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Desglose de estudios sobre Deidad, Trinidad y Jesús solo

 

Deidad, Trinidad o Jesús solo

Lección 3

“No soy yo solo, sino yo y el que me envió, el Padre.”

Juan 8:15-18  


La Aurora Boreales (www.bing.com) da testimonio al poder de Creador (Romanos 1:20), el Dios Creador da testimonio de su Hijo Unigénito, y el Hijo Jesucristo da testimonio de sí mismo mediante las señales sobrenaturales que hizo. El Espíritu Santo también añade su propio testimonio (1 Juan 5:6-8). De modo que tres Seres celestiales dan testimonio, y no uno solo. Son tres, y no uno solo. "No soy yo solo, sino yo y el que me envió" explica Cristo.

Texto para el maestro, o para el autodidactismo.

(Juan 8:15) “Vosotros juzgáis según la carne; yo no juzgo a nadie. (8:16) Y si yo juzgo, mi juicio es verdadero; porque no soy yo solo, sino yo y el que me envió, el Padre. (8:17) Y en vuestra ley está escrito que el testimonio de dos hombres es verdadero. (8:18) Yo soy el que doy testimonio de mí mismo, y el Padre que me envió da testimonio de mí.”  

1.  Resaltamos la expresión del versículo 16 “no soy yo solo, sino yo y el que me envió, el Padre”

a)  “NO SOY YO SOLO.” Al pronunciar Cristo estos cuatro vocablos, afirma llana y categóricamente no ser él el único miembro de la Deidad. “No soy yo solo.” Pues, ¿qué deducción, tan ineludible como irrefutable, debemos hacer? Lógico, que al menos otro Ser divino existe. ¿Quién es? Jesucristo mismo lo identifica como “el que me envió, el Padre”. Pues, dos, y no uno solo. No solo Jesús, sino Jesús y su Padre. Dos seres divinos, y no tan solo uno. 

-Una simple analogía sirve para ilustrar. El hermano José Rodríguez visita a la familia Camilo Figueroa, del Barrio Barrazas. Llegando de noche, toca a la puerta, y saludando, dice “No soy yo solo”. A causa de la oscuridad, el hermano Camilo no atisba a ninguna otra persona, pero ¿qué cosa entiende al instante? Claro, que José no anda solo, que al menos otra persona lo acompaña, que se trata de por lo menos dos visitantes, y no de uno solo. Con la misma facilidad y prontitud debemos entender la implicación ineluctable de “No soy yo solo”

-Cristo contra los “Jesús solo”. “No soy yo solo” Cristo les dice, pero ellos argumentan todo lo contrario, enérgica y obstinadamente predicando “solo Jesús”, asegurando que Jesús es el Padre, y bautizando “solo en el nombre de Jesús”. Contradicen abiertamente a Cristo, multiplicando exponencialmente su mal al sembrar discordia y causar divisiones en el empeño de imponer su error mayúsculo. ¡Ay de ellos! 

b)  “Yo y el que me envió, el Padre.” ¿Cuántos seres divinos figuran en esta expresión? “Yo” , más “el que me envió”, son DOS, ¿cierto? Tan elemental el asunto, pero la matemática espiritual más rudimentaria no la entiende la mente aturdida por ideas preconcebidas, como tampoco la que ignora el valor de las palabras. 

2.  Dos Seres divinos dan testimonio, y no tan solo uno. “Yo soy el que doy testimonio de mí mismo, y el Padre que me envió da testimonio de mí” (Juan 8:18). De la manera que “el testimonio de dos hombres es verdadero”, asimismo el testimonio de dos Seres divinos es verdadero, corroborándose mutuamente. De nuevo, recurrimos a la matemática espiritual más elemental. “Yo soy el que doy testimonio”, más “el Padre… da testimonio”, son DOS que dan testimonio, si no me equivoco. Dos Seres divinos que dan testimonio. De no haber dos Seres divinos que dan, cada uno, su testimonio independiente, el argumento de Cristo queda sin lugar. Pero, su argumentación es válida precisamente porque en realidad existen dos Seres divinos que dan, cada uno, su testimonio independiente.  

a)  Breve resumen del testimonio independiente de Dios, el Padre

-Al bautizarse Cristo, la manifestación del Espíritu de Dios “como paloma”, y una voz del cielo. “Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él. Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia” (Mateo 3:16-17). 

