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Directorios de iglesias regidas por el Nuevo Testamento

Dama que fue pentecostal pone en tela de juicio muchas doctrinas y prácticas típicamente pentecostales

Pentecostales en Puerto Rico.

 

Nota del administrador de esta Web. Ya que deseo responder a unas cuantas observaciones hechas en el siguiente documento y contestar las preguntas, opto por el formato de insertar un número sobrescrito después de la parte que quisiera comentar o la preguntar a contestarse. El número corresponde al mismo número al pie del documento donde se hallan los comentarios y respuestas. Conservamos en nuestros archivos electrónicos el original del documento.

La dama escribe…

"Estimado hermano. Dios le bendiga. Solo tengo agradecimiento para usted por toda la aportación con su sitio lleno de estudios y exposiciones de la verdad bíblica, y no podría decirle más allá de mis palabras cómo he sido edificada en este lugar. !Muy agradecida!1

Fui pentecostal, y todavía tengo unas serias dudas sobre varios temas en particular que les presentaré. Yo he estado estudiando la Biblia sobre varios temas. La profecía, por ejemplo. He entendido que ya cesó. He leído sus estudios y he coincidido en todo.2 Pero mis familiares me insisten que hay personas que hablan lenguas.3 Hablé con un tío pentecostal que me aseguró (Fue pastor pentecostal, hoy retirado) que él ha hablado en lenguas y que es una comunicación con Dios4 y que a través de las lenguas ‘que él no entiende, cuando se manifiestan en él, pero él cree quedarse con una convicción interna de que hablara con Dios, como una seguridad espiritual’.5 Yo no sé cómo entenderlo, porque nunca hablé lenguas, ni sentí nada 'sobrenatural'. A veces he creído que esto es un tipo de ‘espíritu que se manifiesta en las iglesias', que se pasa de persona en persona;6 otras veces, ¡que esos espíritus no son nada bueno!7 Pudiera ser sugestión; también conductas y prácticas aprendidas.8

He buscado información en varios periodos de la historia. Ha habido gentes reclamando estos dones de profetas y hablar en lenguas, pero muchos han terminado como herejes, y otros simplemente guiados por emocionalismos.9Creo que pase mucho hoy. ¡En Puerto Rico esto es la orden del día!10 Las personas van detrás de los profetas para que les ‘traigan palabra de Dios' que resulta ser adivinación, y regaños, advertencias de todo tipo de pareceres que no creo sean de Dios. Ellos les llaman ‘el mover de Dios, unción de Dios', y bajo estos conceptos hay tantas situaciones imposibles de relatarle, ¡confusas!11 Personas 'profetas’ con una diversidad de dones, que van desde la adivinación (profetas) hasta personas que en ‘el espíritu' señalan los pecados ocultos de otros hermanos.12 Yo a veces he visto a personas que temen a Dios por estas prácticas. Mis hijas no visitan la iglesia por miedo a los ‘profetas adivinos' que las intimidan con estas prácticas, porque estos están en todos lados, en casi todas las denominaciones.13

Nuestra familia se reúne a estudiar la palabra, pero cuando hemos llegado a esto de las lenguas, ha habido varios confundidos. ¡Porque ni aun leyéndolo en la Biblia lo creen! Porque en sus iglesias se manifiestan las lenguas, y se escuchan a los ‘profetas adivinos'.14

Mi sobrino me contó esta experiencia con un evangelista: 'que le dijo algo así como: el Señor me muestra que tendrás un accidente. Ya se lo han dicho dos personas’. Y este es el estilo de estos para intimidar a base de miedo a las personas o para impresionar. ¿Puede Dios hacer estas advertencias a las personas? También, tenemos a estos que se pasean entre las ovejas para buscar profetizarle al azar, ¡como si Dios les guiara a adivinar a las personas! ¿Esto es correcto y natural? ¿Puede Dios advertirles así a las personas?15 Yo creo que Dios nos habla por las Escrituras, y no necesita de intermediarios, pero muchos todavía viven aferrados a estas costumbres y prácticas.16

