El COLOR de “VIDA HUMANA”

All Bodies Matter - Vanessa Villaseñor - Medium

 

“BLM.”Black Lives Matter.”

Traducción: “Las Vidas Negras Valen.”

Acrónimo y titular omnipresentes hoy día (junio de 2020) en los medios sociales, noticieros, programas de entrevistas, periódicos, revistas, calcomanías, aun en verjas y paredes de edificios en muchos lugares, de los Estados Unidos de América.

También en manifestaciones nutridas de gentes clamando por respeto, igualdad y justicia.

Algunas, pacíficamente.

Otras, mediante motines, destrucción de propiedades y agresiones físicas contra quienes conciben como “enemigos”.

“Black Lives Matter” es una confederación, sin organización fija, de grupos que abogan por justicia racial, y otras causas de índole social-sexual-política.

“Negras” es un adjetivo. “Vidas”, el sustantivo que “Negras” califica.

Mas, la vida humana como tal ¡no tiene color!

No es ni negra, amarilla, crema, parda, parduzca, roja, rojiza, bermeja, blanca, albina o matices y combinaciones de estos colores. Ni tampoco es azul.

Sí, ha habido seres humanos de tez levemente azul en Francia y el estado de Kentucky, EE. UU.1

La “vida física” es una fuerza activa en el cuerpo físico del ser humano que acciona los sistemas de células y órganos que componen su cuerpo.

Mientras la “vida espiritual” es la fuerza activa que imparte poderes de entendimiento y ejecución al espíritu engendrado por el Creador Dios en cada cuerpo humano.2

Concepto del humano que los evolucionistas darwinianos, demás ateos y humanistas descartan totalmente.

Concepto que los enteramente seculares-sensuales-materialistas-naturales ignoran, voluntaria y gustosamente.3

Reiterando, no tiene color ni la fuerza activa de la vida física, ni la de la vida espiritual.

Fuerzas, dicho sea de paso, que ningún científico o grupo de científicos hayan podido activar jamás en elementos básicos combinados en laboratorios.

Lo que tiene color visible sí en el exterior del ser físico del humano es la tez. Y los ojos. Y el pelo.

En el contexto del verbo “Valen”, el color de la tez, los ojos y el pelo no aportan nada al VALOR verdadero del individuo.

A su apariencia física, pues, . Mas, sin embargo, contrario a los criterios de “valor humano” tenidas por masas de gente, la “apariencia física” tampoco contribuye nada al VALOR VERDADERO del individuo.

La mujer hermosa, al igual que el varón muy bien parecido, pueden ser tan carentes de verdadero valor como cualquier otro tipo físico de ser humano.

En el interior del ser físico humano, el rojo es el color de la sangre, no importa que la tez sea negra, amarilla, crema, parda, parduzca, roja, rojiza, bermeja, blanca, azul o albina.

“La sangre humana siempre es roja. En las arterias, donde es oxigenada al máximo, luce rojo brilloso, mientras en las venas, donde el oxígeno ha sido extraído ya, luce rojo oscuro. Nunca es azul. En las venas visibles debajo de la piel, aparenta tener un matiz azul, causando este efecto un estrato delgado de grasa subcutánea entre la piel y la vena. La hemoglobina es lo que imparte a la sangre el color rojo.”  https://www.reference.com/science/real-color-blood-6a4e947f38b88eb9

Y me atrevo a decir que si la sangre de cada raza humana fuera de algún color distinto, tal factor tampoco sería determinante para evaluar el VALOR VERDADERO del individuo.

Al fin y al cabo, se trata de pigmentos, y no de valores.

Pues bien, dadas estas realidades sobre la naturaleza innata de la vida humana, ¿cómo justificar la afirmación “Las Vidas Negras Valen”?

Afirmación que, en inglés, ha sido convertida en lema de muchos seres humanos de tez negra en EE. UU., incluso, de no pocas personas de distintas orientaciones sexuales de las comunidades LGBTQ. Por cierto, dos de las tres mujeres que comenzaron el movimiento BLM se identificaban con la Q.

https://en.wikipedia.org/wiki/Black_Lives_Matter

Las personas que pronuncian y promueven referido mantra son seres humanos vivientes tal como los demás seres humanos vivientes alrededor del globo terráqueo.

Subrayando de nuevo, la vida humana, como tal, de todos y cada uno de nosotros, no posee color real alguno. No es “vida negra”, ni “vida blanca”, ni “vida parda”, ni vida de cualquier otro color.

 

¿Cómo adquiere cada vida humana,
siempre sin colores terrenales, VERDADERO VALOR?

