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“¡Listo para ser transportado al cielo!”  

El profesor Hans Küng, teólogo e historiador católico, confirma que estamos en el lugar correcto para ser transportados al cielo.  

     Querido hermano predicador o maestro de la iglesia de Cristo, al escuchar este mensaje la congregación en Bayamón, Puerto Rico, el domingo, 2 de mayo de 2004, algunos miembros se declararon fortalecidos en sus convicciones por el testimonio corroborante del Sr. Hans Küng . Quizás redunde la misma información en beneficio de su congregación, adaptándola usted a las circunstancias particulares del ámbito religioso en el que se desenvuelve.  

I.  Introducción.

A.  Salutación.

B.  ¿Adónde van todos ustedes? (Es de suponerse que dos o más respondan: “Para el cielo” . De responder así solo uno, o nadie, repetir la pregunta.)

C.  Las iglesias vecinas ¿adónde van? En tal avenida se reúnen dos iglesias distintas a la nuestra, en tal calle existe otra y en la barriada tal cercana tres más. ¿Adónde van? A pesar de sus diferencias en doctrina y práctica, todas tienen el mismo propósito: llegar al cielo. ¿Lo lograrán? ¡Ojalá! Qué Dios tenga misericordia de ellas, como también de nosotros, y qué todos lleguemos.

D.  Con todo, para llegar, no basta…

1.  Meramente desearlo.

2.  Pensar estar preparado. “Pienso estar preparado para ir” implica incertidumbre.

3.  Ni siquiera afirmar con gran seguridad “¡Yo voy!” , como cantamos en el himno: “Voy al cielo; soy peregrino” .

E.  Para ser transportada el alma al Paraíso en el momento de morir el cuerpo físico, es imprescindible estar en el lugar correcto.

1.  El “correcto” no es cualquier lugar espiritual sino el que Dios mismo ha fijado en su revelación a través del Nuevo Testamento.

2.  Aclaramos: no en la cercanía del lugar correcto sino precisamente en el lugar mismo.

3.  En la serie “Viaje a las Estrellas” ( Star Trek ), figura entre el equipo muy sofisticado de la nave espacial “ Enterprise ” el aparato que se identifica como el “Transportador”, en el que se paran las personas a ser transportadas de la nave al lugar determinado.

a)  Se paran en la plataforma redonda del Transportador.

b)  El operado entra las coordinadas del lugar a donde serán transportadas, encendiendo la fuente de energía que hace posible la operación.

c)  En un santiamén, se disuelven los cuerpos de las personas y son transportadas a través del espacio al lugar de las coordinadas, donde se incorporan de nuevo, sin sufrir alteración alguna, ¡siempre y cuando el aparato no falle!

d)  Para que este traslado fenomenal funcione, es absolutamente necesario que la persona suba a la plataforma del Transportador. Estar cerca no basta; ha de pararse en la plataforma. Asimismo, para ser transportado al Paraíso, es absolutamente necesario estar en el lugar indicado por Dios cuando llega la hora para salir de este mundo. ¿Conoce usted el lugar? ¿Se encuentra en él?

e)  Teniendo este servidor ferviente deseo de ir al cielo, me corresponde colocarme en el Transportador de Dios, verificando continuamente mi posición y mi preparación para el traslado. Usted, si quiere llegar al cielo, tiene la misma responsabilidad.

II.  Mi convicción personal es que me encuentro parado en la “plataforma” del “Transportador espiritual” hecho por Dios.

A.  A fin de que mi “convicción” no sea puramente subjetiva, están disponibles varios mecanismos que sirven para determinar su veracidad o falsedad, entre ellos, el testimonio de la Biblia misma, el testimonio de mis compañeros en esta iglesia y el testimonio de partes independientes, como, por ejemplo, el de teólogos, maestros o predicadores que no pertenecen a esta hermandad. En esta ocasión, deseo compartir con ustedes el testimonio del profesor suizo Hans Küng , reconocido teólogo, filósofo e historiador católico. Autor de al menos veintitrés libros, el Sr. Küng fue profesor de teología católica en la Universidad de Tübingen (Alemania) durante dos décadas, fue nominado por el Papa Juan XXIII como “experto” en asuntos tratados por el Segundo Concilio Vaticano y fundó el Instituto de Investigaciones Ecuménicas. Amigo, amiga, si usted es católico, católica, le ruego no se escandalice al escuchar esta referencia a su iglesia. Pronto comprenderá por qué este servidor tiene a bien traer el testimonio del profesor Hans Küng .

