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El pentecostalismo: fenómeno de tiempos modernos. Historia, doctrinas, culto, señales, diezmos, pastores, pastoras, apóstoles, testimonios, escándalos. Análisis e intercambios.

El Diezmo: una verdad irrefutable. Estudio detallado y testimonio personal por Daniel R. Neveu Pedreros, de Temuco, Chile. Once capítulos.

Refutando la doctrina del diezmo. De la serie: La iglesia y sus finanzas. Por Wuiston Medina.

Los diezmos fueron abolidos. Las finanzas de una iglesia fiel según directrices y ejemplos del Nuevo Testamento. Cuarenta y una preguntas contestadas ampliamente.

Fichero de temas para imprimir como folletos. Formatos de PDF, jpeg y artículo de texto corrido.

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El Negocio del pastorado de iglesias. PDF para imprimir el tema como folleto de dos dobleces y seis páginas.

 

 

El Negocio del pastorado de iglesias

Respondiendo a preguntas. Informando. Creando conciencia.

 

Esta fotografía de un pastor frente a su congregación iustra el tema El negocio del pastorado, en editoriallapaz.org.

“Los Apóstoles Fulano y Fulana” “El Pastor y la Pastora Menganos Carismáticos” “¡Gran Cumbre Apostólica y Profética!” “¡EXPLOSIÓN PENTECOSTAL!” “¡Cumbre de Milagros!” “Centro Mundial de los Milagros” En vano se busca en el Nuevo Testamento títulos, organizaciones, terminologías, propaganda, actitudes o procedimientos como estos típicos que dilatan la existencia de “Negocios del pastorado de iglesias”, de los cuales hay decenas de miles en el mundo que compiten por almas y lana.

 

El siguiente correo electrónico descubre ciertas líneas de pensamiento de muchos miles de pastores religiosos de actualidad que tienden a llevarlos a montar congregaciones como si fueran negocios, ya pequeños, medianos o grandes, en términos de ovejas y cabras, de las cuales devengan ingresos y beneficios materiales, ya pocos, muchos o muchísimos.

Sus procedimientos y conducta son criticados severamente tanto por el público que ignora la enseñanza de Jesucristo y el Espíritu Santo sobre el sostenimiento para siervos auténticos de Dios como por cristianos que sí la saben y practican. Están disponibles estudios que exponen detalladamente la enseñanza del Señor.1 Obviamente, el autor del correo alude a tal estudio en su primera pregunta al referirse a “esas ofrendas”.

A continuación, el correo. Luego, respondemos a cada pregunta.

"Tengo una pregunta: ¿cuál es el modo vuestro de administrar esas ofrendas y quién o quiénes determinan cuánto necesita un anciano u obispo para vivir con su familia? Si Dios constituyó sus ministros para edificar/dirigir su iglesia (Efesios 4:11), ¿en dónde asigna a otros para que les otorguen a estos un salario? Testimonio: conocí a un predicador sueco al que los ancianos le daban una paga, y fui, luego de unos años después y había otro pastor. Pregunté por el anterior y me dijeron que se fue a trabajar de portero en un edificio porque le pagaban mejor que de pastor. ¿Cómo se mide la eficacia de un ministerio? Si un predicador predica y ama a la gente, y la iglesia crece, lo que significa más trabajo, ¿quién considera esto? ¿Debe pedir a los ancianos aumento? ¿Para todos es el mismo salario/paga? ¿El deseo de progreso está considerado en la paga? ¿Quien elige el estándar de vida de un obispo? ¿La casa, el auto, el colegio de los hijos, etcétera?”

La primera pregunta: “¿Cuál es el modo vuestro de administrar esas ofrendas y quién o quiénes determinan cuánto necesita un anciano u obispo para vivir con su familia?

