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DANIEL. Unos cuantos recursos para el estudiar al profeta y su libro.

El MILENIO. Un caudal de estudios e intercambios en esta Web proporciona los recursos para escrutar las múltiples ramificaciones de este tema.

El RAPTO. Abundantes estudios de textos bíblicos relevantes y distintas interpretaciones, más intercambios edificantes, se hallan en esta Web.

APOCALIPSIS: análisis de las profecías y visiones. Comentario extenso ilustrado, equivalente a mil cien páginas tamaño carta.

 

 

El RAPTO

¡Doctrina concebida por dos teólogos católicos romanos!
Sus nombres: Francisco Ribera y Emanuel Lacunza.

Creída y propagada por Edward Irving, John Nelson Darby, C. I. Scofield, D. L. Moody, las Asambleas de Dios y los pentecostales en general.

 

El creador de esta gráfica intenta captar sucesos cuando ocurra el supuesto ratpo, tales como personas transformadas que sean levantadas, o sea, arrebatadas, de vehículos, aviones, edificios, etcétera, ilustración para El orign del rapto, en editoriallapaz.org.

 

Relato histórico del origen de la doctrina del “Rapto”

Por J. Preston Eby

Copiado de La cuestión del rapto, estudio por Edwin R. Roach, en www.godfire.net/Rapture.html/

Traducción por Homero Shappley de Álamo

 

Nota del traductor, siendo también el administrador de este sitio de Internet. Publicar este artículo no significa que me solidarice necesariamente con toda observación o análisis del escritor Preston Eby. Por ejemplo, que el sacerdote católico Emanuel Lacunza usara el seudónimo Juan Josafat Ben-Ezra con la intención premeditada de ganar la simpatía de protestantes. Quizás lo hiciera, pero por el presente no cuento con pruebas contundentes al respecto. Ahora bien, cualquier investigador puede comprobar que tanto Francisco Ribera como Emanuel Lacunza escribieron extensamente sobre profecías bíblicas relacionadas con el retorno de Cristo y el fin del mundo. Al final del artículo por el Sr. Preston Eby, copiamos de www.wikipedia.org información sobre aquellos dos sacerdotes jesuitas.

 

El Sr. Preston Eby escribe:

 “No fue hasta temprano, o a mediados, de los 1800 que hubiese un grupo significante de creyentes alrededor del mundo esperando el ‘rapto’ de la iglesia previo a un período de siete años de tribulación. Puede que resulte chocante para algunos que lean estas líneas, mas sin embargo, es cierto que el ‘rapto’ no lo enseñó la iglesia primitiva, no lo enseñó la iglesia de los primeros siglos, no lo enseñó los reformadores; [casi] nadie lo enseñó hasta el año 1830, con la excepción de un par de teólogos católicos romanos. Para el tiempo de la Reforma, los primeros protestantes creían comúnmente, con convicción, que el Papa fuera la suprema incorporación individual y la personificación del espíritu del anticristo, de la Iglesia Católica Romana y del Sistema Prostituto de Apocalipsis 17. Este entendimiento fue lo que condujo a millones de creyentes a salir del sistema religioso católico romano. A consecuencia, se volvió conveniente que ciertos teólogos católicos romanos desviaran la atención de la gente del Papado, y esto lo intentaron hacer por medio de inventar una interpretación contraria a la tenida por los protestantes. Este nuevo esquema de interpretación profética fue conocido como futurismo. En vez de entender espiritual e históricamente el drama del libro de Apocalipsis, ellos lo consignarían todo a un período breve de tiempo en el fin de la Era [Cristiana]. Fue un sacerdote jesuita llamado Francisco Ribera quien, durante los días de la Reforma, primero enseñara que todos los eventos del libro de Apocalipsis tendrían lugar literalmente durante tres años y medio del reinado del anticristo, allá en el mismo fin de la Era. Así, Ribera colocó el fundamente del sistema de interpretación profética del que el Rapto Secreto ha llegado a ser ahora parte integral.

