“El hombre de pecado”

2 Tesalonicenses 2:1-12

Protagonista poderoso presente sobre la Tarima Mundial del siglo XXI
que sigue haciendo cumplirse las profecías bíblicas en torno
al “poco de tiempo” y el último día del tiempo.

 

 

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Los textos de la diapositiva

A continuación, los textos de la diapositiva arriba en su secuencia de izquierda a derecha, copiados para facilitar la lectura.

Primero, la línea del tiempo en la parte superior que comienza con el Milenio y termina con el Último Día del Tiempo.

Preceden los “mil años” de libertad religiosa (el Milenio) las primeras etapas de la Era Común (Era cristiana para los cristianos). A grandes rasgos:

La del nacimiento de Jesucristo, su desarrollo y ministerio.

La etapa de su iglesia durante el tiempo del Imperio Romano pagano, desde el año 30 EC, cuando fue establecida, hasta el 312 EC, cuando el emperador romano Constantino I fue convertido al cristianismo de su época.

La de la iglesia bajo gran número de emperadores, reyes y príncipes “cristianos”, desde el Concilio de Nicea convocado y dominado por Constantino I en 325 EC, durante toda la Edad Media y gran parte del Renacimiento-Reforma, hasta ser conquistados por Cristo los “diez cuernos” (Apocalipsis 17:12-14), repudiando estos el dominio y la explotación de la jerarquía católica romana, comenzándose así los “mil años” de naciones no engañadas. Apocalipsis 20:1-10

Mil años (el Milenio) de Libertad religiosa garantizada por naciones no engañadas.

Transición

El “poco de tiempo” de naciones engañadas de nuevo.

Armagedón. El Último Día del Tiempo.

Protagonistas poderosos presentes sobre la Tarima Mundial del siglo XXI cuyas creencias, agendas y acciones aseguran el cumplimiento progresivo de profecías relevantes de la Biblia hasta el Último Día del Tiempo.

El “HOMBRE de PECADO”. 2 Tesalonicenses 2:1-12

Personificado abajo sobre su trono con los espectros de Constantino, Carlomagno y Justino tras él.

Él es cualquier “HOMBRE” que “se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios. Sus títulos oficiales: Vicario de Cristo, Pontífice Supremo (Sumo Sacerdote) de la Iglesia Universal, Papa.

Sacudido su vasto imperio religioso por escándalos sexuales horríficos y debilitado por la secularización mundial, ya no usa la corona triple (tiara), reclamando ser el “Gobernante del Mundo,” mas, sin embargo, aún se sienta en su trono y retiene sus títulos. No luce probable que vuelva él a engañar y dominar de nuevo a algunos gobiernos. Comoquiera, permanecerá a través del “poco de tiempo, pues “el Señor” lo “matará… y destruirá
con el esplandor de su venida.”

Las gráficas

A la izquierda.

Una tarima con cortinas carmesí, la que representa la “Tarima mundial” del siglo XXI.

En el centro, una representación artística por el pintor Francis Bacon de un Papa católico romano sentado sobre su trono en el Vaticano.

A la izquierda del trono, una tiara papal de tres coronas, simbolizando las tres los tres poderes que reclama el Papa, a saber: “Gobernante del Mundo”, “Padre de Reyes”, y “Vicario de Cristo”.

A la derecha del trono, el báculo pastoral del Papa de oro y piedras preciosas, con figuritas exquisitas.

A la derecha del báculo pastoral, una imagen adornada de la Virgen María cuya gran corona es de oro y piedras preciosas.

Tras el trono papal, espectros de Constantino I, Carlomagno, primer emperador del Sacro Imperio Romano, y el emperador Justino, del Imperio Romano de Oriente, en el siglo VII. Este último construyó la enorme catedral Santa Sofía en Constantinopla, adornándola con toneladas de oro, plata, piedras preciosas, estatuas elegantes, etcétera. ¿Por qué estos tres emperadores? Porque representan a todos los gobernantes que facilitaran la creación y el desarrollo del papado latino en el occidente de Europa y de la jerarquía episcopal griega en el oriente, teniéndose como puestos por Dios para echar adelante el “cristianismo” en el mundo.

A la derecha.

El escudo del Santo Sede en el Vaticano.

1955. El Papa Pío XII, luciendo una tiara papal, es transportado por la Basílica de San Pedro en una Sedia Gestatoria, un tipo de trono papal portátil.

