Capítulo Nueve del Análisis

  “Las siete copas de oro, llenas

de la ira de Dios”

contienen

“Las siete plagas postreras”

Los Capítulos 15 y 16 de Apocalipsis

Acto 4

La Segunda Copa-Segunda Plaga

El mar convertido en sangre como de muerto

Muere todo ser vivo que había en el mar

Énfasis sobre el “INTERVALO de gracia divina”
después de cada plaga

 


See the source imageB. La Segunda Copa de ira (la Segunda Plaga): el mar “se convirtió en sangre como de muerto; y murió todo ser vivo que había en el mar” (Apocalipsis 16:3).

De pronto, después de un “INTERVALO de gracia divina”, esperando Dios que la Primera Plaga indujera a sus opositores a arrepentirse, ¡otra plaga escalofriante en gran manera! Llenando al espectador de temor y temblor; de premoniciones tenebrosas.

¡Las aguas saladas del vasto mar se convierten en sangre!

Verlas desde un avión, un helicóptero, mediante un dron, desde la Estación Espacial Internacional, cruceros, barcos de carga, barcos de pesca, las playas, las colinas, los montes y rascacielos cerca del mar. Se le aflojarían los músculos y huesos a cualquier ser humano en sus cabales sanos.

Para colmo, mueren todos los peces, mamíferos y crustáceos marinos. Muchos de sus cuerpos muertos se apilan en las playas. ¿Quién se atreve a acercarse? El hedor de la descomposición ¿quién lo soportaría?

Escenas a lo largo de las playas de los continentes y las islas como de películas de horror en gran escala.

Este acontecimiento aterrador significa la pérdida tremendísima de alimento para la raza humana.

See the source image1. ¿Serán las aguas de absolutamente todos los mares de la tierra convertidas en sangre literal en algún momento durante los últimos días agónicos de la creación material?

De hecho, esto mismo es lo que se afirma. Aunque “mar” sea singular, los contextos tanto de la Segunda Trompeta como de la Segunda Plaga, de las Siete Postreras, indican que se trata de los mares, plural, de todo el globo terráqueo, y no de un solo mar, por ejemplo, el Mar Mediterráneo.

Hasta qué medida las aguas marinas sean convertidas en sangre no se revela.

¿Todas las aguas marinas, en absoluto, desde la superficie hasta el punto más profundo conocido hasta la fecha (01 01 2021), el cual es el Abismo de Challenger, en la Fosa de las Malvinas, donde las aguas tienen una profundidad de 11,050 metros (36,037 pies)?

https://en.wikipedia.org/wiki/Mariana_Trench

¿También debajo de los casquetes polares Ártico y Antártico?

Quizás sí; quizás no. Tal vez no absolutamente toda molécula de todas las aguas en todos los mares sino solo lo suficiente para causar la muerte de “todo ser vivo que había en el mar”.

Porque no se descarta la posibilidad de que “todo ser vivo en el mar” y "todas las aguas en todos los mares, en absoluto” sea otro ejemplo de la hipérbole retórica bíblica, frecuente en textos y contextos de no pocos pasajes de las Sagradas Escrituras.

El sentido de esta hipérbole en particular es, efectivamente: no todos en absoluto sino la gran mayoría.

Como en la cláusula: “…y luego todo Israel será salvo (Romanos 11:26).

Para un estudio relevante, la Diapositiva 3, y la exposición sobre El “todo” condicional y el “todo” absoluto, subtema de Todo Israel será salvo, en:

http://www.editoriallapaz.org/todo-Israel-sera-salvo.html

Hipérbole. Ret. Figura que consiste en aumentar o disminuir exageradamente lo que se expresa. Exageración.”

Diccionario Enciclopédico Vox 1. © 2009 Larousse Editorial, S.L. https://es.thefreedictionary.com/hip%c3%a9rbole

Retórico, -ca  (re'toɾiko, -ka) .

Relacionado con el conjunto de reglas y principios del arte de hablar y escribir para deleitar, 
convencer o persuadir 
una figura retórica.”