B.  Antes de compartir con los presentes una parte del testimonio del profesor Küng , quisiera preguntar a cada uno: ¿Qué concepto tiene usted de esta congregación? ¿De esta misma ubicada en este lugar?

1.  ¿Acaso la considera “inferior”, aun “despreciable”, “ignorante” o “carente de los atributos de verdadera iglesia”?

2.  Al ser la realidad que usted nos desdeña en su corazón, aunque disimule sus sentimientos negativos hacia nosotros, ¿se puede saber por qué?

a)  ¿Por ser humilde este lugar donde nos reunimos?

b)  ¿Por ser humildes los hombres al frente de esta congregación? ¿Sin títulos, diplomas o vestimentas eclesiásticos? Predicamos, enseñamos, dirigimos y administramos la Cena del Señor, haciéndolo sin pompa u ostentación, sin tocados impresionantes de sotana bordada, camisa clerical o báculo dorado, etcétera. ¿Estamos mal parados? ¿No estamos en el lugar indicado para ser transportados al cielo?

3.  Sorprendentemente, el profesor católico Hans Küng , en su libro “La Iglesia Católica: una historia breve” , testifica, efectivamente, que nosotros estamos bien parados doctrinalmente, que esta congregación, a pesar de ser “despreciable” para algunos, ocupa el lugar espiritual que debe ocupar para ir al cielo, pues la “iglesia” que identifica el profesor como la apostólica, la original, la más primitiva, ¡es la misma que reconocemos nosotros! Amado, amada, ¡es la misma que pretendemos ser en el día de hoy! , no obstante nuestras imperfecciones individuales o los fallos de seguir todos nosotros perfectamente el modelo de Cristo para su iglesia. Procedo a citar, y comentar brevemente, porciones del “testimonio” del profesor Hans Küng .

III.  Las enseñanzas del profesor Küng sobre varias doctrinas fundamentales acerca de la iglesia y el evangelio de Cristo.

A.  Referente al “nombre” de la iglesia, su significado y algunos atributos que identifican a la iglesia del Señor. “En las lenguas romances ( ecclesia , iglesia, chiesa , église ), se deriva del vocablo griego ekklesia , la que se usa también en el Nuevo Testamento, o del vocablo hebreo qahal , y significa ‘asamblea’ (de Dios). En este contexto, se hace referencia tanto al procedimiento de congregarse como a la comunidad congregada. Esto establece de una vez para siempre la norma: el significado original de ekklesia , ‘iglesia’, no fue una sobre-organización de funcionarios espirituales, separada de la asamblea misma. Denotaba una comunidad que se congregaba en un lugar particular, a una hora particular para una acción particular –una iglesia local, formando ella, en conjunto con las demás iglesias locales, una comunidad inclusiva, la iglesia global. De acuerdo con el Nuevo Testamento, cada comunidad local individual recibe lo que le hace falta para la salvación humana: el evangelio a proclamarse, el bautismo como rito de iniciación, la celebración de una cena en recordación agradecida, los dones y los ministerios.”

1. Tenemos por sumamente merecida la importancia que el profesor Hans Küng atribuye al “nombre” de la iglesia. ¿A quién pertenece la iglesia? Al Kyrios , es decir, al Señor. Por lo tanto, debe llevar su nombre, y solo su nombre, pues no pertenece a más de un señor, ni pertenece a hombre u organización humana alguna. Las congregaciones actuales de creyentes que honran bíblicamente a su Señor se identifican como se identificaban las de los tiempos apostólicos, de acuerdo con el ejemplo en Romanos 16:16, donde Pablo escribe: “Las iglesias de Cristo os saludan” . La congregación individual local es una “iglesia de Cristo”; dos, o más, congregaciones locales son “iglesias de Cristo”. “Casa de Dios” , “iglesia de Dios” ( 1 Timoteo 3:15 ) e “iglesia del Señor” ( Hechos 20:28 ) figuran también como nombres bíblicos para la iglesia. Amado, amada, si pertenece usted a una iglesia, ¿qué nombre la identifica?

