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Martín y Homero analizan Romanos 6:3-6

El bautismo en la muerte de Cristo, ¿es el bautismo en agua o es el "bautismo del Espíritu Santo”?

El que solo cree, sin bautizarse, ¿ha sido sepultado “juntamente con” Cristo “para muerte”?

Intercambio entre el Sr. Martín y el Sr. Homero Shappley de Álamo

Las aportaciones de Homero se hacen en letra de color negro, mientras las de Martín aparecen en letra azul.

 

Estimado Sr. Martín, propongo lo siguiente: que usted me ayude a analizar Romanos 6:3-6, contestando las preguntas que, a mi juicio, son claves para el entendimiento del bautismo bíblico.

Romanos 6:3-6

“¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva. Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección; sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado”.

A continuación, preguntas hechas por Homero, respuestas por Martín en letra azul, y análisis de las respuestas por Homero.

1.  El apóstol Pablo afirma, por el Espíritu, que “hemos sido bautizados en Cristo Jesús. Pregunta: ¿Se encuentra “en Cristo Jesús” el que solo cree? O sea, ¿ya está “en Cristo Jesús”  antes de haber sido bautizado? Explicar.

Primero y más importante, hay que diferenciar entre dos conceptos cruciales al escudriñar las Escrituras: a) El Bautismo del Espíritu Santo y b) El Bautismo en agua. El primero es el que una persona recibe ni bien es convertida al Señor, momento en el cual recibe al Espíritu Santo.

-Se deduce, pues, Sr. Martín, que para usted el bautismo de Romanos 6:3-5 es el “bautismo del Espíritu Santo”, y no el bautismo en agua. Además, que el “bautismo del Espíritu Santo” se recibe en el momento de creer, previo a bautizarse en agua y sin el bautismo en agua. De hecho, esta es la interpretación que usted mantiene al contestar las demás preguntas, aunque su respuesta a la Pregunta número 1 incluye la siguiente expresión: supongamos que Pablo se refería al bautismo en agua, cosa que no parece ser así en ese pasaje”, la cual revela un elemento de incertidumbre.

-Estudiando este servidor de nuevo estos dos bautismos, analizando y reflexionando, mi conclusión es que su hipótesis sobre la naturaleza del bautismo enseñado en Romanos 6:3-5 es deficiente y contraria al significado natural y normal de “bautismo” en el Nuevo Testamento.

     “Deficiente” porque la terminología del pasaje no se ajusta al “bautismo del Espíritu Santo”.

a)  Primero, porque el texto dice explícitamente que “hemos sido bautizados en Cristo Jesús, y no dice, en definitiva, “bautizados en el Espíritu Santo”, ni dice “bautizados por el Espíritu Santo”. Además, dice que “hemos sido bautizados en su muerte”, es decir, en la muerte de Cristo Jesús. Huelga decir que el Espíritu Santo no murió en la cruz por nosotros, y que, por consiguiente, no somos bautizados en la muerte del Espíritu Santo.

b)  Segundo, porque “sepultados juntamente con él para muerte” y “plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte” no son figuras retóricas precisamente apropiadas para representar el bautismo en el Espíritu Santo. “Sepultados en el Espíritu Santo juntamente con Cristo para muerte del viejo hombre de pecado.” “Plantados en el Espíritu Santo juntamente con Cristo en la semejanza de su muerte.” Disonancia de ideas y metáforas habría en semejantes declaraciones. En cambio, “sepultados en el agua literal”, o “plantados en el agua literal” del bautismo en agua, son figuras retóricas que armonizan perfectamente con el sentido natural y espiritual de las enseñanzas fundamentales traídas en Romanos 6:3-6.

     Su hipótesis la encontramos “contraria al significado natural y normal de ‘bautismo’ en el Nuevo Testamento”, siendo este significado “inmersión en agua literal”. Evidencias de peso sostienen esta conclusión.

El hombre bautiza en agua literal. Dios y Jesucristo bautizan en el Espíritu Santo (Hechos 11:15-18).