Kernerman English Multilingual Dictionary © 2006-2013 K Dictionaries Ltd. https://es.thefreedictionary.com/ret%c3%b3rico

2. Esta plaga no la consideramos paralela con la Segunda Trompeta por las siguientes diferencias.

a) Al sonar la Segunda Trompeta, “la tercera parte del mar se convirtió en sangre y murió la tercera parte de los seres vivientes” (Apocalipsis 8:8-9). En cambio, al cumplirse la Segunda Plaga, ¡todo el mar se convierte en sangre “como de muerto” (oscura, coagulada) y muere “todo ser vivo” habido en él!

b) Además, la profecía de la Segunda Trompeta tiene su cumplimiento, conforme a la interpretación desarrollada, a lo menos en parte antes del “poco de tiempo”. En cambio, la Segunda Plaga pertenece a las “postreras” proyectadas para finales del “poco de tiempo”.

http://www.editoriallapaz.org/apocalipsis_trompeta_2.htm

Un “INTERVALO de gracia divina”

Cesada la Segunda Plaga, le sigue, razonamos, otro intervalo de gracia divina. Dios, muy paciente, soportando y deseando que todos los hombres y mujeres se salven. Aun los que se burlen de él, habiendo decidido no creer en ningún dios, o todavía peor, adorar a los demonios y dejarse llevar por supersticiones.

Las aguas del mar se aclaran poco a poco. Así postulamos. Suponiendo que muchos huevos de los seres marinos muertos no fueran destruidos por la plaga, nacerían cantidades de los seres marinos de las distintas especies, y dentro de no tantos meses ya se podría pescar de nuevo, aunque en escala quizás muy limitada.

“¡Todo normal de nuevo!”, dicen las gentes carnales y materialistas, felicitándose y celebrando hasta con bacanales.

Racionalizando todo en términos materiales como suelen hacer, añaden:

 “Siempre ha habido lugares en los mares donde las aguas se ven teñidas de rojo. Causado este efecto por ciertas algas marinas, sales, otros minerales, etcétera. Como en Panjín, China, a la izquierda.

"Lo que acabamos de experimentar fue un fenómeno descomunal de la multiplicación masiva de algas marinas rojas causada, probablemente, por el calentamiento, también sin precedentes, de las aguas oceánicas”.

Tal es la mentalidad de los humanos que viven como animales irracionales (Judas 1:10), del todo renuentes a pensar siquiera que pudiera tratarse de una “señal” de Dios, idea que no cabe en sus mentes animales. 1 Corintios 2:14

Desde luego, una simple prueba química de las aguas sería lo indicado para determinar la presencia de sangre, o que si el rojo se debiera a algas marinas.

Frustrado de nuevo en su propósito benigno, el Señor Dios Todopoderoso procede a tomar otra medida en su empeño de lograr que al menos algunos pecadores se arrepientan.

 

C. La Tercera Copa-Plaga de ira (la Tercera Plaga):

“El tercer ángel derramó su copa sobre los ríos, y sobre las fuentes de las aguas, y se convirtieron en sangre. Y oí al ángel de las aguas, que decía: Justo eres tú, oh Señor, el que eres y que eras, el Santo, porque has juzgado estas cosas. Por cuanto derramaron la sangre de los santos y de los profetas, también tú les has dado a beber sangre; pues lo merecen. También oí a otro, que desde el altar decía: Ciertamente, Señor Dios Todopoderoso, tus juicios son verdaderos y justos.” Apocalipsis 16:4-7.

1. Tomamos nota de que esta plaga ocurre después del martirio de algunos cristianos durante la etapa del “poco de tiempo

El “ángel de las aguas” dice: “Por cuanto derramaron [tiempo pasado] la sangre de los santos y de los profetas, también tú les has dado a beber sangre; pues lo merecen” (Apocalipsis 16:6).

2. Recordemos que, según la visión profética del Quinto Sello, el número de los mártires sería completado durante el “poco de tiempo” (Apocalipsis 6:11). Efectivamente, la visión de la Tercera Plaga ratifica el cumplimiento del Quinto Sello para “el poco de tiempo”. Los castigados por la Tercera Plaga ¡habían derramado la sangre de santos y profetas de la iglesia fiel a Cristo!

Entre los castigos para ellos, el de ver convertidas en sangre las aguas potables que solían tomar: aguas de ríos y fuentes. Fenómeno espantoso de verdad.

Entonces, al tener sed, ¡qué beber! Aparte de sus licores y jugos naturales. ¿Y una vez agotados estos? Pues, ¡aguas teñidas de sangre! ¡Qué repugnante! “…también tú les has dado a beber sangre; pues lo merecen.”

¿Cómo purificar aguas teñidas de sangre?

3. Dos ángeles defienden las acciones de Dios.

El ángel de las aguasdice:

Justo eres tú, oh Señor… porque has juzgado estas cosas. Por cuanto derramaron la sangre de los santos y de los profetas, también tú les has dado a beber sangre; pues lo merecen.”