Más adelante, Emanuel Lacunza, otro sacerdote jesuita, edificó sobre las enseñanzas de Ribera, y pasó gran parte de su vida escribiendo un libro intitulado El advenimiento del Mesías en gloria y majestad. Pero, Lacunza escribió bajo el seudónimo de Rabí Ben-Ezra, alegándose que el fuera un erudito judío quien hubiese aceptado a Cristo como Salvador. Con astucia jesuita, conspiró así para lograr que prestaran atención a su libro en círculos protestantes, donde, como producción de la pluma de un jesuita, no lo hubiesen permitido en sus hogares, ¡pero lo devorarían con ávido interés como obra seria de un ‘judío convertido’! En las páginas de esta elaborada falsificación, Lacunza enseñó la noción novedosa según la que Jesús retornaría no una vez sino dos, ‘raptando’ a su iglesia en la ‘primera etapa’ de su retorno para que ella escape del reinado del ‘futuro anticristo’. Su libro fue publicado por primera vez, en español, en el año 1812, encontrándose pronto en el estante de la biblioteca del Arzobispo de Canterbury, in Londres, Inglaterra.

Ahora, surge el nombre de Edward Irving. Nacido en Escocia en 1792, Irving se convirtió en uno de los predicadores más elocuentes de su época, y figura sobresaliente de la Iglesia Católica Apostólica de Inglaterra. En 1828, atrajo muchedumbres de hasta 10.000 personas a sus campañas al aire libre en Escocia. Su iglesia en Londres tenía cabida para mil personas y todas las semanas una congregación de los más brillantes e influyentes de la sociedad la llenaba. Entre ellos, había algunos que anunciaron, por declaración profética, que el Señor vendría pronto, y esto llegó a destacarse en sus enunciaciones y enseñanzas proféticas. Debido a estas declaraciones proféticas, algunos comenzaron a estudiar las Escrituras a la luz de un retorno físico-literal del Señor. Hasta aquel momento, el retorno del Señor se entendía como el retorno del Señor a su pueblo, y en sus santos, no existiendo la idea de su retorno en cuerpo de carne y sangre. Irving descubrió el libro de Lacunza, y fue conmovido profundamente por él; de hecho, se enamoró de él, traduciéndolo al inglés, siendo publicado en Londres en 1827. En aquel tiempo, Irving escuchó lo que creía ser una voz del cielo, la cual le comandaba a predicar el ‘Rapto secreto de los santos’. Entonces, Irving comenzó a llevar a cabo conferencias bíblicas a través de Escocia, en las que enfatizaba el retorno de Jesús para raptar a su iglesia.

Más o menos para aquel tiempo, empezó a emerger un nuevo movimiento, el cual llegó a conocerse como los Hermanos de Plymouth. El movimiento Hermanos tuvo su principio en Dublín, en 1825, cuando un grupo de varones serios, insatisfechos con la condición letárgica prevaleciente en la Iglesia Protestante de Irlanda, se unieron para orar y tener comunión. Pronto, otros se unieron a la hermandad, levantándose grupos asociados en varios lugares. Pese a que el movimiento tuviera su inicio en Dublín, fue Plymouth, Inglaterra donde se centró su vasta misión de literatura, así adquiriéndose el nombre de Hermanos de Plymouth. Aunque desde el principio hubiese interés en temas proféticos, el interés céntrico fue por el cuerpo de Cristo como organismo y la unidad espiritual en Cristo de todos los creyentes, en oposición a la frialdad del formalismo de los sistemas organizados de religión y de la jerarquía eclesiástica. Desde 1830 en adelante, un varón de nombre John Nelson Darby fue el espíritu dinámico entre los Hermanos de Plymouth. Darby provino de una familia próspera irlandesa, fue educado como abogado, ganó honores altos en la Universidad de Dublín, para luego tomar otro derrotero como ministro, para desilusión de su padre.