Hoy, escuché a alguien decir que Dios había sanado a alguien a través de un evangelista que a su vez hace de profeta. Ellos aseguraban que Dios lo había usado para sanar por medio de él. Me gustaría si pudiera aclararme esta última situación. ¿Es real esto de los ‘vasos', como estos se hacen llamar? Yo creo que Dios sana sin necesidad de intermediarios, ¿o son necesarios?17

La religión pentecostal para mi mantiene unas prácticas tan ‘místicas' y confusas. Tiene tanto sincretismo religioso con otras cosas. Las personas, en lugar de buscar o querer buscar a Dios, van detrás de sus ‘profetas' para ver qué estos les digan. Yo simplemente estoy cansada de tanto misterio y falsedades teológicas. Lo peor de todo es que todas las personas que se desligan de estos, adonde quiera que vayan comienzan a practicar sus mismas malas mañas y todo tipo de situaciones que a veces raya en el ocultismo. ¡Y dicen que es el Espíritu Santo!18 Y siento temor, porque me niego a creer que estas prácticas vengan de nuestro Dios. Parecieran estar ligadas de algún modo con otras cosas que no logro descifrar, o comprender muy bien. ¡Sé que hay algo que no es de Dios! Cualquier aclaración de estos temas le estaría agradecida. Dios le bendiga."19

Comentarios y respuestas

1 Querida dama, agradecemos muy sinceramente su evaluación positiva de temas que usted ha leído en nuestra Web. Toda la gloria y honra para Dios el Padre y su Amado Hijo Jesucristo, quienes nos han dado su preciosísima y poderosa Palabra de Verdad a través de la obra perfecta del Espíritu Santo.

2 El que haya comprendido usted este tema tan fundamental e importante por medio de los estudios al respecto en editoriallapaz.org nos es motivo de mucho gozo. De nuevo, la gloria para el Señor. Para el lector de este intercambio, quisiéramos indicar que numerosos estudios y gráficas sobre la cesación de los dones se hallan en www.editoriallapaz.org/espiritu_santo_lista_recursos.htm.

3 Pues, qué presenten evidencias fidedignas de personas que, hoy por hoy, hablen perfectamente otros idiomas, sin acento o errores gramaticales, no habiendo nacido en ellos ni habiéndolos estudiado anteriormente, ya que así fue el verdadero milagro de hablar los apóstoles, por el Espíritu Santo, “otras lenguas” en Jerusalén en el día de Pentecostés. Aquellas no eran lenguas angelicales ni jerigonzas sino las lenguas en las que habían nacido los que escucharon a los apóstoles en aquel día. “…les oímos nosotros hablar cada uno en nuestra lengua en la que hemos nacido…” (Hechos 2:1-13). No existía ningún otro tipo del don de hablar “lenguas extrañas” en la iglesia del Siglo I.

4 Contrario a la creencia del tío pastor retirado, “las lenguas son por señal… a los incrédulos” (1 Corintios 14:22), y no para comunicarse con Dios. Como en Pentecostés. Escuchándolos los incrédulos en aquel día, “estaban atónitos y maravillados” (Hechos 2:7) porque “cada uno les oía hablar en su propia lengua” (Hechos 2:6), y sabían que todos aquellos que hablaban eran galileos (Hechos 2:7), lo cual significaba que carecían del conocimiento de las tantas lenguas habladas por la multitud que había venido de los muchos lugares distintos nombrados en Hechos 2:9-11. Ver www.editoriallapaz.org/lenguas_y_profecias_contenido.htm para estudios detallados sobre 1 Corintios 14. Y que se tenga presente que algunos corintios cometieron el error de hablar lenguas extrañas en la congregación, las que ninguno de los presentes entendía, hablándolas sin intérprete, ambas acciones censuradas por el Espíritu Santo. A esta circunstancia se debe la observación del apóstol Pablo al efecto de que hablaban no a los hombres sino a Dios (1 Corintios 14:2-5), práctica que él no aprobaba, más bien denunciándola más adelante en su disertación inspirada sobre lenguas y profecías.

