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Atea chilena nos hace una gran injusticia, clasificándonos con los pentecostales y demás evangélicos.  

 

Esta fotografía es de ateos que celebran un asado en Viernes Santo y piden eliminar feriados religiosos, imagen para Atea chilena nos hace una gran injusticia, clasificándonos con los pentecostales y demás evangélicos, en editoriallapaz.

 

Admira a los Testigos de Jehová, censurándonos por descubrir sus muchas profecías fracasadas.

Justifica su ateísmo, encontrándolo superior al cristianismo de pentecostales y evangélicos.

 

La dama chilena escribe…

"Soy estudiante de Ingeniería de La Universidad de Chile con sede en su capital. Soy egresada de Diseño de Vestuario. Una vez asistí a una de las iglesias de ustedes, iglesias que se hacen llamar de Cristo pero la verdad es que más me pareció una de locos. La gente saltaba como si estuviese poseída por algún tipo de espíritu. Yo no creo en dios pero prefiero no (creer) porque entre ustedes, especialmente la rama evangélicaexiste una falsedad del porte de un estadio. En especial, por sus, líderes que solo buscan sacarles el dinero a la pobre gente a cambio de solo decirles que Cristo debe entrar en sus vidas y, de paso, que su pastor no debería trabajar, lo cual me parece una sin vergüensura. Por otro lado demuestran una rivalidad entre ustedes mismos que se hacen llamar hermanos.

“Lo otro que me parece una burla es que llamen o traten de ignorantes a los, Testigos de Jehová. Yo no lo soy pero sí los admiro porque por lo menos y a diferencia de ustedes y a la basura de iglesia Católica, tratan de dar una esperanza de un mundo mejor a la gente llevándole laminas en revista, que jamás a mi me han vendido. Yo he dado aportes voluntarios, a diferencia de ustedes que esperan que sus feligreses los mantengan. Sean verdad o no por lo menos tratan de dar una esperanza a la gente, a que decir que Jesús volverá y se llevara a su Iglesia o los arrebatara en las nubes en un abrir y cerrar de ojos... por favor, que cosas más absurdas, y ustedes llaman o sienten lastimas por los Testigos de Jehová. Yo he conversado con varios y la mayoría son profesionales. Es más, tengo compañeros de carrera que lo son. No como la mayoría de los evangélicos que lo único que saben es pararse en una esquina y relatar a los cuatro vientos de sus alcoholismos o drogadicción. Se ven entre su gente personas analfabetas, y eso, créanme que da lástima.

“La verdad es que su artículo me parece total y únicamente ofensivo y falto de calidad y con otros propósitos poco adheridos a lo que me parece que sería una conducta de una persona que se haga llamar cristiano. La verdad si todos los verdaderos cristianos como se hace llamar usted son así, entonces seguiré sin creer en dios.”

Primero, orientaciones para la dama chilena atea en torno a nuestra verdadera identidad.

Estimada dama chilena atea, agradecemos su comunicación, incluso, la franqueza que respira la misma. Y le felicitamos su preparación académica, deseándole éxito en su profesión terrenal escogida.

Aunque considero más importantes otros asuntos de su misiva, me incumbe comentar al principio el de nuestra identidad espiritual. Al decir “nuestra identidad”, me refiero a la mía, como autor del artículo sobre los testigos de Jehová que usted califica de “total y únicamente ofensivo y falto de calidad”, como también a la de muchos cientos de miles de personas alrededor del globo terráqueo, no exceptuándose su país de Chile, que se solidarizan con las enseñanzas bíblicas fundamentales publicadas en editoriallapaz.org.

No soy pentecostal, evangélico, protestante o católico romano. Mi única identificación espiritual personal es la de “cristiano”.

La iglesia a la cual pertenezco no es pentecostal, evangélica, protestante o católica romana. Las miles de congregaciones que la componen se dan a conocer, universalmente, como “iglesias de Cristo”, encontrándose apoyo para esta identificación en Romanos 16:16. “Las iglesias de Cristo os saludan.” Referencia, dicho sea de paso, a congregaciones fieles a Cristo y su “sana doctrina” tal cual dilucidada en el Nuevo Testamento (1 Timoteo 4:16; Tito 2:1), y no a distintos concilios del cristianismo moderno o ramas actuales del cristianismo (el catolicismo romano, el protestantismo, iglesias evangélicas, el movimientos pentecostal, etcétera).

