Discriminación
en las iglesias de Cristo

 


 

En la iglesia ideal según Dios y Cristo…

“Ya no hay judío ni griego [cero discriminación por raza, nacionalidad o alineación política]

“…no hay esclavo ni libre [cero discriminación por rango social o económico, nivel académico, ocupación]

“…no hay varón ni mujer [cero discriminación contra el género varonil o contra género femenino]

“…porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús (Gálatas 3:28).

En el siglo XXI, ¿se está implementando cabalmente este ideal en las congregaciones alrededor del mundo?

En este primer artículo, enfocamos:

Cero discriminación por raza, nacionalidad o
alineación política en las congregaciones.

¿Impera este estado de “cero discriminación” en áreas de marcada multiplicidad racial?

“Cero discriminación” no solo de palabra ni como una ilusión o meta, sino como una realidad vivida.

Por ejemplo, en el centro y sur de Florida, el estado de Texas, el sur de California y New York City, de los Estados Unidos de América.

Donde existen muchas congregaciones multinacionales, multirraciales y multiétnicas, de tres categorías distintas.

1. Las compuestas enteramente de cristianos de habla hispana. Cada una con su propio liderazgo. También, con su propio lugar de reunión, ya dueña de él, ya rentado.

Habiendo, en esta categoría de congregación, hispanos provenientes de distintos países, ¿acaso se discriminen algunos, unos contra otros, por sus distintos rasgos físicos, acentos, jergas, costumbres, tradiciones, etcétera, o se lleven todos armoniosamente, sin fricciones negativas étnicas-nacionales-culturales?

De veras, ¿son, UNO en Cristo Jesús? ¿Sobreponiendo su mutua comunión y amor espirituales a toda circunstancia o condición física-racial-material-terrenal? ¿Están perfectamente unidos, en una misma mente y un mismo parecer? (1 Corintios 1:10) O, ¿acaso resten de la perfecta unidad ciertas corrientes fluctuantes de discriminación, ya evidentes abiertamente, ya casi imperceptibles?

La congregación ideal de esta categoría es la donde accidentes de nacimiento y crianza física no resultan en discriminación alguna.

Es la donde “ya no hay” hondureño ni venezolano, nicaragüense ni peruano, colombiano ni puertorriqueño, dominicano ni cubano, salvadoreño ni mexicano, porque TODOS son UNO en Cristo Jesús”.

Es la donde la “ciudadanía… en los cielos” tiene prioridad, por mucho, sobre cualquier ciudadanía terrenal (Filipenses 3:20-21).

2. Las de habla hispana que, teniendo su propio liderazgo, se reúnen en el local de una congregación de habla inglesa, funcionando independientemente de ella, aportando, o no, por mutuo acuerdo, para cubrir los gastos del local.

Pese a la falta de interacción entre las dos congregaciones, y la autonomía de cada una, se supone que exista una relación cordial entre ellas, de mutuo respeto y amor fraternal cristiano, sin asomos de discriminación.

3. Las congregaciones mixtas, en las que todos los feligreses de cada una forman, aunque hablen distintos idiomas, sin entenderse algunos los unos a los otros, una sola congregación, bajo un solo liderazgo.

En este tipo de congregación, el demonio de la discriminación tiene campo muy favorable para sus engañosas estratagemas y astutas asechanzas perniciosas.

Y eso es así, aunque los de habla hispana, de habla portuguesa, de habla haitiana, o del idioma o dialecto que sea, se reúnan aparte para sus cultos, clases bíblicas y demás actividades.

Si el liderazgo programa, de vez en cuando, cultos para todos los feligreses en conjunto, más obras evangelísticas en conjunto y confraternidades en conjunto, en el intento de proyectar su congregación como una sola entidad espiritual homogénea, modelo de inclusión y perfecta unidad, se multiplican las oportunidades para manifestarse de distintas maneras negativas el demonio de la discriminación.

La meta de formar tal congregación mixta es loable. Lograrla en grado sumo, una hazaña extraordinaria digna de elogios excelsos.

¿La posibilidad de semejante éxito?

Certeramente, descansaría en la madurez y espiritualidad del liderazgo, más la plena y profunda educación espiritual de todos y cada uno de los feligreses.

Educación encaminada precisa y persistentemente hacia la meta designada.

Meta perfectamente definida para ellos, y sostenida continuamente delante de ellos mediante el uso de todos los medios efectivos de comunicación disponibles.

Incluso, por ejemplo, un curso intensivo, para cada grupo lingúístico, sobre integración plena en la congregación. Repetido cada tres meses, o tiempo a determinarse, para nuevos miembros, sea cual sea su idioma, dialecto o lugar de procedencia.

No eximiendo a cristianos provenientes de otros lugares, ni siquiera de congregaciones cercanas, que soliciten ser recibidos como miembros de una congregación local particular.

