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Intercambios con pentecostales. Sobre muchos temas. Lista, con enlaces.

Segundo intercambio entre el pastor pentecostal Osvaldo y el evangelista Homero. ¿Cuáles son sus dones?, pregunta Osvaldo a Homero. Este prepara una lista de sus dones para Osvaldo.

 

INTERCAMBIO 1

entre el Pastor Pentecostal Osvaldo

y Homero

 

Un varón sonriente mira hacia otro varón en miniatura sentado sobre una biblia abierta, contra el trasfondo de campos y una ciudad, componen esta gráfica para el Intercvambio entre el pastor pentecostal Osvaldo y Homero.

 

 

Estimado Sr. Pastor Pentecostal Osvaldo Luján, sea la paz de Dios con usted y los suyos. Tomo la libertad de intercalar comentarios míos en su correo, opción que facilita, para mí, responder a sus críticas y planteamientos.

Usted escribe…

"Estoy leyendo vuestros comentarios en los cuales no hablan bien de los pentecostales! Yo lo soy hace 25 años y "mi doctrina es sana”. Creo que hacen mal en generalizar a muchas denominaciones como las incorrectas.

Comentario. Este servidor conoce bien de cerca al pentecostalismo, en sus distintas manifestaciones, desde ya hace largos años. Mayormente, al pentecostalismo de Puerto Rico, cuyo más famoso representante sería el fenecido Yiye Ávila, varón que, durante su largo ministerio, fue recibido y vitoreado por grandes multitudes de pentecostales quizás en casi todos los países de habla hispana.

Existen infinidad de iglesias, concilios y movimientos independientes entre las masas de pentecostales de todo el mundo. Con diferentes doctrinas y prácticas. Desde los pentecostales del tipo metodista de Chile, los que bautizan a niños por aspersión, hasta los pentecostales que guardan el séptimo día y celebran cultos, con bailes, etcétera, fundados en el Antiguo Testamento, hasta los pentecostales que exigen el uso de velo, hasta los pentecostales que mercadean mediante negocios piramidales en sus iglesias o concilios, hasta pentecostales dominionistas, etcétera, etcétera.

¿Cuáles de todos estos pentecostales son los más bíblicos? “Mi doctrina es sana”, afirma usted. ¿Cuáles de las multitudinarias “doctrinas” distintas de las multitudinarias ramas del pentecostalismo son las suyas?

A propósito, usted comienza su carta identificándose como “pentecostal” al decir: “yo lo soy hace 25 años”. Y ya se sabe que su doctrina no sería sana. Por lo menos, en el siguiente aspecto.

Ningún cristiano del siglo I se identificaba como “pentecostal”. El vocablo “pentecostal” quiere decir “quincuagésimo”, refiriéndose a la fiesta solemne judía de la cosecha, la que caía cincuenta días después de la fiesta solemne judía de la pascua. Así que, al decir usted “Yo soy pastor pentecostal”, está diciendo, efectivamente, “Soy pastor quincuagésimo” o “Soy pastor de la fiesta judía de la cosecha”.

¡Ah! Claro. Lo que quiere comunicar usted es que se identifica con los hechos acaecidos en el día de Pentecostés, según Hechos 2. Particularmente, con las “lenguas como de fuego” y el hablar otras lenguas por el Espíritu Santo. Sin embargo, los casi tres mil convertidos en aquel día no se identificaron nunca como “pentecostales”. Tampoco los apóstoles. Tampoco las veintenas de miles convertidos posteriormente.

Las “otras lenguas” habladas solo por los apóstoles en el día de Pentecostés eran las lenguas natales de la gran multitud de gentes de distintas naciones que se congregó al escuchar “el estruendo como de un viento recio que soplaba” (Hechos 2:1-8).

Voy a generalizar: los pentecostales no hablan “las maravillas de Dios” en otros idiomas, por el Espíritu Santo, sin haber estudiado jamás tales idiomas. Tampoco hablan lenguas angelicales. No son ángeles, ni tampoco sus oyentes. Así pues, ¡no hace falta hablar lenguas angelicales entre los seres humanos! Lo que hablan son lenguas jerigonzas, o extáticas, las que, por naturaleza, no tienen traducción a los idiomas y dialectos hablados por los seres humanos.