“…vuestro…” Se trata de congregaciones -muchos miles alrededor del globo terráqueo2- que costean todos sus gastos mediante ofrendas voluntarias dadas el primer día de cada semana, y no por medio de diezmos, los que fueron abolidos en la cruz de Cristo3, ni por medio de mercadear con objetos religiosos, vender mercancías en predios del lugar de reunión, promover maratones de pedir o cosas por el estilo. Estas congregaciones se conocen comúnmente como “las iglesias de Cristo”.4

“…esas ofrendas…” Aquellas ofrendas dadas cada domingo, según lo que el dador haya prosperado. Según lo que tiene, y no según lo que no tiene. Voluntariamente, y no coaccionado. Según haya determinado en su corazón, y no según haya impuesto algún clérigo. Generosa y alegremente, y no a regañadientes.5

“…el modo… de administrar esas ofrendas” Los ancianos (plural, vocablo sinónimo de pastores u obispos)6 administran las ofrendas aportadas por los feligreses de la congregación que ellos gobiernan. En Jerusalén, durante los primeros años de aquella primera iglesia de Cristo, los apóstoles administraban las ofrendas.7 Luego, al constituirse ancianos, estos administraban las ofrendas.8 La congregación en Filipos contaba con ancianos (obispos)9 y se deduce que ellos administraran las ofrendas dadas por la feligresía, determinando enviar, una y otra vez, ayudas al apóstol Pablo en Corinto10, luego en Roma.11 Encargados los ancianos de cuidar de la grey en todos los aspectos de su vida y obras, “no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto”,12 este cuidado esmerado abarcaría, lógicamente, asegurar que sus ofrendas siempre sean usadas sabiamente. Una pluralidad de ancianos administra las ofrendas, y no un solo anciano, pastor u obispo, medida que contribuye a evitar el mal uso de ellas.

“…¿quién o quiénes determinan cuánto necesita un anciano u obispo para vivir con su familia?” Respuesta: los ancianos en conjunto. Desde luego, no lo harían arbitrariamente. Más bien, consultarían ampliamente al candidato para sostenimiento sobre sus necesidades, llegando a un acuerdo mutuo con él. Tratándose de “familia”, entre los requisitos para ser obispo -recalco, sinónimo de anciano o pastor- figuran el de “casado con una sola mujer” y el de tener a hijos creyentes sujetos a sus padres.13 Suponiendo que una congregación necesitara, debido a su cuantiosa feligresía y/o el alcance de sus obras evangelísticas y benévolas, los servicios de un obispo a tiempo completo, o más de uno, el Espíritu Santo la autoriza a proveer el sostenimiento necesario.14 La iglesia de Jerusalén llegó a tener miles de miembros.15 Quizás hiciera falta contar con varios ancianos a tiempo completo para la administración efectiva de una feligresía tan numerosa.

Segunda pregunta. “Si Dios constituyó sus ministros para edificar/dirigir su iglesia (Efesios 4:11), ¿en dónde asigna a otros para que les otorguen a estos un salario?”

“Si Dios constituyó sus ministros para edificar/dirigir su iglesia (Efesios 4:11)…” Apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros son nombrados específicamente en Efesios 4:11, constituidos por Dios  a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo”. El vocablo “ministros” no aparece en la lista. Aunque bíblico16, no es tan preciso como los términos usados en Efesios 4:11. Hoy por hoy, en muchos círculos religiosos, “ministro” tiene connotaciones sin apoyo en el Nuevo Testamento. A menudo, es sinónimo de “el pastor”, en el contexto de “el pastor de la iglesia”. Pero, ya hemos comprendido que una congregación organizada conforme al patrón de Dios es gobernada, alimentada y cuidada por una pluralidad de pastores, y no por uno solo.

“…¿en dónde asigna a otros para que les otorguen a estos un salario?” Pues, los únicos “otros” no incluidos en Efesios 4:11 son los diáconos, no mencionados, razono, por ser personas encargadas principalmente de obras benévolas. Lo cierto es que no tienen autoridad alguna sobre ancianos o evangelistas. En el Nuevo Testamento, no encontramos a ningún concilio que nombre a ancianos (pastores, obispos) y evangelistas, otorgándolos salarios; sin embargo, hoy día abundan concilios religiosos que se arrogan tales poderes. Tampoco aparecen arzobispos, cardenales o papas con semejante autoridad. “…¿en dónde asigna [Dios] a otros que otorguen salario?” ¡En ningún texto!