     Proclamando Jesucristo la Gran Comisión, dice: “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” (Mateo 28:19). Los apóstoles debían bautizar a los discípulos. El hombre bautiza en agua literal, y no en el Espíritu Santo. Solo Dios y Jesucristo bautizan en el Espíritu Santo (Hechos 11:15-18), y no el hombre. Por consiguiente, el bautismo de la Gran Comisión es bautismo en agua literal. Asimismo los apóstoles lo entendieron, y asimismo lo practicaron. Comenzando en el día de Pentecostés, bautizaban en agua literal. No eliminaron el bautismo en agua de la Gran Comisión. La versión de la Gran Comisión en Marcos 16:15-16 lee como sigue: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado”. Obedientes los apóstoles al mandato del Señor, en la primera proclamación del evangelio, hecha en el día de Pentecostés diez días después de la ascensión de Cristo, Pedro dice a los compungidos de corazón: “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados…” (Hechos 2:38). “Bautícese…” El hombre se bautiza en agua literal. En el día de Pentecostés, “los que recibieron su palabra” (la de Pedro) fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas” (Hechos 2:41). “Fueron bautizados” en agua literal, pues este es el bautismo de la Gran Comisión. ¡Cuán diferente es el mensaje de la inmensa mayoría de los predicadores, evangelistas y pastores del presente! Ni siquiera mencionan el bautismo cuando llaman a la conversión. Cuenta darán a Dios por su crasa omisión deliberada del bautismo en agua de la Gran Comisión.

     Confirmado que el bautismo de la Gran Comisión es bautismo en agua, y no el “bautismo del Espíritu Santo”, al encontrar en la historia inspirada de la iglesia o en las epístolas inspiradas del Nuevo Testamento mención del “bautismo” o casos de personas bautizadas, lo razonable es deducir que se trata del bautismo en agua de la Gran Comisión, a menos que el contexto obligue a una interpretación distinta. En los siguientes casos, el único significado que puede tener “bautismo, bautizar, bautizado” u otros derivados es bautismo en agua.

a)  Juan el Bautista bautizó a Jesucristo en agua literal. Muchísimos judíos “eran bautizados por” Juan en el Jordán, confesando sus pecados” (Mateo 3:5-6). “Entonces Jesús vino de Galilea a Juan al Jordán, para ser bautizado por él. … Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él” (Mateo 3:13-17). No solo fue bautizado Jesucristo en las aguas literales del río Jordán sino que el “Espíritu de Dios” vino sobre él DESPUÉS de bautizado. Tomemos nota: ¡DESPUÉS de BAUTIZARSE, y no antes de bautizarse! Usted, Sr. Martín, antepone el “bautismo del Espíritu Santo” al bautismo en agua. Sin embargo, ¡el Espíritu de Dios desciende sobre Jesucristo DESPUÉS de haber sido bautizado él en las aguas de río Jordán! A propósito, Juan el Bautista también predicaba “el bautismo del arrepentimiento para perdón de pecados (Lucas 3:3), siendo este el mismito propósito fijado por Jesucristo para el bautismo que él ordenó a efectuarse en todo el mundo (Mateo 28:19). “Bautícese… para perdón de los pecados (Hechos 2:38). Pero, usted sostiene que el bautismo en agua NO es para perdón.

b)  Jesucristo bautizaba en agua literal “(aunque Jesús no bautizaba, sino sus discípulos” (Juan 4:2). “Después de esto, vino Jesús con sus discípulos a la tierra de Judea, y estuvo allí con ellos, y bautizaba. Juan bautizaba también en Enón, junto a Salím, porque había allí MUCHAS AGUAS; y venían y eran bautizados(Juan 3:23). Así que, tanto Jesucristo como Juan el Bautista bautizaban en el río Jordán; bautizaban en agua literal.

c)  El tesorero de Etiopía fue bautizado en agua literal. Dice al evangelista Felipe: “Aquí hay agua; ¿que impide que yo sea bautizado? Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios. Y mandó parar el carro; y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó. Cuando subieron del agua…” (Hechos 8:35-40).

