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APOCALIPSIS

Capítulo Seis de
 Análisis de las profecías y visiones

Espantoso drama de dos grandes bestias apocalípticas

El Papa de la Iglesia Católica Romana se reúne con el emperador Federico III, del Sacro Imperio Romano. ¿Será este imperio la

El Papa de la Iglesia Católica Romana se reúne con el emperador Federico III, del Sacro Imperio Romano. ¿Será este imperio la "imagan a la bestia" de Apocalipsis 13?

 Capítulo 13 de Apocalipsis

La segunda bestia de Apocalipsis 13

Acto 2

Escena 2

La “imagen a la bestia” 

La segunda bestia de Apocalipsis 13 hace una “imagen” a la primera bestia.

“Se le permitió” a la segunda bestia “infundir aliento a la imagen de la bestia, para que la imagen hablase e hiciese matar a todo el que no la adorase.”

PDF de este estudio

El Papa Leo III corona a Carlomagno 'Emperador Augusto' del Imperio Romano el día 25 de diciembre del año 800 d. C.

El Papa Leo III corona a Carlomagno “Emperador Augusto” del Imperio Romano, conocido luego como el “Sacro Imperio Romano”. Este evento tomó lugar el 25 de diciembre del año 800 d. C. ¿Acaso se cumpliera así la visión profética de la “imagen a la bestia”?

 

 [Se sigue el mismo patrón de bosquejo iniciado en la “Escena 1”.]

III. La “imagen a la bestia”Además de ejercer “toda la autoridad de la primera bestia” y hacer “grandes señales”, la segunda bestia manda “a los moradores de la tierra que le hagan imagen a la bestia que tiene la herida de espada, y vivió. Y se le permitió infundir aliento a la imagen de la bestia, para que la imagen hablase e hiciese matar a todo el que no la adorase”(Apocalipsis 13:14-15). El apóstol Juan ve pasar todo esto en el escenario de la visión profética. Ahí está esa “bestia” engañosa, con sus “dos cuernos semejantes a los de un cordero”, pero voz de “dragón”. También está ahí la primera bestia, aún con vida, pese a su “herida mortal”. Están rodeadas de “los moradores de la tierra”, o sea, de grandes multitudes de seres humanos hechizados, sojuzgados, explotados y abusados por estas dos malas bestias. Juan está mirando cuando habla la segunda bestia, “mandando a los moradores de la tierra que le hagan imagen” a la primera bestia.

A.  ¿De quién es la “imagen”? De “la bestia que tiene la herida de espada, y vivió”, o sea, se hace al Imperio Romano.

B.  ¿Quiénes harían esta “imagen” a la primera bestia? En la visión son identificados sencillamente como “los moradores de la tierra”. En particular, son seres humanos que moran en algunas tierras controladas por las dos bestias. Ya sabemos que se trata de las porciones de la tierra gobernadas por el Imperio Romano, bien por la rama oriental, bien por la occidental, especialmente durante el tiempo después de sanada la “herida mortal” que recibió aquel Imperio.

 

Coronación de Carlomagno por León III

“En el año 800, Carlomagno, rey de los francos, había establecido un vasto imperio y sus dominios se extendían por la mayor parte de Europa central y occidental. El día de Navidad de aquel año fue coronado como ‘emperador de los romanos’ por el papa León III en la basílica de San Pedro.” Archivo Iconográfico, S.A/Corbis

C.  ¿Qué cosa simboliza esta “imagen”? Muchas evidencias históricas nos convencen que el “Sacro Imperio Romano” llena las cualificaciones para ser esta “imagen”. A continuación, presentamos algunas.

1.  La segunda bestia infunde “aliento a la imagen”. “Y se le permitió infundir aliento a la imagen de la bestia…” (Versículo 15). Este hecho es una pista importantísima para identificarla acertadamente. La “imagen” no tiene “impulso vital” o “espíritu” hasta que no la infunda “aliento” la segunda bestia. Tengamos presente que esta bestia es el cristianismo apóstata, con un cuerno (la Iglesia Ortodoxa Griega) en Constantinopla y el otro cuerno (la Iglesia Católica Romana) en Roma.

 

 Carlomagno (742-814), en latín, Carolus Magnus, ‘Carlos el Grande’,
 rey de los francos (768-814) y emperador de los romanos (800-814), condujo a sus ejércitos francos a la victoria sobre otros numerosos pueblos, y estableció su dominio en la mayor parte de Europa central y occidental. Fue el rey más influyente en Europa durante la edad media.”