Testimonio: conocí a un predicador sueco al que los ancianos le daban una paga, y fui, luego de unos años después y había otro pastor. Pregunté por el anterior y me dijeron que se fue a trabajar de portero en un edificio porque le pagaban mejor que de pastor.”

Aquel predicador sueco, ¿qué buscaba? ¿Almas para salvación? ¿O sueldo? Leí en un periódico cuánto gana un recogedor de basura en New York City. En sueldo, seguros, pensión y aportaciones de la ciudad a su Seguro Social, ¡sustancialmente más de lo que jamás he recibido como sostenimiento asignado por los ancianos de la congregación que provee por mis necesidades materiales! Así que, ¿abandono el ministerio de evangelista, me traslado a Nueva York y procuro trabajo como recogedor de basura? Aflora en el predicador sueco la mentalidad de “asalariado religioso”, tan censurado por Cristo y el Espíritu Santo.17 ¿Pagarían los ancianos más al “pastor” que tomó el puesto del que se fue a trabajar como portero para que no hiciera lo mismo? De pastor a portero, en busca de más sueldo. ¡Qué rebaja vergonzosa de llamamiento espiritual-social! A menos que estuviera aquel pastor sueco muriendo de hambre y frío a consecuencia de sostenimiento inadecuado. En tal caso, los responsables serían los ancianos. El perspicaz lector observa que en este caso una junta de “ancianos” provee sueldo a un “pastor” que, obviamente, no es uno de los suyos. ¿En dónde, en el Nuevo Testamento, se encuentra tal procedimiento? ¿Tal organización? Bíblicamente, los pastores (ancianos, obispos) se nombran de entre la congregación que servirán. No se traen de afuera. ¿Cómo “cuidar de la iglesia de Dios” (1 Timoteo 3:5) un pastor forastero que no conoce íntimamente a las ovejas que componen la congregación?

“¿Cómo se mide la eficacia de un ministerio?” ¿Cuál ministerio? El de “evangelista” es distinto al de “pastor” que se desempeña juntamente con otro pastor, u otros, en la alimentación y vigilancia de una congregación. El de un solo pastor a cargo de una congregación no es bíblico. Que tenga, o no, éxito tal pastor no viene al caso ya que su “ministerio” es de origen humano. La “eficacia” del ministerio de evangelista bíblico se mide por: el número de almas convertidas a Cristo, la cual conversión incluye el bautismo “para perdón de pecados” según los términos de la Gran Comisión y mandamientos explícitos de los apóstoles por el Espíritu.18 Además, se mide por la organización de los convertidos en congregaciones y la constitución en estas de ancianos (pastores, obispos) y diáconos de acuerdo con ejemplos apostólicos e instrucciones del Espíritu Santo.19 Tratándose de cualquier “pastor” constituido bíblicamente, y no autonombrado o autoimpuesto, la eficacia de su ministerio se mide por su habilidad de funcionar en armonía con su compañero, o compañeros, de ministerio y su capacidad de aportar a la alimentación y cuidado de la grey (congregación).20

Esta fotografía de un humilde Iglesia Pentecostal, con su pastor acompañado de su esposa al frente, ilustra el tema El negocio del pastorado, en editoriallapaz.

Desde pequeñas hasta medianas y muy grandes, los “Negocios del pastorado” proveen ingresos para tremendo número de autonombrados pastores, pastoras, profetas, profetizas, apóstoles, apóstolas, reverendos, reverendas, etcétera.

Otras preguntas. “Si un predicador predica y ama a la gente, y la iglesia crece, lo que significa más trabajo, ¿quién considera esto? ¿Debe pedir a los ancianos aumento?”