2.   Resaltamos la observación del profesor Küng : la iglesia “no fue una sobre-organización de funcionarios espirituales, separada de la asamblea misma” . Esto es justamente lo que creemos y enseñamos. La “sobre-organización de funcionarios espirituales” fue añadida después del tiempo apostólico, comenzando con los oficios inventados antes del Concilio de Nicea , y ampliándose enormemente en la Iglesia Católica de la Edad Medieval. No pocas iglesias protestantes, evangélicas o pentecostales retienen su propia “sobre-organización” de funcionarios cuyos títulos, puestos o funciones no aparecen en el Nuevo Testamento. ¿No está en tela de juicio la autenticidad bíblica de cualquier iglesia o congregación gobernada por funcionarios no establecidos por el Espíritu Santo según la revelación neo testamentaria?

3.  “De acuerdo con el Nuevo Testamento” , anota el profesor, frase escuchada con frecuencia en nuestra congregación, pues nuestro empeño es enseñar, adorar y obrar justamente “de acuerdo con el Nuevo Testamento”. Sr. Profesor Hans Küng , ¿qué hace falta para ser una iglesia “de acuerdo con el Nuevo Testamento”? Nos dice: “el evangelio a proclamarse, el bautismo como rito de iniciación, la celebración de una cena en recordación agradecida, los dones y los ministerios.” Pues, ¡sea alabado el Señor!, esto mismo es lo que creemos en esta congregación. Confiamos solo y exclusivamente en el evangelio de Cristo, no teniendo otro credo; nos fuimos bautizados, y bautizamos, “para perdón de los pecados” y para ser añadidos a la iglesia ( Hechos 2:36-47 ); celebramos la Santa Cena del Señor cada domingo en “recordación agradecida” del sacrificio expiatorio de Cristo; recibimos “el don del Espíritu Santo” al bautizarnos ( Hechos 2:38 ) y efectuamos los ministerios asignados a la iglesia conforme a las directrices de Dios en su Nuevo Testamento. Usted confirma que tenemos lo necesario para ser una iglesia auténtica, meta que perseguimos tenazmente.

B.  El Sr. Hans Küng diserta sobre Jesucristo y su pueblo.

1.  Jesús no fue nunca representante de una jerarquía patriarcal . El que alabó el matrimonio, no estableciendo nunca el celibato como condición para ser discípulo, un hombre cuyos primeros discípulos todos eran casados, permaneciendo como tal (Pablo se declara la excepción), no puede servir de autoridad para una ordenanza según la cual el clero ha de ser célibe .”

a)  Pues, ¡esto es exactamente lo que enseñamos sobre Jesús, las jerarquías eclesiásticas y el celibato! Según el profesor Küng , nuestra enseñanza y práctica son correctas; son bíblicas. Esta congregación va bien. Estamos bien parados doctrinalmente.

b)  No respaldamos una ordenanza según la cual el clero ha de ser célibe , sino nuestra ley es la del Nuevo Testamento, el cual enseña que todo obispo ha de ser, no siendo opcional el requisito, “marido de una sola mujer” , y además que debe gobernar “bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad (pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?” ( 1 Timoteo 3:1-7 ).

2.  Refiriéndose a Cristo y el asunto de estructuras eclesiásticas, el profesor Küng escribe: “El que sirvió a sus discípulos en la mesa, y requería que ‘el más grande fuese siervo de todos’, difícilmente pudo haber deseado estructuras aristocráticas o aun monárquicas para su comunidad de discípulos” .

a)  A lo cual decimos “¡Amén! Nuestra congregación ¿tiene una “estructura aristocrática” complicada? De modo alguno. ¿Tenemos una “estructura monárquica”? Negativo. No somos gobernados por un solo obispo, ni mucho menos por uno que vista como príncipe terrenal o que pretenda tener el derecho de ejercer poderes dictatoriales sobre nosotros.

b)  El profesor respalda nuestro concepto de líderes espirituales: que estos deben ser siervos de la congregación y no actuar como potentados terrenales. Su testimonio ratifica nuestra enseñanza.

