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 "Buenos ministros de Jesucristo

Curso de capacitación espiritual para distintos ministerios

TEMA

¡Gigantes en la tierra!”

El muchacho David respondió valientemente al reto del gigante filisteo Goliat, matándole en el nombre de Jehová Dios con una piedra lisa que lanzó haciendo uso de la honda, in instrumento con el cual estaba familirizado.

Parte 1

 

En el Reino de Dios, "GIGANTES" de excepcional estatura, fuerza y valentía espiritual.

   
Sansón, gigante vencido por una mujer. A la izquierda, Sansón duerme sobre las rodillas de la filistea Dalila. Pintura por Gerrit van Honthorst, cerca del  1615 d. C.   A la derecha, Sansón, cegado y encadenado, se inclina "con toda su fuerza" contra "las dos columnas de en medio" de la casa donde "los principales de los filisteos se juntaron para ofrecer sacrificio a Dagón su dios y para alegrarse", desplomándose la casa, muriendo tanto Sansón como los filisteos allí congregados. (Jueces, los capítulos del 13 al 16) Pintura por Julio Ferreira.

Algunos temas desarrollados en la Parte 1 de este estudio:

-Los siervos del Señor debemos ser “gigantes espirituales”.

-Gigantes antediluvianos que se volvieron enanos al dejarse seducir por las hermosas hijas de los hombres.

-Gigantes malos en Canaán en el tiempo de Moisés. Gigantes y langostas. “Trauma insectívoro.”

-¡Muchos gigantes malos vivos en nuestros días! Los identificamos por nombre.

-El gigante filisteo Goliat contra el muchacho David, israelita.

-La filistea Dalila hace a Sansón perder no solo su fuerza descomunal sino también su vida.

-Muchas aplicaciones y lecciones para el siervo de Cristo basadas en los casos analizados.

I.  Introducción:

A.  Salutación.

B.  El tema de esta conferencia: "¡Gigantes en la tierra!".

1.  La mayoría de nosotros sentimos una fascinación por los gigantes, mirándolos con admiración y asombro, ¿no es así?

a)  ¿Qué circo no trae su gigante?

b)  Si viaja a Puerto Rico, al salir del aeropuerto verá un rótulo que dice: "Carolina, tierra de gigantes" porque residía allí Don Felipe Birriel, un auténtico gigante, fallecido en año 1993. En cierta ocasión, el hermano Juan Camilo, obispo de la iglesia en el Barrio Cubuy de Canóvanas, llevó a este servidor con su familia a conocer a Don Felipe, experiencia inolvidable. El hermano Camilo era su barbero por muchos años.

2.  Los siervos del Señor debemos ser "gigantes espirituales" en medio de los miembros de la iglesia y también entre las multitudes perdidas que pululan por el mundo, siendo este mundo un verdadero "circo" de cosas, ambientes, acontecimientos y aun seres humanos realmente "extraños” cuando de su naturaleza moral o espiritual se trata, ¿no les parece?

a)  Querido siervo del Señor, ¡usted mismo puede llegar a ser un "gigante espiritual"!

b)  Potencialmente, hay un "gigante espiritual" dentro de cada uno de nosotros. Reconocer este potencial, luego alimentar bien y ejercitar al espíritu continuamente para que alcance su desarrollo máximo, creciendo en estatura y sabiduría hasta convertirse en “gigante”, es el gran reto que encara el que quisiera ser “buen ministro de Jesucristo”. Lográndolo, el próximo paso indicado sería soltar al gigante, poniéndolo a trabajar en los campos del Señor para que haga obras dignas de "gigante de la fe".

c)  Desconcertadamente, en esta tierra se encuentran siervos de Cristo que se hicieron gigantes en una etapa de su ministerio, pero ya no lo son. Su gigante se cansó, sentándose, luego acostándose. En la actualidad, ¡está dormido!  Despertarlo e incentivarlo a realizar de nuevo grandes proezas de gigante espiritual a lo mejor cueste mucho trabajo, pero las recompensas serán enormes.

II.  Gigantes de verdad en la tierra.

A.  Contando la convulsionada historia del tiempo de Noé, Génesis 6:4 dice: "Había GIGANTES en la tierra en aquellos días, y también después que se llegaron los hijos de Dios a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos. Estos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de renombre".

1.  Hoy día, hace mucha falta "gigantes" en nuestra tierra, no, de cierto, en términos de estatura o fuerza física sino de excepcional estatura, fuerza y valentía espiritual.