-En la transfiguración, una nube de luz, y una voz desde la nube. “Mientras él aún hablaba, una nube de luz los cubrió; y he aquí una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd” (Mateo 17:5). 

-El testimonio del solitario discípulo que obraba independientemente de los apóstoles (Marcos 9:38-41). Las circunstancias de este caso peculiar indican que este discípulo recibiera su misión y poder de parte de Dios el Padre, y no a través de Cristo. 

-Voz del cielo al clamar Cristo “¿Padre, sálvame de esta hora?”, añadiendo “Padre, glorifica tu nombre” . ”Entonces vino una voz del cielo: Lo he glorificado, y lo glorificaré otra vez. Y la multitud que estaba allí, y había oído la voz, decía que había sido un trueno. Otros decían: Un ángel le ha hablado. Respondió Jesús y dijo: No ha venido esta voz por causa mía, sino por causa de vosotros” (Juan 12:27-30

-Los eventos sobrenaturales acaecidos durante la crucifixión de Cristo. “Cuando era como la hora sexta, (a) hubo tinieblas sobre la tierra hasta la hora novena. (b) Y el sol se oscureció, y (c) el velo del templo se rasgó por la mitad” (Lucas 23:44-45). (d) “Y la tierra tembló, y (e) las rocas se partieron; y (f) se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron; y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos” (Mateo 27:51-53). 

b)  El testimonio independiente de Cristo lo constituye principalmente sus obras milagrosas. “Las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ellas dan testimonio de mí” (Juan 10:25). “Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis. Mas si las hago, aunque no me creáis a mí, creed a las obras” (Juan 10:37-38). 

c)  Problemáticas para los “trinitarios“. Los testimonios de Cristo y el Padre, ¿cómo pueden ser catalogados de “independientes” si los dos Seres son “proyecciones”, o “personas”, de un solo Ser celestial? En tal caso, los testimonios tendrían su origen en uno solo Ser, no teniendo la fuerza o validez de testimonios corroborantes de Seres independientes el uno del otro. Pero, Cristo no es el Padre, ni es el Padre Cristo mismo, como tampoco son los dos múltiples “personas” de un solo Ser celestial. Son Seres independientes. El factor de sus “testimonios” lo confirma. Al formular los “trinitarios” su tesis del “Dios trino“, ¿habrán tomado en cuenta las implicaciones significantes de este “factor de testimonios individuales”? Estos los dan “individuos”. Cada “individuo” existe aparte de los demás “individuos”. Dos hombres que dan testimonio son dos individuos que dan, cada uno, su testimonio particular. Cristo y el Padre dan, cada uno, su testimonio particular. Por lo tanto, son dos “individuos”. El uno existe aparte del otro. Desde luego, todos los “individuos”, tanto en el cielo como en la tierra, existen por voluntad y propósito del Dios Padre eterno. Al decir “todos”, no se exceptúa al Unigénito Hijo de Dios. 

-Este es el entendimiento y la convicción del que escribe, sin pretensión alguna de ser dogmático en estos temas, pues mi mente está abierta a cualquier explicación más lógica o bíblica que la que ofrezco humildemente para el escrutinio del alumno serio. Quisiera apreciar la Deidad en todo su poder y gloria, conforme a las revelaciones de las Sagradas Escrituras, y particularmente, el testimonio presencial de Cristo. El intercambio entre los Seres que la componen, su relación particular el uno al otro, más sus distintos papeles en la creación y el plan de redención, todo lo encuentro sumamente intrigante, bello e instructivo sobremanera. Complicar, contradecir u oscurecer lo revelado con teologías humanas resta de la magnificencia celestial que radia de la morada del Supremo Dios y quienes lo acompañan.  

3.  Conclusión. “No soy yo solo, sino yo y el que me envió, el Padre.” Tan sencilla declaración, ¿por qué anularla con teorías y especulaciones humanas? De mi parte, acepto esta verdad divina. El Padre es quien envía, dando su testimonio particular. Cristo es el enviado, también dando él su propio testimonio. Los dos obran armoniosamente para la redención de la creación.

 

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