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Rodolfo Font y Normarelis Figueroa-Font
¿ADÚLTEROS?

        
A la izquierda, Rodolfo Font, “Apóstol”. www.rodolfofont.com

En el centro, Magali Font, la primera esposa de Rodolfo Font. www.magalifont.com. Ella sigue funcionando como “pastora” en Puerto Rico.

A la derecha, Normarelis Figueroa-Font, pastora, la segunda mujer de Rodolfo Font. www.facebook.com/people/Normarelis-Figueroa-Font/ Esta pareja se ha ubicado últimamente en Houston, Texas, donde ha establecido “Faith and Grace Ministries". 

-¿Acaso fuera Magali Font, primera esposa de Rodolfo Font, infiel a él sexualmente? Si no lo fue, Rodolfo y Normarelis son los dos adúlteros, conforme a la siguiente enseñanza de Jesucristo: “Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera” (Mateo 19:9). ¿Repudió Rodolfo Font a Magali, no siendo ella culpable de fornicación, es decir, de infidelidad sexual, casándose luego con Normarelis? De haber acontecido así el asunto, Rodolfo es adúltero, y también es adúltera Normarelis. Desde luego, en estos días de libertinaje moral y de “evangelios” torcidos, tales como el de “prosperidad”, a muchos creyentes no les importa un bledo lo que enseñara Cristo sobre el divorcio y nuevas nupcias. Muchas iglesias del presente abren su comunión a adúlteros no arrepentidos, al igual que a homosexuales y lesbianas. ¿Es, pues, cosa extraña que apoyen sus feligreses a “pastores o pastores” de igual condición moral y espiritual? Pero, “¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis: ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios” (1 Corintios 6:9-10).

-Apúntelo: los que predican el pervertido “evangelio de prosperidad” son muy propensos a “indiscreciones sexuales” –a la lujuria, a la pornografía, a la fornicación, al adulterio, a divorcios sin causa bíblica. ¿Y por qué habría de sorprendernos esta inclinación perversa? ¿No advierte el Espíritu Santo que “los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición” (1 Timoteo 6:9)? ¿Qué quieren los promotores del “evangelio de prosperidad”? Precisa y acertadamente, ¡quieren enriquecerse! Y que usted se enriquezca, sembrando su “semilla” en el bolsillo de ellos para que ellos, a su vez, se enriquezcan aún más. Con el enriquecimiento material vienen, tan naturalmente como la noche sigue al día, tentaciones y lazos, incluso, y quizás principalmente, los de índole sexual.

-Todos estos embrollos matrimoniales de líderes religiosos y sus partidarios, esta conducta reprochable y pecaminosa de reconocidos personajes religiosos de hoy día, estas astutas maniobras de reubicarse, después de algún escándalo moral o económico, en otra ciudad, u otro país, y comenzar nuevos “ministerios”, toda esta vergonzosa ingenuidad de multitudes de “creyentes”, este infantil afán de ser “entretenidos” en el culto en lugar de tributar verdadera adoración a Dios “en espíritu y en verdad” (Juan 4:24), constituyen elementos básicos de la “Gran conspiración pentecostal-carismática para confundir y explotar a las masas, las que buscan señales, prosperidad y salud por encima de la verdad divina que realmente liberta”. “Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Juan 8:32).

-¿Qué papel hace usted en el escenario religioso del presente? ¿El de “víctima” de la “Gran conspiración”? ¿O el de “líder” de ella? ¿O el de “luchador” contra ella?

 

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¡Sea usted advertido!

1.  Ninguno de estos tele evangelistas, predicadores de “prosperidad, salud y felicidad”, auto nombrados “Apóstoles”, “Profetas”, “Pastores”, “Reverendos” del movimiento pentecostal-carismático, cumple la Gran Comisión tal cual dada por Jesucristo, pues no predican todas las condiciones para salvación asentadas en ella, prescindiendo del bautismo “para perdón de los pecados” (Hechos 2:38). “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado” (Marcos 16:15-16). ¿Cuándo ha escuchado usted a un tele evangelista, pastor o pastora de estos citar, o repetir, en su “llamado a los pecadores”, las palabras exactas de Cristo en Marcos 16:16? ¿O las instrucciones del apóstol Pedro en Hechos 2:38. “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados…”

2.  Aportar a sus “ministerios” es hacerse copartícipe en sus mercaderías religiosas, falsos evangelios y demás pecados, incluso el divorcio y nuevas nupcias por razones que no sea la infidelidad sexual.

3.  “Con palabras fingidas”, y mayormente mediante el falso y pernicioso “evangelio de prosperidad”, hacen “mercadería de vosotros”. “Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme” (2 Pedro 3:1-3).

4.  Estimado creyente, no sea usted tan ingenuo, ni sea avaro, amando la “prosperidad”, y persiguiéndola como si fuera lo más importante de esta vida, como si fuera la promesa más grande de Dios, como si fuera el mensaje céntrico del evangelio de Cristo. Léase de nuevo su Nuevo Testamento. Objetivamente. Despasionadamente. Sin pensar principalmente en su salud física, su condición económica o sus aspiraciones materiales. Se lo suplico encarecidamente. Quizás logre entender que el “evangelio de prosperidad y salud” es una tremenda distorsión del verdadero “evangelio de nuestra salvación” (Efesios 1:13), cuyo enfoque principal es la salvación del alma, lo cual requiere, por cierto, que no amemos a este mundo. “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre” (1 Juan 2:15-17).

5.  ¿Qué? ¿No tiene usted ojos espirituales para ver cómo estos “tele evangelistas”, cómo estas “mujeres pastoras”, se enaltecen, se llenan de vanagloria, se enriquecen a expensas de los que engatusan con sus palabrerías, carisma personal, actuaciones teatrales, derrochadores estilos de vida? ¿Bajará usted al nivel de algunos pobres creyentes en la antigua Corinto? “Pues toleráis si alguno os esclaviza, si alguno os devora, si alguno toma lo vuestro, si alguno se enaltece, si alguno os da de bofetadas” (2 Corintios 11:20). ¿No está ocurriendo precisamente lo mismo en el presente? ¿A escala fenomenalmente mayor? ¿A nivel “internacional”? Todos estos “ministerios internacionales… de cosecha mundial… de alcance global”, lo que están haciendo mayormente es desprestigiar universalmente al verdadero evangelio y a la iglesia fiel a su Fundador y Única Cabeza. Le rogamos abrir sus ojos, y unir su voz a la de muchos que no estamos hechizados por estos “tele evangelistas” o “pastores carismáticos”, bien que sean grandes, medianos o pequeños.

6.  La iglesia fiel a Cristo no hace mercadería del evangelio. No pide diezmos, sabiendo que el diezmo fue abrogado en la cruz, juntamente con el sacerdocio levítico y todo aquel sistema de culto del Antiguo Testamento. “Porque cambiado el sacerdocio, necesario es que haya también cambio de ley” (Hebreos 7:12). Lo puede confirmar usted mismo leyendo el estudio detallado “Los diezmos fueron abolidos” (www.editoriallapaz.org/Diezmos.htm/). Así pues, le animamos a procurar encontrar una congregación fiel a Cristo y su Nuevo Pacto, haciéndose miembro, o a establecer una, de no haber ninguna en el área donde reside usted. 

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“Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera(Mateo 19:9).

“Y si la mujer repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio (Marcos 10:12).

“Porque Jehová Dios de Israel ha dicho que él aborrece el repudio, y al que cubre de iniquidad su vestido, dijo Jehová de los ejércitos. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales” (Malaquías 4:16)

“¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios” (1 Corintios 6:9-10)

 

 

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