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Estudios sobre adorar “en Espíritu y en verdad”

Lista de los estudios que componen esta serie sobre la música en la iglesia

 

Música cristiana contemporánea, tradicional o bíblica

La cuestión del uso de instrumentos de música en culto a Dios

 

RAZONES DE GRAN PESO para excluir los instrumentos de música del culto de la iglesia y de toda actividad espiritual.

Parte 3

La fuerte oposición de los “Padres de la Iglesia” al uso de instrumentos de música en culto a Dios

PDF de este estudio

 

    
Representaciones artísticas de Gregorio de Nacianceno, Basilio de Cesarea y Juan Crisóstomo.
www.wikipedia.org
 

Aniceto, obispo de la iglesia en Remesiana, Yugoslavia 

Nacido en el año 98 d. C., murió en el año 166. 

Referente al Antiguo Testamento, Aniceto comenta: “Solo las instituciones carnales han sido rechazadas, tales como la circuncisión, el sábado, los sacrificios y la distinción entre alimentos. Asimismo, también las trompetas, las arpas, los címbalos, etcétera. En lugar del sonido de estos, tenemos un sustituto mejor que lo es la música que procede de la boca de los hombres”. 

Añade: “Ahora iremos al Nuevo Testamento con el propósito de confirmar lo que se dice en el Antiguo, y particularmente, para señalar que la acción de salmodiar (o sea, cantar salmos) no debería considerarse abolida meramente porque han cesado muchas otras observancias de la ley antigua. Pasaron completamente las abluciones diarias, las observancias de luna nueva, la inspección cuidadosa de la lepra, juntamente con todo cuanto fuera necesario solo por un tiempo, diríamos como para niños. Desde luego, en el Antiguo Testamento lo que era espiritual, por ejemplo, la fe, la piedad, el ayuno, la paciencia, la castidad, la salmodia —todo esto en el Nuevo Testamento no ha sido disminuido sino aumentado”. Luego, Aniceto se refiere a los textos en el Nuevo Testamento sobre la música.

 

 

Clemente de Alejandría 

“Reconocimientos 4, 8”

Obra atribuida a Clemente de Alejandría, Egipto, pero se desconoce su verdadero autor. 

Clemente de Alejandría (Titus Flavius Clemens) fue el primer miembro de la Iglesia de Alejandría en recibir notoriedad, además de ser uno de los más destacados maestros de dicha ciudad. Nació a mediados del Siglo II y se estima que muriera entre los años 211 y 216.  Clemente no nació en Egipto como muchos han creído. Clemente de Alejandría nació en Atenas, según narra el historiador Epifanio Escolástico (historiador del Siglo VI) y para reforzar esta declaración se ha notado que Clemente contaba con una habilidad avanzada para escribir en griego clásico. Según los historiadores, los padres de San Clemente de Alejandría eran paganos adinerados de clase social alta. Clemente recibió una buena educación como se puede notar por el hecho de que a menudo hace referencia a poetas y filósofos griegos en sus obras. Clemente viajó a través de lo que ahora es Grecia, Italia, Palestina y finalmente Egipto. (http://es.wikipedia.org/wiki/Clemente_de_Alejandr%C3%ADa)

Se atribuye a Clemente de Alejandría el siguiente comentario: “Mas al correr los tiempos, los incrédulos y los malignos corrompieron el culto a Dios y la santidad, como pronto demostraremos. Es más, se introdujeron religiones perversas y erráticas, a las cuales se entregó la gran mayoría de los hombres a causa de los días de fiesta y las solemnidades, celebrando borracheras y banquetes, siguiendo trompetas y flautas, y arpas, y distintas clases de instrumentos musicales, permitiéndose toda suerte de embriaguez y lujo. De ahí brotó toda clase de error.  

Gregorio de Nacianceno, de Capadocia 

Nacido en el año 330 d. C., Gregorio murió en el 389. Recibió una educación tanto clásica como religiosa, estudiando primero en Cesarea, la capital provincial, por lo menos un corto tiempo en Alejandría, y finalmente, en Atenas (cerca de 351 – 356 d. C. (Artículo "Gregory of Nazianzus, Saint", en la Encyclopædia Britannica, de Encyclopædia Britannica, 2006 Ultimate Reference Suite DVD.) 