d)  Cornelio y los suyos fueron bautizados en agua literal. El apóstol Pedro pregunta: “¿Puede acaso alguno impedir el agua, para que no sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros?” (Hechos 10:47). Cierto es que Cornelio y los suyos fueron bautizados en el Espíritu Santo antes de ser bautizados en agua. El por qué lo estudiamos cuidadosamente en los escritos encontrados en www.editoriallapaz.org/don_del_Espiritu_Raul.htm/ y www.editoriallapaz.org/don_del_Espiritu_B.htm. Por el presente, lo único que pretendemos establecer es que Cornelio y los demás que obedecieron al evangelio juntamente con él fueron bautizados en agua literal. La pregunta retórica de Pedro enseña, efectivamente, que nadie debería “impedir el agua”, es decir, impedir el bautismo en agua, para la persona que tiene derecho de bautizarse enseguida al haber escuchado y creído el evangelio. Pese a la claridad de esta verdad, hoy día los pastores y predicadores pentecostales, evangélicos y protestantes acostumbran impedir sí el agua del bautismo al que acude en busca de la salvación. Le dicen que espere, que ya es salvo con tan solo creer, confesar el nombre del Señor u orar “la oración del pecador para salvación”, que debe tomar “clases de candidato”, que el bautismo es solo una “señal de salvación”, que el bautismo NO es para perdón de pecados, etcétera. Seguramente, darán cuenta al que estableció el bautismo en agua como condición para salvación por impedir el agua al que tiene derecho y necesidad de bautizarse en agua “para perdón de los pecados” (Hechos 2:38).

e)  El carcelero de Filipos y su familia fueron bautizados en agua literal después de escuchar y creer la palabra. “En seguida se bautizó él con todos los suyos. Y llevándolos a su casa…” (Hechos 16:25-40). Este detalle “y llevándolos a su casa”, encontrado en Hechos 16:34, claramente da a entender que habían salido de la casa para llevar a cabo los bautismos. ¿Por qué salir de la casa si no para ser bautizados por inmersión en agua literal?

f)  Saulo de Tarso fue bautizado en agua literal. Ananías le dice: “Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre” (Hechos 22:16). “Bautízate, y lava tus pecados”, claro, porque el bautismo mandado por Cristo es en agua. “Lava” implica “agua”. De hecho, el bautismo practicado por los apóstoles se identifica en Tito 3:5 como “el lavamiento de la regeneración”. Ananías anima a Saulo de Tarso a bautizarse prontamente, preguntándole “Ahora, pues, ¿por qué te detienes?” No así el predicador común y corriente del presente, pues este desanima al que busca salvación, impidiendo el bautismo en agua, y postergándolo hasta meses, aun años.

g)  “El bautismo que corresponde” en el Nuevo Testamento a la salvación “por agua” efectuada en el tiempo de Noé, es, por inferencia necesaria, bautismo en agua. De otro modo la comparación carecería de sentido. “El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva…” (1 Pedro 3:21). Pero, el creyente en “salvación por fe sola” quita la “s” al pronombre “nos”, insistiendo que “el bautismo NO salva”. Más abierta contradicción de la llana enseñanza del Espíritu Santo es difícil hallarla.

     Recalcamos, el significado natural y normal de “bautismo” en el Nuevo Testamento es “inmersión en agua literal”. Este es su significado en todo texto donde se menciona, incluso Romanos 6:3-6, a menos que haya razones claras y fuertes para entenderlo figurativamente. Por ejemplo, “bautizar” se utiliza figurativamente en Mateo 3:11 al decir Juan el Bautista, refiriéndose a Jesucristo: “él os bautizará en Espíritu Santo y fuego”. El Espíritu Santo no es un elemento, tal como el agua, en el que se pudiera sumergir, o zambullir, literalmente al que busca salvación. Tampoco el “fuego” de pruebas, pues el “fuego” de este texto no es, contraria a interpretaciones populares, el “fuego del Espíritu Santo” sino el fuego de pruebas  (Mateo 20:22-23). Por lo tanto, “bautizará”, en la expresión “él os bautizará en Espíritu Santo y fuego”, se utiliza figurativamente.

-Presento otra razón poderosa para probar que el bautismo de Romanos 6:3-6 no puede ser el “bautismo del Espíritu Santo”, a saber, que el bautismo “en Espíritu Santo” (Mateo 3:11) fue recibido directamente del cielo solo por los apóstoles en el día de Pentecostés (Hechos 2:1-4) y por Cornelio y su casa (Hechos 10:34-48; 11:1-18). Refiriéndose Pedro a Cornelio y su casa, dice: “Y cuando comencé a hablar, cayó el Espíritu Santo sobre ellos también, como sobre nosotros al principio (Hechos 11:15). Es decir, cayó sobre ellos como sobre los apóstoles (solo los apóstoles, y no los ciento veinte) en el día de Pentecostés. Directamente del cielo. Sin intervención humana. Sin la imposición de manos. Para el análisis detallada de estas doctrinas, recomendamos escrutar detenidamente “El don del Espíritu Santo”, en www.editoriallapaz.org/don_del_Espiritu_Raul.htm/ y www.editoriallapaz.org/don_del_Espiritu_B.htm. Solo los apóstoles y Cornelio, con los suyos, fueron bautizados así “en Espíritu Santo”. En cambio, el bautismo de Romanos 6:3-6 lo tiene todo aquel que obedece el evangelio completo, en cumplimiento de las condiciones establecidas en la Gran Comisión. Tengamos presente siempre que solo Dios y Jesucristo bautizan en el Espíritu Santo.