Así que, Irving y Darby eran contemporáneos, aunque asociado cada uno con distintos movimientos espirituales. En aquel mismo tiempo, otra serie de reuniones estaba en progreso. Un grupo de cristianos inconformes se reunía en la castilla de la Dama Powerscourt para el estudio de profecías bíblicas. Mucho clero acudía, incluso no pocos de los irvingitas. Los irvingitas llegaron a las reuniones obsesionados con las ideas del ‘rapto secreto’ y del ‘futuro anticristo’, embebidas de la enseñanza jesuita del Rapto Secreto y la interpretación futurista de profecía, como también del famoso libro del ‘Rabí Ben-Ezra’, es decir, ¡del sacerdote jesuita Emanuel Lacunza! Darby mismo fue un escritor prolífico y desde aquel tiempo fluía de su pluma un caudal constante de propaganda. Sus escritos sobre temas bíblicos llenan treinta tomos, cada uno de seiscientos páginas. Darby desarrolló y organizó el ‘futurismo’, creando un sistema de enseñanza profética llamado ‘dispensacionalismo’. Los biógrafos de Darby se refieren a él como ‘el padre del dispensacionalismo’. La joya coronaria del reino del dispensacionalismo es, desde luego, ¡el susodicho RAPTO SECRETO!

La enseñanza de Rapto Secreto fue introducida en Estados Unidos de América y Canadá durante los 1860 y 1870, aunque hay cierta evidencia de que se enseñara tan temprano como los 1840. Darby mismo hizo seis viajes a Estados Unidos de América. Se estaba regando la nueva enseñanza. Un predicador congregacionalista llamado C. I. Scofield cayó bajo la influencia de Darby y los Hermanos de Plymouth. La Biblia de Referencia Scofield fue destinada a impactar tremendamente las creencias de muchos, al imprimirse tres millones de ejemplares durante los primeros cincuenta años [de su existencia]. Mediante esta Biblia, Scofield introdujo la enseñanza del Rapto Secreto en el mismo corazón del evangelismoAlgunas almas ignorantes recibieron como la misma Palabra de Dios las ‘Notas’ incluidas en esta Biblia. No dudo ni por un instante de que muchos de los que lean estas líneas hayan sido influenciados en algún momento de su vida espiritual por las ‘Notas al pie de la página’ encontradas en la Biblia Scofield.

[Información adicional aportada por John L. Bray, en su publicación Perspectivas bíblicas, 1 de marzo de 2009. Alrededor de 1772, en Estados Unidos de América, Morgan Edwards, ministro bautista, escribió un ensayo en torno a la teoría del Rapto, intitulado Dos ejercicios académicos sobre temas relacionados con los siguientes títulos: Milenio y Últimas Novedades.]

Queda un último eslabón en la cadena del desarrollo y el esparcimiento de la teoría del Rapto. De nuevo, llamaría su atención a la fuente, al origen, de la doctrina del Rapto y a la secuencia de contactos por medio de la que ha sido traída al presente. Comenzó como una invención católica romana. Los escritos del sacerdote jesuita Ribera influyeron en el sacerdote jesuita Lacunza, Lacunza influyó a Irving, Inving influyó a Darby, Darby influyó a Scofield, Scofied y Darby influyeron a D. L. Moody, y Moody influyó al Movimiento Pentecostal. ¿Pregunta usted que cómo? Pues, las Asambleas de Dios es, hoy por hoy, por mucho la más grande denominación pentecostal en el mundo. Al comenzarse el movimiento pentecostal a principios del Siglo XX, y celebrarse el primer concilio general de las Asambleas de Dios en 1914, en Hot Springs, Arkansas, se trataba de un movimiento pequeño, el cual no contaba con su propia casa editorial. Necesitaban material para sus escuelas dominicales y de estudio para sus iglesias. ¿Dónde supone usted que lo obtuvieran? ¡Lo compraron a Moody Press, y luego cosieron sus propias cubiertas [a las publicaciones de Moody]! ¿Qué piensa usted que la gente de las Asambleas de Dios llegara a creer? ¡Creyeron lo que el Instituto Bíblico Moody enseñó! Esto tuvo un impacto sobre la teología pentecostal, pues durante los primeros años prácticamente no había pre-milenialistas en el movimiento pentecostal. En aquellos días, la mayoría de sus ministros provenían de la Presbiteriana, de la Metodista y de otras denominaciones históricas, varones quienes, siendo bautizados en el Espíritu Santo, salieron de sus denominaciones, uniéndose a las Asambleas de Dios o a otra de las emergentes denominaciones pentecostales. Así, de esa manera, el movimiento pentecostal fue influenciado y saturado de la doctrina del Rapto Secreto, por eslabones que conectaban directamente a la Iglesia Romana.”