“…otroángel decía “desde el altar” [en el cielo]: “Ciertamente, Señor Dios Todopoderoso, tus juicios son verdaderos y justos.”

¿Por qué “justo”el Señor? ¿Por qué verdaderos y justos” sus “juicios” contra los hombres y mujeres vivos en la tierra para finales del “poco de tiempo”? ¡Tan terribles esas malditas plagas! Más bien, cruel e injusto sobremanera el Dios que las desata sobre los indefensos humanos.

¡Incorrecto!, responden los dos ángeles, argumentando que las víctimas de las plagas merecían el castigo de las plagas porque derramaron la sangre de santos y profetas de la verdadera iglesia de Dios.

Mientras siempre se justifiquen las víctimas, cualquier ser humano recto y de sano juicio bien sabe que los dos ángeles tienen toda la razón. Por la sencilla razón fundamental de que ningún humano tiene derecho de matar a otro. Matar a los buenos y justos ha de clasificarse como el colmo de las muchas atrocidades cometidas por seres humanos que son como animales irracionales.

Como los malos tiempos, en cualquier lugar del planeta y en cualquier temporada, no continúan sin parar, ¡tampoco continúan sin cesar las plagas!

De la manera que tiempos placenteros siguen las tempestades, asimismo siguen las plagas tiempos de gracia divina, dando lugar a reflexión inteligente, arrepentimiento sincero y reconciliación para salud espiritual y vida eterna en los lugares celestiales del Dios amoroso y misericordioso.

Así que, el cuadro pavoroso de:

“Un Dios tirano, siempre airado, amenazante, cruel e injusto; un Dios de truenos, relámpagos, venganza, fuego, tormentos y muerte”

…resulta ser una representación totalmente falsa del Dios verdadero y único.

Él es el Dios del arco iris (Génesis 9:12-17; Apocalipsis 4:3). El Dios de tiempos de gracia. De amor por todo el mundo (Juan 3:16). De paciencia y longanimidad. Hasta que ya no haya remedio (Romanos 2:4; 2 Crónicas 36:16).

4. En el tiempo de Moisés, Dios azotó a la tierra de Egipto con una plaga de sangre. Dijo al Faraón: 

“Golpearé... el agua que está en el río, y se convertirá en sangre. Y los peces que hay en el río morirán, y hederá el río, y los egipcios tendrán asco de beber el agua del río” (Éxodo 7:14-25).

Aquella plaga duró siete días.

Habiendo Jehová traído tal plaga sobre los egipcios, pueblo que rehusaba hacer su voluntad, ¿por qué no habría de hacer algo parecido en el caso de los pecadores empedernidos de los últimos días, los que le resisten terca y airadamente?

D. La Cuarta Copa de ira (la Cuarta Plaga): al sol le “fue dado quemar a los hombres con fuego. Y los hombres se quemaron con el gran calor” (Apocalipsis 16:8-9).

1. Esta Cuarta Plaga no la encontramos paralela con la Cuarta Trompeta por las siguientes razones.

a) Al sonar la Cuarta Trompeta, se oscurece la tercera parte del sol, de la luna y de las estrelles. Opacados en una tercera parte, estos cuerpos celestiales alumbran menos. Opacado el sol en una tercera parte, su calor es menos.

b) En cambio, al derramarse la Cuarta Copa de ira, el efecto del sol en los hombres es mucho más directo y severo. Lejos de menguarse el calor del sol, ¡“los hombres se quemaron con el gran calor”!

2. ¿Cómo será implementada esta Cuarta Plaga?

a) En la actualidad, ¿no es discutido mucho el asunto del “calentamiento global”? Muchos científicos aseguran que está incrementándose poco a poco el promedio de la temperatura de la tierra en todo el mundo. En algunos lugares, los glaciares se están desapareciendo. También, se reduce la expansión de la capa del hielo que cubre el Polo Norte.

b) Además, no pocos hombres de ciencia advierten el gran peligro que representa la disminución de la capa de ozono, condición que expone al ser humano a más radiación solar, la que causa cánceres de la piel.

c) Al empeorarse considerablemente estas condiciones, ¿no se quemarían los hombres, literalmente, “con el gran calor” del sol?

d) Los cosmólogos nos informan que el sol mismo siempre está fluctuando en intensidad. ¿Qué tal si de repente aumentara descomunalmente su calor? ¡El resultado para la tierra y sus habitantes sería sumamente desastroso!

¿No es la Divinidad capaz de hacer que aumente grandemente el calor del sol?