5 Se notan confusión e inseguridad en las explicaciones o creencias del tío pastor retirado en lo concerniente a lo que él interpreta como hablar con Dios mediante lenguas extrañas. A propósito, ¿hablaba él perfectamente otros idiomas sin haberlos estudiado? ¿O hablaba lenguas angelicales, no siendo ángel? ¿O hablaba lenguas jerigonzas, las que, por naturaleza, no tienen interpretación, pues no dicen nada entendible? ¿Por qué a Dios le haría falta que le alaben u oren en lenguas extáticas, jerigonzas o angelicales? ¿O qué beneficio práctico habría para el ser humano que alabe u ore así, ya que no entiende lo que él mismo dice?

6 Amada en el Señor, Dios no manda a ningún cristiano que “hable lenguas” como condición de salvación o manifestación necesaria que evidencie haber recibido al Espíritu Santo. Lo mismo es aplicable a “sentir algo sobrenatural”. Tiene toda la razón al observar que el “espíritu” que se mueve entre los que hablan lenguas “se pasa de persona en persona”, como si fuera un espíritu imitado, copiado, aprendido, inducido humanamente. Por “hablan lenguas”, entiéndase “lenguas extáticas” o “jerigonzas”, ya que no son ni idiomas ni lenguas angelicales. En cuanto a “sentir algo sobrenatural”, se trata de “sensaciones, emociones o sentimientos extraños”, los que pentecostales suelen interpretar como “sobrenaturales”. “Se me pararon los pelos cuando alabé a Dios en lenguas.” “Sentí un estremecimiento de mi cuerpo, y un calentón inexplicable cuando oré en lenguas.”

7 De hecho, ¡no son espíritus buenos! Son espíritus engañosos. Espíritus de dones ficticios. Espíritus de error que engañan a ingenuos, a neófitos en la fe, a adeptos que desconocen la sana doctrina sobre dones, a egoístas mal motivados (2 Tesalonicenses 2:8-12). Pero, no engañan a los que tienen “el amor a la verdad para ser salvos” (2 Tesalonicenses 2:10), pues estos, tal cual los de Berea, investigan objetivamente y escudriñan asiduamente “para ver si estas cosas eran así” (Hechos 17:10-11).

8 Amada, no solo “pudiera” ser “sugestión” o “conductas y prácticas aprendidas”, todo lo que usted menciona sino que, en realidad, ¡lo es! Muchas investigaciones a fondo, análisis psicológicos, testimonios, etcétera, evidencian este hecho.

9 Cierto es que a través de la Era Cristiana han surgido grupos de creyentes, o movimientos, dedicados a reavivar los “dones espirituales” sobrenaturales del Siglo I. Todos, incluso el enorme movimiento pentecostal de actualidad, nacen de un error básico y muy grande, a saber, creer que Dios prometiera dar aquellos dones a los cristianos desde Pentecostés hasta el fin del mundo. Todos obvian, o interpretan a su manera, los textos del Nuevo Testamento que fijan la duración de los dones sobrenaturales para el tiempo de los apóstoles escogidos por Jesucristo, el nacimiento de la iglesia y su desarrollo inicial, período durante el cual recibió “toda la verdad” (Juan 16:13), la que fue confirmada por “las señales que la seguían” (Marcos 16:20). La limitación de los dones a aquella etapa se enseña en textos tales como 1 Corintios 13:8-13; Efesios 4:9-16; Marcos 16:15-20; Hechos 8:14-18 y Judas 3.

10 Puerto Rico, “la isla del encanto”, geográfica y climatológicamente, con su flora exuberante y bellos paisajes. Pero, hechizada gran parte de su ciudadanía por el pentecostalismo tan exuberante y variada como la flora. ¡Tantos tipos de pentecostalismo! Para satisfacer, supongo, todos los gustos. Puerto Rico: cuna de falsos profetas, predicadores de prosperidad, pastores adúlteros, pastoras de toda calaña y unos cuantos “apóstoles” y “apóstolas”. Información sobre la religión en Puerto Rico, análisis, estudios relevantes, testimonios, etcétera, están al alcance del lector en  www.editoriallapaz.org/puerto_rico_religion_desglose_de_temas.htm.

