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Directorios de iglesias de Cristo en distintos países

La iglesia fundada por Cristo

 

Atributos de Dios

Esta fotografía de la galaxia espiral Sunflower, con sus grandes multitudes de estrellas, ilustra la Página Atributos de Dios, en editoriallapaz.

La galaxia espiral Sunflower, con sus multitudes de estrellas, evidencia la inteligencia incomparable y el poder creador grandioso del Ser Espiritual que afirma haber hecho todo el universo material. ¿Conoces sus atributos y propósitos?

 

Atributos de Dios

He aquí, algunas características y virtudes del “único Dios verdadero”.

Dios es JUSTO. Imítalo. Sé justo con tus semejantes.

Dios es AMOR (Juan 3:16), amando a todo ser humano. ¿Es tan grande tu amor?

Dios es MISERICORDIOSO. Tengamos misericordia de la humanidad sufrida.

Dios es PACIENTE. Ten calma tú ante los embates y vicisitudes de la vida.

Dios es PERDONADOR. Perdónate a ti mismo al buscar y recibir Su perdón.

Dios es BONDADOSO. Procúrate serlo también; amigable y positivo.

Dios es GALARDONADOR de los que le aman. Busca Su premio, el “galardón completo” (2 Juan 1:8).

Dios es ETERNO. Te ofrece gloria, honra e inmortalidad (Romanos 2:7). ¿Las quieres?

Dios es SOCORRO OPORTUNO. Acude a Él en tus momentos de crisis (Salmo 21:1).

Dios es VERDADERO. Confía en Él. Su mensaje para ti transformará tu vida.

Dios es PODEROSO. La vasta creación material manifiesta Su poder y grandeza.

Dios es SALVACIÓN. Amárrate a Él si quieres ser salvo eternamente.

Dios es PROTECTOR. Refúgiate en Él. Su paz guardará tu corazón y tus pensamientos.

Dios es la LUZ del MUNDO. Deja que Su luz ilumine todo tu corazón, mente y cuerpo.

Dios es ESPÍRITU, y “Padre de los espíritus” (Hebreos 12:9-11). Tú también eres espíritu, engendrado por Él. No desprecies Su disciplina, pues la misma es para tu bien.

Dios es SANTO. “Sed santos, porque yo soy santo” (1Pedro 1:16). Las virtudes antes mencionadas, más otras cualidades divinas, son las que hacen Santo a Dios. Para el hombre, parece imposible cumplir el mandato “Sed santos”. Sin embargo, creados nosotros a imagen de Dios, todos tenemos, potencialmente, el poder de adquirir las virtudes divinas hasta la medida de ser contados “santos”, no por nuestros méritos sino por la sangre redentora de Jesucristo.

Alábese quien entienda y conozca a Dios

Así dijo Jehová: “No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas.

Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová.”

Jeremías 9:23-24

 

 

Gráfica que separa dos temas principales en Atributos de Dios, en editoriallapaz.

 

Incluimos en esta Página el siguiente tema para el interesado que quisiera enterarse prontamente de los Atributos de la iglesia ideal, según resaltados por el Ser Supremo que concibió a la iglesia mucho antes de su fundación por Jesucristo.

La iglesia ideal, según Dios

Concebida por Él. Establecida por Cristo. 

Ordenada por el Espíritu Santo. 

Hecha realidad por los apóstoles.

Esta fotografía de un varón sentado en un campo de hierba verde y leyendo su Biblia ilustra el artículo La iglesia ideal, según Dios, en editoriallapaz.

¿La conoce usted? ¿A la que Cristo ama tanto que se dio a sí mismo por ella, santificándola?