-En adición a todo lo anterior, se nos enseña explícitamente que “el don del Espíritu Santo” disponible para toda persona obediente al evangelio del Señor es dado DESPUÉS del bautismo en agua. “Bautícese cada uno de vosotros… para perdón de los pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo (Hechos 2:38). “…recibiréis…” Tiempo futuro. Después de bautizarse en agua “recibiréis el don del Espíritu Santo”.

-Estimado Sr. Martín, usted dice que el “bautismo por el Espíritu Santo es el que una persona recibe ni bien es convertida al Señor, momento en el cual recibe al Espíritu Santo”. ¿Qué quiere decir su expresión “ni bien es convertida al Señor”? ¿Acaso antes de convertirse? ¿O en el acto de convertirse? ¿O en el momento de solo creer? Aguardamos sus respuestas, con textos bíblicos que las respalden.

El Bautismo en agua, es una acción tomada por esa persona como señal de que se recibió el primer bautismo. 1 Cor. 12:13 “Porque por un solo Espíritu fuimos TODOS bautizados en un cuerpo”.

-El Espíritu Santo no enseña en 1 Corintios 12:13 que el bautismo en agua sea una “señal” de que se recibiera el bautismo en el Espíritu Santo. Realmente, nos hace falta un solo texto bíblico que identifique al bautismo en agua como una “señal” de haber recibido ya al Espíritu Santo la persona que se acerca a Dios, o de haber sido salvada completamente de sus pecados tal persona antes de bautizarse. Definitivamente, 1 Corintios 12:13 no es ese texto.

-“Por un solo Espíritu” significa “por la autoridad de un solo Espíritu” o “por las instrucciones de un solo Espíritu”. Este uso de “por” es evidente en varios textos bíblicos, por ejemplo: “Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa…” (1 Corintios 1:10). “Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios…” (Efesios 1:1). ¿Quién recibió la encomienda de revelar a los apóstoles “toda la verdad”? El Espíritu Santo, conforme a Juan 16:13. “Toda la verdad” incluye sus instrucciones sobre el bautismo. Así pues, por las instrucciones del Espíritu Santo sabemos cómo, cuándo, a quién y con qué propósito bautizar. Cristo mismo también enseñó: “…bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” (Mateo 28:19). Es decir, por la autoridad de Dios, Cristo y “del Espíritu Santo”. Por tanto, somos bautizados por la autoridad del Espíritu Santo, al igual que por la del Padre y del Hijo, “en un cuerpo”. Qué conste: este bautismo no es “en el Espíritu” sino “por el Espíritu”. El bautismo de 1 Corintios 12:13 no es el bautismo en el Espíritu Santo sino el bautismo en agua para ser añadido al “cuerpo”, siendo uno solo el cuerpo (Efesios 4:4), el cual es la iglesia (Efesios 1:22-23). Cristo añade a su “cuerpo” (iglesia) a los que son bautizados en agua (Hechos 2:37-47), y no a personas que no hayan sido bautizadas en agua. Hemos probado concluyentemente que el bautismo de la Gran Comisión es bautismo en agua. El mismo Pablo predicó el evangelio en Corinto, “y muchos de los corintios, oyendo, creían y eran bautizados (Hechos 18:8). “Eran bautizados”, lógico, con el bautismo de la Gran Comisión, el cual es en agua. Pablo fue bautizado en agua. Los corintios fueron bautizados en agua. Por la autoridad, o las instrucciones, del Espíritu Santo, tanto Pablo como los corintios fueron bautizados en agua “en un solo cuerpo”. Fueron añadidos a “un solo cuerpo”, tal cual “se añadieron como tres mil personas” a la iglesia (“un solo cuerpo”) en Pentecostés (Hechos 2:41).

¿Qué pasaría si una persona se convierte un día, y no llega a ser bautizada con agua porque ese día el Señor lo llama? ¿Es salva esa persona? Decididamente sí.