Según los humanos puramente naturales, seculares y ateos, aunque algunos porfíen no ser, del todo, ateos, la vida humana no puede adquirir valores que no sean puramente animales, pues nos aseguran que el humano no es nada más que un animal superior, por accidentes de la evolución, a los demás animales.

Este muy pobre y hueco concepto del humano lo tengo, personalmente, como una de las causas fundamentales del comportamiento bruto de tantos miembros de nuestra especie, incluso, el de los violentos fanáticos destructivos que se confrontan sobre cuestiones raciales. Actúan, precisamente, como “animales irracionales”.3

Para algunos estudios relevantes: www.editoriallapaz.org/salon_ateismo.htm.

Habiendo analizado muy a fondo las tesis y los argumentos de los evolucionistas darwinianos y demás ateos, no me he quedado convencido de su veracidad.

Más razonable encuentro creer, juntamente con multitudes de distintas razas, del pasado y del presente, no faltando antiguos filósofos y poetas griegos, que la vida de todos y cada uno de nosotros, tanto en lo físico como en lo espiritual, procede del Creador Dios.

Contando el apóstol Pablo con credenciales académicos impecables4, él apunta ante los filósofos y demás intelectuales presentes en el Areópago de Atenas.

“Y de una sangre [Dios] ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra. Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos; como algunos de vuestros propios poetas también han dicho: Porque linaje suyo somos.” 5

Ahora bien, si aquellos antiguos poetas griegos entendían, sin contar con Biblia, que todos los humanos somos “linaje” del Creador Dios, ¿por qué nosotros no?

Y, además, entender cabalmente que lo que reviste de VALOR VERDADERO a la VIDA de cada uno de nosotros es tener los ATRIBUTOS del Ser Supremo de quien somos “linaje”.

INOCENTE entra cada vida humana en este mundo al nacer.

Al crecer y madurar, verdadero valor es lo que adquiere cada individuo al hacer suyos, conservándolos hasta el fin de sus días, los atributos nobles y bellos del Ser Celestial que sostiene tanto su vida física como su vida espiritual.

Amor no fingido por toda alma, compasión, justicia, bondad, misericordia, honradez, dignidad, paciencia, honestidad, verticalidad, amor por la verdad, y trato igual para todos, no importando el color de su tez, ni cualquier otra consideración física o material.

Valores negativos es lo que adquiere al no hacerlo.

“Valen las vidas de las personas de tez negra.” ¡Claro que sí! Y también las de cualquier otro color.

En un restaurante del estado de Tennessee, dos damas de tez negra pagaron el desayuno de unos policías adjuntos, anotando en la cuenta:

BLM, y también las suyas.” “Las vidas negras valen, y también las suyas.”

¡Qué precioso sentimiento! ¡Qué gesto más inspirador!

“Valen las vidas de las personas de tez amarilla… parda… mulata… roja… blanca… sin color”. Desde luego.

Pero, qué conste: en sentido genérico. En el contexto de su potencial.

Desde luego, las afirmaciones “Las Vidas Negras Valen” y “Valen las vidas de las personas del color que sea”, son, precisamente, genéricas.

Potencialmente, toda vida vale, no importando ni un chispito el color de la piel.

En sentido individual, una vida humana puede, en realidad…

1. Tener distintos grados de valor verdadero.

2. No tener valor alguno que cuente para algo positivo, por ser tan pasiva, sin convicciones, sin acciones, y, por ende, sin influencia, que queda, para los efectos, en cero.

3. Carecer de valores buenos, condición que, en trayectoria descendente, resulta en conductas desde levemente dañinas y contraproducentes hasta sumamente destructivas y criminales, tanto para el individuo como para su familia, la sociedad y el estado.

Por lo tanto, dadas por acertadas estas tres aserciones en torno a posibles valores que cada vida humana pudiera tener, y plenamente sostenidas las mismas por evidencias realistas empíricas, cuando se me dice que:

“Las vidas de tal o cual raza humana valen y merecen ser respetadas, tengo el derecho, aun el deber, de preguntar: “¿CUÁLES VIDAS?”

¿Estoy en el deber, moral y humanamente, de dar por “buenas”, aprobar, respetar, honrar, apoyar y no señalar nunca negativamente, a las vidas de la Categoría 3 arriba?

¿Porque su tez sea negra, parda, amarilla o el color que sea, incluso, blanca?

Dar por “buenas”, aprobar, respetar, honrar, apoyar y no señalar nunca negativamente a…

Viciados esclavizados a estupefacientes, bebidas embriagantes, pornografía, perversiones sexuales, jergas profanas, diversiones violentísimas.

Vendedores de drogas ilícitas, rateros, ladrones profesionales, ultrajadores, traficantes del sexo, prostitutas, miembros de gangas que roban y matan.