 

a)  “Se le permitió” significa que Dios mismo permitió que la iglesia apóstata infundiera aliento a la imagen. De la misma manera que le permitió a esta misma bestia hacer “señales… en presencia” de la primera bestia. Si Dios hubiese querido impedir aquellas obras diabólicas tanto de la primera bestia como de la segunda, potestad y poder no le faltaban. Obviamente, su plan maestro para la humanidad no incluía intervenir de tal modo que a los seres humanos se les suspendiera el libre albedrío en lo concerniente a intenciones y decisiones de índole moral-espiritual. Así que, Dios “permite” que las fuerzas satánicas se manifiesten en la tierra.

b)  “Infundir aliento”, es decir, dar vida, o impartir el “impulso vital”. Nuestra tesis es que la “imagen” es el “Sacro Imperio Romano”. ¿Acaso infundiera la iglesia apóstata, en su manifestación de “Iglesia Católica Romana”, “aliento” al Sacro Imperio Romano? Asombrosamente, ¡esto es exactamente lo que sucedió! Consideremos los hechos históricos.

(1)  En el año 800 d. C.el Papa Leo III coronó “Emperador Augusto” a Carlomagno en la basílica de San Pedro en Roma, y todos los presentes le aclamaron diciendo: “¡Larga vida y victoria a Carlos, el Augusto más pío, coronado por Dios, como el gran emperador pacífico de los romanos!”

 


El Papa Leo III corona “Emperador” a Carlomagno. Miniatura en Grandes Chroniques de Francia, manuscrito iluminado por Jean Fouquet. 1460 d. C. En la Bibliotheque Nationale de Francia, París. (MS. Fr. 6465. www.britannica.com

-San León III (c. 750-816), papa (795-816). Nació en Roma. En el año 800 coronó a Carlomagno como emperador de Occidente. A cambio, bajo la protección del emperador, la soberanía temporal del papa sobre la ciudad y estado de Roma quedó establecida. Esta coronación, un hecho decisivo en la historia de Occidente, señala el final de la dependencia papal a los emperadores de Oriente y el comienzo de una nueva etapa en la sociedad europea occidental, en la que el emperador ostentaba el dominio temporal y el papa el dominio espiritual.”

-“Sacro Imperio Romano Germánico, entidad política de Europa occidental, cuya duración se prolongó desde el 800 hasta 1806. Fue conocido en sus inicios como Imperio Occidental. En el siglo XI se denominó Imperio Romano y en el XII, Sacro Imperio. La denominación de Sacro Imperio Romano Germánico fue adoptada en el siglo XIII. Aunque sus fronteras se ampliaron de forma notable a lo largo de su historia, los estados germanos fueron siempre su núcleo principal. Desde el siglo X, sus gobernantes eran elegidos reyes de Germania y, por lo general, intentaban que los papas les coronaran en Roma como emperadores, aunque no siempre lo conseguían.” 

 

El imperio de Carlomagno (800)

“Durante el reinado de Pipino el Breve y su hijo Carlomagno, los Carolingios conquistaron vastos territorios y unificaron una gran parte de Europa occidental en los siglos VIII y IX. En el año 800, el papa León III coronó a Carlomagno emperador del Imperio de Occidente, que más tarde sería conocido como el Sacro Imperio Romano Germánico. Este mapa muestra los dominios de Carlomagno en el año de su coronación.”

-Aquisgrán, Alemania, capital del Sacro Imperio Romano. Desde el punto de vista histórico es una ciudad importante, y probablemente, el lugar de nacimiento de Carlomagno, durante cuyo reinado (800-814), se construyó el palacio y la catedral. Además, el emperador convirtió la ciudad en el corazón de la cultura carolingia, y en ella se produjo un gran renacimiento cultural durante la alta edad media. En Aquisgrán fueron coronados treinta y dos emperadores del Sacro Imperio Romano Germánico entre los años 813 y 1531.” (Microsoft ® Encarta ® 2007. © 1993--2006 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.)

-Conclusión. Queda, pues, plenamente comprobado que la iglesia apóstata católica romana, cuyo Pontífice en el año 800 d. C. era Leo III, realmente infundió “aliento” a la “imagen”, la cual, cobrando “vida” mediante la coronación de Carlomagno como “Emperador Augusto”, fue declarada “Imperio Occidental”, identificándose más adelante como “Imperio Romano”, y luego, “Sacro Imperio Romano”. ¡Profecía apocalíptica cumplida al pie de la letra!