Por J. Preston Eby

 


 

Artículos en www.wikipedia.org sobre

Francisco Ribera y Emanuel Lacunza

A continuación, información corroborante sobre Francisco Ribera.

“Francisco Ribera de Villacastín ( 1537 -  1591) fue un religioso español, conocido como "El Padre Ribera". Doctor en  y jesuita en 1570, ejerció como profesor de Sagrada Escritura en Salamanca (1575-1591). Fue uno de los directores y confesor personal de Santa Teresa de Jesús. Escribió diversos comentarios a los libros proféticos de la Biblia y la Vida de la madre Teresa de Jesús (1590). Realizó una interpretación profética del libro de la Revelación o Apocalipsis, en la que se mezclan milenarismo con historia y futurología, según la cual el anticristo reinará durante los últimos tres años y medio de nuestra Era.

Obtenido de www.es.wikipedia.org/wiki/Francisco_de_Ribera

También de www.wikipedia.org: información corroborante sobre Manuel de Lacunza y Díaz.

 

Archivo:Manuel Lacunza.jpg

Lacunza, según la visión del pintor decimonónico Alejandro Ciccarelli

 

Extractos. “Manuel de Lacunza y Díaz S.J. (Santiago, Chile,  de  19 de julio de 1731, fallecido alrededor del 18 de junio de 1801. Sacerdote y teólogo y jesuita chileno que realizó una interpretación  de las profecías de la  católica.

En 1812, a despecho de las prohibiciones anteriores,  fue publicada póstumamente en Cádiz bajo el pseudónimo judío de Juan Josafat Ben-Ezra. En Londres se realizó otra edición en castellano en 1816, la cual fue financiada por el general argentino. El libro fue denunciado aquel mismo año ante tribunales españoles y la Sagrada Congregación del Índice, siendo incluido en la  Index Librorum Prohibitorum de la Inquisición el 15 de enero de 1819.

Es interesante consignar que los enemigos de la obra expresaron su especial preocupación por el encanto que las ideas de Lacunza ejercían incluso entre el clero más conservador y militante. Esta atracción fue denunciada, por ejemplo, en una diatriba publicada en la  Index Librorum Prohibitorum, subtitulada Observaciones para precaverlo (al público) de la seducción que pudiera ocasionarle la obra.

Una traducción al inglés fue publicada en 1827 por Edward Irving, el precursor de la secta británica Iglesia Católica Británica, bajo el título de The Coming of the Messiah. Para Irving la lectura de la obra había alcanzado la categoría de revelación. De hecho, aquel sacerdote estudió profundamente el castellano con el único fin de traducir a Lacunza.

Por lo mismo, no es extraño que el libro fuera transformándose en una de las mayores influencias del gran desarrollo del  milernarismo ocurrido en el siglo XIX. Por ejemplo, las teorías de Lacunza -y de sus seguidores en el mundo anglosajón- inspiraron al movimiento estadounidense del milerismo, a través de su líder, el predicador William Miller. Y a su vez, a través del milerismo, se podría afirmar que Lacunza influyó en los actuales herederos espirituales de dicho movimiento: los adventistas del séptimo día y los testigos de Jehová.

En este sentido, es una paradoja que la obra de un hombre, que se consideraba a sí mismo un católico ortodoxo, terminara por ser un texto clásico del cristianismo heterodoxo o "protestante".

Ideas de Lacunza

El jesuita creía haber encontrado durante su exilio algunos "descubrimientos nuevos, verdaderos, sólidos, innegables, y de grandísima importancia" para la disciplina de la Teología.

Hay dos concepciones que son el fundamento del resto de las elucubraciones teológicas -o "descubrimientos"- de Lacunza. En primer lugar, Lacunza desechaba la idea del fin del mundo como un momento de aniquilación o destrucción de lo creado:

Niega "que el mundo, esto es, los cuerpos materiales, o globos celestes que Dios ha creado (entre los cuales uno es el nuestro en que habitamos) haya de tener fin, o volver al caos, o nada, de donde salió (...) esta idea no la hallo en la Escritura, antes hallo repetidas veces la idea contraria, y en esto convienen los mejores intérpretes".