Y, así, crecen sus errores. Los suyos, estimado Osvaldo. ¿O no habla usted las lenguas de los pentecostales? ¿Ni insta a que sus oyentes las hablen? Ojalá pertenezca usted a las excepciones. Pues, lo cierto es que la pregunta retórica de Pablo “¿Hablan todos lenguas?” requiere la respuesta negativa: “Νo, negativo. No todos los cristianos en Corinto hablaban lenguas”.

“Generalizar.” Comprendo que hacerlo acarrea hacer juicios o evaluaciones quizás injustas. Dios conoce mi corazón, y sabe que no quiero ser injusto para con nadie. Pece al peligro de exagerar o desacertar, “generalizar” es una forma común de expresión, encontrándose casos aun en el Nuevo Testamento.

Por ejemplo, en Tito 1:12-13. Escribe Pablo: “Uno de ellos, su propio profeta, dijo: Los cretenses, siempre mentirosos, malas bestias, glotones ociosos. Este testimonio es verdadero; por tanto, repréndelos duramente, para que sean sanos en la fe…” Efectivamente, el apóstol Pablo generaliza al caracterizar a “los cretenses” como siempre mentirosos, malas bestias, glotones ociosos”. Sin embargo, había excepciones, y esto se induce por el hecho de que, según Tito 1, había iglesias del Señor en Creta en las que el evangelista Tito debería nombrar a ancianos. ¿O deberíamos concluir, por la generalización que Pablo segunda, que no hubiese entre todos los cristianos de toda la isla de Creta ni uno solo que fuera sano “en la fe”?

Se generaliza cuando ciertos rasgos o acciones predominan en ciertos pueblos, religiones, etcétera. Por ejemplo: los pentecostales hablan lenguas extáticas y sus alabanzas son de tipo carismático, caracterizadas por un grado alto de desorden. Generalmente, eso es así. ¿O no? Se sobreentiende que habría excepciones.

El propio Jesucristo generalizaba al decir: “…ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres; pues ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que están entrando” (Mateo 23:13).

¿Hipócritas los escribas y fariseos toditos? Casi todos, se implica. Pero, el fariseo Nicodemo era una excepción (Juan 3:1-7). Y también José de Arimatea (Mateo 27:57; Marcos 15:43). “Aun de los gobernantes, muchos creyeron en” Cristo, “pero a causa de los fariseos no le confesaban” (Juan 12:42). Diríase que hubiese en estos un elemento de hipocresía, mas, sin embargo, no caían en la categoría general de los escribas y fariseos denunciados severamente por Jesucristo en Mateo 23.

Así que, cuando la abrumadora mayoría de un pueblo, una iglesia, un movimiento religioso, ostenta rasgos determinados, generalizar resulta ser un modo de hablar o escribir aceptable y entendible.


“Ustedes escriben como si fueran los únicos que enseñan la sana doctrina y me gustaría saber a que denominación pertenecen ya que hay muchos que escriben como ustedes en contra de muchos, pero, que también tienen sus errores doctrinales graves.

Comentarios. Al decir usted “también tienen sus errores doctrinales graves”, me parece que haga usted más o menos lo que censura en nosotros, a saber: juzga, generaliza y condena. ¿Cuáles son sus credenciales para emitir semejante evaluación de este servidor? ¿Cuáles son mis “errores doctrinales graves”? Usted no identifica ninguno. “Generalizar” no es una “doctrina grave” sino un modo de expresarse el que habla o escribe, hecho yo traído. Usted dice “también tienen, plural, pero yo soy uno solo; no soy la voz oficial de la hermandad a la que pertenezco, bien que lo que enseño y practico refleje las convicciones y acciones de una mayoría notable de nuestra hermandad. A veces, utilizo el plural retórico, por ejemplo, “Tenemos a bien traer para su consideración…”, cuando el verbo “Tenemos” se refiere solo de este servidor.

