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Juventud frente a las filosofías poderosas de evolución darwiniana, escepticismo, ateísmo, humanismo y hedonismo

Adolescentes y adultos jóvenes. Artículos y noticias de interés especial para estos dos grandes grupos muy activos en los diversos escenarios del mundo.

 

 ¿Qué pasaría si Jesús estuviera en Facebook?  

Por Don Blackwell  

Adaptado

   

“Cuando me levanté esta mañana, tomé mi iPhone, apagué la alarma e inmediatamente actualicé mi Facebook. De camino a la escuela revisé las actualizaciones de mis amigos y nuevamente actualicé el mío con una canción que se estaba tocando en mi iPod. A la hora del almuerzo, me tomé una fotografía con mis amigos y la subí a Facebook con una herramienta que descargué de la tienda de aplicaciones. Ahora estoy tirado en mi cama con mi laptop chateando con mis MAS (mejores amigos por siempre -BFF por sus siglas en inglés) en Tennessee. Actualización: Buenas noches a todos. Les escribo por la mañana.” Este es un día en la vida del típico joven americano.

Facebook ha tomado el ciberespacio por sorpresa y ha dado un vuelco a nuestra vida social. El sitio www.compete.com colocó a Facebook como la red social más usada en el mundo. De acuerdo a las propias estadísticas de Facebook, existen actualmente más de 350 millones de usuarios activos y 65 millones entran a través de sus teléfonos celulares u otros dispositivos móviles. Dicen que el usuario promedio tiene 130 amigos en Facebook y pasa más de 55 minutos al día en su sitio. Facebook ha abierto puertas de comunicación que no existían en el pasado. Ha unido a antiguos amigos, ayuda a mantener a familias conectadas y abre oportunidades para enseñar el evangelio.

Sin embargo, lamentablemente no todo lo que trae Facebook es bueno. En muchos sentidos, Facebook es como una ventana a nuestra alma. Permite a otros ver nuestros pasatiempos y hábitos. Pueden ver todo, desde las fotografías de nuestras vacaciones, hasta nuestras canciones y sitios favoritos de Web. Realmente, Facebook revela más de nosotros de lo que podría parecernos a primera vista.

Lamentablemente, las páginas de Facebook de algunos cristianos traen vergüenza sobre ellos mismos y sobre la iglesia del Señor. ¿Existen principios bíblicos que deberían gobernar nuestro uso del Facebook y sitios similares? ¡Por supuesto! En Tito 2:3, Pablo nos dice que el comportamiento de las mujeres cristianas podría dar como resultado que la Palabra de Dios fuera blasfemada. En 1 Timoteo 6:1, dice que el comportamiento de los siervos hacia sus amos podría resultar en que las personas blasfemaran el nombre de Dios. Estos y otros pasajes bíblicos parecidos nos enseñan la forma en que debemos conducirnos diariamente en nuestra vida social, la cual bien puede ser causa de reproches contra el cuerpo de Cristo. ¿Qué tiene que ver esto con Facebook? Facebook es una “herramienta social”, y la forma en que me conduzca en este foro específico podría ya ayudar ya perjudicar la causa de Cristo.

¿Y qué si el Señor Jesús estuviera en Facebook ? Quisiera que usted se imagine que inicie su sesión en Facebook, y que Jesucristo le haya enviado una solicitud de amistad. Sabemos que eso no es posible, pero con el propósito de hacer valer la ilustración, imaginemos que pudiera realizarse. En tal caso, ¿qué haría usted? ¿Tendría que detenerse y pensar antes de aceptar la invitación de Cristo? ¿Miraría todas sus fotos para estar seguro de no tener fotografías inapropiadas de usted mismo, o de cualquier cosa de mal gusto? ¿Necesitaría asegurarse que no aparecieran fotografías tomadas en lugares inapropiados? ¿Verificaría todo lo que ha escrito en Facebook para asegurarse de no haber puesto nada grosero o vulgar? ¿Revisaría su listado de películas y música favorita, quizás borrando algunas de ellas antes de que Jesús entrara a su sitio? ¿Y qué de los juegos? ¿O de los concursos en los que haya participado? ¿Acaso haya algo ahí que le hiciera a usted mismo detenerse, diciéndose a sí mismo: ‘Me parece que debiera borrar esto antes de permitir a Jesucristo entrar a mi sitio’? Si la respuesta a cualquiera de las preguntas hechas es s, entonces ¿por qué no procede usted a hacer los cambios indicados ahora mismo?

