¡UNO! Ni CERO, ni DOS, sino ¡UNO! El elegante y poderoso UNO espiritual de Dios.
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JUICIOS en el Nuevo Testamento. Después de la muerte. De las naciones. Del gran trono blanco. El juicio que comienza con la iglesia.

Alma, espíritu, mente, conciencia y memoria. Muchos estudios en esta Web.

Un CUERPO, el cual es la Iglesia

Un BAUTISMO

 

¡UNO!

SOLO UNO. ¡ÚNICO!

 

 

Ni CERO, ni DOS,
sino ¡UNO!

 

El “0” es, pues, ¡CERO! Ninguno. Nada. No tiene valor propio.

Un “verdadero cero a la izquierda” se aplica a la persona realmente inútil, que no vale nada.

El “UNO” es el número que da verdadero valor a la persona, de mil y una maneras. Íntegro, vertical, descomunalmente poderoso, simplificador, sencillo.

eres uno, y único en el universo. Un solo ser autónomo. Que no se puede dividir, indivisible. Un individuo, pues, que ocupas tu propio espacio sobre la tierra. Social, pero independiente de los demás seres humanos, los que deberían respetar tu autonomía personal; tu autoridad y potestad sobre tí misma.

Y porque tú eres así, potencialmente tan maravilloso y poderoso, ¡también eres RESPONSABLE, tú mismo, por todo lo que eres y haces!

Así que, ¡no culpes a otros seres! Ni en la tierra, ni fuera de ella. Si estás satisfecho con ser “un cero a la izquierda”, las consecuencias presentes y futuras las acarreas tú. Y ten presente que muchos individuos añaden muchos números a su valor material, pero, desgraciadamente, siguen siendo “CEROS a la IZQUIERDA” en sus relaciones sociales, conducta moral y vida espiritual. Condición que convierte en puros CEROS todos sus números materiales. De manera que, si no rectifican su contabilidad, arreglando sus cuentas, ¡terminarán esta vida con un ROTUNDO CERO! Pasando a la eternidad con un ROTUNDO CERO.

¿Adónde irán los “ceros espirituales”, una vez muertos sus cuerpos en la tierra?

Entonces, si quieres darte valor verdadero y duradero, ¡adquiere el “UNO”! No un solo uno, sino todos los que son como de oro y diamantes, cada uno de ellos, ya que son varios.

 

 

Por ejemplo, al casarte con un miembro del sexo opuesto y unirse, “los dos serán una sola carne; así que no son ya más dos, sino UNO” (Marcos 10:8). Este “UNO” matrimonial no solo posee inmenso valor, sino que ha de tenerse como indivisible, no separándose en dos partes. Porque “lo que Dios juntó, no lo separe el hombre”. De manera que quien se atreva a implementar la “división matrimonial”, a menos que sea justificada a causa de infidelidad conyugal, ¡se expone a penalidades dictadas por el Creador de los números! (Mateo 19:3-12).

¿Acaso te moleste que invoque yo a Dios y su Libro? Si respondes que sí, tal vez nunca descubras o comprendas el enorme valor del “UNO”. Él concibió la matemática, y no los matemáticos humanos. Él asigna valores, tanto literales como especiales, a los números, sobresaliéndose por mucho el “UNO”. Si tú optas por hacerle caso omiso, ¡tú pierdes! Sacas una cotización mala en el “Curso de la matemática de la vida”. A menos que la mejores antes de ya no poder sumar y restar, ¡puedes perder aun tu alma!

“UN DIOS y PADRE de todos” hay. “…el ÚNICO DIOS verdadero…” (Efesios 4:6; Juan 17:3). Muchos falsos dioses hay, incluso “el dios de este siglo” que ciega entendimientos para que no vean al ÚNICO (2 Corintios 4:4).

“UN SEÑOR… y un ESPÍRITU” hay (Efesios 4:4-5), pero, “muchos señores” (1 Corintios 8:5) y muchos “espíritus” falsos que “han salido por el mundo” (1 Juan 4:1).

“UN SOLO MEDIADOR entre Dios y los hombres” hay, “Jesucristo hombre” (1 Timoteo 2:5), y no varios.

“UNA FE” (Efesios 4:5), y no muchas de toda suerte.

“UN BAUTISMO” (Efesios 4:5), literal, por inmersión en agua, “para perdón de los pecados” (Hechos 2:38; 8:26-40).

“UNA MISMA ESPERANZA” (Efesios 4:4), y no una para los 144,000 y otras distintas para los demás creyentes.

“UN CUERPO”, el cual es “la IGLESIA” (Efesios 4:4; 1:22-23), y, por lo tanto, ¡UNA IGLESIA! ¿Te escandaliza la idea? Pero, fíjate en cómo los “UNOS” se multiplican rápido cuando de la iglesia fundada por Cristo se trata.

Siguiendo “UNA misma REGLA” (Filipenses 3:16), los miembros plenamente fieles al Señor ¡son “UNO”! (Juan 17:21-23), y, por ende, no hay “divisiones” entre ellos, sino que “están perfectamente UNIDOS en UNA misma mente y en UN mismo parecer. Son UN solo “PUEBLO”; “UN SOLO y nuevo hombre” espiritual; “UN SOLO CUERPO” (Efesios 2:13-18), y no dos mil, aun diez mil, confesiones distintas de fe.

En la UNIDAD del elegante y poderoso “UNO” espiritual hay tremenda FUERZA espiritual-moral-psicológica. Siendo capaz de entender esto, podrás apreciar también la hermosa exhortación divina que dice: “…solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz” (Efesios 4:3). ¿Estás dispuesto?

“Yo soy el CAMINO, y la VERDAD y la VIDA; nadie viene al Padre, sino por mí”, dice Jesucristo. Al abrazar estas singularidades, creyendo y bautizándote, te unes “al Señor”, haciéndote “UN espíritu… con él”, máxima bendición conferida por el “UNO” (1 Corintios 6:17).

 


 

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