Por otra parte, establece que las expresiones bíblicas fin del siglo presente y fin del mundose refieren a dos momentos diferentes.

Entiende el "fin del siglo presente" o "Día del Señor" como el mero término de una etapa de la historia humana, clausurada por la venida de Cristo y el inicio de su reino en la Tierra, acompañada por el consiguiente juicio divino a los vivos. Este momento estaría también marcado por la conversión del pueblo judío. A partir de entonces habría de instaurarse una nueva sociedad, marcada por un reino de mil años de justicia y paz.

Lacunza entendía que, a partir de las profecías bíblicas, se podía esperar, para el período previo al "Día del Señor", una apostasía generalizada de la Iglesia Católica. Por lo mismo la Iglesia pasaría a formar parte del Anticristo, comprendido este no como un individuo, sino como "cuerpo moral" integrado por todos los apóstatas y ateos de la Tierra.

Este punto de su teología era especialmente polémico al prever que la Iglesia oficial se pondría del lado equivocado en el último combate entre el Bien y el Mal. Este punto fue, en definitiva, el que le valió la condena vaticana de su obra.

Por "fin del mundo" entendía la resurrección de los muertos y el Juicio Final, comprendido como una transmutación del mundo físico al plano de lo eterno. Este suceso debía ocurrir, según él, tras los mil años de reino terrenal de Cristo.” (www.wikipedia.org Artículo sobre Emanuel de Lacunza)

 


 

Tema relacionado

 

Etapas principales de la Era Cristiana fijadas en la línea del tiempo. Perspectivas históricas y proféticas a grandes rasgos. Énfasis sobre: el Tiempo de la "Gran Tribulación", el MILENIO y el "poco de tiempo" de Apocalipsis 20:1-10. 

A continuación, el Texto incluido en esta imagen (diapositiva).

Obsequio de verdades bíblicas para el pueblo que busca sinceramente de Dios. 

Etapas principales de la Era Cristiana fijadas en la línea del tiempo.

Perspectivas históricas y proféticas a grandes rasgos.

[Gráfica de la línea del tiempo. Ocho gráficas encima de la "línea" ilustran distintas etapas.] Tiempo de “Gran Tribulación”. Judíos persiguen. Roma persigue. Apóstatas persiguen. Tiempo del Milenio. "Poco de tiempo."

1. La iglesia establecida en el año 30 d. C. En Jerusalén (Mateo 16:18; Hechos 1 y 2). 

2. Perseguida por judíos hasta el 135 d. C. 

3. Año 51. Los creyentes en Tesalónica reciben “la palabra en medio de GRAN TRIBULACIÓN” (1 Tesalonicenses 1:6). 

4. Año 95. “Yo Juan, copartícipe vuestro en la TRIBULACIÓN” (Apocalipsis 1:9). 

5. Perseguida por la Roma pagana entre el año 64 y el 312. Constantino convertido. 

6. Perseguida por la segunda bestia (los apóstatas, “la gran ramera”) del 312 hasta que los diez cuernos se libraran de ella en el tiempo de la Reforma.

Comenzando en el siglo I, la “Gran Tribulación” continúa hasta el XVII.

“Ahora han surgido muchos anticristos.” El anticristo “ahora ya está en el mundo” (1 Juan 2:18; 4:3). Así que, él se manifiesta desde el siglo I, según el testimonio del apóstol Juan. 

7. El Cordero-León de Judá vence a los diez cuernos, abriendo paso a la libertad religiosa (Apocalipsis 17:14-17). 

8. “Libertad religiosa”: rasgo del MILENIO. Las naciones no están engañadas. No persiguen. 

9. Cumplidos “los mil años”“Satanás será suelto de su prisión”, engañando de nuevo a las naciones. La tribulación se renueva durante el “poco de tiempo”

10. Luego, ¡el FIN! (Apocalipsis 20:1-10)

 

 


 

 

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