3.  Añade el autor del libro que estamos citando: “Al contrario, Jesús radiaba un espíritu democrático en el mejor sentido del término. Esto fue reflejado por un pueblo (Griego demos) compuesto de los que son libres (no dominando ninguna institución, mucho menos una Gran Inquisición), y, en esencia, iguales (no una iglesia caracterizada por estratificaciones sociales, castas, racismo u oficios), de hermanos y hermanas (no de un regimiento de hombres o de culto a personas). He aquí la original libertad, equidad y confraternidad cristiana .

a)  Pues, estas observaciones del profesor armonizan perfectamente con nuestra propia enseñanza sobre el pueblo de Cristo. Somos “libres” en Cristo, y no sujetos a institución humana alguna. Somos “iguales” en Cristo, “hermanos y hermanas” todos nosotros, siendo esta relación la verdadera “equidad” que hay en el Señor. ¿Somos una iglesia caracterizada por “estratificaciones sociales, racismo u oficios”? Negativo. Luchamos para que semejantes rasgos mundanos jamás empañen nuestra imagen.

b)  Sr. Profesor Hans Küng , ¿reúne nuestra congregación los atributos del pueblo verdadero de Dios? En efecto, su testimonio es que sí.

4.  Pregunta el buen profesor: “¿No podemos hablar de oficios (puestos) en la iglesia original ? Negativo , pues el término secular ‘oficio’ ( arche y palabras griegas similares) no es utilizado en ningún lugar para los distintos ministerios o vocaciones de la iglesia . Se comprende por qué. ‘Oficio’ indica una relación de dominación . En lugar de él, en el cristianismo más primitivo se utilizaba un término para el que Cristo mismo estableció la norma al decir: ‘Sea… el que dirige, como el que sirve’ ( Lucas 22:26 . Seis variaciones de este dicho han sido transmitidas). La gente hablaba de diakonia , ‘servicio’ , como en servir a las mesas, en vez de referirse a oficios.”

a)  ¿Se fija usted en la terminología del profesor al él señalar: “la iglesia original” y “el cristianismo más primitivo” ? ¡Se expresa como suelen expresarse nuestros predicadores y maestros! ¿Qué le parece? Sus afirmaciones constituyen una confirmación asombrosa de lo que enseñamos. De cierto, muchas evidencias corroboran nuestra posición, incluso la que ofrece el profesor. “Oficios, puestos, títulos, “relación de dominación” . Nada de esto queremos tener en esta congregación, ¿correcto? Lastimosamente, por no tenerlo, algunos nos miran mal. Se alejan, murmurando algo como: “Esa iglesia no puede ser verdadera. No hay nadie al frente con credenciales para dirigir o presencia para gobernar. Parece una iglesia mal organizada” . La apreciación del profesor es prácticamente una estampa de censura para su evaluación mal formulada.

b)  Más aún, la exposición tan bíblica y clara del profesor revela, en cuanto a estos asuntos de “oficio, puestos y dominio”, entendimiento superior al que manifiestan algunos “líderes” de nuestra propia hermandad, para vergüenza suya lo decimos, pues no faltan quienes deseen “puestos” no autorizados por Cristo y el enseñorearse de la feligresía con miras a sacarle provecho material.

C.  El profesor Küng aborda el tema de la pluralidad de obispos en cada iglesia,  atestiguando de nuevo la legalidad bíblica de nuestra doctrina y práctica.

1.  Escribe: “Los obispos de la Iglesia Católica (al igual que los de la Anglicana y la Ortodoxa) sienten placer en llamarse ‘los sucesores de los apóstoles’. Se dice que la constitución presbiteriana-episcopal de la iglesia fue instituida por Jesucristo, que es una institución divina y, por consiguiente, una ley divina inalterable ( iuris divini ). Sin embargo, el asunto no es tan sencillo. Durante los últimos cien años, la investigación cuidadosa de las fuentes del Nuevo Testamento ha demostrado que esta constitución eclesiástica, centrada en el obispo, no es, de modo alguno, legislada por Dios o dada por Cristo, sino que es el resultado de un largo desarrollo problemático a través de la historia. Es una obra humana, y, por ende, sujeta a ser cambiada .