11 También este servidor ha observado lo mismo. Muy lamentable que el pueblo no vaya primero en busca de la Palabra de Dios en la Biblia, particularmente en el Nuevo Testamento, única guía infalible para la iglesia. Pero, despreciando, en su mayoría, la “sana doctrina” de Cristo (Hebreos 6:1; 2 Juan 9-11) como si fuera una cosa barata e inferior, y “teniendo comezón de oír”, se amontonan “maestros conforme a sus propias concupiscencias” (2 Timoteo 4:3-4), cosechando el fruto de apartar “de la verdad el oído”. El fruto de confusión espiritual y doctrinal, adivinaciones a granel, regaños interminables, advertencias inventadas y una desesperación de oír o sentir “algo nuevo”. ¿Qué lo llamen “el mover de Dios, unción de Dios”? ¡Nada más lejos de la realidad! Mi fuerte convicción es que Dios no se mueva en tales círculos sino otro “espíritu”, o más bien, un montón de “espíritus avivados de error”. Al respecto, he presentado muchas pruebas y sostenido muchos intercambios, los que se encuentran en www.editoriallapaz.org/salon_pentecostal.htm. La verdadera “unción del Santo” nos “enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira”, para que no ignoremos “la verdad”. “…todas las cosas…”, sinónimo de “toda la verdad” (Juan 16:13), el Espíritu Santo se las reveló a los apóstoles escogidos por Cristo, y las tenemos escritas en el Nuevo Testamento, de manera que no nos hace falta hoy día nuevos profetas que añadan a ellas. No tenemos “necesidad de que nadie” nuevo nos enseñe doctrinas nuevas. Un estudio bastante exhaustivo sobre “la unción del Santo” lo puede escudriñar el interesado en www.editoriallapaz.org/espiritu-santo-ocho-grandiosas-bendiciones-2-uncion.html.

12 Diría yo: autonombrados “profetas”. Es decir, se proclaman a sí mismos “profetas”. O, ¡aprenden a ser “profetas” en algún “Instituto” que ofrece cursos sobre “Cómo ser profeta”. Digo: ¡Ridículo! ¡Absurdo! Nada ni remotamente parecido en el Nuevo Testamento, en la iglesia del Siglo I. Los apóstoles escogidos por Cristo –sigo añadiendo esta frase aclaratoria a “apóstoles” para distinguir entre, por un lado, los verdaderos y únicos apóstoles, y por otro, los “falsos apóstoles” y “falsas apóstolas” del presente- repito, los apóstoles escogidos por Cristo, y solo ellos, impartían dones sobrenaturales, incluso, desde luego, el de profecía, por medio de la imposición de sus manos (Hechos 8:14-18). “…vio Simón que por la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo…”, es decir, los dones espirituales sobrenaturales. Cosa sencillísima que no ven ni entienden los pentecostales, al menos, los puertorriqueños. Nada de “aprender cómo ser profeta”. Tampoco nombrarse a sí mismo “profeta”. Pero, este “revolú” de “profetas, profetisas, apóstoles y apóstalas” en Puerto Rico no tiene remedio. La única opción sabia para el entendido es salir huyendo de semejante embrollo, el cual se infla cada vez más, precipitándose cuesta abajo como una enorme bola de nieve. En algún momento estrellará, y grande será la ruina para multitudes que prefieren la “palabra de sus profetas, apóstoles y pastores” a la Palabra inspirada del Espíritu Santo en el Nuevo Testamento. Esta es mi evaluación, basada en muchísimas observaciones, como también en orientaciones y advertencias del verdadero Espíritu de Dios.

13 Pregunto: ¿Dónde se encuentran, en el Nuevo Testamento, ejemplos, precedentes o siquiera intimaciones de semejantes prácticas? ¡No existen! “Profetas adivinos” es, precisamente, lo que son: “¡adivinos!”. Identificación muy acertada, respetada dama que fue pentecostal. Adivinando, conjeturando, tanteando, suponiendo, sugestionando, manipulando psicológicamente, amenazando, sentenciando, sembrando temor. Y con soberbia autoridad imponente, reclamando hablar de parte de Dios. Los echaría en el mismo saco con los falsos profetas de Israel acerca de los cuales dijo Jehová Dios: “No envié yo aquellos profetas, pero ellos corrían; yo no les hablé, mas ellos profetizaban” (Jeremías 23:21). Respecto a estos y los que los respaldaban, quisiera recomendar el artículo La pared recubierta de lodo suelto en www.editoriallapaz.org/pared_recubierta.htm.