2.  En todos nuestros campos, pueblos y ciudades, urge que se levanten auténticos gigantes espirituales recios de espíritu y mente que ameriten ser catalogados como "siervos de renombre", reconocidos como tal por el pueblo de Dios y aun por los incrédulos e inmorales.

3.  El lenguaje de Génesis 6:1 implica claramente que algunos de los gigantes de aquel tiempo antediluviano fueron reducidos a enanos por las hermosas hijas de los hombres. “Viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas.” Todo el contexto nos lleva a concluir que no lo hicieron sanamente. Escogían “entre ellas”, fijándose más en su hermosura física que en atributos más importantes. “Tomaron para sí mujeres.” ¿Contraían matrimonio legítimo conforme al designio del Creador? Muy dudoso. Concupiscencia, lujuria, lascivia, fornicación y adulterio figuran entre los pecados implicados. “Los pensamientos del corazón de ellos eran de continuo solamente el mal” (Génesis 6:5). Se obsesionaron con los atractivos femeninos, con la sensualidad, con el sexo. Fíjese, estimado siervo del Señor, esto es lo que le pasó a “los hijos de Dios”, es decir, a varones que invocaban “el nombre de Jehová” (Génesis 4:26) antes de ser seducidos y vencidos por la carne. Tremenda lección y advertencia para los hijos de Dios de nuestra época, ¿de acuerdo? Incluso, ¡usted, y este servidor!

a)  De cierto, tal cual en aquellos tiempos antes del diluvio, asimismo en el presente, no faltan “gigantes espirituales” que se conviertan en enanos espirituales a causa de las hermosas mujeres de actualidad. Menospreciando su propia estatura, fuerza y dignidad espiritual, se dejan seducir. Los encantos de la mujer carnal, coquetona, atrevida en sus modas, sensual en sus gestos y miradas, material y liberal, socavan el compromiso espiritual para con Dios y la iglesia de no pocos siervos del Señor. Algunos ceden, con desastrosas consecuencias.

b)  No hace muchos años, los predicadores norteamericanos Jimmy Swaggart y Jim Bakker eran "varones de renombre" para millones de pentecostales, evangélicos y también inconversos, “tele-gigantes” para un público crédulo y adulante. Pero, aun mientras predicaban “a Cristo” y disfrutaban la simpatía y las millonarias ofrendas de multitudes, clavaban sus ojos en hermosas mujeres, cayendo en vergonzosas lujurias y adulterios. Pero, no hay que ir tan lejos ni conviene ser tan pronto para señalar desdeñosamente a los “predicadores sectarios sinvergüenzas”, pues aun del seno de nuestra propia hermandad han subido a la tarima reconocidos maestros, ministros, evangelistas, ancianos y diáconos, haciendo lo mismo, o peor, al caer en fornicaciones y adulterios con mujeres impías, o para mayor vergüenza suya, ¡con “hermanitas” de la misma iglesia de Cristo, algunas hermosas, otras, no tanto, pero carnales, infieles e infelices todas las que se prestaran para tropiezo y pecado! Hasta cortes seculares y cárcel han llegado algunos casos sonados.

4.  Aquellos gigantes del tiempo de Noé, ¿no perecieron todos, hasta el último, en el gran diluvio que trajo Jehová Dios para erradicar a los malos? ¡Ni uno de ellos abordó el arca!

a)  Igualmente, perecerán los gigantes de la iglesia del presente, y de todos los tiempos, que cedan ante "los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida" (1 Juan 2:15-17), desplomándose en el suelo de pasiones sensuales. Por doloroso que sea admitirlo y sacarlo a la luz, hay líderes de nuestra hermandad, entre ellos, algunos "varones de renombre", que han cedido sus corazones y almas al enemigo, cayendo no solo en fornicación o adulterio, sino además en pecados graves de alcoholismo, drogadicción, homosexualismo, o ganancias deshonestas.

b)  ¡Qué ninguno de nosotros actúe tan neciamente, despreciando y perdiendo su estatura, fuerza y dignidad espiritual!