“Oración V, Contra Julián II” 

En esta obra, Gregorio contrasta las prácticas cristianas con las paganas, diciendo: “En lugar de panderetas, comencemos a usar himnos; salmodias, en lugar de danzas vulgares y cánticos que son aclamaciones de gratitud en lugar de palmoteos teatrales.

-Comentario. ¡Cuánto aman sus panderetas los pentecostales y demás aficionados de la “música cristiana contemporánea”! Y también sus danzas, las que, ciertamente, resultan vulgares, sensuales, carnales. “Grupos de danza” en las iglesias es la moda del día. Y los “palmoteos teatrales” se escuchan dondequiera. Porque los “adoradores” de actualidad están empeñados en entretenerse a sí mismos. Responden como gente carnal inconversa a los “espectáculos de música cristiana contemporánea” tan populares dondequiera que impere el existencialismo religioso, el sentimentalismo “espiritual”, el culto al “yo”, es decir, a deseos y voluntades humanos. 

Basilio de Cesarea 

Basilio de Cesarea (nacido cerca del 330 d. C; fallecido 1 de enero, 379), llamado San Basilio o Basilio el Magno (Griego: Μέγας Βασίλειος), fue Obispo de Cesarea, y preeminente clérigo del Siglo IV. Es santo de la Iglesia Ortodoxa y uno de los Tres Sagrados Jerarcas, junto con Gregorio Nacianceno y Juan Crisóstomo. Basilio, Gregorio Nacianceno, y Gregorio de Nisa (hermano de Basilio) son denominados Padres Capadocios. Es santo y doctor de la Iglesia Católica.” (http://es.wikipedia.org/wiki/San_Basilio) 

Siglo IV d. C. “Homilía sobre el Salmo 32:2” 

“Es preciso alabar al Señor primero con la cítara, es decir, hacer armoniosamente las obras hechas por medio del cuerpo... Entonces, después de esta confesión, sería digno usted de alabar (psallein) a Dios con el salterio de diez cuerdas. Pues, antes que nada, es preciso hacer obras justas con el cuerpo para así actuar armoniosamente con la palabra divina, y de esta manera, ascender a la contemplación de cosas espirituales. Así, porque la mente que busca las cosas de arriba se llama el salterio, ya que en la compostura de este instrumento el poder del sonido proviene de sus partes superiores. Aquel que guarda todos los mandamientos y hace de ellos una sinfonía es el que alaba (psallei) a Dios con el salterio de diez cuerdas, pues diez era el número de los mandamientos escritos cuando primero fue dada la ley. ‘Cante al Señor cántico nuevo’. Es decir, obedece a Dios, no conforme a la letra vieja, sino de acuerdo con el espíritu nuevo. Aquel que recibe en su cuerpo la ley, entendiéndola espiritualmente, es el que canta el cántico nuevo.”  

“En la antigüedad, durante los tiempos cuando los de la circuncisión adoraban con símbolos y tipos, no fue impropio hacer ascender a Dios himnos con el salterio y la cítara, y hacerlo los sábados... Mas nosotros para nuestros adentros nos hacemos judíos conforme a lo que dice el apóstol (Romanos 2:28). Rendimos el himno nuestro con un salterio viviente y una cítara viviente, o sea, con cánticos espirituales. Mucho más aceptables a Dios serán las voces unidas de los cristianos que cualquier instrumento de música. Por consiguiente, en todas las iglesias de Dios, unidas en alma y actitud, con una mente, y acorde en cuanto a la fe y la piedad, levantamos todos unidos una melodía mediante las palabras de los salmos. Solemos usar tales salmodias y cítaras espirituales porque el apóstol enseña esto diciendo: ‘Con salmos e himnos y cánticos espirituales’. De otro modo la cítara podría ser el cuerpo entero, mediante cuyos movi­mientos y obras el alma rinde a Dios un himno apropiado. El salterio de diez cuerdas podría ser el culto que hace el Espíritu Santo mediante los cinco sentidos del cuerpo, equivalentes a los cinco poderes del alma (PG23:1172D). 