¿Qué significan estas realidades en el contexto de su comunicación? Sencillamente, ¡que usted se equivoca seriamente al colocarme a mí y, por ende, a la iglesia a la cual pertenezco, en la misma categoría con pentecostales y evangélicos! Esta equivocación acarrea para usted una implicación igualmente seria, a saber: que usted no tuvo el cuidado de cerciorarse de la verdadera identidad espiritual del autor del artículo sobre las profecías fracasadas de los testigos de Jehová que tanto le escandalizó. Poco “profesional” este proceder, en el contexto filosófico-religioso, he de observar. No como represalia alguna por sus críticas sino para crear conciencia acerca de la necesidad imperiosa de disponer de información correcta y completa antes de emitir juicios o lanzar acusaciones.

Escribe usted: “Una vez asistí a una de las iglesias de ustedes, iglesias que se hacen llamar de Cristo…”Luego, describe a una iglesia pentecostal típica, y no, en definitiva, a una de nuestras congregaciones. En nuestras congregaciones, hacemos “todo decentemente y con orden”, “todo para edificación” (1 Corintios 14:26-40). No alborotamos; no gritamos. No hablamos muchos a la vez, No hablamos lenguas extáticas. No bailamos. No predicamos por testimonio. No mercadeamos con lo religioso. No cobramos diezmos. Adoramos en “espíritu y en verdad” (Juan 4:24). En fin, nuestra meta es predicar, adorar y vivir de acuerdo con las directrices del Nuevo Testamento de Cristo, pues nuestro empeño es ser la continuación legítima de la iglesia ideal tal cual concebida por Dios y establecida por Jesucristo a través de sus apóstoles. Para estudios abundantes y detallados al respecto le recomendamos, respetuosamente, Sala de orientación y los temas encontrados en Preceptos espirituales fundamentales.

Resulta, pues, que usted NO asistió a una de nuestras congregaciones sino a una iglesia pentecostal. Ojalá tomara usted el tiempo para visitar a una de nuestras congregaciones en su país. En Directorio de Iglesias de Cristo en Chile se hallan datos sobre unas cuantas.

Tengo a bien traer un poco más de orientación, ya que, para este servidor, no es sorprendente que usted, atea, según se auto identifica, se equivocara de “iglesia”.

"Iglesia de Cristo" o "Iglesia de Dios", sin la adición de distintivos humanos, son identificaciones bíblicas para las congregaciones de creyentes que sigamos "una misma regla" (Filipenses 3:16), la que se define con gran lujo de detalle en el “nuevo pacto” sellado por la sangre de Cristo (Mateo 26:28), y ratificado de una vez para siempre (Gálatas 2:15; Judas 3). Deducimos que estos nombres netamente bíblicos, incorporados en nombres más largos tomados por numerosos concilios religiosos, iglesias o movimientos independientes, hicieran que usted nos confunda con las muchísimas ramas grandes y pequeñas de iglesias pentecostales, evangélicas o protestantes. Esta equivocación ocurre frecuentemente entre personas que carecen de suficiente información bíblica, y del cristianismo en general, para discernir acertadamente entre, por un  lado, congregaciones fieles a la única “regla” divina y, por otro, las que obvian algunas estipulaciones fundamentales de referida “regla” o añaden sus propias doctrinas y tradiciones a ella.

Desde luego, usted se ve implicada de nuevo como no habiendo procurado suficiente información para sus decisiones. Pero, no se ofenda, por favor, pues usted es atea, y no estudiosa que domine, se desprende, adecuadamente el “nuevo pacto” de Jesucristo, como tampoco al mundo caótico del cristianismo de actualidad. Pero, tenga por cierto, que los cristianos del presente que imitan cuidadosamente a los apóstoles y demás discípulos del Señor del siglo I, no se dan a conocer como “pentecostales, evangélicos, protestantes, testigos, o católicos romanos”, prefiriendo tomar solo el nombre de Cristo, y, llamándose, por consiguiente, “cristianos”, sin otros apodos o calificativos de origen humano. “…cristianos” es el nombre dado a los discípulos de Cristo, según Hechos 11:26 y 1 Pedro 4:16, y este es, precisamente, el nombre que nos agrada tomar, ya que en ningún otro hay salvación (Hechos 4:12).