-Al responder usted a sus propias preguntas, diciendo “Decididamente sí”, se arroga, conforme a nuestra percepción, una potestad que no corresponde a ser humano alguno, a saber, la de emitir juicio sobre el destino final de almas. Usted dice “Decididamente sí”, pero ¿qué dirá Dios?

-Su planteamiento acerca de “una persona que se convierte un día, pero no llega a bautizarse ese día porque el Señor lo llama” lo hemos tratado ampliamente en escritos disponibles en www.editoriallapaz.org/bautismo_compilacion.htm. En esta ocasión, nos limitamos a observar que, sean cuales fueran las circunstancias que impidieran el bautismo “enseguida” enseñado por el Espíritu Santo (Hechos 16:33; 10:47-48), Dios sigue siendo el único juez de destinos eternos. Además, el que hayan unas personas que no pudieran ser bautizadas tan pronto confesaran su fe en Cristo, no justifica, de modo alguno, que hombre alguno cancele, declare nulo, obvie, tache, haga caso omiso, no cumpla, el propósito divino fijado para el bautismo, el cual es “para perdón de los pecados” (Hechos 2:38). Quienes obstaculizan el bautismo “enseguida” son los predicadores y maestros que repudian el propósito fijado por la Deidad para el bautismo. Afirmando obstinadamente que el bautismo “NO es para perdón”, enseñan al que confiesa fe en Cristo que no tiene que bautizarse “enseguida”; es más, le enseñan a no bautizarse “enseguida” sino a tomar “clases de candidato” en preparación para un bautismo deliberadamente postergado hasta después de las “clases”, procedimiento jamás encontrado en el Nuevo Testamento.

-El que puede bautizarse “enseguida”, ¡debe bautizarse “enseguida”! El que no puede bautizarse “enseguida”, si muere antes de poder bautizarse, Dios lo juzgará conforme a su propia evaluación del caso, y no conforme a la teología del hombre falible en la tierra. ¿Le parecen razonables estas conclusiones? A propósito, la “conversión al Señor” no se completa hasta no bautizarse en agua “para perdón de los pecados”. “Solo creer” es una “conversión parcial”. “Solo creer y arrepentirse” sigue siendo una “conversión parcial”. Bautizarse “para perdón” completa el proceso.

El bautismo en agua es un símbolo que indica que morimos al pecado, y resucitamos en Cristo. Es figura del bautismo del Espíritu Santo.

-Romanos 6:3-6 enseña que el bautismo en agua es una sepultura. Sepultados juntamente con él para muerte…”. Es una sepultura real y verdadera en agua, pues real y verdaderamente, el cuerpo físico es sepultado, por inmersión, en agua. Esta sepultura real y verdadera “simboliza” la sepultura del “viejo hombre” de pecado, siendo “viejo hombre” una metáfora para el ser humano en su condición de pecador, tanto en alma, mente y espíritu como corporalmente. Dado muerte el “viejo hombre” por medio del arrepentimiento, es preciso “sepultarlo”. Se sepulta el cuerpo carnal literalmente en agua “por el bautismo”. En el mismo acto, se sepultan, figurativamente, la mente, el alma y el espíritu contaminados por el pecado. De la misma manera, “resucitan” figurativamente, y no literalmente, ya que no murieron literalmente. Este es, a mi entender, el simbolismo que hay en el texto. Este simbolismo no enseña, en definitiva, que el bautismo sea “símbolo de una salvación otorgada por fe sola previo a bautizarse”. Más bien, enfoca lo que hay que hacer con el “viejo hombre” y lo que sucede cuando ese “viejo hombre” es sepultado bíblicamente.

-“El bautismo en agua… indica que morimos al pecado, y resucitamos en Cristo”, dice usted. Estoy de acuerdo, siempre y cuando el bautismo se efectúe conforme a las enseñanzas del Espíritu de Dios –por inmersión, “enseguida” y “para perdón de los pecados”. La cláusula “es un símbolo” no la incluyo por sus connotaciones no bíblicas, según las que el bautismo no es más que “símbolo”, otorgándose la salvación antes del bautismo y sin el bautismo conforme a la tesis de “salvo por fe sola”.

-¿Qué texto de la Biblia enseña que el bautismo en agua sea “figura del bautismo del Espíritu Santo”?