Juan Crisóstomo

Juan Crisóstomo, también identificado como Juan de Antioquia (Nacido en Antioquía, Siria, en el año 347 d. C.; fallecido 14 de septiembre de 404) fue un religioso ortodoxo, patriarca de Constantinopla. Es considerado por la Iglesia Católica Romana uno de los cuatro originales “Doctores de la Iglesia de Oriente”, y por su propia Iglesia, la Iglesia Ortodoxa Griega, como uno de los más grandes teólogos y uno de los tres “Pilares de la Iglesia”, juntamente con Basilio y Gregorio. Fue un excelso predicador que por sus discursos públicos y por su denuncia de los abusos de las autoridades imperiales y de la vida licenciosa del clero recibió el sobrenombre de "Crisóstomo", que proviene del griego chrysóstomos (χρυσόστομος) y significa ‘boca de oro’ (chrysós, ‘oro’, stomos, ‘boca’). www.wikipedia.org

Juan Crisóstomo escribe: “Aprended a cantar salmos (psallein), y apreciará el placer de la actividad. Pues, se llenan del Espíritu Santo los que cantan (psallontes), tal y como se llenan de un espíritu inmundo los que cantan odas satánicas. ¿Qué significa “al Señor en vuestros corazones”? Quiere decir: prestar atención con entendimiento. Los que no prestan atención cantan (psallousi) meramente, haciendo sonar las palabras mientras vaga por otros lugares su corazón” (Homilía XIX).

-Observación: En Efesios 5:19, “psallousi” quiere decir, según Juan Crisóstomo, griego del Siglo IV d. C., “haciendo sonar las palabras”. Su explicación confirma la conclusión nuestra ya planteada, a saber, que en el Nuevo Testamento, “psallousi” puede significar “cantar”, sin implicar el acompañamiento de instrumentos musicales. 

En sus comentarios sobre el Salmo 41:2-3, Crisóstomo escribe: “En todo lugar y a toda hora se puede cantar (psallein) con el entendimiento... Si tiene usted un oficio, puede cantar (psallein) sentado en el lugar donde trabaja o mientras trabaja. Puede uno hacer melodía (alabar o cantar –psallein) en su mente sin usar la voz. Pues, no hacemos melodía para los hombres, sino para Dios quien es capaz de escuchar el corazón”.

-Tomemos nota: ¡No en “todo lugar y a toda hora” puede uno tocar instrumentos, pero sí, puede cantar en “todo lugar y a toda hora”! Según Crisóstomo, las alabanzas no son para los hombres sino para Dios. La música instrumental agrada a los hombres. En cambio, la espiritual, la del corazón, agrada no solo a los verdaderos adoradores espirituales sino también a Dios.

En su obra “Sobre el Salmo 150”, Crisóstomo escribe: “Por lo tanto, como los judíos recibieron mandamiento de alabar a Dios con todos los instrumentos de música, asimismo hemos recibido mandamiento de alabarle con nuestros miembros –el ojo, la lengua, el oído, la mano. Esto Pablo lo hace obvio cuando dice:Presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro servicio racional’. Alaba el ojo cuando no ve con lujuria, la lengua cuando canta (psalle). El oído cuando no escucha canciones malas y acusaciones contra el vecino, la mente cuando no maquina traición, mas abunda en amor; los pies cuando no corren para hacer la maldad sino para llevar a cabo buenas obras, las manos cuando se levantan, no para robar y acaparar y golpear, sino para dar limosnas y para proteger a los que sufren ofensas. Entonces, el hombre llega a ser una lira melodiosa, ofreciendo a Dios una melodía armoniosa y espiritual. Aquellos instrumentos fueron permitidos a causa de la debilidad de la gente para adiestrarles en el amor y la armonía”.

