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Estudios para los siervos del Señor que ministran en su iglesia. Formato de conferencia. Adaptable para clases.

Serie de estudios

La Unidad de la Iglesia

Tema 5

La unidad de la iglesia asegurada por medio de ser nosotros verdaderos consiervos y colaboradores en la obra del Señor

 

Esta gráfica de índole fractal identifica el tema ‘La unidad de la iglesia asegurada por medio de ser nosotros verdaderos consiervos y colaboradores en la obra del Señor. Identificados algunos que no deberíamos saludar utilizando los distintivos nobles para ministros fieles. Razones y textos bíblicos’. Lección 5, Parte 3, de la serie ‘La unidad de la iglesia’, en editoriallpaz.org.

Parte 3

 Identificados algunos que NO deberíamos saludar utilizando los distintivos nobles para ministros fieles

-Dos ejemplos bíblicos de colaboración en la obra del Señor.

-Tres colaboran para lograr la cosecha de almas para el Señor en Corinto.

-Muchos obreros colaboran para levantar el "edificio de Dios" (la iglesia).

-El Espíritu Santo resume en un solo versículo la mayoría de los puntos principales traídos en este estudio: "De quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor" (Efesios 4:16).

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IV.  Lamentablemente, no podemos saludar a toda persona que reclama ser “siervo del Señor” como obrero "fiel", "aprobado", "elegido", "amado compañero", "colaborador" o "consiervo", pues hay quienes que no merecen estos distintivos nobles, ya que andan desordenadamente. Por lo tanto, no deberíamos brindarles nuestro apoyo o cooperación. Entre los tales se encuentran:

A.  Los que "medran falsificando la palabra de Dios" (2 Corintios 2:17).

B.  Los que no renuncian "a lo oculto y vergonzoso" (2 Corintios 4:2).

C.  Los que adulteran la palabra de Dios (2 Corintios 4:2).

D.  Los que predican a sí mismos (2 Corintios 4:5).

E.  Los obreros que dan "ocasión de tropiezo" (2 Corintios 6:3).

F.  Los obreros cuyos ministerios son vituperados (2 Corintios 6:3).

G.  Los que no son "juiciosos" sino que "se alaban a sí mismo, midiéndose a sí mismo por sí mismos, y comparándose consigo mismos" (2 Corintios 10:12).

H.  Los que se glorían "desmedidamente en trabajos ajenos", gloriándose "en lo que ya estaba preparado" (2 Corintios 10:15-16).

I.  Los que son "falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo" (2 Corintios 11:13).

V.  Dos ejemplos bíblicos de colaboración en la obra del Señor. Analicémoslos.

A.  Primer ejemplo. Tres siervos colaboran para lograr la cosecha de almas para el Señor en Corinto. El apóstol Pablo escribe la siguiente a la iglesia en Corinto: "Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios. Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento. Y el que planta y el que riega son una misma cosa; aunque cada uno recibirá su recompensa conforme a su labor" (1 Corintios 3:6-8).

1.  Identificamos a los personajes y analizamos sus aportaciones.

a)  Pablo. Este apóstol es quien primero siembra la buena semilla del evangelio en la ciudad de Corinto.

b)  Apolos. Este evangelista viene de Éfeso y comienza a regar en Corinto. O sea, Apolos entra en un campo donde el apóstol Pablo ya había sembrado y donde ya están creciendo las matas tiernas, regando aquel campo con abundancia del agua pura y refrescante de vida en Cristo (Hechos 18:24-28).

c)  Dios. El crecimiento lo da el Creador de todo el universo, pues él, y solo él, infunde vida y poder a la semilla. Desde el principio, Dios estableció las leyes de reproducción y crecimiento, tanto para el reino material como para el reino espiritual.

d).  Así pues, es evidente que la cosecha de almas para Cristo en la importante ciudad portuaria de Corinto se debió a la colaboración estrecha y saludable entre el apóstol Pablo, el evangelista Apolos y el Dios, el Dador de vida.