Ahora bien, supongamos que Pablo se refería al bautismo en agua, cosa que no parece ser así en ese pasaje. Pablo dice que "todos los que hemos sido bautizados". Y esta frase es clave para el entendimiento, pues no habla de "todos", sino de "todos los que...". Y como ya dije en mi mail anterior (palabras extraídas de la Biblia) el bautismo es una manifestación pública que indica que se ha recibido la salvación. Es decir que Pablo se refiere, al menos, a una parte de los que son salvos, más precisamente a los que se han bautizado.

-¿Qué el bautismo de Romanos 6:3-6 no sea el bautismo en agua? Entonces, ¿cuál bautismo es? ¿Acaso el bautismo en el Espíritu Santo? Ya hemos dado muchas pruebas según las que el bautismo de Romanos 6:3-6 no puede ser otro sino el bautismo en agua. Definitivamente, el bautismo del pasaje no es el “bautismo por el Espíritu Santo”.

-¿Qué Pablo se refiera “a una parte de los que son salvos” al escribir él “todos los que hemos sido bautizados”? ¿Qué no hable Pablo de “todos” los salvos, como dice usted, sino solo de “todos los salvos bautizados”? Estimado Sr. Martín, ¿está seguro usted de no estar porfiando? Usted es quien distingue dos grupos de salvos: (1) “los salvos por fe sola no bautizados”, y (2) “los salvos por fe sola que han sido bautizados”. Atribuir al apóstol Pablo semejante concepto violenta el sentido natural, común y espiritual de todo lo que él escribe. ¿Con qué lógica o sentido escribir el apóstol solo para “los salvos que han sido bautizados” y no para “los salvos por fe sola que no han sido bautizados”? ¡Jamás hace el apóstol, o cualquier otro escritor inspirado, tal distinción! Aún más, ninguno de ellos escribe específicamente para “los salvos por fe sola, sin el bautismo”. ¿La razón? ¡Sencillamente no existe tal categoría de “salvos”¡

-Usted dice que “el bautismo es una manifestación pública que indica que se ha recibido la salvación” y que estas son “palabras extraídas de la Biblia”. ¿De cuál Biblia, y en cuál texto?

Por ende, quien es salvo pero aún no bautizado (grupo al que no hace referencia Pablo en esos pasajes), también está en Cristo Jesús.

-Esto lo afirma usted, pero, curiosamente, sin citar texto bíblico alguno que lo diga explícitamente o que lo enseñe siquiera por inferencia. El bautismo en agua, precedida lógicamente, por la fe y el arrepentimiento, es lo que hace posible que uno esté “en Cristo”, enseñanza clara de Romanos 6:3. Desde luego, en virtud de la sangre vertida por Jesucristo en la cruz, pues sin esta preciosa sangre expiatoria nada vale la fe, el arrepentimiento o el bautismo. Pero, esta sangre se hace eficaz solo en la persona que no solo cree sino que también se arrepiente y se bautiza “para perdón de los pecados”.

 

2.  También enseña el apóstol: “…hemos sido bautizados en su muerte” y que “somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo”.

a)  Esta relación única con la “muerte” de Jesucristo, ¿puede tenerla el que solo cree, no habiendo sido bautizado? Explicar.

La respuesta a esta pregunta, está en la respuesta de la pregunta 1. Aclaremos que al decir "quien sólo cree", se esta refiriendo a quien cree en Cristo y tiene fe en Él. Así pues esa persona reúne con suficiencia la condición de salvo, que es por fe en Cristo.

-Encuentro que usted, querido amigo Martín, no ha contestado directamente la pregunta sino que meramente reafirma su convicción según la que la fe sola es suficiente para ser salvo. La contestación obligatoria a la pregunta es que la persona que solo cree, no habiendo sido bautizada en agua, no tiene la relación única con la “muerte” de Jesucristo que se establece cuando uno es sepultado “juntamente con él para muerte por el bautismo” en agua. Por ende, no ha recibido el perdón de sus pecados, pese a su fe en Cristo. “Tú tienes fe… También los demonios creen, y tiemblan” (Santiago 2:18-19), ¡pero no obedecen! ¿No comete el mismo error el que confiesa fe en Cristo, pero no obedece la segunda condición de la Gran Comisión, a saber, “y fuere bautizado” (Marcos 16:16)? “El que creyere y fuere bautizado, será salvo.”

b)  ¿Es salva la persona que no tiene esta relación única con la “muerte” de Jesucristo? ¿Por qué?

Sí. Porque el bautismo en agua es sólo figura y testimonio público del bautismo del Espíritu Santo.