“Si un predicador predica y ama a la gente, y la iglesia crece…” Hoy día, hay predicadores y pastores que aman diezmos, ofrendas, dádivas, reconocimiento, adulación, títulos y poder más que a las almas. Cazan a las almas, como a pájaros al vuelo, para vivir de ellas, tal cual los malos pastores y profetas de tiempos antiguos.21 Varones y mujeres, muchos, que hechizan y engatusan a los ingenuos con su labia, carisma y prédicas teatrales. Notablemente propensos a enredarse en líos sexuales. Pero, no faltan sencillos y bien intencionados que, pese a sus evangelios defectuosos, aman sinceramente a las almas, deseando su salvación. Bien que el amor sincero del predicador hacia la gente sea loable y el amor reciprocado por la gente, pues, igualmente muy lindo, el amor de la verdad22, acompañado de obediencia a la verdad23, es el que purifica, a través de la sangre de Cristo, a las almas. Y las almas salvadas así, bíblicamente, son añadidas a la iglesia que el Señor estableció24, resultando en su crecimiento según “el crecimiento que da Dios” 25, y no como fruto de estrategias de mercadeo aplicadas por hombres obsesionados con el crecimiento a como dé lugar. De manera que los amores que sienten predicadores y sus oyentes los unos por los otros no salvan por sí solos. Así pues, ¡cuidado, precioso lector, lectora, de recostarse del sentimentalismo religioso-personal cuando de su salvación se trata! “¡Tan simpático y amoroso ese pastor! ¡Yo lo amo!” Está bien, pero, ¿qué evangelio trae, qué agenda y cuáles son sus móviles?

“…lo que significa más trabajo, ¿quién considera esto? ¿Debe pedir a los ancianos aumento?” ¿Más trabajo para quién? ¿Para un evangelista debidamente cualificado y autorizado, o para un solo pastor que trata a la congregación como si fuera su patrimonio, su negocio personal? Comenzamos a detectar entre líneas y por medio de implicaciones el concepto del “pastorado”, o sea, el “pastoreo de iglesias”, como si fuera la congregación un negocio, o empresa, del “pastor”, singular, al frente. Mal este que está replicado infinidad de veces en el panorama de iglesias pentecostales y evangélicas, no exceptuándose muchísimas independientes, comunitarias y protestantes. Mal que ofende y aleja a multitudes de personas, empujándolas hacia los pantanos venenosos del escepticismo y puro ateísmo. Consideremos.

El evangelista que procede conforme a ejemplos y directrices del Nuevo Testamento entra y predica el evangelio puro del Reino en determinado lugar. Bautiza “para perdón de los pecados” a creyentes arrepentidos. Reúne a los convertidos en una congregación, siempre con la meta de nombrar lo más pronto posible a ancianos (pastores, obispos), plural, para ella. Instruye y adiestra continuamente hacia tal fin. Al principio de su obra, todo cae sobre sus hombros porque los nuevos convertidos son todos novatos. Pero, su carga comienza a aliviarse al lograr él contar con hermanos y hermanas capaces de desempeñar los distintos ministerios de enseñar, dirigir cultos, administrar trabajos, predicar, evangelizar y, como corona de su obra, servir de ancianos y diáconos. Varones y hembras, sirviendo cada cual dentro de los marcos fijados por Dios en su Palabra inspirada.26 Crece la iglesia, ¡pero no crece su trabajo! Porque el evangelista netamente bíblico no crea a congregaciones que siempre se recuesten de él. Más bien, su propósito es establecer congregaciones, cada una con su liderazgo local bíblico, fuerte y autosuficiente, capaces de mantenerse indefinidamente, sin apoyos externos. Este es el paradigma divino claramente divulgado en el Nuevo Testamento. Y da resultados tremendos cuando implementado sin alteraciones humanas.