Doce atributos divinos de la iglesia ideal

1. La iglesia ideal conoce su procedencia desarrollo. Según sus documentos oficiales (los libros del Nuevo Testamento), nació en Jerusalén, en el día de Pentecostés, diez días después de la ascensión del Santo Ser que sería su Cabeza y Rey (Hechos 1 y 2). Durante su etapa inicial, los apóstoles se valieron de los dones sobrenaturales para guiarla (Efesios 4:8-16). Una vez dotada de “toda la verdad” que el Espíritu Santo debía traer (Juan 16:13), y perfeccionados sus ministerios, alcanza “la medida de la estatura de la plenitud de Cristo”. Ya madura en “la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo”, cuenta con lo necesario para ejecutar su misión en la tierra, sin apoyarse en continuos prodigios y señales. Hace llegar “a toda criatura” (Marcos 16:15-16) el evangelio completo, fuente única y suficiente del “poder de Dios para salvación” (Romanos 1:16).

2. La iglesia ideal es “santa y sin mancha”, no teniendo “arruga ni cosa semejante” (Efesios 5:27), portándose “como una virgen pura” desposada “con un solo esposo… Cristo” (2 Corintios 11.2). La iglesia ideal está en el mundo, pero “no es de este mundo”, pues es “casa espiritual”, y no material o carnal (Juan 17:11-16; Juan 18:36; 1 Pedro 2:5).

3. Sus obispos, evangelistas y demás ministros son ejemplos de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza”, siendo irreprensibles, prudentes, amables, apacibles, no dados al vino, no codiciosos, no avaros, sin doblez y aptos para enseñar o corregir “con mansedumbre” (1 Timoteo 3:1-13; 1 Timoteo 4:12-16; 2 Timoteo 2:22-26; Tito 1:5-10).

4. Sus obispos (pastores) son hombres casados que gobiernan “bien su casa”, teniendo “a sus hijos en sujeción con toda honestidad (pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?)”No son neófitos (jóvenes o principiantes. 1 Timoteo 3:1-7). Apacientan “la grey de Dios…, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío… sino siendo ejemplos de la grey” (1 Pedro 5:1-4; Hechos 20:28; 2 Pedro 2:1-3). Hay al menos dos obispos frente a cada congregación (Hechos 14:23; Tito 1:5).

5. La iglesia ideal “está sujeta a Cristoobedeciendo a su Cabeza (Efesios 5:21-33). Él le instruye: “Hágase todo para edificación. Hágase todo decentemente y con orden” (1 Corintios 14:26-40); ella acata, imponiendo el “buen orden” (Colosenses 2:5). Su humildad, decoro y complacencia adornan “la doctrina de Dios”, quitando “al adversario… ocasión de maledicencia” (Tito 2:10, 1 Timoteo 5:14).

6. Honra a su Cabeza, tomando su nombre, identificándose ante todo el mundo como la “iglesia de Cristo” (Romanos 16:16), “del Señor” “de Dios” (Hechos 20:28; Efesios 3:14-16; 1 Corintios 10:32), pues a Cristo pertenece, y no a cualquier otro señor.

7. Alaba a su Señor “en espíritu y en verdad” (Juan 4:24), sabiendo que le agradan los “sacrificios espirituales” ofrecidos conforme a su Nuevo Testamento (1 Pedro 2:5; Hebreos 13:15). Enseñada según la nueva “ley de Cristo” (1 Corintios 9:21), entiende perfectamente que a su Señor no le agradan las alabanzas del Antiguo Testamento, ya que él abolió en la cruz hasta el sacerdocio levítico mismo, con todos sus ritos y cultos (Hebreos 7:12; 8:6-13; 9:1-10; Colosenses 2:14-16; 2 Corintios 3:6-17).

8. Acude fielmente cada “primer día de la semana (cada domingo) para partir el pan” (Hechos 20:7; 2:42), es decir, “comer la cena del Señor”, efectuando este acto solemne “en memoria” del sacrificio de Cristo. Todos los feligreses aprobados participan no solo “de aquel mismo pan” sino también beben todos de “la copa de bendición” (1 Corintios 10:16-22; 11:17-34), pues, dice Jeuscristo: “...el que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero” (Juan 6:53-58).

