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Estudios para los siervos del Señor que ministran en su iglesia. Formato de conferencia. Adaptable para clases.

Serie de estudios

“La Unidad de la Iglesia”

Tema 5

Esta gráfica de índole fractal identifica el tema ‘La unidad de la iglesia asegurada por medio de ser nosotros verdaderos consiervos y colaboradores en la obra del Señor. Las luchas del apóstol Pablo para sobreponerse al desánimo, temores, cansancio físico, etcétera’, Lección 5, Parte 2, de la serie ‘La unidad de la iglesia’, en editoriallpaz.org.

"La unidad de la iglesia asegurada por medio de ser nosotros verdaderos consiervos y colaboradores en la obra del Señor"

Parte 2 

III.  Algunas consecuencias al no existir la relación de "colaborador". El obrero del Señor que no colabora, o que no cuenta con colaboradores, arriesga sufrir una crisis de espíritu que lo lleve a quizá despreciar oportunidades para evangelizar, a debilitarse moral y espiritualmente o aun a abandonar los ministerios en el Reino de Dios. De nuevo, las experiencias de Pablo nos sirven de ejemplo muy instructivo.

A.  El apóstol Pablo en la ciudad de Troas. "Cuando llegué a Troas para predicar el evangelio de Cristo, aunque se me abrió puerta en el Señor, no tuve reposo en mi espíritu, por no haber hallado a mi hermano Tito; así, despidiéndome de ellos, partí para Macedonia" (2 Corintios 2:12-13).

1.  Resaltamos los siguientes detalles:

a)  Pablo fue a Troas con el propósito de predicar.

b)  Tuvo la oportunidad de predicar, dando evidencia de ello él mismo al escribir "se me abrió puerta en el Señor".

c)  Mas sin embargo, no aprovechó aquella oportunidad por no hallar a su compañero Tito.

d)  No encontrando a Tito en Troas, el apóstol Pablo se sintió abatido de espíritu, intranquilo e inconforme, condición que descubre su expresión “no tuve reposo en mi espíritu”.

2.  Algunas lecciones para nosotros.

a)  Normalmente, al obrero del Señor le hace mucha falta la compañía, la cooperación y el apoyo de sus colegas en los ministerios del Reino.

b)  Si no lo consigue, puede que caiga en una crisis de espíritu. ¡Ni siquiera el gran Pablo estaba exento a tal crisis!

c)  El siervo que se enfrenta a solas frente a los enemigos de Dios, tal cual soldado solitario, bien puede sentir un bajón estremecedor de ánimo y valor, estado que lo haga desaprovechar las "puertas abiertas" que el Señor mismo dispone.

(1)  No valerse de las oportunidades para evangelizar preparadas providencialmente por Cristo es incurrirse el ministro de Dios en el incumplimiento de su misión prioritaria.

(2)  ¿Cuántos de los presentes para esta conferencia, en alguna ocasión no habremos ido a la obra precisamente por encontrarnos en estas mismas circunstancias de no contar con algún compañero fiel y amado? ¿Cuántas oportunidades no aprovechadas? ¿Cuántas almas no instruidas?

d)  En cada obrero debidamente preparado y fiel hay un potencial enorme para la realización de grandes hazañas en la lucha universal entre el Bien y el Mal.

(1)  Con raras excepciones, este magnífico “potencial” se reduce sustancialmente en el siervo que opta por aislarse en los ministerios.

(2)  Estando unidos los obreros del Señor, cooperando y colaborando, orando los unos por los otros, interactuando positivamente cada uno con sus compañeros, nos incentivamos mutuamente, estimulándonos e incitándonos los unos a los otros a dar lo mejor por el Maestro. Y así, vencemos el temor, la dejadez, la vagancia, el decaimiento de espíritu.

B.  El apóstol Pablo en Macedonia. "Porque de cierto, cuando vinimos a Macedonia, ningún reposo tuvo nuestro cuerpo, sino que en todo fuimos atribulados; de fuera, conflictos; de dentro, temores. Pero Dios, que consuela a los humildes, nos consoló con la venida de Tito" (2 Corintios 7:5-6).

1.  Anotamos los siguientes detalles relevantes para este estudio:

a)  La crisis de espíritu que comenzó para Pablo en Troas se agudó en Macedonia, pues tampoco en esta provincia romana encuentra el apóstol a su compañero Tito.

b)  Al escribir Pablo "ningún reposo tuvo nuestro cuerpo", pensamos que aquel varón de Dios ni siquiera pudiera descansar o dormir bien.

c)  Se volvió algo crítico su estado psicológico, mental y emocional. “En todo fuimos atribulados; de fuera, conflictos; de dentro, temores.” ¿Lleno el ilustre apóstol Pablo de “conflictos” y “temores”? ¡Inconcebible! Tan fornido guerrero del Señor. Siempre valeroso. Siempre frente a las tropas espirituales. Pero, ¡no siempre! También tuvo sus momentos de agotamiento, sus bajones de ánimo, sus crisis. ¿Cómo socorrió Dios a Pablo en estas circunstancias? Haciendo posible “la venida de Tito”. Este buen compañero consuela al apóstol, ayudándole a recobrar fuerzas. He aquí una de las funciones principales de un compañero simpatizante, comprensivo y sabio: ¡hacer acto de presencia en el momento oportuno, alentando y sosteniendo al que desfallece! Tan pronto llegara Tito, la crisis de Pablo se amainó, y fue consolado.

