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Darwin en el estrado

El reloj molecular. Texto en Word.

El reloj molecular. Diez diapositivas (slides), con textos y gráficas.

Ateísmo, evolución darwiniana, escepticismo y humanismo. Muchos estudios e intercambios en esta Web.

 

El increíblemente asombroso cerebro humano

Esta gráfica de un cerebro humano que descansa sobre una maya de conexiones digitales ilustra El increíblemente asombroso cerebro humano, en editoriallapaz.

“El bultito más complejo de materia en el universo”

Extracto del libro Bozo sapiens

Por Michael Kaplan y Ellen Kaplan

Bloomsbury Press. New York. Berlin.  London.

2009

Traducción por Homero Shappley de Álamo

Gráficas añadidas por el traductor

Páginas 67 – 70 de la edición en inglés

Esta gráfica de un cerebro humano ilustra el tema La maraña asombrosa dentro de nuestras cabezas nos hace lo que somos, en editoriallapaz.

 

“La maraña asombrosa dentro de nuestras cabezas nos hace lo que somos.”
Colin Blakemore, en Las mecánicas de la mente”
Las conferencias Rieth de BBC, 1976

Michael Kaplan y Ellen Kaplan escriben…

“Si se queja usted de que el mundo se esté poniendo cada vez más carente de maravillas genuinas, considere el bultito más complejo de materia en el universo. Funciona de maneras que solo podemos intentar adivinarlas. A través de estudios hechos por generaciones, los científicos han llegado por fin al comprender algunos de sus mecanismos locales, más sin embargo, la conexión entre local y global sigue siendo, tanto para ellos como para nosotros, un asunto de especulación, con los brazos levantados en gesto de ‘no sabemos’ –sabemos menos acerca de lo que está pasando dentro del cerebro que sabemos acerca de la estructura funcional de las galaxias más distantes. Pesa un tanto más de 1.3 kilogramos (tres libras) y posee la consistencia de pasta de diente. Lo está llevando entre sus dos orejas.

El cerebro humano pesa un promedio de solo 1.3 kilogramos pero es tan poderosa y complicada que queda muy corta la comparación con una computadora.

El cerebro humano pesa un promedio de solo 1.3 kilogramos pero es tan poderoso y complicado que queda muy corta la comparación con una computadora.

El cerebro merece superlativos porque encierra algo que él mismo no puede manejar, a saber, cifras grandísimas. El número aproximado de neuronas en el cerebro adulto es de mil millones multiplicado por mil (1.000.000.000.000), cada una conectada con hasta diez mil otras. Cada segundo, se emiten mil veces más señales en el cerebro que de todas las palabras habladas a través de todas las llamadas telefónicas internacionales hechas en el mundo durante todo un año. Whitman tenía razón: yo contengo multitudes.

Una realidad enmarañada exige una metáfora que simplifique.

La metáfora reciente más generalizada ha proyectado el cerebro como una computadora de uso genérico. Como (1) recibiendo información de los sentidos, (2) teniendo la función de guardar en memoria y (3) comunicándose hacia afuera a través de ejecutorias de su dueño.

En este contexto, el profano se despierta, poniendo atención: sabemos por lo menos algo acerca de computadoras. Aun sus fallos (cómo dejan de funcionar de repente, sus destrezas sociales pobres) les confieren cierta semblanza reconocible de carácter. Así pues, el cerebro será como una computadora; pero, ¿qué clase de computadora?

Una visualización muy simple de las neuronas del cerebro y cómo están interconectadas mediante sinapsis.

Una visualización muy simple de las neuronas del cerebro y cómo están interconectadas mediante sinapsis.

Pues, una muy vieja, aparentemente: espectacularmente poderosa, pero, a la vez, notablemente limitada. Kwabena Boahen, de la Universidad de Stanford, está intentando reproducir en silicio las estructuras neuronales del cerebro, y él está bien consciente de cuán difícil es la tarea. ‘El cerebro’, observa él, ‘usa diez vatios de potencia para ejecutar 1016 eventos sinápticos por segundo, mientras una computadora de último modelo consume cien vatios para ejecutar 109 instrucciones por segundo. Conforme a esta comparación, una computadora tan potente como el cerebro consumiría 109 vatios, o sea, ¡un giga vatio!” A propósito, esto es más que la producción máxima, conforme a la tecnología actual, de la mayoría de las estaciones generadoras de electricidad; así que, se puede escoger entre proveer corriente para quinientos mil casas o una sola inteligencia humana.

