin ninguna intención de manifestar favoritismo, parcialidad o prejuicios personales.

No apruebo que maestro alguno de instituciones púbicas educativas inculque a mis hijos o nietos religión o filosofía alguna. Esa no es su prerrogativa. Hacerlo es intervenir con los míos, sin tener derecho o autorización alguna de mi parte. El estado no cuenta con la autoridad de educar religiosa o filosóficamente a mis hijos; de formar a mis hijos espiritual o filosóficamente.

¡Que el estado –gobernantes, empleados de agencias gubernamentales, incluso maestras y maestros- respete la separación constitucional de estado y religión! Igualmente, ¡qué las religiones, cualquier sea su naturaleza, se abstengan de politizarse, de mezclar sus creencias o agendas con la política! Si no lo hacen ambas entidades, ¿cómo pretender que haya verdadera separación de estado y religión?

El Sr. John Dunply quiere a maestros que “deberían encarnar la misma dedicación abnegada que tiene el predicador fundamentalista más rabioso.

O sea, maestros fanáticos ciegos del humanismo secular. Irracionales defensores del humanismo secular. Beligerantes y obstinados. Infundiendo y defendiendo el ateísmo a como dé lugar. Porque así suele ser “el predicador fundamentalista más rabioso”: fanático ciego, beligerante, irracional, obstinado. No así es el predicador realmente informado, inteligente, de mente abierta, competente en materias de la Biblia, y, además, conocedor de posiciones y argumentos de humanistas, evolucionistas darwinianos y demás tipos ateos.

Padres, abuelos, ¿qué tal los maestros y maestras donde cursan estudios sus hijos o nietos? ¿Acaso sean puros humanistas, evolucionistas o ateos de otras categorías, con la agenda de transmitir a sus hijos, o nietos, aunque subliminalmente, sus filosofías ateístas?

Maestros, según el humanista Dunply, que “serán ministros de otra categoría, utilizando el salón de clases en lugar del púlpito para impartir valores humanistas en cualquier materia que enseñen, no importando el nivel académico”.

¡Ahí lo tienen dicho claramente!, respetados padres y abuelos. “Maestros… ministros de otra categoría…” Sí, claro, de la categoría de humanistas. O sea, ministros del ateísmo. Maestros del ateísmo. Que utilicen salones de clases como foros. Su escritorio como púlpito. “…para impartir valores humanistas en cualquier materia que enseñen, no importando el nivel académico.”

Es decir, que introduzcan “valores humanistas” en clases de biología, historia, idiomas, literatura, en fin, en cualquier clase.

¿Y que son los “valores humanistas”? Pues, que todo ser humano es mero producto accidental de la selección natural y de otros procesos evolutivos, según las postulaciones de Charles Darwin. Que el ser humano es lo máximo de lo existente en el universo material, por lo menos, hasta que no se descubran seres superiores a nosotros, y que debemos explotar al máximo nuestros atributos y poderes de “humano moderno”, completamente material, carnal, animal, pues ninguno de nosotros es “alma” o “espíritu” sino solo y exclusivamente ser animal. Que disfrutar nuestro “humanismo” debe ser nuestra prioridad mayor, pese a que esto signifique perjudicar a otros seres humanos, usarlos para satisfacer nuestras pasiones, etcétera. Que ningún código moral se reviste de autoridad absoluta. Que la moral es relativa. Que conductas morales también son productos de la evolución darwiniana. Etcétera, etcétera.

De mi parte, estos “valores humanistas” los catalogo de baratos y muy dañinos. Son los mismos que causaron las dos grandes Guerras mundiales, genocidas en varios países, atrocidades sin contar y sufrimiento indecible para más de mil millones de seres humanos, incluso, la muerte violenta de cientos de miles, durante el siglo XX y principios del XXI.

Estoy luchando contra la agenda de los humanistas, como también contra sus “valores” vacíos y peligrosos, porque mi firme convicción es que existen valores muchísimo más nobles, y una visión de la humanidad infinitamente superior.

¿Cuál es lucha suya?

¡Pensad! Informarse. Analizar. Formular conclusiones correctas. ¡Actuad para sostenerlas! Pacíficamente. Con amor y respeto para todos. Educar. A sus hijos y nietos. A toda la juventud. A los oficiales y maestros de instituciones educativas. Para un mundo más equilibrado. Menos caótico. De más dignidad.

Atentamente,

Homero Shappley de Álamo

 

Las citas al principio fueron publicadas, originalmente, en inglés, por...

 

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