 

“El pastor de la iglesia”: centro, cabeza y dueño de ella. Quizás hasta la muerte. Luego, la hereda bien sea la esposa, un hijo, una hija o un pariente cercano. Así, el liderazgo de la congregación se convierte en dinastía familiar. Patrón totalmente carente de precedente bíblico.

“El pastor de la iglesia”: centro, cabeza y dueño de ella. Quizás hasta la muerte. Luego, la hereda bien sea la esposa, un hijo, una hija o un pariente cercano. Así, el liderazgo de la congregación se convierte en dinastía familiar. Patrón totalmente carente de precedente bíblico.

Por otro lado, el que se autonombra “pastor”, o es nombrado “pastor” por un concilio religioso, entra en lugar determinado para “levantar una iglesia”. A las almas que persuade con su “evangelio”, cual sea, pues decenas de “evangelios diferentes” se multiplican por ahí, les enseña, ya con amor sincero ya con un amor fingido o egoísta, que han de someterse a él incondicionalmente dado que él cuenta con “autoridad de pastor”, y que “esto es bíblico”, pese a que su proceder y doctrina respecto a la organización de la iglesia adolecen de respaldo bíblico. De cuestionar su autoridad alguna oveja atrevida, quizás caigan sobre ella advertencias amedrentadoras de “blasfemia contra el Espíritu Santo”.

Si el tal “pastor” posee algo de carisma, buena presencia física, soltura de palabra, una cantidad de “anécdotas y testimonios” y el don de persuasión, probablemente reúna a un grupo de discípulos que vaya creciendo en número. “…lo que significa más trabajo, ¿quién considera esto? ¿Debe pedir a los ancianos aumento?” Más trabajo porque él, contrario al verdadero evangelista bíblico, se constituye a sí mismo el centro de la congregación. Efectivamente, cabeza de la congregación. Si él nombra a ciertos hermanos y hermanas a “ministerios”, lo hace, no para que la iglesia madure y alcance autosuficiencia (autonomía) sin él, sino para que le sirvan. Cualquiera que no esté conforme, ¡lo excomulga!

¿Quién “considera” su creciente carga de responsabilidades y trabajo? Dios no, osado a opinar, pues tal pastor hace caso omiso a la voluntad del Arquitecto de la iglesia en lo referente a la organización de ella, despreciando ejemplos y mandamientos claros. Entonces, ¿quién? Pues, el propio pastor y sus simpatizantes. “El trabajo se me ha triplicado con el crecimiento de nuestra iglesia. Por lo tanto, es justo que tripliquen mi salario.” ¡Ay ay ay! El Negocio de pastorado comienza en serio.

Dice el dueño de un negocio secular: “Las ventas de mi negocio han triplicado. Por lo tanto, voy a triplicar mi recompensa”. Y de haber inversionistas, se lo dice también: “Exijo que tripliquen mi salario”. El paralelo entre el empresario secular, por un lado, y por el otro, el pastor, singular, “el pastor de la iglesia”, que espera recibir aumentos de remuneración monetaria y beneficios materiales adicionales ajustados al crecimiento de su iglesia, ¿quién lo pasa por alto? La mentalidad del pastor es la misma del empresario secular. De ahí, que los pastores muy exitosos viven como reyes, con salarios altísimos, casas y vehículos de lujo, vestimentas costosas, hasta con aviones privados. Para colmo, de toda esta maraña de materialismo religioso creada por falsos conceptos de “pastor” y doctrinas patentemente erróneas en torno a la organización de la iglesia, sube el monstruo del pervertido y muy dañino “evangelio de prosperidad”, el cual contradice las normas más básicas del verdadero evangelio de Cristo.27 Aliado con este monstruo es otro más joven, pero igualmente corrupto y destructor de almas: me refiero al “evangelio del dominionismo”, el que anima a presuntos seguidores de Cristo a “tomar dominio de este mundo: de escaños políticos, del comercio, de instituciones de todo tipo, de todo poder terrenal”, evangelio teocrático mundano-terrenal-carnal que echa al suelo el concepto divino de “Reino que no es de este mundo, Reino celestial de Dios, Reino compuesto de ciudadanos espirituales”.28

“¿Debe pedir a los ancianos aumento?” ¿A cuáles “ancianos”? Conforme a nuestras observaciones, el típico “pastor” de la calaña que tenemos bajo la lupa no nombra a “ancianos” para su congregación. Es decir, a pastores (obispos) que tengan autoridad igual a la suya.

