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-Intercambio sobre temas bíblicos

Sobre la doctrina del bautismo,
Miguel Obando Rojas, de Managua, Nicaragua, pregunta:

“Si el bautismo es necesario para ser salvo, ¿por qué dijo Pablo estas palabras: 'Pues no me envió Cristo a bautizar'...”?    

Intercambio

Intercalamos "Comentarios nuestros" en el correo electrónico del Sr. Miguel Obando Rojas.

(La carta de Miguel Obando aparece copiada electrónicamente tal como enviada.)

Miguel Obando Rojas escribe:

“Hola amigos,

He estado leyendo algunos de los temas que abordan en su página web y hay muchas cosas que me llaman la atención, a continuación algunos comentarios respecto al bautismo:

Yo creo que lo que nos hace ser hijos de Dios es recibir a Cristo como nuestro salvador creyendo que El pago por nuestros pecados en la cruz, mi base Bíblica para creer esto es: (Juan 1:11) A los suyo vino, y los suyos no le recibieron. 12 Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.

Al igual que el versículo anterior hay muchos otros versículos de la Biblia que nos indican que para ser salvos solamente es necesario creer que Cristo Jesús es el Hijo de Dios que vino a este mundo a morir por nosotros, y que por su sacrificio redentor en la cruz somos justificados delante del Padre, le menciono algunos versículos mas: Hechos 10:43, Romanos 1:16, Romanos 10:13. Ninguno de estos versículos indica que las personas tengan que ser bautizadas para ser salvas.  

Comentario. Que no mencionen el bautismo no significa, de modo alguno, que el bautismo no sea requisito para perdón, como en Hechos 2:38 – “Bautícese cada uno… PARA PERDÓN de los pecados” . ¿Se menciona la “fe” en Hechos 2:38? Negativo. Solo el arrepentimiento y el bautismo. ¿Quiere decir esta circunstancia que la fe no sea necesaria para salvación? Desde luego que no.

-“El bautismo ahora nos salva”, apunta el apóstol Pedro en 1 Pedro 3:21, sin mencionar fe o arrepentimiento. ¿Debemos concluir que la fe o el arrepentimiento no sean necesarios porque no se mencionan? ¡Claro que no! Sin embargo, los católicos pronuncian “salvo” al niño bautizado, a pesar de ser él incapaz de creer o arrepentirse.

-La exégesis correcta dicta que no aislemos un texto, o una serie de textos parecidos, del resto del Nuevo Testamento de Cristo. Hacer caso omiso a esta regla, fundamentada tanto en el sentido común como en la lógica, resulta en conclusiones erradas.

-Un grupo de textos que realzan un requisito particular para salvación, por ejemplo, el cuyo enfoque es la “fe” o el “arrepentimiento”, no anula otros grupos donde requisitos distintos se establecen claramente, por ejemplo, el grupo donde el bautismo aparece como indispensable para perdón. Compilamos todos los requisitos en todos los textos relevantes, y el resultado es el total de requisitos para alcanzar la salvación. Esto no es complicado o difícil, pues las condiciones son pocas y fáciles de entender. 

"Tengo claro que para poder verdaderamente creer en Cristo es necesario primeramente escuchar el mensaje del Evangelio, tener convicción de que uno es pecador y arrepentirse, sin embargo hay muchos versículos Bíblicos que no mencionan el bautismo como algo necesario para la salvación.  Ahora miremos lo que dijo Pablo en su primera carga a los Corintios: (1 Corintios 1:17) Pues no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el evangelio; no con sabiduría de palabras, para que no se haga vana la cruz de Cristo.  Si el bautismo es necesario para ser salvo por que dijo pablo estas palabras: “Pues no me envió Cristo a bautizar”?   Pablo confesó no haber bautizado a muchos (1 Corintios 1:14), les predico el Evangelio a multitudes, pero no los bautizo!   Será entonces que Pablo no hizo su trabajo completo? O será que predico un evangelio falso?  

Comentario. Pablo mismo debía bautizarse para ser perdonado. Ananías le dice: “Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre” (Hechos 22:16). ¿Fue perdonado Pablo (Saulo) cuando el Señor le apareció camino a Damasco? ¡Negativo! Al preguntar Saulo “Señor, ¿qué quieres que yo haga?”, Cristo responde: “Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer” (Hechos 9:6). No le dice “Ya tú eres salvo”, sino que lo manda a Damasco para que reciba instrucciones de Ananías, diciéndole este: “Bautízate, y lava tus pecados”. ¿Cómo lavar los pecados? ¡Bautizándose! De ahí, que al bautismo Pablo mismo lo llama “el lavamiento de la regeneración” (Tito 3:5), definiéndolo además como la “sepultura” del viejo hombre de pecado para que de las aguas bautismales resucite el nuevo hombre (Romanos 6:3-7). No resucita con tan solo creer sino al bautizarse bíblicamente.

-¿Qué hay, pues? ¿Se contradice Pablo al escribir a los corintios “no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el evangelio” (1 Corintios 1:17)? ¿Estaba Pablo repudiando el bautismo como elemento esencial de la Gran Comisión dada por Cristo mismo? “El que creyere, y fuera bautizado, será salvo” (Marcos 16:16), dijo el Señor. Además, Cristo mandó específicamente a los apóstoles a bautizar. “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre de Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” (Mateo 28:19). ¿Cumplían el mandato los demás apóstoles, pero Pablo no? ¡Inconcebible!