-¡Incorrecto! No es salva la persona que no ha sido sepultada “por el bautismo” en agua en la “muerte” de Jesucristo. La sangre de Cristo fue derramada después de morir él, cuando un soldado “abrió” su “costado con una lanza, y al instante salió sangre y agua” (Juan 19:34). Se hace, pues, contacto con la sangre de Cristo “en su muerte”, y esto es posible solo por medio de ser bautizado “en su muerte”.

c)  La persona que solo cree, sin bautizarse, ¿es sepultada juntamente con Cristo para muerte?

Sí, ya que es salvo por la fe, por creer. Tiene una morada especial en el Cielo.

-Ningún texto bíblico sostiene esta respuesta suya. La persona que solo cree, sin bautizarse, no es sepultada juntamente con Cristo para muerte, ya que solo el bautismo en agua hace posible aludida sepultura. El apóstol Pablo asegura que esta sepultura se realiza mediante el bautismo en agua. Por otro lado, Martín dice que también se realiza por solo creer. ¿Á quién creer?

d)  ¿Es salva la persona que no es sepultada juntamente con Cristo “para muerte por el bautismo”? ¿Por qué?

Ya que el bautismo en agua es figura del bautismo del Espíritu Santo, y suponiendo que éste último se ha recibido, tal persona es salva, pues se interpreta que Pablo no hablaba del bautismo en agua en esos pasajes.

-Es fácil decir que “Pablo no hablaba del bautismo en agua en esos pasajes”. Probarlo es otro cantar. Argüir que “Pablo no hablaba del bautismo en agua en esos pasajes” es obviar el sentido natural de toda la fraseología relacionada con el bautismo en los textos aludidos. Reiteramos: ya hemos probado ampliamente que el bautismo de Romanos 6:3-6 es bautismo en agua.

Yo creo que diferenciar sobre qué bautismo hablaba Pablo, es vital para el desarrollo y análisis de Romanos 6:3-6.

-Sr. Martín, todas las explicaciones dadas por este servidor rinden insostenible su “creencia” según la que el bautismo de Romanos 6:3-6 sea el “bautismo del Espíritu Santo”.

3.  ¿Se sepulta el muerto o el vivo?

Se sepulta al muerto.

4.  Si el que solo cree es salvo sin el bautismo, se deduce que el tal ya vive en Cristo, y Cristo en él. Espiritualmente, no estaría “muerto” sino “vivo”. Así pues, ya “vivo en Cristo” por fe sola, como se postula, días, meses o años más tarde pide ser bautizado. En tal caso, ¿es sepultado el “vivo” o el “muerto”? Explicar.

Disculpe usted mi pobre entendimiento, pero no entendí muy bien el planteo. Si soy salvo, es que he recibido el bautismo del Espíritu Santo, y en tal caso ya he sido sepultado y resucitado en Cristo. Pero el hecho de que al tiempo yo decida manifestar tal hecho en un testimonio público, como el bautismo en agua, no cambiaría mi nueva condición de salvo.

-Veamos. El asunto no parece difícil de entender. Si el que solo cree, sin bautizarse, ya vive en Cristo en virtud de la fe sola, entonces al bautizarse el tal, ¡se bautiza al vivo y no al muerto! Sin embargo, Romanos 6:3-6 enseña que es sepultado “por el bautismo” el muerto. Por lo tanto, este “muerto” aún no tiene vida en Cristo, y no teniendo vida en Cristo, ¡no es salvo! Será salvo cuando resucite de las aguas bautismales para andar “en vida nueva”, tal y como enseña Romanos 6:4.

-Partiendo usted de dos premisas incorrectas, procede a contradecir la clara enseñanza de Romanos 6:3-6. Las dos premisas incorrectas son: (1) Soy salvo por fe sola, y (2) He recibido el bautismo del Espíritu Santo al tan solo creer. Contradice usted a Romanos 6:3-6 al escribir: “en tal caso ya he sido sepultado y resucitado en Cristo”. O sea, usted está diciendo, efectivamente, que al tan solo creer, “ya he sido sepultado y resucitado en Cristo”. Curioso. ¡Sumamente curioso! Pues, el Espíritu Santo enseña a través del apóstol Pablo que ha sido sepultado y resucitado en Cristo solo el que ha sido bautizado en agua. El bautismo en agua es el bautismo de Romanos 6:3-6, y no el “bautismo del Espíritu Santo”. Qué no perdamos de vista esta verdad clave.