(2)  El juramento que hacían los “emperadores” al ser coronados por los Papas católicos decía como sigue: “Yo, el emperador, me comprometo y prometo, en el nombre de Cristo, delante de Dios y del bendito apóstol Pedro, que seré el protector y defensor de la Santa Iglesia de Roma, en todo cuanto me sea posible serle útil, hasta donde me permita la asistencia divina y hasta donde mi conocimiento y poder alcancen” (Gibbon, El debilitamiento y la caída del Imperio Romano, Tomo I, Página 303).

2.  Adorada la “imagen”, o adorada la segunda bestia. O, ¡ambas! “Y se le permitió infundir aliento a la imagen de la bestia, para que la imagen hablase e hiciese matar a todo el que no la adorase.” ¿Se refiere el artículo “la”, en la expresión “matar a todo el que no la adorase”, a la “imagen” misma o a la segunda bestia que la infunde aliento? A mi entender, la construcción gramatical de la oración completa se prestaría para deducir que bien pudiera referirse a cualquiera de las dos. Me inclino a pensar que “la” se refiere a la segunda bestia, pues ella es la entidad que se ingenia la creación de la “imagen”, y ella es la que le infunde aliento, todo con el propósito maligno de hacer que la “imagen” mate a “los moradores de la tierra” que no se dobleguen ante ella, reconociendo su “autoridad”, “grandes señales” y grandiosas pretensiones. Aunque ella actúe en algunas ocasiones como un “cordero manso y humilde”, su verdadero espíritu es el de “dragón”. Se cree superior a la “imagen”, pese a que pretenda lo contrario en algunas circunstancias, procurando protección o buscando ventaja. Y como “superior”, ella es quien “merece adoración”, mucho más que la mera “imagen” formada astutamente por ella. Qué adoren a la “imagen”, pero qué adoren más a ella, creadora de la “imagen”. Y que la “imagen” mate “a todo el que no la adorase”.

a)  El que el Papa de la Iglesia Católica Romana –iglesia politizada-secularizada, y por ende, apóstata- reclama ser “adorado”, ha sido “adorado” desde hace muchos siglos y es “adorado” por cientos de millones hasta el día de hoy, es un hecho consabido en casi todo el globo terráqueo. Optamos, pues, no presentar evidencias en el momento, reservándolas para el estudio sobre la “gran ciudad-gran ramera”.

b)  ¿Fue adorado el Sacro Imperio Romano? De hecho, lo fue. Por lo menos, en la persona de su primer emperador Carlomagno. El mismo Papa Leo III, habiendo coronado a Carlomagno, ¡le adoró! A continuación, el testimonio al respecto de los Anales Reales Francos. “El tercer relato contemporáneo de la coronación se halla en los Anales Reales Francos11, los que presentan un récord de los eventos más importantes relacionados con la historia de los carolingios. Estos Anales Reales representan como mínimo el rol papal en la coronación. Aunque el Papa tomó la iniciativa en el acto de coronar a Carlos, el enfoque permanece exclusivamente sobre el rey. Carlomagno fue ‘aclamado por todo el populacho de Roma… y …adorado por el Papa a la manera de los príncipes antiguos… y …fue llamado Emperador y Augusto12.” (The Significance of the Coronation of Charlemagne –La significancia de la coronación de Carlomagno. Por Monica Fleener. Western Oregon University. 2005. www.wou.edu/las/socsci/history/Monica%20Fleener_
Coronation%20of%20Charlemagne.htm
. Usually cited as the Annales regni Francorum. [12] Sullivan, The Coronation of Charlemagne, 2.) ¡La “imagen” fue adorada por el Papa católico romano! Y adorándola el Papa, se sobreentiende que también lo hiciera el populacho.

c)  Tocante a la primera bestia, “la adoraron todos los moradores de la tierra cuyos nombres no estaban escritos en el libro de la vida” (Versículo 8). Entonces, siendo la “imagen” una especia de réplica en escala menor de aquella primera bestia, es del todo concebible que “los moradores de la tierra” que colaboraron en su fundición, ¡también la adoraran! Que se maravillaran tras ella. Que se arrodillaran ante ella. De hecho, las pobres masas de gentes analfabetas e ignorantes, explotadas y pisoteadas, que poblaron gran parte de aquellas tierras durante la Edad Media, solían rendir reverencia, homenaje, adoración, tanto a las autoridades seculares como a las eclesiásticas. Pero, no todo ser humano de aquellos tiempos estaba dispuesto a rendir homenaje a las bestias y su imagen, sufriendo martirio gran número de personas que no se doblegaban servilmente ante ellas. Testimonios históricos al respecto se encuentran en el Capítulo Ocho de este Análisis.