Vagos y aprovechadores que viven, adrede, del sostén público.

Varones y mujeres promiscuos que procrean hijos sin la menor intención de crear una familia nuclear donde el esposo y padre, con su esposa y madre, fieles sexualmente el uno al otro, formen un hogar estable y seguro, propicio para el crecimiento de hijos sanos y buenos.

Más bien, todo lo contrario, hogares de madres solteras, y, en algunos casos raros, de padres solteros, que se valen de hijos ilegítimos para obtener beneficios de agencias gubernamentales, organizaciones benéficas, iglesias, etcétera.

También confabulando estas entidades en la creación, el sostenimiento y la multiplicación de semejantes hogares.

Males sociales-cívicos-económicos que arruinan a comunidades.

Semilleros de toda suerte de delincuencia juvenil, gangas destructivas y crímenes de mayor gravedad.

Ciertamente, el sentido común dicta que yo no debería dar por “buenas”, aprobar, respetar, honrar ni apoyar a tales vidas.

No tiene que ver en nada el color de la tez de las personas que integran esta Categoría 3.

Sus actitudes, intenciones y acciones determinan quiénes son y qué son. Y cómo deberían ser evaluadas y tratadas.

El sentido común dicta que tales vidas…

Son malísimos modelos a seguir para cualquier comunidad.

Siembran temor y caos, en vez de seguridad, paz y organización.

Agotan recursos, sin aportar para su reemplazamiento.

A resumida cuenta, carecen, casi completamente, si bien no del todo, de valores positivos.

Su única opción para obtener o recuperar valor verdadero es arrepentirse de todos sus malos pensamientos, actitudes y acciones, dando un giro de 180 grados.

Lo cual significa convertirse en personas buenas que honren a su Creador y a la humanidad por medio de cultivar e implementar pensamientos, actitudes y acciones buenas.

Maravillosa transformación que han logrado algunos jóvenes, hombres y mujeres, de distintas razas, que perdían la vida que llevaban, previo a tan admirable cambio, en actividades de la malvada Categoría 3.

Quienes opten por no renovar su mente y espíritu, y, por ende, su vida, militando malamente en la Categoría 3 hasta la muerte (probablemente, prematura), hallarán que, para el Juez de las almas, ni orgullo de raza ni color de tez valen ni un pito. Más bien, solo las acciones buenas de gente justa, santa, humilde y piadosa en su manera diaria de vivir.6

Consignados a la Segunda Muerte, su estado de “vida sin valor” se hace permanente, sin esperanza de rectificación en el más allá.7

Las personas justas, buenas, humildes y piadosas de la raza humana que sea, siendo social y espiritualmente inteligentes, simplemente ¡no adolecen del mal de racismo!

Ya pobres o ricos. Ya analfabetos o letrados. Ya oprimidos o libres. Ya campesinos, agricultores, dueños de pequeños negocios, oficiales de corporaciones, doctores, abogados, jueces o profesores. ¡No son racistas!

No miran las apariencias físicas. Más bien, miran más adentro de estas, como si fueran transparentes o inexistentes, a la persona misma.8

Discerniendo prontamente, por medio de intercambios verbales, miradas y el lenguaje corporal, al espíritu mismo de la persona.9

El estado de su mente y corazón.

Sus valores morales-sociales-cívicos-espirituales.

Captando sus actitudes e intenciones; que si son saludables o enfermas.

Determinando el verdadero valor de la vida de la persona, o la falta de él.

Responden, no a la apariencia física del cuerpo físico de la persona, sino al estado de su mente y espíritu.

Nunca con prejuicios raciales o sociales. Ni con el rechazo arbitrario basado en primeras impresiones. Tampoco con juicios prematuros, violencia verbal o gestos físicos. Al contrario, con deferencia y reverencia para con todos.10

De no ser correspondidos de igual forma, se retiran sin recriminaciones o amenazas. No pagan mal por mal. No se vengan a sí mismos. Desean vivir en paz para con todos. Se esfuerzan para vencer al mal con el bien.11

De resultar que se abra un diálogo ameno, comparten sus convicciones, normas y creencias, sin imponencia alguna ni intereses egoístas. A la vez, prestando la debida atención a las de cualquier otra persona participante en el intercambio.

Enterándose de cualquier caso particular…

De abuso dañino personal, negación o pérdida de empleo, negación de servicios médicos o sociales, hostigamiento sexual, agresividad física lastimosa, atropello de derechos personales, aun de muerte.

…atribuible al puro racismo

Y sintiéndose en el deber de intervenir para lograr justicia, acuden a las autoridades y tribunas legales, incluso las cortes, armados de las evidencias necesarias, presentándose con decoro y dignidad.