a)  Esto mismo es lo que hemos venido señalando y advirtiendo hace siglos, pero ¿quién nos hace caso? ¿Al profesor le hacen caso sus alumnos, lectores, correligionarios y superiores? Merece repetirse su conclusión: la investigación cuidadosa de las fuentes del Nuevo Testamento ha demostrado que esta constitución eclesiástica, centrada en el obispo, no es, de modo alguno, legislada por Dios o dada por Cristo, sino que es el resultado de un largo desarrollo problemático a través de la historia. Es una obra humana, y, por ende, sujeta a ser cambiada . ¿Lo está captando bien usted? ¡Un solo obispo al mando de una congregación no es la organización legislada por Dios o dada por Cristo! Por ende, ¡tampoco lo es la de un solo “pastor” al mando de una congregación!, organización típica de iglesias protestantes, evangélicas y pentecostales . En ambos casos, se trata de “una obra humana” . Ojalá hubiera en todos los líderes religiosos este entendimiento de la organización bíblica de la iglesia, como además la admirable honestidad que demuestra el profesor Küng .

b)  Nuestra congregación no se rige por una “constitución presbiteriana-episcopal” sino por el Nuevo Testamento de Cristo. Esta es la condición de toda iglesia de Cristo legítima. Estamos parados exclusivamente en los caminos apostólicos, justamente donde debemos estar para agradar a Dios y ser transportados al cielo.

2.  Abunda el profesor Hans Küng : “No es posible verificar que los obispos sean los sucesores de los apóstoles en sentido directo y exclusivo. Históricamente, es imposible hallar en la fase inicial del cristianismo una cadena ininterrumpida de la imposición de manos desde los apóstoles hasta los obispos del presente . En cambio, se puede demostrar históricamente, para la primera fase post apostólica, que presbíteros-obispos locales fueron constituidos, juntamente con profetas, maestros y otros ministros como los únicos líderes de las comunidades cristianas (al igual que para la celebración de la Eucaristía); así pues, se efectuó en una época temprana la división entre “clérigo” y “laico”. En una fase más avanzada, el episcopado monárquico, es decir, de un obispo individual, sustituía cada vez más la pluralidad de presbíteros-obispos en las ciudades , y, más adelante, a través de la región de una iglesia. En Antioquia, alrededor del año 110, se desarrolló, respaldado por el Obispo Ignacio, el orden de tres oficios: obispo, presbítero y diácono , los que luego se constituyeron en costumbre en todo el Imperio. Entonces, ya no se podía celebrar la Eucaristía sin un obispo. La división entre el clérigo y la gente se hizo realidad” .

a)  La “pluralidad de presbíteros-obispos” , también identificados como pastores o ancianos , en cada congregación es precisamente la organización ideal que procuramos en la iglesia de Cristo. En esto, seguimos el ejemplo y los mandamientos de los apóstoles.

(1)  Pablo y Bernabé “constituyeron ancianos en cada iglesia” ( Hechos 14:23 ).

(2)  El apóstol Pablo escribe al evangelista Tito, recordándole que lo había dejado en la isla de Creta “para que… establecieses ancianos en cada ciudad , así como yo te mandé ( Tito 1:5 ).

(3)  La congregación en Jerusalén ( Hechos 15:4 ), la de Éfeso ( Hechos 20:17-31 ) y la de Filipos ( Filipenses 1:1 ) fueron gobernadas por una pluralidad de “ancianos” (pastores, obispos).

b)  A través de los años, hemos enseñado, sosteniéndolo hasta el sol de hoy, que el obispado monárquico, es decir, la organización eclesiástica centrada en un solo obispo, o en un solo “pastor”, no es bíblico, y que se trata de un cambio, implementado a fines del Siglo I y principios del Siglo II, que altera sustancialmente el modelo de Dios para su iglesia, cambio que abrió la puerta al desarrollo de una jerarquía eclesiástica totalmente contraria al espíritu y la letra del evangelio puro. ¿Acertamos? El profesor Hans Küng nos da toda la razón.

D.  En esta congregación, sostenemos que el apóstol Pedro no es la roca que sirve de fundamento para la iglesia del Señor. Además, que cada congregación es independiente (autónoma), no sometiéndose a otra congregación, como tampoco a una autoridad central. Una vez más, el renombrado profesor Hans Küng concuerda, reforzando nuestra convicción y práctica.