¡La verdad es que el Señor ve nuestras páginas de Facebook! Ve todo lo que ponemos en él (o en cualquier otro lugar). Proverbios 15:3 dice: “Los ojos de Jehová están en todo lugar, mirando a los malos y a los buenos”. Surge otro asunto en todo esto que va más allá incluso del hecho de que Dios me está viendo en Facebook, a saber, que otras personas también me ven. ¿Por qué es importante esto? Lo es porque lo que ven en mi Facebook determina lo que piensan de mí, de la iglesia y del cristianismo. ¿Qué si tengo anotado en mi “preferencia religiosa” a la “iglesia de Cristo”, y luego tengo fotografías donde estoy en un antro de disolución moral, o bailando, o en la playa o en algún otro lugar, vestido yo de forma inmodesta, o con una bebida alcohólica en la mano? ¿Y qué si mi actualización tiene la letra de la última canción de Lady Gaga? ¿O quizás yo esté perjudicando a otro con mis comentarios? Podríamos dar docenas de ejemplos, pero la pregunta de rigor es: “¿Qué efecto va a tener en el amigo no cristiano, o la amiga no cristiana, que vea mi sitio?” Le daría lugar a que se diga a sí mismo: “Puedo hacer lo que él hace mejor que él, pero con esta diferencia: ¡No pretendo ser cristiano!” O solo pensaría: “¡Qué hipócrita!”

Por favor, no mal entienda nuestro punto. No estamos sugiriendo que simplemente quite usted esas cosas inapropiadas de Facebook. Ni estamos sugiriendo que mejor las oculte. Ni tampoco le estamos intimando que vaya sí a un antro de perdición, haciendo luego lo máximo para encubrir secretamente su acción. Publicar estas cosas indebidas en Facebook, dejando que todo el mundo las vea, es peor, porque cuando un cristiano promueve la inmoralidad, también lastima a la iglesia. Lo que estamos sugiriendo es que usted debería extirpar de raíz esas cosas de su vida, como además, totalmente de su corazón (Leer Mateo 5:8; Filipenses 4:8; 2 Timoteo 2:22).

Una vez más, use su imaginación. Imagine que esté navegando en Facebook y vea que Jesucristo tiene su propio sitio. Esto le emociona mucho, así que le envía una solicitud de amistad. ¿La aceptaría Jesús? Tratándose de aceptar o rechazar una solicitud de amistad, la mayoría de nosotros sigue algún tipo de criterio, no aceptando indiscriminadamente a cualquiera como amigo. Queremos verificar si conocemos a la persona. Echamos un vistazo a su información, su listado de amigos, dónde vive, etc. Pero, ¿qué sucede en el caso de Jesús? ¿Tiene él algún tipo de criterio que aplique a solicitudes de amistad? ¡Por supuesto que lo tiene! Él dijo: “Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando” (Juan 15:14). Por lo tanto, para ser amigo de Jesús, es necesario obedecerle. A la luz de esta verdad, pregúntese usted a sí mismo: “¿Aceptaría Jesús mi solicitud de amistad?” Antes de responder a esta pregunta, considere su fidelidad en la asistencia a reuniones de la iglesia, sus hábitos de estudio bíblico, sus esfuerzos para enseñar a otros, su ofrenda, la forma en que trata a otras personas, etcétera. Ahora bien, teniendo presentes sus respuestas, ¿aceptaría Jesús su petición de amistad?

A veces, los cristianos preguntan: “¿Qué debo hacer si veo que otro cristiano publica algo inapropiado en Facebook?” Quizás haya visto a un hermano o hermana en Cristo usar lenguaje soez en sus actualizaciones, o quizás haya publicado una fotografía tomándose una cerveza Budwieser. ¿Qué debe hacer? Jesús dijo a sus discípulos que debían ser “astutos como las serpientes e inocentes como las palomas” (Mateo 10:16 LBLA). En otras palabras, valerse de sabiduría y ser amables. En segundo lugar, los mismos principios bíblicos aplicables a otros lugares, se aplican también a Facebook. En Gálatas 6:1 se discute el hecho de que aquellos que son espirituales deberían ayudar al hermano que es vencido por algún pecado. Puede que llegue el momento cuando, por amor a mi hermano y preocupación por la iglesia, yo deba confrontar al cristiano que ha publicado algo dañino en Facebook. Quizás me convenga llamarlo por teléfono o enviarle un mensaje personal. Facebook no nos exime de nuestros deberes cristianos.

¿Qué sucedería si el tiempo que empleamos cada día en Facebook lo utilizáramos en la misma proporción en el estudio de la Biblia? La persona media pasa 55 minutos por día (cerca de una hora) en Facebook. Para algunos, obviamente el tiempo es mucho más. ¿Cómo sería su vida espiritual si pasara ese tiempo estudiando la Biblia y orando? He aquí una pregunta clave: ¿Es usted un usuario cotidiano de Facebook, pero de los que se dicen a sí mismos estar demasiado ocupados para el estudio de la Biblia cada día? La respuesta podría hacer que se detenga y piense con respecto a sus prioridades. Jesús dijo: “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:33).

Antes de acostarme anoche, decidí pasar un minuto en Facebook. Actualización: “Leyendo mi Biblia. No más Facebook por la noche”.

 

Tomado, con permiso del editor, de Seek The Old Paths, Vol. 21, No. 5. Mayo 2010

Jaime Hernández Castillo. Querétaro, México, Diciembre 2011.

Adaptado para el sitio de Internet editoriallapaz.org por Homero Shappley de Álamo

 

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