9. No dejando los feligreses de congregarse (Hebreos 10:25), cada primer día de la semana cada uno” pone “aparte algosegún haya prosperado” (1 Corintios 16:2), ofrendando alegre y generosamente, “como propuso en su corazón” (2 Corintios 9:6-7). La iglesia ideal no mercadea alabanzas, ministerios u objetos sagrados (1 Timoteo 6:3-10). Tampoco impone el diezmo, medio utilizado durante la Era Mosaica para sostener a los sacerdotes levíticos, sistema abolido en la cruz (Hebreos 7:12-28; 8; 9).

10. Obra divina armoniosa en todas sus facetas y funciones, la iglesia ideal ha perfeccionado la unidad de pensamiento y acción. Ya que sus miembros siguen “una sola regla” (Filipenses 3:16), el Nuevo Testamento, el cual es “la perfecta ley, la de la libertad” (Santiago 1:25), pueden estar “ perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer” (1 Corintios 1:10), cumpliendo la plegaria de Cristo “para que sean perfectos en unidad” (Juan 17:21-23).

11. Ocupada constantemente en su tarea principal a favor de las almas en pecado, proclama perdón y reconciliación para con Dios mediante el sacrificio y la resurrección de Cristo (1 Corintios 15:1-8), no “solo por gracia” ni “por fe sola” sino “por la obediencia a la verdad” (1 Pedro 1:22). Predica “conforme a las palabras de Dios” (1 Pedro 4:11), teniendo cuidado de no ir más allá “de lo que está escrito” (1 Corintios 4:6) en la Biblia, como también de no restar del Plan Divino. Anuncia fielmente los términos para perdón establecidos en la Gran Comisión: fe, arrepentimiento inmersión en agua “en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”“El que (a) creyere, y (b) fuere bautizado(c) será salvo” (Mateo 28:18-20; Marcos 16:15-16; Lucas 24:45-49). Bautiza “para perdón de los pecados” (Hechos 2:38).

12. Espera ansiosa y gozosamente el glorioso retorno de su Señor, conforme a la promesa “…vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo” (Juan 14:1-3). Sabe que “los muertos en Cristo resucitarán primero” y que los “traerá Dios con Jesús” en su regreso (1 Tesalonicenses 4:13-16). Luego los justos vivos que haya en la tierra serán “transformados” (1 Corintios 15:51-52) arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire” (1 Tesalonicenses 4:17), recibiendo todos los salvos la herencia incorruptible… reservada en los cielos” (1 Pedro 1:4).

     Querido lector, muchos cristianos ya tienen el firme propósito de hacer realidad en la tierra la iglesia ideal, según concebida, diseñada y presentada por Dios mismo. Por difícil que sea lograrlo a perfección, persiguen tenazmente la meta. “Así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella” (Efesios 5:25-27), ellos también la aman, valuándola como la preciada “posesión adquirida” (Efesios 1:14), “la cual él ganó por su propia sangre” (Hechos 20:28). ¿También la aprecia y ama usted? ¿Acepta que Cristo es “su Salvador” (Efesios 5:23)? ¿Desea que el Señor le añada a ella, de la manera que “añadía cada día”, desde el principio, “a la iglesia los que habían de ser salvos” (Hechos 2:42)? Pues, las condiciones son las mismas establecidas en Pentecostés: creer, arrepentirse y sumergirse (zambullirse) en agua (bautizarse), sometiéndose al bautismo (inmersión) como requisito “para perdón de los pecados” (Hechos 2:37-41; 22:16; 1 Pedro 3:21). Acatándolas, y perseverando “en la doctrina de los apóstoles” hasta el fin (Hechos 2:42), recibirá la corona de vida eterna. A cualquier hora que Cristo le llame podrá usted responder confiada y felizmente.

 

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