14 “¡Porque ni aun leyéndolo en la Biblia lo creen!”, dice usted. Lastimosamente, usted pone el dedo sobre una llaga abierta e inflamada. Por ejemplo, leen: “Si habla alguno en lengua extraña, sea esto por dos, o a lo más tres, y por turno; y uno interprete”(1 Corintios 14:27). Lo leen, pero ¡bendito sea!, ¡no lo creen!, y de ahí no lo practican, quebrantando todas las directrices del versículo. Otro ejemplo: “Y si no hay intérprete, calle en la iglesia…” (1 Corintios 14:28). Lo leen, ¡pero no lo creen! Y por ende, ¡no lo practican! Se deduce, pues, que para ellos “la palabra del pastor” es superior y más autoritativa que la Palabra del apóstol Pablo por el verdadero Espíritu Santo. ¿Cómo instruir bíblicamente a personas de tal mentalidad? Efectivamente, se trata de incrédulos, ya que no creen lo que leen en la Biblia.

15 “¿Puede Dios hacer estas advertencias a las personas?” Respondo, inicialmente, diciendo que no soy quien diga a Dios lo que pueda o no pueda hacer. Enseguida, añado que no veo tal uso del don de profecía en la iglesia del Nuevo Testamento. Cierto es que algunos discípulos en Tiro advirtieron, “por el Espíritu Santo”, al apóstol Pablo “que no subiese a Jerusalén” (Hechos 21:3-4), y que en Cesarea “un profeta llamado Agabo” repitió la advertencia, añadiendo que los judíos atarían al apóstol si subía a Jerusalén (Hechos 21:8-14). Ahora bien, se trata de un apóstol genuino de Cristo, y de posibles persecuciones contra él que impactaran su apostolado a los gentiles, su obra evangelística principal. ¿Tenemos aquí precedente para predecir hoy día posibles incidentes, accidentes, peligros materiales para cualquier miembro de la iglesia –joven, adulto joven, mayor de edad; neófito, tibio, consagrado; comoquiera que sea, tenga o no tenga ministerio? Negativo. Honestamente, no percibo ninguna comparación legítima o razonable entre el caso de Pablo y lo del sobrino y el evangelista que le dice: “…tendrás un accidente” y que “Ya se lo han dicho dos personas”. ¿Qué clase de accidente, cuándo, dónde, con qué repercusiones? ¿Sería inevitable? Como lo de Pablo, parafraseando: “Tú subes a Jerusalén, y los judíos te atarán”. Subió a Jerusalén, ¡y los judíos lo ataron! Todos los días ocurren muchísimos accidentes automovilísticos, suponiendo que de tal accidente se tratara. Así que, no es de sorprenderse que alguna  “profecía generalizada” se cumpla tarde o temprano. Aquello de que “Ya se lo han dicho dos personas” lo categorizamos como ejemplo clásico de “sugestión”. El “profeta” dice que el sobrino va a tener un accidente. Otras personas escuchan la “profecía”, sugestionándose. Luego dicen: “¡Así! El Espíritu me confirma que el sobrino va a sufrir un accidente”. ¡Tonterías! Ninguno en sus cabales espirituales se deja engañar por tales estratagemas psicológicas y manipulación descarada de sentimientos. ¡Cuidado, estimado sobrino, que no se quede usted mismo sugestionado, lo cual bien pudiera distraerle, llevándole a accidentarse! Dios le libre, pero en tal caso tendrían ambos la culpa, tanto usted como el “profeta”.

16 ¡Amén! Observaciones muy correctas con las cuales me solidarizo perfectamente.