-El sentido evidente de la expresión de Pablo es el siguiente: Cristo no me dijo que yo mismo tuviera que bautizar personalmente a toda persona que obedeciera al evangelio predicado por mí personalmente. Esto no quiere decir que los que se persuadieran por la predicación de Pablo no tuvieran que bautizarse “para perdón” . Al contrario, tal cual los del día de Pentecostés, debían bautizarse como condición para recibir el perdón, pues las condiciones para salvación son las mismas para todos y cada uno. Lo opcional era que Pablo mismo los bautizara o que encargara a sus ayudantes este ministerio. Con pocas excepciones, optó por dejar a sus ayudantes los bautismos. ¿Con qué razón? Él mismo explica: “para que ninguno diga que fuisteis bautizados en mi nombre” (1 Corintios 1:15). He aquí el meollo del asunto. No porque el bautismo no fuera necesario para perdón sino ¡para quitarle a los ingenuos o inmaduros ocasión de gloriarse por haber sido bautizado por todo un apóstol!

-“Sino para predicar el evangelio.” ¡Claro! Pues, Pablo era instrumento de Dios para llevar el mensaje divino, dotado él del don de la inspiración sobrenatural. Cristianos fieles que no tuvieran tal poder bien podían efectuar los incontables bautismos que hubo como fruto de la predicación del apóstol inspirado, librando a este para el cumplimiento de su encomienda principal, sin que esto significara de manera alguna que el bautismo no fuera importante o que no fuera necesario para la salvación.

-En cuanto a quién administre el bautismo, el procedimiento de Cristo mismo viene al caso. “Cuando, pues, el Señor entendió que los fariseos habían oído decir: Jesús hace y bautiza más discípulos que Juan (aunque Jesús no bautizaba, sino sus discípulos)(Juan 4:1-2). Jesús no bautizaba personalmente, efectuando los bautismos sus discípulos. Sin embargo, el bautismo figuraba en el mensaje predicado por Cristo mismo. De otro modo, sus discípulos no hubiesen bautizado a nadie. Se desprende que el mensajero no tiene que bautizar él mismo para validar el bautismo. El mensajero predica; otros bautizan a las personas que responden positivamente al llamado. Tanto Pablo como Cristo ejercían la función principal de “mensajero”. En ambos casos, sus ayudantes bautizaban. Este procedimiento no resta de la importancia o necesidad del bautismo para salvación.

-¿Con qué propósito bautizó Pablo a Crispo, Gayo y la familia de Estéfanas? De no haberlos bautizado “para perdón”, hubiese frustrado el claro designio de Dios para el bautismo. ¿Quién osada afirmar que Pablo los bautizara como mero símbolo de una salvación obtenida mediante “hacer profesión de fe”, nada más?  

“Bueno, ahora suponiendo que en verdad el bautismo fuese necesario para la salvación, ¿que pasaría entonces con aquellas personas que están ya en su lecho de muerte que solo tiene pocas horas o minutos de vida?   Estas personas puede escuchar el evangelio, pueden arrepentirse, pueden creer, pero no se pueden bautizar, no pueden estas personas ser salvas?   Si el bautismo fuese en verdad necesario para poder ser salvo la repuesta seria: no, esas personas no podrán ser salvas, pues no pueden bautizarse ya que no tienen tiempo para hacerlo!   Yo creo que ese no es el caso, yo creo que si en su lecho de muerte el mas vil pecador se arrepiente de sus pecados y confiesa a Cristo como su salvador, esa persona es salva.  

Comentario. Tales casos hipotéticos ya los hemos analizado a saciedad, respondiendo a planteamientos similares a estos de usted, Sr. Miguel Obando. Le rogamos escrute todos los recursos sobre el bautismo para el más amplio entendimiento. No juzgamos a nadie. Dios tendrá misericordia de quien tenga misericordia. El bautismo por inmersión sigue siendo condición “para perdón”, no cambiando el propósito divino ningún caso hipotético. 

“La salvación es un regalo de Dios que recibimos por medio de la fe en Cristo!   Ahora bien, si alguien ha recibido a Cristo como su salvador personal y lo ha hecho de todo corazón, no veo ninguna razón por la cual no se bautice.  Debe bautizarse como un paso de obediencia, para dar testimonio al los hombres que ahora Cristo gobierna su vida.  

Observación. Bautizarse “para dar testimonio a los hombres que Cristo gobierna su vida” es propósito fijado por el hombre. Bautizarse “para perdón” es el propósito que Dios asigna al bautismo. 

“Yo considero que es sano que nosotros estudiemos la Palabra de Dios, que le pidamos al Espíritu Santo que nos de sabiduría para poder entenderla y que si El nos hace entender que estamos en error, que lo reconozcamos y abandonemos cualquier error.  Yo se que Dios comenzó su obra en nosotros y la va a perfeccionar el día de Jesucristo (Filipenses 1:6)

Espero poder recibir sus comentarios,

Saludos,

Miguel Obando Rojas

Managua, Nicaragua.”  

Comentario y advertencia. El Espíritu Santo ha revelado “toda la verdad” (Juan 16:13) sobre el plan de Dios para redimir al hombre, siendo definidas exactamente las condiciones para salvación como oír (Romanos 10:17), creer, arrepentirse y bautizarse “para perdón de los pecados” (Hechos 2:38; Marcos 16:15-16). Anular o contradecir cualquiera de estas condiciones no lo hace la persona que ama la verdad tal cual expresada en las Sagradas Escrituras, ni tampoco lo hace el predicador o maestro fiel al mandato de Cristo en la Gran Comisión. Eliminar al bautismo como requisito para salvación es eliminarlo de la Gran Comisión. Muy lamentablemente, casi todos los predicadores, pastores, evangelistas y maestros cometen este tremendo error, defraudando a sus oyentes al no comunicarles el evangelio completo de Cristo. Es hora de rectificar este fallo mayúsculo. Prediquemos como los apóstoles. “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros, en el nombre de Jesucristo, para perdón de los pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo.”  

Para servirle en el amor del Señor, 

Homero S. de Álamo

 

 

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