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Ceremonia nupcial

Sorprender, impresionar, asombrar y maravillar. Proverbios relacionados.

Corazones, esferas y estrellas de luz, illustración para la ceremonia de boda Sorprender, asombrar, impresionar, con Proverbios relevantes.

 

 

Sorprender el uno al otro sí con su capacidad de amar, crecer en amor, perfeccionar el amor, ser comprensivos, sensibles; tolerar, perdonar, sobreponerse, adaptarse, valorizar y honrar el matrimonio.

 

Amados hermanos y hermanas, damas y caballeros, nos hemos dado cita en (fecha) ________________________________, y en este lugar de ________________________________________, con el solemne y honorable propósito de unir en santo matrimonio a la Srta. _____________________________y el Sr. ___________________________________________.

¿Quién entrega la novia? ______ Gracias, Sr. (padre de la novia), y gracias a usted y a su amada esposa (nombre de la madre de la novia) por traer al mundo tres preciosas hijas, (nombres de las dos mayores) y esta, la más joven, (nombre de la novia), a quien algunos de nosotros tenemos como hija adoptiva, incluso el hermano (nombre del hermano), miembro aquí por muchos años, en la actualidad, residente en Miami. Por cierto, mi esposa, (nombre de la esposa del oficiante), y nuestra hija, (nombre de la hija), estaban presentes en la casa de la familia (apellidos de los padres de la novia), en (ubicación de la casa), aquella noche cuando nació esta, la tercera de las tres “chancletas” –digo, perdón, ¡hijas, tres hijas! De manera que, Sr. (nombre del novio), al casarse usted con (nombre de la novia), ¡tendrá no solo dos sino unos cuantos suegros y suegras! …con todas las bendiciones que esta circunstancia pudiera deparar.

En agosto del año pasado, usted se valió de un medio algo novedoso, aun espectacular, para pedir a (nombre de la novia) su mano en matrimonio, fletando a una avioneta que arrastró, por los cielos encima de (ciudad), un mensaje que decía: “____________ (nombre de la novia), cásate conmigo. _____________ (apodo del novio). Consintiendo ella, hoy se hacen realidad sus ilusiones y sueños de ser esposo y esposa. Qué sepan los dos continuar aportando de vez en cuando, a través de sus años juntos en matrimonio, gratas sorpresas variadas, ya pequeñas ya grandes, aun maravillosas, las que aviven y renueven su relación conyugal, evitando que se vuelva totalmente rutinaria, predecible, aun aburrida.

Sorprender el uno al otro sí, no meramente con regalos o gestos materiales –un lujoso Learjet privado o una cena en París- sino mayormente con su capacidad de amar, crecer en amor, perfeccionar el amor, ser comprensivos, sensibles; tolerar, perdonar, sobreponerse, adaptarse, valorizar y honrar el matrimonio. Conforme a la exaltada norma expuesta en Hebreos 13:4 que dice: “Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla”.

-Mutuamente comprensivos, objetivos y racionales cuando afloren diferencias o conflictos, dispuestos ambos a negociar soluciones que conserven la unión y la paz.

-Sensibles cada uno a las fluctuaciones o necesidades emotivas del otro, brindando apoyo y confort en el momento crítico.

-Tolerar hábitos, manías o excentricidades descubiertos después de la boda, aun durante la luna de miel –como el de roncar, andar por la casa despeinado, tirar camisas, medias, blusas, prendas de vestir interiores, dondequiera en la casa, no recogiéndolas, dejar acumularse trastes sin fregar.

-Sorprenderse sí con su capacidad mutua de perdonar prontamente expresiones o acciones ofensivas, pues “…todos ofendemos muchas veces. Si alguien no ofende en palabra, éste es varón perfecto…”, así dice Santiago 3.2.

-No solo de perdonar sino también de sobrellevar pequeñeces.

-No solo de sobrellevar sino, además, de adaptarse sobria y astutamente a la natural evolución física-emotiva-espiritual del matrimonio a través de los tiempos y dimensiones de sus vidas.

Sorprenderse gratamente el uno al otro con su compromiso serio y habilidad excepcional de lograr ser UNO. De andar por la vida, día tras día, como UNO, pues, casándose, “…no son ya más dos” sino UNO SOLO. “¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo, y dijo: Por esto el hombre dejará a padre y a madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne. …por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre” (Mateo 19:4-6). Recalco: “…no lo separe el hombre”. Ni padre o madre, ni suegras o suegros, ni amigos o enemigos, ni compañeros de trabajo o ministro religioso alguno. ¡Tampoco… abogados; ni tampoco… jueces!

No solo sorprenderse sino también deleitarse el uno al otro con un sentido activo y sano de buen humor, conforme al proverbio que dice: “El corazón alegre constituye buen remedio; mas el espíritu triste seca los huesos” (Proverbios 17:22).