Ahora bien, el evangelista o pastor seleccionado bíblicamente para recibir sostenimiento se pone de acuerdo con los ancianos en lo referente a la cantidad que le hace falta para vivir normalmente en el lugar donde ejercitará su ministerio. Ni marcadamente encima del nivel medio, ni tampoco notablemente por debajo de él. Acordada sabia y satisfactoriamente la cantidad, el evangelista, u obrero que sea, con su familia, se conforman con tener lo necesario.29 No piden aumentos al incrementarse trabajos y frutos, pues no aman al dinero, ni sirven a Mamón, sino desinteresadamente a Dios y su causa. No son asalariados. La iglesia no es su negocio terrenal ni el ministerio meramente una profesión cualquiera, comparativamente suave y fácil. Fondos para implementar proyectos de evangelismo y edificación sí puede solicitárselos a los ancianos. Tales fondos deberían usarse estrictamente para el propósito acordado, y no para el sostenimiento personal.

Esta gráfica encontrada en el Internet resalta las palabras El mundo evangélico pentecostal: negocio sin escrúpulos, contra el trasfondo de cantantes frente a una multitud pentecostal, ilustración para el tema El negocio del pastorado, en editoriallapaz.

Gráfica que el autor encontró en el Internet.

Todavía más preguntas

“¿Para todos es el mismo salario/paga? Negativo. Varios factores determinan el salario. Por ejemplo, la economía del lugar donde el obrero proyecta trabajar.

“¿El deseo de progreso está considerado en la paga?” El “deseo de progreso” es un elemento subjetivo por naturaleza. Se supone que el evangelista que solicita sostenimiento para determinada obra tenga el “deseo de progreso” desde el momento de contemplar la realización de la obra proyectada. ¿Tiene deseo el candidato? ¿Con qué lógica remunerarlo anticipadamente con un aumento de sostenimiento sencillamente por un atributo fundamentalmente esencial que debería tener en abundancia antes de solicitar sostenimiento? El deseo de progreso, de tener éxito, de producir mucho fruto, es, pues, tan elemental para el evangelista como tener el conocimiento pleno del evangelio puro. Esto es aplicable igualmente al que quiere ser pastor. “El que desea obispado, buena obra desea.” Este tipo de pregunta en torno a “pagar por el deseo de progreso” atañe más bien al comercio terrenal, a posiciones o profesiones terrenales, similitud con los cuales tiene El “Negocio del pastorado”, es decir, el pastoreo de iglesias, una PLAGA MUNDIAL de MATERIALISMO RELIGIOSO de la cual las iglesias de actualidad deberían huirse a toda prisa, con tal de salvar su espiritualidad y salvar a almas de los engaños mortíferos de avaricia, orgullo, celos ministeriales, egoísmo, autoestima exagerada, entusiasmo descontrolado y craso afán por lo material.

“¿Quien elige el estándar de vida de un obispo? ¿La casa, el auto, el colegio de los hijos, etcétera?” El obispo, “el pastor de la iglesia”, el evangelista, puede elegir el estándar que quisiera, pero los ancianos (obispos, pastores) bíblicamente constituidos no están obligados, de modo alguno, a aceptar el “estándar” presentado por el que procura sostenimiento. El solicitante bien puede pedir villas y castillas -un sueldazo, casa y auto de lujo; el más prestigioso y carro colegio para sus hijos- pero si se atreve a hacerlo los ancianos sabios y perspicaces quizás lo rechacen en el acto como materialista, mundano y egoísta, juzgándolo no cualificado para el ministerio.