¿Cuál “hermandad” es esta? Globalmente, las congregaciones se conocen, con raras excepciones, como “las iglesias de Cristo” (Romanos 16:16). Localmente, cada congregación se identifica como “iglesia de Cristo”.

“…¿a qué denominación pertenecen?” pregunta usted. Respondo por mí: no pertenezco a ninguna. “Denominación” significa, en este contexto religioso, “división, o confesión de fe”. No pertenezco a una división religiosa.Mi convicción es que he sido añadido a “la iglesia” que fue establecida en el día de Pentecostés, tal y como fueron añadidos a ella los casi tres mil convertidos en aquel día, y en virtud de haber tomado los mismos pasos.

Ellos oyeron el mensaje de los apóstoles, se arrepintieron y se bautizaron “para perdón de los pecados”(Hechos 2:36-47). Yo oí el mensaje de los apóstoles, me arrepentí y me bauticé “para perdón de los pecados”.

Mi convicción personal es que pertenezco a una hermandad de cristianos que es la legítima continuación de la iglesia establecida por Cristo, a través de sus apóstoles en el siglo I.


“Hablan mal de los pentecostales, los protestantes, etc, etc. Ustedes escriben, pero, ¿saben algo? hay muchos que como ustedes se creen los de la verdad y después en alguna parte hablan con sus propias ideas bíblicas y hasta talvez caen en sus propias concupiscencias!

“…hay muchos que como ustedes se creen los de la verdad…” me suena como una generalización.

Respetuosamente, le ruego ser más específico. ¿Quiénes son esos “muchos”? ¿Cuáles son “sus propias ideas bíblicas” y “concupiscencias”?

¿Se cree usted “de la verdad”? ¿No tiene usted “sus propias ideas bíblicas”? ¿Ninguna concupiscencia?

Los pentecostales que este servidor ha conocido a través de los años creían sí, absolutamente, que eran “de la verdad”, y que todo creyente que no fuera pentecostal no estaba en la verdad, clasificándolo ellos como “hijo del diablo”, “frío”, “muerto”.

A decir la verdad, esa expresión suya “sus propias ideas bíblicas” me suena rara. Reconozco que todas mis propias ideas no son, necesariamente, “bíblicas”. ¿Y las suyas? ¿Son bíblicas todas? Me parece que usted quisiera decir: “en alguna parte expresan sus propias ideas como bíblicas”. “Ideas”, u “opiniones”, son una cosa; “convicciones”, pues otra distinta. Si mis convicciones armonizan con lo enseñado específicamente en el texto del Nuevo Testamento, el cual es el “pacto” del Señor para su pueblo hoy día, entonces, son bíblicas. De lo contrario, no lo son. Un ejemplo sencillo.

El “nuevo pacto” de Cristo estipula, con diáfana claridad, el propósito divino para el bautismo, diciendo que es “para perdón de los pecados” (Hechos 2:38; 22:16; Marcos 16:16; 1 Pedro 3:21; Romanos 6:3-7; Juan 3:1-7).

Si yo afirmo que el bautismo es “para perdón de los pecados”, mi convicción y prédica armonizan perfectamente con el texto preciso del “nuevo pacto”. Ya no se trata de “mis ideas”, u “opiniones”, sino de una verdad divina, de una realidad incontrovertible que yo he aceptado.

En cambio, si afirmo que el bautismo es un símbolo y que el bautismo no es para perdón de los pecados, entonces mis afirmaciones habría que clasificarlas como ideas personales, opiniones personales, que se oponen a lo claramente enseñado en el “nuevo pacto”, y, por ende, denunciarlas como ERRORES GRAVES que rendirían NULA la “ley de Cristo” (1 Corintios 9:21).

¿Qué afirma usted, pastor Osvaldo, acerca del propósito divino para el bautismo en agua? ¿Predica usted el bautismo “para perdón de los pecados” o predica el bautismo como mero símbolo de un perdón otorgado ANTES del bautismo; semanas, meses aun años ANTES del bautismo?

He aquí una sencilla pero decisiva “PRUEBA DE FUEGO” para usted y sus correligionarios pentecostales. Con rarísimas excepciones, ustedes niegan rotundamente que el bautismo sea “para perdón de los pecados”. Más bien, predican “salvación por fe sola, antes de bautizarse” y/o la famosa “oración del pecador por perdón”, la cual no se halla en ningún texto del “nuevo pacto” de Cristo.