Pensando este servidor que tal vez esta posición le parezca un tanto rigorosa, me limito a observar que la misma, y ninguna otra, es la que se expone a través del “nuevo pacto” (Nuevo Testamento) de Cristo, censurando el Espíritu Santo duramente la práctica de tomarse cualquier cristiano el nombre de algún hombre, sea teólogo, sacerdote, pastor o predicador. El estudioso interesado encuentra prontamente evidencia contundente en 1 Corintios 1:10-13 y 1 Corintios 3:1-5.

Claro, tengo presente que usted es atea, e infiero que, probablemente, no lea mucho, quizás nunca, la Biblia, no sabiendo ni siquiera encontrar textos particulares en ella. Pese a tal circunstancia –sí, en realidad, la misma existe- le cito textos relevantes de la Biblia para que verifique, si quisiera, la veracidad de lo que este servidor asevera con tanta confianza.

Procedo al escrutinio de asuntos hasta más básicos.

El cristianismo de pentecostales y evangélicos comparado con el ateísmo

Usted compara la forma del cristianismo que proyecta la mayoría de los pentecostales y demás evangélicos con el ateísmo, encontrando al ateísmo superior y preferible. Pero, ¿qué tal si compara el ateísmo con el evangelio puro del Nuevo Testamento y la iglesia auténtica que Cristo mismo estableció? Evangelio e iglesia sin los errores y abusos que ofenden y enajenan a usted. De nuevo, le insto a informarse mediante estudios e intercambios en Preceptos espirituales fundamentales.

De conocer usted al evangelio puro y la iglesia tal cual concebida por Dios, quizás cuestionara la supuesta superioridad del ateísmo. Tal vez hallara, para su jornada de poca duración en la tierra, una filosofía, un concepto, que diera más valor y significado a su existencia que el humanismo del ateísmo, filosofía que contribuye, a mi entender,  al caos social y moral rampante en las sociedades humanas de actualidad. Filosofía puramente materialista que no mejora nuestra condición humana. Filosofía negativa y tristona que no promete ningún futuro lleno de justicia, paz o felicidad.

Respetada dama chilena, si juzgar justamente es su norma para deliberaciones y evaluaciones, entiendo que usted estaría obligada a informarse plenamente acerca del evangelio puro y la iglesia auténtica de Dios, no pronunciando al ateísmo superior hasta no tener el entendimiento correcto del cristianismo verdadero. ¿Tengo razón, o no? De mi parte, comprendo que no debo rechazar de plano al ateísmo como alternativa filosófica para mi vida sin conocer y entender sus tesis y argumentos. De cierto, no lo ha hecho este servidor, pues durante mis años universitarios pasé por una etapa de fuerte escepticismo que rayó en puro ateísmo. Entonces, luchando y esforzándome para resolver aquel dilema angustioso, concluí, a consecuencia de mis propias investigaciones, meditaciones y evaluaciones, que las evidencias para la existencia del Ser sumamente inteligente que llamamos "Dios" son más convincentes que las evidencias traídas a favor de la evolución darwiniana, sistema fundamentado en la selección natural al azar y sin propósito, como única causa plausible, según sus partidarios, para todo el vasto universo, y, en particular, para la tan abundante fauna y flora halladas en el planeta Tierra.

Le pregunto: honestamente, ¿cuál de las siguientes opciones es la más lógica?

1. ¿Una materia inerte eterna que produzca, eventualmente, después de miles de millones de años, como los darwinianos aseguran, la vida simple de una sola célula rudimentaria, la cual evolucionara a través de otros tantos miles de millones de años hasta producir el homo erectus erectus, con su inteligencia tan excepcional y habilidades tan superiores a las de cualquier otro animal?

2. ¿O una Inteligencia extraordinaria, comparada con la del ser humano, que creara todo el intricado universo material alrededor de nosotros, las ciencias que lo gobiernan, los mecanismos que lo sostienen continuamente y el tiempo que, de muchas formas fantásticas, lo regula?

Mis estudios extensos a través de los años sobre estos grandiosos temas, los que considero tan cruciales para mí personalmente, me han llevado a la fuerte conclusión de que la segunda opción es la más y mejor sostenida por evidencias de distintas categorías, y, además, la más lógica a la luz de la condición del humano medio en el contexto de su desarrollo mental-social, y las tantas y tantas ramificaciones de su vida en el planeta Tierra.