2.  Algunas lecciones para los siervos del presente.

a)  Este mismo patrón de “sembrar, regar y cosechar” está vigente en el día de hoy, siendo tan práctico y eficaz como al principio de la iglesia.

b)  Hoy día, hace falta muchos "Pablos" que siembren abundancia de buena semilla en los campos vírgenes. Es decir, obreros que prediquen y enseñen donde nadie lo haya hecho, plantando nuevas congregaciones. ¿Cuántos "Pablos" hay en este país?

(1)  Un solo sembrador diestro puede sembrar grandes extensiones de terreno.

(2)  Dos o tres que unan fuerzas alcanzan mucho más territorio.

(3)  Unidos todos los fieles obreros de actualidad en la misión de evangelizar, ¡es factible sembrar la buena semilla en todo el mundo antes de que pase esta generación!

c)  Igualmente, en el presente, hace falta muchos "Apolos" que lleguen oportunamente para regar los sembrados del Señor donde ya están creciendo las almas tiernas. ¿Cuántos "Apolos" hay en este país?

d)  Lastimosamente, después de salir Pablo de Corinto, entraron obreros malos, los que, en lugar de regar, abonar o desyerbar, comenzaron a pisotear, arrancar y envenenar (2 Corintios 11:3-4, 13-15). El apóstol vierte su indignación contra ellos, llamándolos “falsos apóstoles, obreros fraudulentos… ministros de injusticia”.

(1)  Algunas congregaciones de actualidad, quizá aun algunas de este país, sufren más o menos lo mismo que aquella iglesia en Corinto. Después de haber sido establecidas bíblicamente, se levantan en su seno, o llegan de afuera, quienes no saben regar, abonar o desyerbar con destreza y sabiduría espiritual. Más bien, aplastan a las almas tiernas, arrancan a las débiles o riegan enseñanzas nocivas en el huerto de Dios. Ocurriendo semejante desgracia, ¿qué obrero sincero y sensible no se siente indignado? Callarse ante tales atropellos, o abandonar la escena, no lo hace el siervo responsable que ama la obra del Señor. Siguiendo el ejemplo del apóstol Pablo, identifica a los agresores espirituales, reprendiéndolos y luchando contra ellos.

(2)  Hagamos una comparación. Don Ernesto Sembrador prepara cierto terreno y siembra su jardín. Germina la semilla y brotan las matas tiernas. Crecen y comienzan a producir. El vecino de Don Ernesto es un tipo pendenciero de apellido Partialmas. Este no tiene jardín propio. Celoso y envidioso, Partialmas se levanta una noche tenebrosa, y con sus secuaces, llega al jardín de Don Ernesto, donde pisotean y arrancan las plantas.

(3)  Ejemplo alarmante de tiempos presentes. En Puerto Rico, cierta congregación comenzó a crecer, alcanzando una asistencia de sesenta personas, trabajando los miembros sin la intervención de algún “siervo con sostenimiento”. Andando el tiempo, llegó del extranjero un “predicador”, presentando, entre sus “credenciales”, su diploma de “graduado de instituto bíblico tal”. Se unió a aquella congregación, y trabajando con ella durante los próximos tres años, ¡hizo que su asistencia promedio bajara a quince personas! Puro neófito y poco entendido en los asuntos del Reino de Dios, pese a su “diploma de instituto”, este varón descuidaba a la grey, ofendiendo y alejando tanto a miembros como a prospectos. ¡Dios libre a las congregaciones de tales hombres inexpertos y dañinos!

(4)  Petición a quienes riegan. Hermano, si usted entra a trabajar donde otro ya ha sembrado, y encuentra a las plantas en pleno crecimiento, tenga usted, por favor, el cuidado y la sabiduría de colaborar astuta e inteligentemente, con el propósito de asegurar el desarrollo ininterrumpido y saludable del sembrado. No haga daño ni destruya el sembrado de Dios, ya que de cometer usted semejante pecado terrible, estaría colaborando, no con Dios, sino con Satanás. En tal caso, el Dueño (Dios) del Sembrado (la iglesia) ciertamente talaría a usted por sus torpezas y necedad.