3.  La “imagen” habla y mata. “Y se le permitió infundir aliento a la imagen de la bestia, para que la imagen hablase e hiciese matar a todo el que no la adorase.”

a)  “…hablase…” La segunda bestia quiere que la “imagen” hable. ¿Qué hable sobre qué cosa? Tomando en cuenta el contexto, pensamos que no hablaría sobre cualquier asunto sino sobre lo relacionado a “todo el que no la adorase”. O sea, quiere que el gobierno político-secular denuncie a toda persona que resista al Papa y sus secuaces; a toda persona que la jerarquía de la iglesia apóstata tenga por “hereje”. Andando el tiempo, la segunda bestia llegó a pretender que aquella “imagen” descubriera públicamente la identidad de todo “hereje”, enjuiciándolo en cortes convocadas para tal propósito y condenándolo a severos castigos, aun a la pena máxima de muerte por tortura, de no admitir el acusado sus “pecados”.

b)  “…e hiciese matar a todo el que no la adorase.” La iglesia apóstata católica romana tiene una agenda muy especial para la “imagen” que mandó a hacer, a saber, no solo que “hable” sino que también “mate”. ¿Matar a quiénes? “…a todo el que no la adorase.”

(1)  En particular, el Papa Leo III, quería vengarse contra los romanos que le habían atacado, lastimándolo severamente, y encarcelándolo. Escapando de la cárcel, este Papa maltrecho va donde el rey Carlomagno, procurando protección. El rey, muy católico al fin, complace al Papa, enviándolo de nuevo a Roma, acompañado por un contingente acorde con su puesto de “Papa”.

-Tratándose del Papa Leo III, “durante su reinado, fue acusado de adulterio y perjurio. En abril del 799, fue atacado por una ganga, la que intentó, sin éxito, sacarle los ojos y cortarle la lengua” (www.wikipedia.org Leo III). El siguiente testimonio fue escrito por un contemporáneo de Carlomagno, el cortesano Einhard. “Los romanos habían afligido al Pontífice Leo con muchas heridas, arrancándole sus ojos y cortándole su lengua, de manera que había sido compelido a acudir para socorro al rey [noviembre 24 de 800]. En consecuencia, Carlos fue a Roma para poner en orden los asuntos de la Iglesia, los cuales estaban en gran confusión, y pasó allí todo el invierno. Fue entonces que recibió los títulos de Emperador y Augusto [agosto 25 de 800]…”  (“La vida de Carlomagno.” Por Einhard. Traducción al inglés por Samuel Epes Turner. New York. Harper and Brothers. 1880. Traducción al español por Homero Shappley de Álamo)  (http://www.fordham.edu/halsall/basis/einhard.html#Charlemagne%20Crowned%20Emperor)

-Einhard (también Eginhard o Einhart) (c. 775 – marzo 14, 840, en Seligenstadt, Alemania) fue un cortesano franco, siervo dedicado de Carlomagno, cuya famosa biografía escribió. Vita Karoli Magni, y Louis the Pious   www.wikipedia.org

-Carlomagno mandó a arrestar a los rebeldes que atacaron a Leo, encarcelándolos hasta el año 816.

(2)  La agenda de hacer matar a los que no adorasen a la “imagen”, o a la segunda bestia misma que la dio vida, fue realizada a plenitud espeluznante durante el tiempo del Sacro Imperio Romano, reino que permaneció, oficialmente, hasta el año 1806 d. C. Diez siglos a lo largo de los cuales no solo el Sacro Imperio Romano sino también otros gobiernos seculares, animados, instigados o amenazados por la jerarquía de la iglesia apóstata, denunciaban, castigaban o mataban a muchos millones de personas estigmatizadas como “herejes”. Traeremos abundantes evidencias al auscultar las acciones de la gran ciudad-gran ramera”, “ebria de la sangre de los santos, y de la sangre de los mártires de Jesús” (Apocalipsis 17), en el Capítulo Ocho de este Análisis.

 

Escena 3, del Acto 2. La marca de la bestia y el número 666.

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