 

El texto de 2 Tesalonicenses 2:1-12 con notas breves

“Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos, que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca. Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición…”

Notas. El apostal Pablo afirma claramente que el día de la Segunda Venida de Cristo no estaba cerca cuando él escribió a la iglesia en Tesalónica a mediados del siglo I. Explica que Jesucristo no volvería hasta después de una apostasía durante la que se manifestaría “el hombre de pecado.

Procede a dilucidar el asunto, observando que, pese a que “el misterio de iniquidad” estaba “ya… en acción”, “el hombre de pecado” no podría manifestarse enseguida porque había “quien” lo detenía. Una vez quitado aquel “quien”, entonces se manifestaría “aquel inicuo”, “el hombre de pecado, el hijo de perdición”.

“…el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios. ¿No os acordáis que cuando yo estaba todavía con vosotros, os decía esto? Y ahora vosotros sabéis lo que lo detiene, a fin de que a su debido tiempo se manifieste. Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; sólo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio. Y entonces se manifestará aquel inicuo…”

Notas. ¿Quién era aquel “quien” que detenía la entrada al escenario mundial de un ser tan soberbio, osado y pervertido que se atreviese a sentarse “en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios”? Pablo dice que los cristianos en Tesalónica sabían su identidad. “Y ahora vosotros sabéis lo que lo detiene…” Estando con ellos, se lo identificó para ellos, mas no lo identifica en esta carta. En privado, con ellos, sí, mas no en una carta que bien pudiera caer en manos enemigas. Entonces, ¿quién o qué era?

Mi opinión: el propio Imperio Romano PAGANO. Celosos los gobernantes romanos por sus dioses y diosas, proyectándose los emperadores como “divinos”, algunos como “dioses”, y teniéndose por encargados de la religión de su imperio, no permitirían que se levantara en el seno del cristianismo algún “poderoso” que atribuyera a sí mismo todos los “poderes de Dios”.

Pasando más o menos 312 años de la Era Común, ¡de pronto se convierte uno de los suyos al cristianismo! ¡Todo un emperador poderoso, “Salvador” del imperio que arriesgaba desmoronarse a causa de guerras civiles! ¡Constantino el Grande!

Su conversión no era un triunfo para el cristianismo sino, más bien, lo peor que le pudiera haber pasado. Quitado lo que detenía el desarrollo del hombre de pecado” en el seno de la iglesia, en el lapso de tan solo doce o trece años se levantó altanero y dominante en la iglesia el primer tal hombre en la persona del propio emperador “cristianizado” Constantino el Grande. Él es quien convocó y presidió el primer Concilio de Nicea en 325 CE. Él es quien coaccionó a los obispos a votar no según sus convicciones personales sino según las del emperador, hecho por sí mismo el sumo sacerdote del cristianismo, efectivamente, el primer “Papa”. Las fieras persecuciones y grandes matanzas que Constantino y sus hijos, también “cristianizados”, levantaron contra cientos de miles de cristianos en desacuerdo con los dictámenes del Concilio de Nicea figuran entre las más extensas y terribles de toda la historia de la Era Común.

Así se manifestó por primera vez “el hombre de pecado”, término genérico que abarca a toda persona que piense y actúe conforme al modelo presentado por Pablo en su epístola a los cristianos en Tesalónica.

“…a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida, inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos, y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos. Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia.”

Notas. Así que, “el hombre de pecado, genérico por todos los seres humanos que lo encarnan, una vez levantado, permanece hasta la Segunda Venida de Jesucristo, hasta el Último Día del Tiempo. Y, por ende, también “la apostasía en la que el desempeña un papel principal.

Hoy día, primera mitad del siglo XXI, “la apostasíasigue en pleno desarrollo, “el hombre de pecadosigue vivo, y Jesucristo aún no aparece “por segunda vez, sin relación al pecado”, es decir, en triunfo total sobre todas las potencias de las tinieblas grandes y pequeñas. Hebreos 9:28. Para frustración y vergüenza de los tantos atrevidos que han puesto fechas exactas para su retorno.

¿Ves tú, estimado lector, respetada lectora, al hombre de pecadosentado ahí vivo en la Tarima Mundial del siglo XXI? ¿Comprendes que su presencia significa la relevancia y cumplimiento progresivo de las profecías bíblicas sobre él, especialmente las de 2 Tesalonicenses 2:1-12 y muchos capítulos de Apocalipsis? ¿Acaso le sigas y apoyes en sus ejecutorias “contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto”? Ojalá que no, pues de lo contrario tu destino sería el mismo que a él le espera, a saber: ¡muerte y destrucción eternas!

 

 

 


 

 

 

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