B.  Segundo ejemplo. Muchos obreros colaboran para levantar el "edificio de Dios" (la iglesia). "Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica. Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo. Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca, la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará. Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa. Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego. ¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es" (1 Corintios 3:10-17). Análisis y aplicaciones.

1.  Pablo, Apolos y otros colaboraron con Dios (1 Corintios 3:9) para levantar el templo espiritual en Corinto. Pablo puso el fundamento; Apolos y otros hermanos edificaron encima del fundamento. Tratándose de una magna construcción espiritual, la colaboración sabia de todas las partes participantes cobraba importancia trascendental. Habiendo iniciado el apóstol Pablo la obra en Corinto, el Señor le dice “en visión de noche: No temas, sino habla, y no calles… porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad” (Hechos 18:9-10).

2.  Este patrón es válido para el día de hoy. Los evangelistas ponen el fundamento, o sea, anuncian el mensaje puro de Cristo en lugares nuevos. Luego, otros trabajadores, bien sean otros evangelistas, maestros, obispos o diáconos, edifican encima, es decir, siguen ganando almas para el templo de Dios. Tanto los primeros como los segundos deberían cooperar estrecha y sabiamente, con tal de efectuar la edificación del templo glorioso del Señor. Idealmente, cada uno actúa en perfecta armonía con los demás. Ninguno procede unilateralmente. Ninguno a su capricho personal. Ninguno envidia a los demás. Cada uno aporta desinteresadamente. Todos y cado uno siguen el dechado (plano arquitectónico) creado y autorizado por Dios.

3.  A todo trabajador en el “edificio de Dios” le conviene tener siempre presente la advertencia: "Cada uno mire cómo sobreedifica", teniendo sumo cuidado de utilizar los mejores y más duraderos materiales. Espiritualmente, esta advertencia significa: ¡Cuidado qué enseña y cómo enseña! ¡Cuidado cómo persuade y motiva!

4.  El Espíritu Santo identifica dos categorías de materiales. Aclaramos que estos materiales no representan, a nuestro entender, acciones buenas o malas, sino almas. El “templo de Dios” se compone de personas, de almas, y no de “acciones”. Mucho menos de elementos materiales de construcción tales como piedras o maderas literales. Vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios. … El templo de Dios, el cual sois vosotros” (1 Corintios 3:9 y 17).

a)  Primera categoría de materiales: "Oro, plata y piedras preciosas". Estos son de mucho valor, siendo, además, duraderos y resistentes al fuego. Representan a las almas enseñadas y motivadas bíblicamente que el sabio e inteligente trabajador espiritual trae a Dios para que formen parte de su grandioso templo espiritual.

b)  Segunda categoría de materiales: "Madera, heno, hojarasca". Estos tienen poco o ningún valor, pues las tormentas acaban pronto con ellos, y el fuego los consume en un dos por tres. Representan a las almas no enseñadas correctamente, no motivadas sanamente, transformadas a medias, insinceras o sin compromiso que el obrero del Señor coloca sobre el fundamento del “edificio de Dios”.

5.  “La obra de cada uno se hará manifiesta… pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará” (1 Corintios 3:13). Recalcamos: la “obra” en cuestión no es de índole moral o caritativa sino que se trata de almas, de personas, traídas a la iglesia.

a)  Reiteramos: por "obra" se entiende las almas traídas para ser colocadas como "piedras vivas" (2 Pedro 2:4) en el templo espiritual de Dios.

b)  El "fuego" es el "fuego de prueba" (1 Pedro 1:6-9; 4:12), y no, de cierto, el fuego del infierno, interpretación esta totalmente desacertada, inarmoniosa con el contexto de estos temas.

c)  "El día" es el "día malo" (Efesios 6:13) cuando las pruebas se multiplican, tornándose aun severas y muy difíciles de soportar (1 Pedro 4:12-13; Apocalipsis 2:20). Este “día” no es el “día de juicio”.