2.  Algunas lecciones para nosotros en el día de hoy.

a)  Aun el más consagrado de los ministros del Señor puede sufrir una crisis aguda de espíritu, incluso, llenarse de "temores". Esto no significa, de modo alguno, una derrota aplastante o fatal. Apoyándose en la oración y procurando el respaldo de compañeros fieles, puede recuperarse, realizando obras todavía mayores.

b)  Bajo el impacto apesadumbrado y desconcertante de semejante crisis, al ministro de Cristo no le conviene acudir a cualquier miembro o líder de la iglesia.

(1)  E s capaz de entenderle, de ser completamente comprensivo, solo uno de su propio rango, es decir, un verdadero compañero que haya conocido los mismos temores, conflictos y angustias. Este sí puede compadecerse y solidarizarse, brindando consuelo y fortaleza. ¿Quién sabe o comprende las “luchas de evangelista” si no el que ha hecho “obra de evangelista” (2 Timoteo 4:5)? ¿Quién conoce o entiende el arduo trabajo y las duras pruebas que soporta el verdadero “obispo” si no el que ha cumplido fiel y eficazmente la función de “obispo” año tras año?

(2)  Tanto miembros como líderes inexpertos en el oficio de la consejería bien pudieran empeorar la crisis en vez de aliviarla. Mediante evaluaciones no acertadas, acusaciones veladas o reprimendas implícitas, errores en los que incurrieron los amigos de Job. Interesantemente, el apóstol Pablo estuvo en contacto con los miembros de la iglesia en Troas y, con toda probabilidad, con los de Macedonia, pero no encontraba en ellos lo que su espíritu atribulado necesitaba. ¡Le urgía la compañía de Tito, su compañero de milicia!

(3)  El ministro sabio del Señor, al entrar en alguna crisis de espíritu, se cohíbe de comunicárselo indiscriminadamente a los miembros de la iglesia por temor de gravarlos o debilitarlos. Además, para evitar que formen alguna imagen errónea, y por ende, contraproducente o dañina, de su estado mental, emotivo o espiritual. Más bien, procura apoyo solo entre los siervos de su propia categoría.

c)  Amados “colaboradores de Dios” , a resumida cuenta, al sentirnos atribulados, abatidos o atemorizados, deberíamos acudir a nuestros compañeros de milicia para que nos consuelen y fortifiquen. Además, orar mucho, pues pidiendo en oración consolación y fortaleza, es posible que Dios responda providencialmente, enviándonos algún consiervo sabio y entendido. Cuando llegue, ¡recibámoslo con gozo, como mensajero de Dios!

C.  El apóstol Pablo en Roma. "En mi primera defensa ninguno estuvo a mi lado, sino que todos me desampararon; no les sea tomado en cuenta. Pero el Señor estuvo a mi lado, y me dio fuerzas" (2 Timoteo 4:16-17). Algunas lecciones para nosotros:

a)  La “primera defensa” que menciona Pablo fue la que hizo delante del emperador romano, habiendo apelado “a César” en el intento de librarse de los judíos maliciosos en Jerusalén y Judea (Hechos 25:1-12). Llevado a Roma, después de unos dos años (Hechos 28:30-31), fue llamado a comparecerse ante “el tribunal de César” en aquella ciudad capitolina, alrededor del año 62 d.C. Ningún cristiano lo acompañó. “Ninguno estuvo a mi lado, sino que todos me desampararon.” ¡Solitario guerrero frente a león poderoso! Mas, no del todo “solitario”. “Pero el Señor estuvo a mi lado, y me dio fuerzas.” Fortalecido en espíritu el valiente apóstol, hace su defensa, quedándose absuelto. “Así fui librado de la boca del león.”

- Aplicación al presente. Hoy por hoy, asimismo se comporta todo siervo valeroso al encontrarse a solas frente a los feroces leones espirituales de actualidad que amenazan con devorarlo ¿Le desamparan sus colegas? ¿Se esconden en sus casas, oficinas o lugares de reunión, no yendo a la batalla? ¿Tildan al valiente siervo de “buscapleitos, contencioso, demasiado agresivo, militante en extremo”, siendo la realidad que solo se conduce como “buen soldado de Jesucristo”? Pues, pese a la falta de apoyo de los demás que son “soldados” a su manera, el que “milita”, sin enredarse “en los negocios de la vida” , procede rectamente, “a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado” (2 Timoteo 2:3-4), aunque tenga que pelear o defenderse a solas. Pero, está consciente, tal cual Pablo ante el César en Roma, que no está solo. Visualiza al Cristo triunfante parado a su lado, cobrando las fuerzas necesarias para no quedar mal ante la humanidad o avergonzar al “Rey de reyes, y Señor de señores” quien capitanea a “los ejércitos celestiales” (Apocalipsis 19:11-16).

-Hermano ministro, cuando no pueda usted contar con el apoyo de algún colaborador, ¿es usted lo suficientemente fuerte para seguir adelante, usted solo, en la ejecución de sus deberes y responsabilidades?

D.  ¿Deseamos contar siempre con el apoyo moral, espiritual y aun material de fieles colaboradores? ¿Queremos que nuestros colegas en los ministerios nos respeten y honren? ¿Que reconozcan nuestros méritos y obras? ¿Que trabajemos todos unidos, como un solo equipo? Si esto es mi anhelo, mi ilusión, mi visión, entonces la clave es trabajar yo mismo con toda sinceridad y diligencia, conducirme de forma irreprochable y saber reciprocar yo mismo el amor que me tengan mis compañeros de milicia; además, el bien que cada uno me haga.  

-Parte 3, del Tema 5

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