5.  Cuando un gigante de la iglesia tropieza, va tambaleando y se cae, el estrépito de su caída es escuchado en muchos lugares de la hermandad. El ruido de su caída es más fuerte que el de un árbol gigantesco que, asestado por un rayo fuertísimo, se raja en pedazos, estrellándose contra el suelo con gran estruendo. Es como el ruido ensordecedor y espantoso de un rascacielos que se desploma a consecuencia de un fuerte sismo.

a)  Al sentir el sacudido tremendo del gigante que se desploma y verlo tirado en el suelo de la derrota, todos los demás gigantes tiemblan de asombro y dolor. ¿Qué pensamientos cruzan por sus mentes? Quizá algunos tales como los siguientes: "¡Ay! ¡Ay! ¡Ha caído! ¡Ha caído uno de los nuestros! ¡Dios me libre de semejante fin, triste y vergonzoso! Pero, si el hermano Fulano Gigante se cayó, varón tan poderoso e influyente, ¡yo también puedo estar en grave peligro de sufrir la misma tragedia! ¡Fortaléceme Señor, para que no me caiga"!

b)  Al desplomarse un gigante de la fe, muchos de los cristianos de menos estatura y fuerza se estremecen en espíritu, agrietándose y aflojándose la convicción y el compromiso de algunos. No faltan quienes se debilitan al extremo de abandonar por completo su fe, saliéndose de la iglesia y perdiéndose en el mundo.

B.  Existen varias clases de gigantes, incluso ¡"gigantes malos"! ¿Verdad que cualquier gigante agresivo o de feroz semblante inspira terror en chicos y grandes? En el tiempo de Moisés, gigantes MALOS vivían en la tierra de Canaan. Al verlos los doce espías de Israel enviados a reconocer a la tierra prometida, diez se llenaron de espanto, ¡volviéndose como langostas! Estos diez "hablaron mal entre los hijos de Israel, de la tierra que habían reconocido, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra que traga a sus moradores; y todo el pueblo que vimos en medio de ella son hombres de grande estatura. También vimos allí gigantes, hijos de Anac, raza de gigantes, y éramos nosotros, a nuestro parecer, como langostas; y así les parecíamos a ellos" (Números 13:32-33).

1.  En nuestros días, en el propio mundo nuestro, viven muchos gigantes malos, incluso no pocos notablemente violentos y crueles, particularmente en las batallas por la mente y el espíritu. El nombre de cada uno le cae como anillo al dedo, resaltando su carácter y mentalidad. Algunos son:

a)  “Acérrimo Incrédulo"

b)  "Recio Idólatra"

c)  "Desafiante Burlón"

d)  "Valiente Fanfarrón"

e)  "Despiadado Desalmado"

f)  "Máximo Placer Mundano"

g)  "Insidioso Tramposo"

h)  "Busca Pleitos"

i)   "Jactancioso Hinchado"

j)   "Irracional Robusto"

k)  "Intransigente Legalista"

l)   "Injusto Pisador"

m) ”Insaciable Hedonista"

n)  “Tonto Atolondrado”

2.  Con ellos de frente, ¿cómo somos los siervos de Dios a nuestro parecer? “A nuestro parecer es un parámetro clave. O sea, ¿cómo nos vemos a nosotros mismos? ¿Acaso cómo "langostas"? Que conste: se trata del insecto parecido al saltamontes, y no del marisco del mismo nombre. ¿Sufrimos de la condición psicológica y espiritual que se denomina "trauma insectívoro"? Quien adolece de este trauma debilitante se siente chiquitito, poca cosa, insignificante, de poca fuerza. Como el saltamontes agachado ahí en el polvo del camino, enfrentándose a un elefante monstruoso. Como la cucaracha que ve acercarse las botas grandotas del hombre que la va a pisar.

a)  De encontrarse tan flacucha y raquítica nuestra “fe de líderes”, más pronto que tarde ¡los gigantes malos del mundo nos aplastarán bajo sus grandes pies pesados! De ello no cabe duda.

b)  Al ser pequeña y débil nuestra fe de líderes, ¿qué tal la del resto del pueblo de Dios? De la manera que se llenó de miedo todo el pueblo de Israel al escuchar el reporte negativo de los diez espías, asimismo muchos ciudadanos del Reino de Dios caen en “trauma insectívoro” al darse cuenta de que a sus líderes les falta agallas para enfrentarse valientemente a los “gigantes malos” de esta época, pues las causas de este trauma son contagiosas, tratándose de la incredulidad, la desconfianza en las promesas y el poder de Dios, y la cobardía ante retos y pruebas.

c)  Llamado a cuentas por su bochornosa cobardía e incredulidad, el pueblo de Israel fue sentenciado a peregrinar cuarenta años en el desierto de la Península del Sinaí, entre Egipto y Palestina, Un año de castigo por cada día que los espías pasaron en la tierra prometida.

d)  En el presente, por su propia cobardía e incredulidad, un número alarmante de líderes y congregaciones enteras dan interminables vueltas por el “Desierto de fe y obras secas”, año tras año, década tras década, sin lograr producir buenos y abundantes frutos, y sin entrar de lleno en las bendiciones del Señor. ¿Exageramos? Esta evaluación un tanto negativa, ¿no la sostienen los hechos? Aquel que conoce a fondo la hermandad, equipado además con criterios correctos, es quien puede emitir una apreciación objetiva. Así pensamos.