Refiriéndose al Salmo 149, Crisóstomo dice que la música instru­mental “le fue permitida a los judíos, como también los sacrificios, debido a la pesadez y lo grosero de sus almas. Dios se la permitió a causa de la flaqueza de ellos porque no hacía mucho que habían sido liberados de los ídolos. Mas ahora, en lugar de órganos, podemos usar nuestros cuerpos para alabarle como es debido”

Ambrosio

Archivo:AmbroseOfMilan.jpg
www.wikipedia.org 

Ambrosio, conocido como San Ambrosio. Nacido en Tréveris, c. 340 d. C.; fallecido en Milán  en  397. Fue un destacado arzobispo de Milán, y un importante teólogo y orador. Es uno de los “Padres de la Iglesia” y uno de los treinta y tres “Doctores de la Iglesia Católica Romana”. (http://es.wikipedia.org/wiki/Ambrosio) 

Los jerarcas de la Iglesia Católica Romana nombran a Ambrosio entre sus “doctores”, pero la realidad histórica es que una entidad eclesiástica, con la organización y los poderes característicos de mentada Iglesia, no existía en el Siglo IV cuando vivió Ambrosio. La enciclopedia Wikipedia identifica a Ambrosio, al igual que los demás “Padres de la iglesia”, siguiendo terminologías de teólogos o historiadores católicos romanos.

Abordando el tema de la música en las iglesias, Ambrosio escribió: “Así que, con razón se dice: ¡Ay de aquellos que se levantan temprano por la mañana para emborracharse! Más bien, deberían rendir ala­banzas a Dios. Para esto, deberían levantarse antes del amanecer y correr para encontrarse con el Sol de justicia, quien visita a los suyos y resplandece sobre nosotros, con tal que nos hayamos sido motivados por Cristo, y no por vino y lujos. Cante himnos. ¿Seguirá usted asiéndose de su arpa? Cante salmos. ¿Qué hace usted con un salterio y una batería? ¡Ay de usted por abandonar su salvación y escoger la muerte!”

-Aplicación al presente. Pentecostal, amante de la “música cristiana contemporánea”, ¿qué hace usted con… una batería? En palabras de Ambrosio, “¡Ay de usted por abandonar su salvación y escoger la muerte!” Prefiriendo entretenerse a sí mismo en lugar de alabar a Dios, quien busca a “verdaderos adoradores que le adoren en espíritu y en verdad” (Juan 4:23-24). Alborotando con baterías, panderetas, trompetas, guitarras, en lugar de cantar con seriedad y solemnidad himnos, salmos y cánticos espirituales.

 

Teodoro, obispo de la iglesia en Cirus, Siria 

Teodoro vivió durante el Siglo V después de Cristo.

(La siguiente cita atribuida a Teodoro, también se atribuye a Justino Mártir, quien falleció en el 165 d. C.) 

Pregunta: Si los cánticos fueron inventados por los incrédulos para seducir a los hombres, pero fueron permitidos a los que estaban bajo la ley a causa de su estado de niñez, ¿por qué todavía hacen uso de los cánticos, tal y como aquellos que eran como niños bajo la ley, los que han recibido la enseñanza perfecta de la gracia?

Respuesta: No lo fue el cantar, nada más, lo que atañía al estado de niñez, sino cantar con instrumentos sin vida, danzando, y con panderetas. De ahí, que el uso de tales instrumentos (y lo demás que pertenece al estado de niñez) queda excluido en cuanto a los cánticos de la iglesia, y sigue el cantar solamente. Pues, cantar despierta en el alma el deseo ferviente para lo que se describe en los cánticos, apacigua las pasiones que se originan en la carne, quita los pensamientos malos que nos implantan los adversarios invisibles, riega al alma haciéndola que frutezca con las cosas buenas de Dios, fortalece a los soldados de la piedad para que aguanten pruebas y es, para los devotos, la medicina que cura todos los dolores de la vida.”

 

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Parte 4. La fuerte oposición de comentaristas renombrados al uso de instrumento de música en la adoración de la iglesia. 

Estudios sobre adorar “en Espíritu y en verdad”

Lista de los estudios que componen esta serie sobre la música en la iglesia

 

  

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