La preparación para lograr una congregación mixta altamente integrada, donde la discriminación brillara por su ausencia, comenzaría, huelga decir, con el propio liderazgo. Con los ancianos, diáconos, maestros, maestras, el ministro, o los ministros, la secretaria, personal de mantenimiento; en fin, cualquier cristiano que represente a la congregación en la capacidad ministerial que sea.

Pues, de albergar algunos de estos que componen el cuerpo ministerial de la congregación sentimientos discriminatorios hacia cualquier grupo étnico-nacionalista-lingúístico de la congregación, difícil que no los manifiesten palpablemente en algún momento, ya mediante alguna expresión menospreciadora, ya por alguna mirada furtiva interpretada como rechazo, o algún gesto despectivo. O bien por simplemente ignorar a tal o cual grupo, a tal o cual individuo.

Entonces, se riegan comentarios negativos. “El anciano fulano… el diácono mengano… el predicador tal… me lanzó una mirada fría. Pienso que no le agrade nuestra presencia aquí. Parece que nos tenga como inferiores. Me siento incómodo aquí. El anciano tal es muy simpático para con nosotros, pero aquel anciano, ¡muy indiferente, antipático, frío! ¿Cuántos más compartirán sus sentimientos duros hacia nosotros?”

Lamentablemente, llegan a desempeñar ministerios en la iglesia algunas personas que no llenan todos los requisitos bíblicos. Entre ellas, quien no haya vencido su antipatía, sus prejuicios personales, contra seres humanos de otras razas, nacionalidades o grupos étnicos. Víctimas estos de la discriminación de aquellos, simple y llanamente por accidentes de nacimiento y rasgos físicos heredados.

Cualesquiera sean sus justificaciones, si no está dispuesto a dejar de hacer acepción de personas, ajustando su pensar, sus percepciones y su práctica al modelo del Padre Dios y de Jesucristo, debería tener la sensatez, honradez y honestidad de renunciar su ministerio, hasta que no llegue el entendimiento y el arrepentimiento verdadero no haya hecho huir al demonio de la discriminación.

“Dios no hace acepción de personas” (Hechos 10:34; Gálatas 2:6; Efesios 6:9).

“Hermanos míos, que vuestra fe en nuestro glorioso Señor Jesucristo sea sin acepción de personas (Santiago 2:1).

“…pero si hacéis acepción de personas, cometéis pecado(Santiago 2:9).

En la congregación leal a Dios y Cristo, “Ya no hay judío ni gentil”; ya no hay hispanos ni ingleses, centroamericanos ni suramericanos, haitianos ni jamaicanos, orientales ni europeos, indios ni indonesios. Porque TODOS son UNO en Cristo Jesús”.

¡Qué glorioso! ¡Qué bendición! ¡Qué paz y seguridad! ¡Qué alivio y consolación!

Así pues, que ninguno que ministre la Palabra de Dios sea tropiezo ni a judíos, ni a gentiles”, ni a otra raza o nacionalidad alguna, “ni a la iglesia de Dios(1 Corintios 10:32).

Porque el anciano (obispo, pastor), diácono, maestro o predicador que haga acepción de personas resulta ser, definitivamente, tremendo “tropiezo” a las iglesias de Cristo, entorpeciendo y limitando su cumplimiento de la Gran Comisión, al igual que causando mala voluntad, contiendas, aun divisiones, en la congregación compuesta de distintas razas, grupos étnicos o nacionalidades.

Arrepentido sinceramente el tal, como el apóstol Pedro y el evangelista Bernabé se arrepintieron del mismo pecado (Gálatas 2:11-21), podría continuar en su ministerio, quizás con aún mayor eficacia. Incluso, presentándose a sí mismo como ejemplo de crecimiento espiritual y cambios muy positivos en bien de una congregación libre de discriminaciones dañinas.

“¡Congregación libre de discriminaciones!”

Refugio seguro para toda alma víctima de lastimosas discriminaciones injustas que agobian al espíritu del ser humano sensible.

¡Hermosa creación en el panorama de organizaciones religiosas-espirituales sobre la faz del planeta Tierra!

Lugar sano donde reponerse y recrearse el cristiano que no hace acepción de personas.

 

¿Víctima tú o tu congregación de discriminación por raza, nacionalidad, origen étnico, afiliación política? Si deseas compartir tu experiencia, favor de usar la forma disponible a la derecha para enviarnos un correo electrónico. La confidencialidad de cualquier comunicación será respetada. Homero

This subject in ENGLISH.

 

 


 

Artículo 2 de Discriminación en las iglesias de Cristo

El trato de ancianos a las minorías en la congregación mixta multirracial-multinacional-multiétnica. El trato de cristianos hispanos a los ancianos. El bulto de prejuicios y discriminaciones de minorías.

 

Los cristianos y las naciones
seculares-materiales-políticas
del mundo

 

https://www.youtube.com/watch?v=e44r54IXiGM&t=593s

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