 

Esta fotografía de un lugar de reunión de una congregación de la Iglesia de Cristo, iglesia cuya organización ha sido constituida según ejemplos y mandamientos netamente bíblicos, ilustra el tema El negocio del pastorado, en editoriallapaz.org.

El lugar de reunión de una congregación cuya organización ha sido constituida según ejemplos y mandamientos netamente bíblicos.

De hallarse usted participante del “Negocio del pastorado de iglesias”, o víctima de tal negocio religioso, su salida, su salvación, está a la mano. Simplemente, renunciar semejante negocio, romper lazos, desvincularse. Luego, alinear tanto su vida espiritual como la terrenal con las normas puras del verdadero “evangelio de salvación”. Hacerse miembro fiel de una congregación organizada bíblicamente. No habiendo una en su área, ¡empezarla! ¿Es usted pastor, pastora, de una iglesia levantada como si fuera un negocio terrenal? ¡Enderezarla! Reconstituirla bíblicamente, transformándose a sí mismo en verdadero evangelista de Jesucristo, teniendo presente que dará cuenta usted no solo de sus propias ejecutorias sino también de las almas que usted viene guiando.

Bendiciones del Señor para todo lector, toda lectora, de estas orientaciones presentadas con amor.

 

 


 

1 Ofrendas voluntarias. Cuatro diapositivas. http://www.editoriallapaz.org/ofrendas_1_PG.htm¿Cómo se maneja el dinero en una iglesia fiel a Jesucristo, según el Nuevo Testamento? http://www.editoriallapaz.org/dinero_manejo_iglesias.htm

2 Directorios parciales para los países de habla hispana. www.editoriallapaz.org/directorio_desglose.htm

3 Refutando la doctrina del diezmo. Por Wuiston Medina. http://www.editoriallapaz.org/diezmos_Medina_Venezuela_refuta.htm.
El diezmo: una verdad irrefutable. Por Daniel Neveu Pedreros, de Temuco, Chile. http://www.editoriallapaz.org/diezmos--abolidos-Daniel-Temuco-1.html

4 Le invitamos a conocer a la iglesia que Cristo edificó. Presentación concisa de la iglesia. www.editoriallapaz.org/iglesia-de-Cristo-sobre-esta-roca.html

5 1 Corintios 16:1-3; 2 Corintios 8 y 9

6 Pastor, obispo y anciano son términos sinónimos. Estudio que lo confirma en www.editoriallapaz.org/pastor-obispo-anciano-sinonimos.html

7 Hechos 4:35 y 37; 5:2

8 Hechos 11:28-30

9 Filipenses 1:1

10 Filipenses 4:15

11 Filipenses 4:10

12 1 Pedro 5:1-5; Hechos 20:28

13 1 Timoteo 3:1-7; Tito 1:5-11

14 1 Timoteo 5:17-18

15 Hechos 21:20

16 2 Corintios 6:4; 11:23

17 Juan 10:12-13; Romanos 16:17-18; 1 Timoteo 6:2-5; 2 Pedro 2:1-3

18 Marcos 16:15-16; Hechos 2:37-47

19 Hechos 14:23; Tito 1:5-11

20 Hechos 20:28-32

21 Ezequiel 13:17-18

22 2 Tesalonicenses 2:8-12

23 1 Pedro 1:22-23

24 Hechos 2:47

25 Colosenses 2:19

26 1 Timoteo 2:11-15; 1 Corintios 14:33-40

27 Mateo 6:24-34; Filipenses 4:10-20; 1 Timoteo 6:3-10

28 Juan 18:36; Filipenses 3:20-21; Hebreos 12:28-29

29 Mateo 6:30-34; 1 Timoteo 6:6-8

 


 

El Negocio del pastorado de iglesias. JPEG. Una imagen jpeg del lado A y otra del Lado B del formato del tema confeccionado para imprimirlo como folleto.

El Negocio del pastorado de iglesias. PDF para imprimir el tema como folleto de dos dobleces y seis páginas.

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