Cordialmente, le invito a visitar en nuestra Web al Salón de investigaciones y evaluaciones dedicado al estudio del ateísmo, escepticismo, evolución darwiniana y humanismo. Allí, hallará estudios detallados sobre muchos temas relevantes, respuestas detalladas a argumentos traídos por ateos, entre ellos, personajes tan famosos como Richard Dawkins, testimonios de renombrados ateos que han renunciado al ateísmo, etcétera, etcétera.

Curiosamente, a pesar de ser usted atea, afirma admirar a los testigos de Jehová. Los defiende, y si manifiesta muy molesta con nosotros porque tenemos el atrevimiento de poner en tela de juicio su mensaje y obras. Naturalmente, me pregunto que si cuenta usted con el conocimiento bíblico y espiritual necesario para formular tantos juicios y conclusiones. Siendo usted atea confesada, me parece justo preguntarle si ha leído atentamente la Biblia, en particular, el Nuevo Testamento, y si responde positivamente, pues también preguntarle que con cuánto entendimiento. Demás sería observar que la mente netamente materialista, no creyendo en dios alguno, ni en espíritu venido de Dios que more en cuerpo humano, ni en comunicación alguna de parte de inteligencia alguna más allá de confines físicos visibles- digo, tal mente tendría mucha dificultad en entender cuestiones de doctrina y práctica, diferencias entre iglesias, interpretaciones distintas de enseñanzas tenidas por inspiradas, etcétera. De todos modos, usted sabrá, supongo, que los testigos de Jehová se apoyan en la Biblia, y, realmente, aceptarlo usted o no, son extremadamente exclusivistas, pues se creen los únicos, absolutamente los únicos, capaces de interpretar correctamente la Biblia. Si no me cree, le animo a tocar el asunto con cualquiera de los testigos que se dedican a trabajar por la Torre de Vigilancia.

Usted simpatiza con los testigos de Jehová porque "tratan de dar una esperanza de un mundo mejor a la gente llevándole láminas en revista". También porque "la mayoría son profesionales".

En lo referente a “esperanzas” para el mundo, hacemos, a continuación una comparación muy concisa entre tres.

1. ¿Qué esperanza para un mundo mejor ofrecen los ateos, escépticos, evolucionistas y humanistas? Bien que proyecten “mejor mundo futuro mediante la continua evolución darwiniana, a través del mecanismo netamente material de la selección natural, al azar y sin propósito”, las evidencias de los últimos ciento cincuenta años –guerras mundiales, nacionales, tribales y religiosas; genocidas, caos social, terrorismo, degradación moral- indican una trayectoria hacia abajo, y no hacia arriba. El que el ser humano medio goce de mejor salud, más prosperidad y más libertad personal no lo concibo como el factor clave para determinar su trayectoria evolutivo, pesando hasta más, mucho más, según mis perspectivas, lo social, calidad de vida, relaciones interpersonales, tendencias a la autodestrucción, respeto por la vida misma, libertades básicas (incluso, libertad religiosa), etcétera.

2. ¿Qué esperanza para un mundo mejor ofrecen los testigos de Jehová? Pues, prometen un paraíso terrenal eterno. Ese es su gran tema central.

3. ¿Qué esperanza para un mundo mejor ofrecen los pentecostales, segundados por muchísimos evangélicos y no pocos protestantes? Los escenarios que siempre tienen delante de nosotros, son, en general: la inminente venida de Cristo en secreto, como ladrón en la noche, para raptar silenciosamente a los justos –entiéndase, a pentecostales fieles (el “Rapto”). Entonces, tres años y medio de paz mundial, seguidos por tres años y medio de “gran tribulación”. Luego, viene Cristo a morar en la tierra, con su trono en Jerusalén, durante mil años (el Milenio). Entonces, el violentísimo fin del mundo, con una “tercera venida de Jesucristo” proyectada por algunos, y el juicio final. Infierno eterno para todo aquel no ame y obedezca a Dios. Cielo eterno para todo aquel que sí lo ama y obedece.

¿Cuál de estos grupos, si acaso alguno, tiene el apoyo de la Biblia para su visión de “mundo mejor”? Querida dama, ¡usted no podrá saberlo jamás hasta no entender cabalmente la sana doctrina bíblica! Esto es axiomático. Esto es fundamental.