Y esta realidad innegable, ¿dónde los deja parados ante “la ley de Cristo”? Mi respuesta: como infractores de “la ley de Cristo”. ¿No tengo derecho de decirlo? ¿Aun el DEBER de decirlo? ¿De advertir tan crasa violación de “la ley de Cristo”?

De todos modos, a diferencia de muchísimos pastores, evangelistas y profetas pentecostales, no reclamo inspiración divina, a manera de la que tenían los apóstoles auténticos y únicos de Jesucristo, para mis palabras, ya escritas, ya habladas.

Ni reclamo entender perfectamente todo lo que dice la Biblia.

Ni reclamo perfección absoluta pera la iglesia a la que pertenezco. Mi persuasión es que no existe iglesia absolutamente perfecta sobre la faz de la tierra. Nuestras debilidades, errores y pecados aquí en estos cuerpos de carne y sangre hacen imposible tal perfección absoluta.

Ni reclamo perfección personal, por las mismas razones.

Pero, nada de esto quiere decir que sea imposible saber toda la verdad divina necesaria para ser una iglesia guiada por la “sana doctrina” de Cristo. Ni que sea imposible andar el ministro de Dios de tal manera que sea aprobado por el Señor. “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad” (2 Timoteo 2:15).

He aquí el meollo de estos asuntos de “juicios, evaluaciones, convicciones, críticas, comportamientos”, etcétera.

La Verdad de Dios existe. Ha sido revelada a los hombres.

La iglesia verdadera fundada por Cristo existe. Se revela en el Nuevo Testamento.

Tanta la una como la otra se pueden conocer.

La Verdad de Dios necesaria para salvación se puede entender y puede ser obedecida.

La iglesia verdadera de Cristo puede hacerse realidad en la Tierra.

“Si fueran tan amables, díganme a denominación pertenecen ya que hay muchos que me dirán que no tienen denominación pero si errores, si acusan a alguien de malas doctrinas sean específicos y den nombres. No todos enseñamos la "mala doctrina". No difamen así porque no es de Dios, señores. Cuando Pablo habló mal de alguien dio su nombre! hagan ustedes lo mismo. No se escondan tras las palabras. Gracias.”

Comentarios. Hemos dado “nombres y apellidos”, aun “apodos”, en numerosos documentos donde tratamos de errores doctrinales, mercaderías desfachatadas o abusos de las ovejas, incluso, abusos sexuales.

Ejemplo: los artículos y testimonios encontrados en la Página El evangelio de prosperidad. http://www.editoriallapaz.org/evangelio_prosperidad_recursos.htm

Cuando se dice la verdad, sostenida por evidencias indisputables, no se comete el pecado de difamar.

Amado Osvaldo, quiera el Señor que se añada usted a los “ex pastores pentecostales” que han tenido el valor y la honradez de cambiar a “ministros competentes de un nuevo pacto” (2 Corintios 3:6-17), del “mejor pacto” (Hebreos 8.8-13) que es “la ley de Cristo”.

Las críticas incomodan. A veces, duelen, aun las constructivas. Las suyas para este servidor me provocan a reexaminarme: lo que enseño, mis actitudes hacia los lectores o los oyentes, mi trato de ellos. Le pido perdón por cualquier expresión indebida mía en esta humilde réplica a los señalamientos suyos.

A sus órdenes en Cristo,

Homero Shappley de Álamo

 

A cientos de millones de pentecostales alrededor del globo terráqueo
les convendría leer los intercambios entre el pastor Osvaldo y el
evangelista Homero, arrepentirse de las inmensas nubes turbulentas
de confusión y error que han traído sobre el mundo y someterse al
Dios de orden y su evangelio puro racional y ordenado.


 

Segundo intercambio entre el pastor pentecostal Osvaldo y el evangelista Homero. ¿Cuáles son sus dones?, pregunta Osvaldo a Homero. Este prepara una lista de sus dones para Osvaldo.

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