Impresionarse el uno al otro con su valentía moral-emotiva-intelectual frente a los gigantes amenazantes y peligrosos que acostumbran erguirse de cuando en cuando, especialmente en momentos sombríos de la vida, pero aun también cuando todo marcha bien.

Asombrar con su buena disposición de adquirir cada vez más entendimiento e inteligencia en lo concerniente a cómo conducir con esmero y madurez su matrimonio de manera tal que les proporcione mucha satisfacción y mucho gozo, llegando a feliz término.

Maravillar con su buena voluntad de obtener porciones crecientes de “inteligencia espiritual” (Colosenses 1:13), la que infunde luz, vida y esperanza inapagables al matrimonio, haciéndolo verdaderamente “santo”, en cumplimiento de lo proyectado en la cláusula de rigor al principio de la ceremonia nupcial, la que dice “…con el solemne propósito de unir en SANTO matrimonio.

Inspirar a superarse con felicitaciones o encomios dichos de corazón.

Motivar mediante el reconocimiento sincero y sin envidia de hazañas meritorias realizadas bien por la esposa bien por el esposo.

____________________

Sr. ___________________, suponiendo este servidor que usted haya estado buscando a través de unos cuantos años a una mujer de gran valor que aceptara ser su esposa, al encontrar a _______________, opino que usted haya descubierto una verdadera joya valiosísima multifacética, un tesoro fenomenal. Se me viene a la mente el Proverbio 31:10, el que dice: Mujer virtuosa, ¿quién la hallará? Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas”.

-Usted bien puede regalar a ___________diamantes, joyas de oro, perlas, rubíes, pero ella, en su persona, en su carácter, en su deseo de ser buena esposa, constituye, entiendo, un conjunto de verdaderas piedras preciosas más valiosas que cualquier cofre lleno hasta desbordar de piedras preciosas meramente materiales. Desde luego, estas agradan sí a casi toda mujer y no estoy intimando siquiera que no se las obsequie a ______________ cuando quisiera.

Pues bien, otros seis “proverbios” deseo compartir brevemente con los dos antes de pasar a los Votos matrimoniales.

El Proverbio 31:11 dice, refiriéndose a la “mujer virtuosa”: El corazón de su marido está en ella confiado, y no carecerá de ganancias”.

-“Confianza” en la esposa. “Confianza” en el esposo. ¡Maravillosa bendición para el matrimonio! Confianza mutua en su amor y fidelidad. Particularmente, cuando estén separados físicamente, por ejemplo, ___________ en su lugar de trabajo y ______________ en el suyo. O cuando se relacionen con personas del sexo opuesto, bien en el trabajo, actividades sociales o reuniones familiares. No dudando el uno del otro en lo concerniente al compromiso conyugal. Seguros el uno del otro. “El corazón” del tal “no carecerá de ganancias”, entre ellas, la paz conyugal, tranquilidad mental-emocional, un hogar pacífico, refugio de las tempestades sociales que se arremolinan frecuentemente entre las gentes que carecen de la excelente y confortante disposición del corazón llamada “Confianza”.

El Proverbio 31:12.  “Le da ella bien y no mal todos los días de su vida.”

-Srta. ____________ , respetuosamente le pregunto, como si este proverbio formara parte de los “Votos matrimoniales”, ¿promete usted dar a _____________ “bien y no mal todos los días de su vida”? _______ Y Sr. ____________, también se lo promete a ______________.

Proverbio 31:25. Fuerza y honor son su vestidura; y se ríe de lo por venir.”

-Mi apreciación personal es que esta muy querida dama _____________, llegando a la adultez y desempeñándose en los distintos renglones de la vida, ha sabido vestirse, precisamente, de “Fuerza y honor”. Lejos de flaquearse ante los retos de ser adulta responsable y productiva, con su espíritu positivo e indómito, “se ríe”, tal como dice el proverbio “de lo por venir”. Poseyendo usted, Sr. ___________, el mismo espíritu valiente, seguramente los dos, apoyándose y fortaleciéndose mutuamente, triunfarán notablemente en su matrimonio.

-Proverbio 31:26. “Abre su boca con sabiduría, y la ley de clemencia está en su lengua.”

-Es decir, templada y disciplinada, cuida sus palabras, sazonándolas de sabiduría práctica. Extremadamente importantes para un matrimonio feliz semejantes rasgos de carácter que gobiernan la comunicación verbal cotidiana. Demostrando usted, Sr. ____________, los mismos, podemos anticipar que los dos gocen aún más su matrimonio. 

-Proverbio 31:27. “Considera los caminos de su casa, y no come el pan de balde.”

-¿Cuáles serán “los caminos de su casa”, o sea, del hogar que establecen desde hoy en adelante? La esposa sabia, al igual que el esposo sabio, moral y espiritualmente inteligentes ambos, consideran las posibles trayectorias para su matrimonio y hogar, distinguiendo astuta y acertadamente entre, por un lado, los caminos que llevan al fracaso, con sus concomitantes angustias y sufrimiento, y por el otro, los que conducen al éxito, con todo el regocijo y contentamiento inherentes en él.