1.  “La iglesia de Roma siempre tenía una autoridad moral elevada. Pero, durante los primeros siglos, no existía base alguna para una primacía legal –o siquiera de una preeminencia, según la Biblia- de la comunidad romana o aun del obispo de Roma. Inicialmente, no había específicamente en Roma un obispado monárquico, teniendo nosotros apenas conocimiento de los nombres de los obispos de los primeros dos siglos (se considera el año 222, el principio del pontificado de Urbano I, la primera fecha segura en la historia del papado). La promesa a Pedro en el evangelio de Mateo (16:18), ‘Tú eres Pedro, y sobre esta roca edificará mi iglesia’ , tan céntrico para los actuales obispos de Roma, y que en el día de hoy adorna, en negras letras gigantes contra un trasfondo dorado, el interior de la catedral de San Pedro, no es citado completamente ni una vez en ninguna literatura cristiana de los primeros siglos , con la excepción de un texto por Tertuliano, donde no se cita el pasaje en conexión con Roma sino en conexión con Pedro.”

2.  “No fue hasta mediados del Siglo III que un obispo de Roma, llamado Esteban, apelara a la promesa de Pedro; lo hizo en una disputa con otras iglesias sobre cuál tenía la mejor tradición. Sin embargo, no tuvo más éxito que el Obispo Víctor cincuenta años anteriormente. Víctor intentó forzar, de manera autoritaria, una fecha uniforme romana para la Pascua, sin respetar el carácter o la independencia de las demás iglesias , quedándose puesto en su lugar por los obispos tanto de Oriente como de Occidente, particularmente por el respetado obispo y teólogo Ireneo de Lyons . En aquel tiempo, aun en Occidente fue rechazada la soberanía de una iglesia sobre otras .”

IV.  Conclusión.

A.  Abundan las evidencias que certifican nuestra posición espiritual como la correcta para ser trasladados nosotros los miembros de esta congregación al cielo. No hay razón para dudarlo: ¡estamos parados en la “plataforma” del “Transportador para el cielo”! Pero, a menudo nos azotan y empujan fuerzas malignas o pruebas difíciles que nos sacuden –tentaciones carnales, debilidades emocionales, mala salud, conflictos matrimoniales, hijos rebeldes, problemas de empleo, familiares o amigos inconversos que nos halan hacia su mundo. El cristiano que se afloja, abandonando la “plataforma”, se coloca en el acto en la plataforma del “Transportador para el infiero”. Querido (a) hermano (a), ¿aún mantiene usted firmemente su posición en el lugar correcto para ir al cielo? De encontrarse fuera de posición, este es el momento oportuno para volver a tomarla, reconciliándose para con Dios y la iglesia.

B.  Amigo (a), ¿desea usted ir al cielo? Le animamos a colocarse en el lugar correcto para ser transportado (a) en la hora precisa. Si cree que Cristo es el Hijo de Dios, el próximo paso que le acerca a la plataforma de salvación es el de arrepentirse, y el que le sigue es el de confesar delante de nosotros su fe. Al tomar usted estos pasos, el próximo es el de bautizarse, es decir, zambullirse en agua para perdón de los pecados. Resucitado el nuevo hombre de las aguas bautismales, ¡usted ya estará parado (a) en el lugar señalado por Dios para ser transportado (a) al cielo! En el nombre del Señor, le invitamos a juntarse a nosotros en este lugar seguro desde donde seremos llevados a la gloria eterna.

Homero

(Citas de “La Iglesia Católica: una historia breve”   -“The Catholic Church : A Short History -, by Hans Küng . 2003 Modern Library Paperback Edition . The Random House Publishing Group. New York. Translation from the original to English by Dr. John Bowden. The portions quoted in this message were translated from English to Spanish by Homero Shappley. This message is solely for the purpose of spiritual instruction, and is never to be used for monetary gain of any kind. Las porciones citadas en este mensaje fueron traducidas del inglés al español por Homero Shappley. Siendo el propósito de este mensaje la instrucción espiritual, se prohíbe su uso para el beneficio material de cualquier persona.)

  

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