6.  “Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa” (1 Corintios 3:14). Es decir, si las personas que el obrero fiel trae al Señor para ser integradas al “edificio de Dios” resisten el “fuego de prueba”, permaneciendo leales a Cristo “hasta la muerte” (Apocalipsis 2:10), él será debidamente recompensado.

7.  “Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego”(1 Corintios 3:15). Algunas almas traídas al Señor no resisten el “fuego de prueba”. Se queman. Se queman porque son de madera, heno u hojarasca. En tal caso, el obrero que las trae sufre “pérdida”. Pierde la “recompensa” que hubiese recibido, sea ella cuál sea. Pero, la perdición de las almas que no resisten el “fuego de prueba” no significa que el obrero responsable de haberlas traído a la iglesia pierda también su propia salvación. “Si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego.” Pese a su “pérdida”, él mismo puede alcanzar la salvación eterna, ¡con tal de soportar él mismo el “fuego de prueba”, pues todos los cristianos han de pasar la prueba de fuego, no eximiéndose el más dedicado, abnegado y productivo trabajador en el Reino (1 Pedro 1:6-9).

8.  ¡Cuidado, estimado obrero, de hacer daño o destruir al templo de Dios! "Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él" (1 Corintios 3:17).

a)  Una anécdota tomada de la historia de la construcción del primer local de la iglesia en Bayamón, Puerto Rico. Cierto día, ya entrada la tarde, pusimos sobre el fundamento unas hileras de bloques de cemento, los que formaban la parte inferior de las paredes del edificio. Aquella misma noche, unos maleantes del vecindario tumbaron los bloques que habíamos puesto con tanto trabajo y esmero. La mañana siguiente, ¡grande fue nuestra sorpresa, y no poco nuestro coraje, al percatarnos de la destrucción causada y las pérdidas de materiales y tiempo!

b)  Sucesos análogos suelen acontecer, con frecuencia inquietante y alarmante, en la construcción del templo espiritual de Dios.

(1)  Con arduo trabajo, afán y esmero, traemos "piedras vivas", o sea, almas convertidas, para que Cristo las coloque en su "casa espiritual", es decir, que las añada a su iglesia (Hechos 2:47; 1 Pedro 2:4-5).

(2)  Luego, se arriman obreros principiantes, inmaduros, ineptos, inexpertos e incompetentes, tumbando y rompiendo las preciosas "piedras vivas".

(a)  ¡Qué sorpresa más amarga y triste nos dan! ¡Qué coraje sentimos al ver nuestra obra dañada o destruida!

(b)  Estos son los que destruyen el templo de Dios. ¡Ay de ellos si no se arrepientan, desistiendo de hacer daño a lo sagrado! De cierto, ¡Dios los destruirá en el infierno! Lo ha dejado claramente dicho, y sus juicios no fallan (1 Corintios 3:17).

(3)  Entre los obreros destructores, discernimos a algunos que componen una categoría extraña. Nos referimos a los que traen y ponen algunas "piedras vivas" en la "casa espiritual" de Dios. Luego, al rato,¡ellos mismos comienzan a dar cantazos, dañando y derrumbando su propia obra!

(a)  Estos son los que trabajan bien por un tiempo; luego trabajan mal. Ambivalentes e inconstantes, en ocasiones son muy responsables y eficientes en la obra; en otras, todo lo contrario.

(b)  Son capaces de enseñar y motivar bíblicamente, de persuadir a las almas y traerlas a los pies de Cristo. Pero, luego, en algún momento de debilidad, ¡las tratan mal, hiriéndolas y aun matándolas espiritualmente!

(c)  Con la mano derecha, construyen. Empero, con la izquierda, ¡derrumban su propia obra! 