Pero, el cerebro es, a la vez, extremadamente lenta: la mayoría de las neuronas se activan no más de una vez cada cinco milisegundos –una velocidad que significa que las cosas que hacemos durante el intervalo de medio segundo (una rutina de observar-decidir-actuar; por ejemplo, cruzar una calle para evitar un hoyo o desenvainar un arma en defensa propia) se limita a no más de cien cálculos consecutivos. Como computadora, mi cerebro tiene una velocidad de reloj quinientas veces más lenta que mi laptop –y eso después de dos tazas de café.

Cada neurona del cerebro humano está conectada a mil hasta diez mil más, haciendo posible el procesamiento paralelo a gran velocidad.

Cada neurona del cerebro humano está conectada a mil hasta diez mil más, haciendo posible el procesamiento paralelo a gran velocidad.

¿Cómo es posible que este saco de células, de diez vatios y tan lento como sirope, pueda ejecutar más rápidamente que cualquier computadora no conectada a su propia planta eléctrica exclusiva? [Respuesta] Mediante el paralelismo masivo. Porque cada neurona está conectada a mil hasta diez mil más, las tareas computacionales pueden ser compartidas ampliamente entre centros de procesamiento interconectados, tal como un humor se mueve a través de una multitud de personas. Mientras una computadora común y corriente procesa en línea directa –empezando al principio, y siguiendo hasta el fin, entonces, deteniéndose- todas las partes relevantes del cerebro tratan, simultáneamente, distintas partes de un problema, intercambiando soluciones provisionales basadas sobre data parcial.”

 

Gráfica divisoria para Increíblemente asombroso cerebro humano.

 

Observaciones del traductor

Para evolucionistas darwinianos y ateos en general

Si bien el ojo y el ala son tan complejos, con varios mecanismos interdependientes vitales para su funcionamiento, ¡cuánto más el cerebro humano! Y si aquellos rinden insostenible la tesis de la selección natural como explicación adecuada para la formación evolutiva de criaturas cada vez más avanzadas, ¡cuánto más este! ¿Hemos de aceptar como hecho la existencia del cerebro humano como producto de la evolución darwiniana? ¿Sencillamente porque evolucionistas darwinianos aseguren que eso es así, ofreciendo como prueba sus especulaciones, suposiciones, ideas preconcebidas, prejuicios, pero ninguna evidencia empírica absoluta? ¿Cómo se pudiera tener por plausible el que la pura selección natural al azar, sin guía, sin propósito, ciega y totalmente material, produzca un órgano tan poderoso como el increíblemente asombroso cerebro humano? El sentido común y la intuición natural se resisten a dar credibilidad a semejante idea. Cierto es que  el “sentido común” y “la intuición natural” no son ciencias como la biología o la paleontología, más sin embargo no dejan de tener peso en la mente balanceada y objetiva.

Para religiosos de toda estirpe

Observan los autores Michael y Ellen Kaplan que “todas las partes relevantes del cerebro tratan, simultáneamente, distintas partes de un problema, intercambiando soluciones provisionales basadas sobre data parcial”. ¿Por qué tantísimos religiosos llegamos a conclusiones erróneas y contradictorias cuando de las doctrinas de la Biblia se trata? Diríase que porque no permitimos que nuestro cerebro adquiera toda la data necesaria para conclusiones correctas. Teniendo el cerebro del religioso solo “data parcial”, las “partes relevantes del cerebro” procesan la información incompleta, llegando a conclusiones que deberían entenderse por provisionales, pero que el religioso suele interpretar como verídicas, incuestionables, divinamente inspiradas o finales en absoluto. Su mente le engaña porque el cerebro se vale solo de “data parcial”.

“…data parcial” resulta cuando no se estudia la Biblia lo suficiente para obtener todos los datos sobre el tema que sea, por ejemplo, la abolición del Antiguo Testamento, la relación entre la iglesia verdadera y el estado secular, el modo y el propósito del bautismo bíblico o el significado de adorar a Dios “en espíritu y en verdad”.

Data corrupta resulta cuando se introduce en el cerebro información corrompida por un sinnúmero de virus espirituales, tales como opiniones humanas, tradiciones culturales, creencias idolátricas, supersticiones, sueños o visiones de origen humano, etcétera.

De manera que nuestro cerebro, maravilloso don del Creador, necesita data completa y pura para producir conclusiones absolutamente correctas. Y esto tiene que ver directamente con la salvación del alma, ya que el alma es purificada por la verdad no diluida de forma cualquiera (1 Pedro 1:22).

¡Piénselo, amado lector! Analícelo con su cerebro increíblemente poderoso. Alimente a su cerebro con data pura y completa para que sus conclusiones espirituales sean completamente bíblicas. Tarea que me he asignado a mí mismo.

 

Darwin en el estrado

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