2.  Pues, diez de los espías israelitas eran “como langostas” a su propio parecer. Sin embargo, los otros dos, Josué y Caleb, eran verdaderos gigantes espirituales. Animaron al pueblo, diciendo: "Subamos luego, y tomemos posesión de ella (de la tierra prometida); porque más podremos nosotros que ellos" (Números 13:31).

a)  Hace mucha falta este tipo de gigante en la iglesia, ¿no le parece? Hermanos y hermanas de fe robusta que muevan y motiven al pueblo de Dios del presente, diciendo: "Subamos... tomemos posesión de nuestra herencia espiritual. Conquistemos almas para Dios. Hagamos discípulos para el Señor. Busquemos ciudadanos para su Reino. ¡Más podemos nosotros que los enemigos del Altísimo”!

b)  Estimado siervo del Señor, ¿qué mentalidad es la suya en este momento? ¿Cómo la de Josué y Caleb, o como la de los diez espías incrédulos? ¿Es usted un verdadero "gigante espiritual", o meramente una pobre "langostita" asustada  que va brincando para allá y para acá sin dejar huellas en la tierra?

C.  ¿Le suena el nombre “Goliat”? Goliat, un auténtico gigante, filisteo de raza, que medía más de tres metros de alto. Enemigo temible y desafiante que retó belicosamente a "los escuadrones del Dios viviente". Casi todo niño sabe la historia de cómo el joven David ultimó a Goliat, matándolo con una sola piedra lisa que lanzó con su honda. David pudo matar al gigante Goliat porque confiaba en el poder de Dios. Dijo a Goliat: "Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré... y toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel. Jehová no salva con espada y con lanza; porque de Jehová es la batalla."  (La historia de David y Goliat se encuentra en 1 Samuel, el capítulo 17.)

1.  El espíritu que había en David era más grande y poderoso que el espíritu que había en el idólatra Goliat. En espíritu, David era el gigante; Goliat, el muchacho.

2.  En nuestros tiempos y en nuestra tierra, ¿cuántos varones hay como David? ¿Cuántos siervos jóvenes como él? ¿Cuántos gigantes en espíritu? ¿Cuántos con la fe de David? ¿Cuántos valientes que pelean por Dios y su iglesia?

3.  En los países de habla hispana, ¿quiénes son los gigantes malos, tal cual Goliat, que intimidan, amenazan, avergüenzan y hieren a la iglesia? Y en la iglesia de estos países, ¿se cuenta con hermanos valientes y confiados que respondan al reto, como lo hizo David con Goliat?

4.  Hace falta muchos como David que se levanten en el nombre de Dios y peleen contra los paladines grandes de las huestes satánicas. Para hacerles batalla y vencer, no hay necesidad de mucho equipo sofisticado, no es indispensable un doctorado en milicias espirituales, ni mucho menos el título de "general", o sea, un título pomposo religioso tal como "Reverendo, Pastor, Obispo vitalicio, Papa o Cardenal". Más bien, lo que se requiere es una fe que no cuestiona el poder y las instrucciones de Dios, las armas sencillas del evangelio y experiencia en el uso de ellas.

a)  No perdamos de vista el hecho de que David, antes de matar a Goliat, había matado a osos y leones. Era joven, pero ¡no un joven tonto! Bien sabía lo que podía hacer con unas piedras lisas y la honda. Había practicado mucho. Conocía sus armas, habiendo adquirido destreza en el uso de ellas.

b)  Asimismo hoy día, el siervo sabio y fuerte conoce sus armas y practica con ellas, ANTES de atacar de frente a los gigantes malos de la tierra.

c)  Querido hermano, ¿cuenta usted con las armas espirituales que provee Dios? ¿Las conoce bien y practica con ellas?  No cometa la insensatez, se lo suplicamos, de atacar a los gigantes malos, sin tener las armas necesarias y la experiencia requerida para su manejo eficiente. Si no está debidamente preparado, ¡usted será la pobre víctima y ellos los sarcásticos victoriosos! En los campos espirituales del mundo están tirados los espíritus desfallecidos de siervos que neciamente se lanzaron contra los gigantes malos de la “falsamente llamada ciencia (evolución)”, las “teologías prevaricadas” y el “sectarismo viejo”,  sin tener la preparación y los armamentos esenciales. Así pues, ¡mucho cuidado! ¡Mucho ojo! Sea precavido. Analice detenidamente el caso de David, vencedor de gigantes, para que también sea usted vencedor.