9.  Resumen de lo estudiado en este segundo ejemplo de obreros que colaboran en la obra de Dios.

a)  En todos y cada uno de nosotros existe el potencial de edificar bien o de dañar y destruir lo edificado.

b)  ¡Esforcémonos para siempre edificar bien! Nuestra recompensa será grande.

c)  ¿Está usted edificando sabia y cuidadosamente? ¿O acaso permite que el diablo le utilice para dañar o destruir el “edificio de Dios”?

d)  La obra de levantar el "templo de Dios" es grande, delicada y sumamente exigente. Para ella, es indispensable la cooperación sabia de muchos colaboradores diestros. ¡Qué cada uno de nosotros determine en su corazón ser un colaborador experto y responsable!

VI.  Conclusión. El Espíritu Santo resume en un solo versículo la mayoría de los puntos principales traídos en este estudio: "De quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor" (Efesios 4:16).

A.  "Todo el cuerpo" es toda la iglesia legítima del Señor.

B.  La voluntad de Dios es que toda la iglesia esté bien concertada y unida.

C.  Las "coyunturas que se ayudan mutuamente" son el amor, el aprecio, el respeto, la honra y la estima que sentimos y compartimos mutuamente. Estas son las virtudes nobles y las actitudes espirituales que nos unen los unos a los otros con fuertes lazos, los que son doblemente fortalecidos por la fe común y la sana doctrina que predicamos y practicamos.

D.  La "actividad propia de cada miembro" significa las distintas obras que hace cada uno conforme a sus talentos particulares.

1.  Cada obrero se distingue de los demás, no encontrándose siquiera dos perfectamente iguales. Nos distinguen nuestros talentos naturales, talentos adquiridos, talentos pulidos o sin pulir, conocimiento bíblico, entendimiento espiritual, competencia en los ministerios, destrezas en el púlpito y en la enseñanza de clases, capacidad para organizar e iniciar obras, etcétera, etcétera.

2.  Incuestionablemente, cada cual es muy especial, único en múltiples aspectos. Y esto es muy importante para la perfección de los variados ministerios espirituales, pues hace posible que ministremos a personas de toda categoría, tanto dentro como fuera de la iglesia. En los espirituales, esta condición es positiva, obrando el bienestar y continuo crecimiento del cuerpo espiritual. En los carnales, esta condición es negativa, pues se valen de ella como excusa para distanciarse los unos de los otros, llevados por envidias, egoísmo y conflictos de personalidad creados por ellos mismos.

E.  "Cada miembro" significa cada miembro del cuerpo espiritual, evidente la analogía con el cuerpo físico (1 Corintios 12:12-27; Romanos 12:4-5). El cuerpo natural no se compone solo de brazos, manos o pies. Pues, ¡tampoco el cuerpo espiritual! Este también se compone de miembros con distintas funciones muy particulares. Pero, tal cual los miembros del cuerpo físico, todos los miembros del cuerpo espiritual hemos de apoyarnos mutuamente, teniendo todos el mismo propósito, a saber, mantener con vida el cuerpo espiritual de Cristo, asegurando su funcionamiento correcto, conforme a los designios de Dios, su Creador.

1.  Cualquier miembro en particular no tiene por qué envidiar a los demás miembros del cuerpo, cuestionar su funcionamiento y valor o rehusar cooperar con ellos.

2.  Ningún miembro en particular debería pretender tontamente que todos los demás miembros funcionen exactamente como él, intentando obstinadamente cambiarlos, aun a la fuerza.

F.  Lo imprescindible para lograr el crecimiento y la edificación "en amor" es que cada miembro aporte, según su "actividad propia", para la salud, el fortalecimiento y la integridad de "todo el cuerpo". Un cuerpo “bien concertado y unido entre sí”, ¡qué impresionante! ¡Y poderoso! Enteramente preparado para la realización de la obra del Señor en la tierra.

 

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