E. La Quinta Copa de ira (la Quinta Plaga): “El quinto ángel derramó su copa sobre el trono de la bestia; y su reino se cubrió de tinieblas” (Apocalipsis 16:10).

1. “…sobre el trono de la bestia.”

a) “…el trono...” Es decir, sobre el centro de mando. Quizsá la capital del reino de “la bestia”. O el lugar, cualquiera que sea, donde se concentre el poder del reino de “la bestia”; donde la mayoría de los poderosos del reino ejerza su función.

b) “…la bestia...”

(1) Se trata del ser simbólico que representa, en términos generales, a todo gobierno engañado por Satanás y confabulado con religiones o filosofías falsas y ruinas.

(2) Conforme al contexto de estas “siete plagas postreras” y la consumación de la ira de Dios, esta “bestia” sería su manifestación como el octavo rey, siendo este, a su vez, lo mismo que el “cuerno pequeño”.

O sea, está en las miras el conjunto de poderes seculares-materiales-políticos que se levantarán durante el “poco de tiempo” en oposición acérrima a Dios y su pueblo.

2. “…su reino se cubrió de tinieblas.”

a) ¿Son literales estas “tinieblas”? Por cierto, no faltan razones para interpretarlas como literales. Consideremos:

(1) Jehová trajo sobre el obstinado pueblo de Egipto una plaga de “densas tinieblas”, tan densas que “ninguno vio a su prójimo, ni nadie se levantó de su lugar en tres días” (Éxodo 10:21-25). Así que, ¡tinieblas literales! Como en una cueva bien adentro, sin una centella de luz. Tan oscuro que no se ve ni siquiera la mano frente a la cara.

(2) Por el espacio de tres horas, “hubo tinieblas sobre toda la tierra” de los judíos en el día cuando fue crucificado el Señor Jesucristo (Lucas 23:44-45). De nuevo, se trata de un fenómeno de ¡densas tinieblas literales!

(3) Dados estos casos, ¿ha de considerarse cosa extraña que Dios, al consumar su ira en los durísimos pecadores impenitentes de los últimos días, traiga sobre ellos una plaga literal de “tinieblas” literales?

b) ¿Tinieblas materiales o tinieblas retóricas? 

Inherentemente, el reino de “la bestia” es un reino de tinieblas espirituales y morales.

Por naturaleza, su reino está cubierto día y noche de este tipo de “tinieblas”, en sentido retórico.

Los seres humanos poderosos representados por “la bestia” viven en medio de “tinieblas” espirituales y morales, recreándose en medio de ellas. Aman “más las tinieblas que la luz” (Juan 3:19).

Durante los últimos días del “poco de tiempo”, las “tinieblas” de esta misma índole alcanzan una densidad espantosa. Por tanto, razonamos que no es preciso que Dios traiga una plaga de “tinieblas” espirituales y morales sobre aquella última generación, pues ¡ella se la trae sobre sí misma por sus propias pensamientos malos y acciones pecaminosas! 

Por cierto, los integrantes de aquella última generación son de la noche, perteneciendo a las tinieblas espirituales y morales de maldad (1 Tesalonicenses 5:4-8).

Estas consideraciones nos persuaden a concluir que ha de entenderse como material la plaga de “tinieblas” que traerá Dios sobre la humanidad en algún momento futuro, cercano al Segundo Advenimiento de Cristo.

3. Referente a la duración de estas cinco plagas, no es preciso asumir que, una vez iniciadas, continúen hasta el momento de la destrucción total de la tierra.

Recordemos que las plagas traídas sobre Egipto duraron, cada una, por un tiempo determinado –horas, o días, y no meses ni años- y luego cesaron.

Opinamos que lo mismo suceda en el caso de “las plagas postreras”. Es, pues, posible que duren poco tiempo, quizá horas, quizá unos días, semanas o meses.

Comoquiera que sea, su efecto será desastroso, teniendo, probablemente, repercusiones que se hagan sentir hasta el fin del universo y del tiempo.

F. La Sexta Copa de ira (la Sexta Plaga). Apocalipsis 16:12-16.

La interpretación de la Sexta Plaga se presenta en:

La Parte 2 del Capítulo Dos de este Análisis. “Tres espíritus inmundos a manera de ranas… van a los reyes de la tierra en todo el mundo, engañándolos. Se trata de todos los gobernantes de todas las naciones y reinos seculares-materiales-políticos.

http://www.editoriallapaz.org/apocalipsis_2_2.htm

Y en la Parte 3 del Capítulo Dos. Las naciones seculares-políticas engañadas se reúnen en Armagedón para la batalla final contra Dios y los cristianos.

http://www.editoriallapaz.org/apocalipsis_2_3.htm

G. La Séptima Copa de ira (la Séptima Plaga). Apocalipsis 16:17-21. La interpretación de la Séptima Plaga también se encuentra en el Capítulo Dos. 