Sea cual sea el resultado de tal intervención, no instigan, ni encubierta ni abiertamente, a gente de su raza, cual sea, a amotinarse contra las autoridades y otras razas. A vandalizar, saquear o quemar las propiedades de inocentes.

Invocar y desatar a elementos criminales, tipos llenos de vicios y violencia, tipos medio locos, o completamente, fanáticos con agendas políticas-sociales-sexuales, tanto mujeres como varones, tanto jóvenes como adultos…

…para que se lancen en masa en manifestaciones destructivas de venganza, mientras exijan a voz en cuello “justicia”

sería echar por el piso sus propias convicciones, creencias y normas en torno a “justicia racional y verdadera, derechos personales sagrados, orden, respeto mutuo, comportamiento cuerdo, acciones sanas y legales”.

La organización de seres humanos, donde acaso se haya alcanzado el más alto nivel del trato sin prejuicios raciales, sociales, económicos, políticos o religiosos, sería el Reino de Dios, sinónimo en la tierra de la iglesia original establecida por Jesucristo.

Estimado amigo, amiga, fíjate bien, te lo suplico. En este Reino espiritual, “no de este mundo… no de aquí”, como explica Cristo a Poncio Pilato…12

“Ya no hay judío ni griego [cero racismo];

“…no hay esclavo ni libre [cero prejuicios sociales];

“…no hay varón ni mujer [cero prejuicios de género];

“…porque todos vosotros sois uno [unidad de mente y espíritu sin barreras humanas]

“…en Cristo Jesús.” 13

O sea, nuevo estilo de vida en un plano alto y divino, donde no se le da importancia alguna…

A colores naturales de la tez, los ojos o el pelo.

A formaciones distintas de las facciones faciales.

A defectos congénitos, por accidentes, por agresión física, por enfermedades, etcétera, en los miembros del cuerpo físico.

Como tampoco a rangos sociales-económicos.

Donde las convicciones políticas de cada cual no se divulgan ni se discuten en el foro público del “Reino… no de este mundo”.

Donde reinan el amor, la paz, la armonía y el bienestar para todos por igual.

De manera que cualquier iglesia que practique, o apruebe tácitamente, el racismo, simple y llanamente, no sigue el patrón de la iglesia ideal revelada en el Nuevo Testamento de Cristo.

Antes de declarar el apóstol Pablo, por el Espíritu, lo citado arriba sobre “Ya no hay judío ni griego…”, él explica cómo estar en Cristo y su Reino donde toda persona de toda raza puede sentarse “en lugares celestiales” 14, dejando atrás complejos y conflictos de toda clase, los que se arremolinan alrededor de apariencias físicas, cuestiones de raza, injusticias sociales, creencias políticas, etcétera, etcétera. Dice:

“…todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús;  porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos” 15

El propio Jesucristo explicó a Nicodemo, “principal entre los judíos”, que es necesario nacer de agua (bautizarse, sumergirse en agua) y nacer del Espíritu (sumergirse en las enseñanzas del Espíritu) para ser admitido, admitida, al Reino espiritual de Dios.16

De manera que si tú oyes este evangelio, estas noticias buenísimas,17 creyendo en Cristo, arrepintiéndote de tus pecados y bautizándote “para perdón de los pecados”, 18 ¡serás salvo, salva, de estas perversas generaciones! Añadido, añadida, por Cristo a su iglesia.19 Sinónimo de ser trasladado de las tinieblas del mundo al Reino inconmovible y eterno del Padre Dios y su Hijo Amado! 20 Sinónimo de “cielos nuevos con tierra nueva”, ¡donde la JUSTICIA reina eternamente! 21

¿Qué más pedir?

¡Ahora te toca!

 

1. https://en.wikipedia.org/wiki/Methemoglobinemia

2. Hebreos 12:9; Génesis 1:26-28

3. 2 Pedro 2:10; Judas 1:10

4. Hechos 22:3; Filipenses 3:4-6

5. Hechos 17:26-28

6. Apocalipsis 19:7-8; 20:11-15

7. Apocalipsis 20:14-15

8. Juan 7:24; 2 Corintio 5:12

9. 1 Juan 4:1; 2 Corintios 2:11

10. 1 Pedro 3:15

11. Romanos 12:18-21

12. Juan 18:36

13. Gálatas 3:28

14. Efesios 1:3

15. Gálatas 3:26-27

16. Juan 3:1-7

17. Romanos 10:17. La fe que salva viene por el oír.

18. Hechos 2:37-28; Marcos 16:15-16

19. Hechos 2:47

20. Colosenses 1:13; Hebreos 12:28                                        

21. 2 Pedro 3:13-14

 

 


 

 

 

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