-Proverbio 31:30. “Engañosa es la gracia, y vana la hermosura; la mujer que teme a Jehová, ésa será alabada.”

-“Gracia”, en el sentido de “Elegancia, garbo y desenvoltura con que se mueve una persona”. Tal “gracia” resulta ser “engañosa”  en no pocos humanos, y la “hermosura” física, tan adulada por multitudes, se marchita con el paso de los años. Pero, la mujer que adquiere y siempre manifiesta el “incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios” (1 Pedro 3:4), posee una belleza incomparable, interna, del corazón, que irradia con más fulgor al purificarse cada vez más al andar el tiempo. Pensamos no equivocarnos al decir que la bella _______________ ya ha hecho mano del “incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible”. Y si usted, Sr. ______________, es dueño de semejante ornato en el contexto masculino, entonces prevemos para los dos un matrimonio duradero fundamentado en valores imperecederos. “…la mujer que teme a Jehová, esa será alabada”, añadiendo este servidor: “¡Y esa es la que suele ser buena esposa!” Desde luego, esto es igualmente aplicable al varón que teme a Jehová Dios.

 

Los votos matrimoniales

El Espíritu Santo instruye: “Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la  mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo” (Efesios 5:22-24). Estimada Srta.__________________________, ¿acepta usted esta enseñanza divina, estando dispuesta a ponerla por obra en su matrimonio? ______

El apóstol Pablo añade: “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por Ella” (Efesios 5:25). Y dice en Colosenses 3:19: “Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas”. Sr.____________________________, ¿acepta usted estas directrices asentadas por Dios, estando dispuesto a seguirlas en su matrimonio? _______

Querida Srta. ____________________________y estimado Sr.______________________________, favor de tomarse de ambas manos y de mirarse a los ojos, concentrando los poderes de su mente y espíritu en las expresiones del siguiente Pacto Nupcial, el cual debería permanecer vigente, para ambos, hasta que la muerte los separe, no enmendándose arbitraria o unilateralmente su terminología, ni alterándola o invalidándola ninguna de las partes, pues, “Un pacto, aunque sea de hombre, una vez ratificado, nadie lo invalida , ni le añade” (Gálatas 3:15), y este “Pacto Nupcial” entre los dos se ratifica no solo en nuestra presencia como testigos sino también en presencia nuestro Creador y Juez Supremo. Así que pregunto:

-¿Tienen los dos el firme propósito de vivir maritalmente conforme al mandamiento de Dios, y solemnemente prometen amarse el uno al otro y apoyarse mutuamente, tanto en lo moral como en lo material, cuando estén enfermos o con salud, ya sea que estén pobres o ricos por los bienes materiales, y prometen dedicar sus afectos conyugales el uno al otro, exclusivamente, todo el tiempo que Dios les conceda la vida para vivir como esposo y esposa respectivamente?

-Srta.________________________, ¿así se lo promete a Gabriel Avilés Aponte?

-Sr. ______________________________, ¿hace usted esta misma promesa a Yanitza Hernández Pérez?

Intercambio de anillos

Procedamos al intercambio de anillos.

Con los anillos, se sellan las promesas y el pacto del matrimonio. El oro es bello, duradero y de mucho valor. El amor matrimonial puro es mucho más bello que el oro, también es perdurable, siendo, además, de muchísimo más valor. El círculo del anillo no tiene fin. Tampoco el verdadero amor entre esposo y esposa.

Sr.___________________________, favor de entregar a _________________________________el anillo matrimonial que ha seleccionado usted para ella, mirándole y repitiendo:

“Querida _____________, al entregarte este anillo, yo te doy testimonio de mi amor sincero, y contraigo matrimonio contigo. Te hago partícipe de todos mis bienes materiales y me comprometo a serte leal y fiel, y a amarte hasta la muerte.”

Estimada Srta._____________________________, favor de entregar al Sr. _______________________________el anillo matrimonial que tiene usted para él, mirándole y repitiendo:

“Amado_______________, al entregarte este anillo, yo te doy testimonio de mi amor sincero, y contraigo matrimonio contigo. Te hago partícipe de todos mis bienes materiales y me comprometo a serte leal y fiel, y a amarte hasta la muerte.”

Sr. ________________________y  Srta. ____________________________, al haber los dos declarado que se aman con gran amor y que tienen fe el uno en el otro, habiendo hecho mutuas promesas de ser esposo y esposa respectivamente, en mi capacidad de ministro del evangelio del Señor, los declaro esposo y esposa en la presencia de Dios y de las personas presentes, quienes son representantes de la sociedad en que vivimos y testigos de este solemne y trascendental acto, y cordialmente anhelo que Dios los haga felices.

           -“A los que Dios ha unido, ningún hombre los separe.”

Oración

Pueden besarse.

 

 

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