D.  Después de Moisés, pero antes de David, durante el tiempo de los jueces de Israel, nació Sansón. Al Sansón crecer, Jehová lo dotó de una fuerza física extraordinaria como de gigante. En virtud de este atributo excepcional, y con el favor de Dios, pudo dominar a los filisteos, acérrimos enemigos de Israel. Mas este varón de musculatura fuertísima como de “súper hombre” tenía una debilidad fatal: ¡las bellas mujeres filisteas! Fíjese: ¡la misma debilidad que dejó en el suelo a los gigantes antediluvianos! Dalila se llamaba una de las filisteas. Esta descubrió que la tremenda fuerza de Sansón dependía de una condición que él debía mantener, revelándoselo a las varones filisteos, quienes no tardaron en rapar la cabeza de Sansón, dormido él sobre las rodillas de Dalila (Jueces 13:1 - 16:31).

1.  ¿Cuántos gigantes en espíritu pierden su fuerza moral y espiritual a insistencia o intriga de alguna bella mujer inconversa? A la larga, el fuerte Sansón también perdió su propia vida a causa de la inconversa Dalila.

2.  ¿Cuántos varones que desempeñan ministerios en el Reino de Dios, atraídos y seducidos por alguna mujer de la propia iglesia, pierden sus fuerzas morales y espirituales? ¿No se integran a las congregaciones de cuando en cuando mujeres débiles, las que, vencidas por sus propias inclinaciones y pasiones sensuales, asechan a varones de la misma iglesia? Estimado siervo del Señor, ¡mucho cuidado con las solteras o divorciadas! Igualmente, con las casadas cuyos matrimonios no marchan bien. Abundan los casos de hermanas que han enredado a siervos de Cristo en sus problemas conyugales. Buscando orientación, consuelo y simpatía, profundizan demasiado en lo muy íntimo, aun con miradas furtivas de pura sensualidad, lo cual puede hacer al siervo débil bajar sus defensas. Las consecuencias de ceder en tal momento son múltiples, amargas y sumamente dañinas.

3.  Enfocándose asuntos de trascendental importancia para la iglesia o la obra del Señor, preguntamos: ¿hay líderes espirituales que ceden ante la mujer que presiona e importuna, como Dalila a Sansón, hasta que "su alma fue reducida a mortal angustia"? “Y aconteció que, presionándole ella cada día con sus palabras e importunándole, su alma fue reducida a mortal angustia” (Jueces 16:16). Esto es lo que llevó a Sansón a divulgar en qué consistía su gran fuerza. “Importunar. (De importuno). tr. Incomodar o molestar con una pretensión o solicitud” (Biblioteca de Consulta Microsoft® Encarta® 2003. © 1993-2002 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos). Hoy por hoy, en nuestra hermandad se encuentran siervos grandes y pequeños que están cediendo ante las presiones y los importunos de algunas mujeres agresivas, las cuales, no sujetas a sus maridos ni a los administradores de las congregaciones, es más, ¡ni siquiera a Dios mismo!, insisten, con incesantes y estridentes importunos, en compartir con los varones la gobernación congregacional, incluso dirigir cultos y tomar el púlpito para enseñar y exhortar. El comportamiento de los tales no es de “gigante espiritual” sino de hombre blando carente de valentía.

4.  Al violar su voto de Nazareo, Sansón perdió la presencia, el poder y las bendiciones de Dios. Hoy día, hay siervos que no honran el contrato que los une a Dios, contrato indispensable para lograr ser útil y efectivo en la obra del Señor. Estos también pierden la presencia, el poder y las bendiciones de Dios. La ignominia y vergüenza que traen sobre sus propias cabezas, como además sobre la iglesia del Señor en general, sobrepasan infinidad de veces las consecuencias trágicas y vergonzosas del pecado de Sansón.

 

“Gúliver y los liliputienses: ¡atando al gigante! Atando y desatando al gigante espiritual” es el tema de la Segunda Parte de esta conferencia sobre “¡Gigantes en la tierra!”

 

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