-¿Qué usted “al tiempo… decida manifestar” que haya recibido al Espíritu Santo al tan solo creer “en un testimonio público, como el bautismo en agua, no cambiaría” su “nueva condición de salvo”? ¿Dónde se encuentra en las Sagradas Escrituras semejantes expresiones o doctrinas? ¿Cuántas veces es preciso repetir que todo bautismo efectuado por los apóstoles según la Gran Comisión se llevó a cabo tan pronto la persona creyera en Cristo y se arrepintiera? “Enseguida”, y no en definitiva “al tiempo”, como dice usted. ¿Y cuántas veces es necesario apuntar, para convencer, que el bautismo en agua no fue en el Siglo I, ni debiera ser hoy día, un mero “testimonio público”, sino que fue, y sigue siendo, una condición indispensable, fijada por la Deidad, “para perdón de los pecados” (Hechos 2:38)? Postulando que usted decidiera no bautizarse nunca en agua, ¿se salvaría eternamente comoquiera? Presumo que quien crea en la salvación por predestinación particular o individual dijera que sí a esta pregunta. En tal caso, su tesis complicaría todavía más el tema de la salvación, es cual es, en su esencia, sencillo, pero tristemente, muchos maestros lo han hecho complicadísimo con sus teologías tramadas.

5.  ¿Quién es el “viejo hombre” mencionado en el texto?

El viejo hombre es mi antigua condición antes de la salvación.

6.  ¿Cómo y cuándo “fue crucificado” el “viejo hombre”?

El viejo hombre es crucificado en el momento de la conversión, cuando somos bautizados por el Espíritu Santo.

-Esta respuesta no puede ser la correcta por las múltiples razones ya expuestas.

7.  ¿Qué se hace con este “viejo hombre… crucificado”?

Según el pasaje citado, el viejo hombre es sepultado junto a Cristo para muerte.

8.  ¿Cuándo y cómo es sepultado este “viejo hombre… crucificado”?

Pues es sepultado luego de ser crucificado y muerto.

9.  El que solo cree, no habiendo sepultado a su “viejo hombre… por el bautismo”, ¿en qué condición espiritual se encuentra?

Estamos diciendo que el que "solo cree", ¿se refiere a quien tiene fe? Pues se encuentra en nueva vida.

-Sin embargo, Romanos 6:4 enseña que se comienza a andar “en vida nueva” DESPUÉS de ser sepultado “para muerte por el bautismo” en agua y DESPUÈS de ser resucitado de la tumba de las aguas bautismales.

10.  El que solo cree, no bautizándose, ¿fue plantado juntamente con Cristo “en la semejanza de su muerte”? Explicar.

Si tiene fe en Cristo, y lo acepta como Salvador, no necesita aportar nada más para la salvación.

-Desde luego, usted no ha contestado directamente la pregunta sino que ha reafirmado una vez más su creencia en “salvo solo por fe, sin arrepentirse y sin bautizarse”. La respuesta correcta obligatoria es la siguiente: el que no ha sido bautizado en agua no ha sido plantado juntamente con Cristo “en la semejanza de su muerte”.

11.  No habiendo sido plantado juntamente con Cristo “en la semejanza de su muerte” el que solo cree, no bautizándose, explicar cómo es posible que el tal resucite, espiritualmente, de entre los muertos espirituales, para andar “en vida nueva”.

La explicación a esto es la diferencia entre los dos bautismos que mencioné al principio. El bautismo del Espíritu Santo es quien nos resucita junto a Cristo para vida eterna. El bautismo en agua, es solo figura del primero.

-Estimado Sr. Martín, no aceptamos que el bautismo del Romanos 6:3-6 sea el “bautismo del Espíritu Santo” por las poderosas e irrefutables razones ya dadas. Repetimos para enfatizar: el bautismo de Romanos 6:3-6 es bautismo en agua. Siendo así, la realidad es que el que no ha sido plantado juntamente con Cristo “en la semejanza de su muerte” por el bautismo en agua no puede resucitar espiritualmente de entre los muertos espirituales para andar “en vida nueva”.

-Estimado Sr. Martín, tener con usted este intercambio sobre la enseñanza de Romanos 6:3-6 ha sido, para este servidor, instructivo y edificante. Esperamos que todo lector encuentre en él luz para su entendimiento correcto del glorioso evangelio de Cristo y dirección para alcanzar prontamente salvación segura para su alma.

Para servirle en el amor del Señor, Homero Shappley de Álamo

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