“…un gran temblor de tierra, un terremoto tan grande, cual no lo hubo jamás desde que los hombres han estado sobre la tierra.

http://www.editoriallapaz.org/apocalipsis_2_4.htm

III. Reacciones de los pecadores empedernidos a las plagas de los últimos días: 

“…y blasfemaron el nombre de Dios, que tiene poder sobre estas plagas, y no se arrepintieron para darle gloriamordían de dolor sus lenguas, y blasfemaron contra el Dios del cielo por sus dolores y por sus úlceras, y no se arrepintieron de sus obras” (Apocalipsis 16:9-11).

A. Qué conste: quien “tiene poder sobre estas plagas” es Dios, y no Satanás.

“…blasfemaron el nombre de Dios, que tiene poder sobre estas plagas…” (Apocalipsis 16:9). ¿Quién tiene “poder sobre estas plagas”? Reiteramos: el propio Dios.

Mas, ¿no se encierra Dios mismo en su templo en el cielo durante el derramamiento de “las siete plagas postreras”?

De cierto, esto es lo que se revela en Apocalipsis 15:5. La aparente contradicción desaparece cuando tomamos en cuenta el hecho de que Dios delega a su Hijo, como también a sus ángeles, la ejecución de muchas obras profetizadas en Apocalipsis.

B. ¿Por qué trae el Señor Todopoderoso estas terribles plagas sobre los pecadores vivos durante los últimos días de la tierra?

No lo hace arbitraria o maliciosamente sino con el propósito constructivo de hacer que se arrepientan y le glorifiquen.

Su intención positiva es implícita en la expresión “…y no se arrepintieron para darle gloria.

Obviamente ¡Dios quiere que se arrepientan! No quiere destruirlos.

Lastimosamente, no se arrepienten, y, por ende, no dan gloria a Dios. Al contrario, ¡blasfeman!

C. “…blasfemaron el nombre de Dios…” 

Recalcamos: no se arrepienten.

Este es el mismo cuadro que de ellos se pinta en otros textos apocalípticos, en los que se describe la contumaz rebeldía y obstinación aferrada de los pecadores de los últimos días del mundo (Apocalipsis 9:20-21; 16:21).  

Mas, sin embargo, en el momento culminante de la consumación de la ira de Dios, cuando se manifieste su poder irresistible mediante “un terremoto tan grande, cual no lo hubo jamás desde que los hombres han estado sobre la tierra” (Apocalipsis 16:18), etcétera, y cuando aparezca el jinete del caballo blanco con los ejércitos celestiales (Apocalipsis 19:11-21), algunos de estos fuertes pecadores se llenan de terror y ¡confiesan el nombre de Dios, dándole gloria sí!(Apocalipsis 6:15-17; 11:13)

Tristemente, para ellos, la gracia y la misericordia de Dios se acabaron.

Tardaron demasiado en reconocer su grandeza y poder. Lo incitaron a derramar las Siete Copas de ira y “no hubo ya remedio” (2 Crónicas 36:16) para ellos, ni para la tierra dañada por sus obras.

D. Muerden “…de dolor sus lenguas.

1. Tan intensa es la angustia causada por la podredumbre de las aguas y la densidad de las “tinieblas”, tan intenso el dolor causado por las úlceras malignas y el calor del sol, que estos pecadores pierden el dominio de su mente y cuerpo, mordiendo sus lenguas, acción indicativa de insoportable agonía, bien sea física o emocional, o en amos aspectos.

2. No es de sorprenderse que fuertes plagas literales hagan morder “de dolor sus lenguas” a las víctimas de ellas.

Sin embargo, tal no es el efecto de “plagas”, en sentido retórico, de maldad, superstición o ignorancia moral y espiritual en los pecadores impenitentes, pues estos suelen deleitarse en medio de semejantes “plagas”, no teniéndolas ellos por plagas sino recreándose grandemente en medio de su ignorancia y depravaciones de toda suerte.

He aquí otra razón para interpretar como materiales las “plagas postreras”.

 


 

Próximo. La Tercera Copa-Tercera Plaga. Las aguas dulces convertidas en sangre. Acto 5, de Las siete plagas postreras.

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