17 De nuevo, concuerdo con la conclusión suya. Mi fe personal es que Dios sana providencialmente al enfermo que le pida con fe, con la salvedad de que también sana, o no sana, conforme a su infinita sabiduría y designios particulares para cada uno. Ejemplo por excelencia lo tenemos en el caso del apóstol Pablo que padecía de “un aguijón en” su “carne”. “…tres veces” rogó al Señor que se lo quitara. La respuesta divina fue que no, matizada por las elegantes expresiones “Bástate mi gracia, porque mi poder se perfecciona en la debilidad” (2 Corintios 12:7-10). Pienso que, en circunstancias similares, el pentecostal típico hubiese seguido insistiendo interminablemente, aun mandando a Dios a sanarle, pero Pablo no era pentecostal. En el ejemplo que usted presenta, una vez más vemos el “testimonio” de terceras. “Sí, es verdad, Dios usó al evangelista-profeta para sanar a fulano milagrosamente.” ¿Así? ¿De qué enfermedad? ¿Acaso de una pierna quebrada, de una mano atrofiada, de lesiones severas sufridas en un accidente automovilístico, de quemaduras de tercer grado en el 30% del cuerpo? ¿O de alguna enfermedad no visible al ojo, no verificada por algún médico competente? ¿Fue sanado perfectamente, al instante, a la manera de sanidades milagrosas realizadas por Cristo y los apóstoles? ¿Se levantó inmediatamente el enfermo de su lecho, procediendo en su diario vivir como si nunca se hubiera enfermado? Y preguntas semejantes haría este servidor. Los “testigos”, ¿cuán informados son? ¿Cuán objetivos? ¿O estarían repitiendo reclamos del evangelista-pastor? ¡Ah!, qué no se me escape: también creo que si al Todopoderoso le place sanar hoy día de manera milagrosa, ningún ser humano impediría que lo hiciera, y que, a tono con su observación, no le haría falta intermediario para lograrlo. Mucho menos algún intermediario mandón que se atreviera a decir: “Dios, ¡te mando que sanes a este enfermo! Tú lo has prometido. ¡Cumple, pues, tu promesa! ¡Ahora mismo! ¡Sana! ¡Sana! ¡Saaaaana! ¡En el nooooooombre de Jeeeeeeesús!”

-En cuanto a “vasos”, supongo que se refieran a 1 Corintios 4:7. “Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros.” Estos “vasos de barro” son los cuerpos físicos de los siervos fieles al Señor, y el “tesoro” es el de evangelio no adulterado. Ciertamente, el contexto no es el de “instrumentos” o “vasos” usados de manera sobrenatural por Dios para efectuar sanidades.

18 De hecho, da pena decirlo, pero el pentecostalismo, en muchas de sus manifestaciones y prácticas, raya en el ocultismo, el espiritismo, supersticiones tenebrosas, obras de las tinieblas. De mi parte, escogería el verbo “incorpora”, pues entiendo que estos “ismos” oscuros y elementos de regiones bajo el dominio del enemigo de las almas son incorporados, real y efectivamente, en varios renglones del pentecostalismo. “…señales y prodigios mentirosos” (2 Tesalonicenses 2:9); “…falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo” (2 Corintios 11:13); “…muchos falsos profetas” que “han salido por el mundo” por montones (1 Juan 4:1). “…harán mercadería de vosotros con palabras fingidas…” (2 Pedro 2:1-3). Evidencias abrumadoras que descubren enlaces fatales con las fuerzas de “maldad en las regiones celestes” (Efesios 6:12).

19 Diríase que usted ya haya logrado descifrar y comprender bastante bien la verdadera naturaleza del pentecostalismo típico. Digo “típico”, ya que no todo el que se identifica como “pentecostal” comparte completamente la teología y práctica de la mayoría de los pentecostales, y no pocos se oponen a los excesos extravagantes de algunas ramas, mientras otros lamentan la modernización del movimiento, con las tantas innovaciones que están transformando a algunos de sus segmentos de tal modo que ya se asemejan en poco al patrón original forjado en Azusa Street, Los Ángeles, California, durante las primeras décadas del Siglo XX. La cuestión es: ¿Qué hará usted ahora? ¿Permanecerá en alguna iglesia pentecostal, suprimiendo el entendimiento que Dios le ha permitido adquirir? Decisión mal pensada que muchos toman. ¿O se unirá a algún grupo que tenga el deseo de ser diferente, pero que tiende a volver a las “mismas malas mañas”, como dice usted? ¿O romperá de una vez por todas con el pentecostalismo, procurando ser añadida a una iglesia regida exclusivamente por el Nuevo Testamento? Dios le guíe, ayudándole a alcanzar pleno conocimiento de todos estos temas y la “inteligencia espiritual” (Colosenses 1:9) necesaria para una decisión muy sabia.

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