Perdone usted si juzgo erróneamente, pero mi percepción es que su simpatía para con los testigos de Jehová parece ser basada más en cuestiones sociales y académicas que en el conocimiento de la Biblia. Dice usted: “Yo he conversado con varios y la mayoría son profesionales. Es más, tengo compañeros de carrera que lo son.” Bien que el analfabetismo literal de algunos pentecostales, evangélicos y católicos romanos los expone al engaño religioso fácil, no es menos cierto que el analfabetismo bíblico y espiritual de no pocos “profesionales” del mundo los expone al mismo engaño. Ser “profesional” no exime automáticamente del engaño filosófico-religioso. Tampoco sería usted la excepción, se lo digo amablemente, y no con intención alguna de restar de sus logros académicos. El médico, el abogado, el filósofo, el ingeniero, con su doctorado, si no estudia cuidadosamente la Biblia, sencillamente, carecerá del conocimiento adecuado para juicios inteligentes sobre las enseñanzas de libro. Será “profesional” sí en las materias esenciales para recibir el doctorado, pero, no por eso, “profesional” también en Biblia o religión.

¿Estaría usted dispuesta a hacer unas pequeñas pruebas para verificar hasta qué medida la “esperanza de un mundo mejor” que ofrecen sus amigos los testigos de Jehová se ajuste a la que presenta la Biblia, libro en que se apoyan ellos ardientemente? Usted no cree en la Biblia, pero los testigos de Jehová creen sí en ella. Por consiguiente, el mensaje de ellos debería armonizar con la Biblia, ¿correcto?, y, si no, ¿a qué conclusión, objetiva, y no subjetiva, llegaría usted? Usted no cree en la Biblia, pero es universitaria y cuenta, es de suponerse, con las herramientas intelectuales necesarias para analizar palabras y conceptos sencillos encontrados en la Biblia, ¿no es así? Entonces, veamos…

1. La Biblia dice: "No mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven, pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas" (2 Corintios 4:18). ¿Es el planeta Tierra cosa que se ve? Pregunta retórica para el realista. Solo el nihilista diría que nuestros ojos nos engañan; que la tierra no existe, que no se ve. Ya que se ve, es, pues, innegablemente, cosa material. Por lo tanto, es cosa temporal y no eterna, según la Biblia. Sin embargo, los testigos de Jehová aseguran que la tierra material y visible al ojo físico permanecerá eternamente, prometiendo un "paraíso terrenal eterno" para quienes acepten su teología, añadiendo que los que no la aceptan serán eliminados del todo eternamente, es decir, serán aniquilados enteramente.

Ahora bien, "temporal" significa: "Relacionado con el tiempo. Se dice de lo que dura solamente cierto tiempo; no fijo o permanente" (Diccionario de uso del español, tomo 2, 1284). En Apocalipsis 10:5-7, la Biblia dice que cuando se consuma el plan de Dios para su creación el tiempo no será más, o sea, el tiempo mismo dejará de ser. El planeta Tierra es "relacionado con el tiempo... no fijo o permanente". Por consiguiente, al cesar el tiempo, ¡también deja de existir la tierra! ¿Encuentra usted correcta esta deducción? Entonces, los testigos de Jehová se equivocan gravemente en sus planteamientos sobre promesas básicas hechas en la Biblia. ¡Este planeta Tierra no existirá eternamente! Definitivamente que no. Pero, ellos siguen sosteniendo tenazmente un "paraíso terrenal eterno". ¿A quién creer? ¿Al testigo de Jehová que se somete, sin cuestionamiento alguno, a las interpretaciones del presidente y su gente de la Torre de Vigilancia en Brooklyn, New York? ¿O a explicaciones elementales de los apóstoles en el Nuevo Testamento? Aunque no crea usted, estimada atea chilena, la Biblia ni a profeta alguno, muchas orientaciones sabias se encuentran en los antiguos escritos atribuidos a Dios. Por ejemplo: "No escuchéis las palabras de los profetas que os profetizan; os alimentan con vanas esperanzas; hablan visión de su propio corazón, no de la boca de Jehová" (Jeremías 23:16). Aceptarlo usted o no, los testigos de Jehová alimentan a los seres humanos ingenuos con una vana esperanza, a saber, la de un "paraíso terrenal eterno".

¿A quién creer? ¿Al apóstol Pablo o a los testigos de Jehová? Amiga atea, muchos de los testigos son "profesionales", pero todos están esclavizados, intelectual y espiritualmente, a la junta directiva de su organización en Brooklyn, Nueva York, Estados Unidos de América. Incapaces, al parecer, de razonar objetivamente sobre textos bíblicos tales como el que acabamos de examinar.

A propósito, la verdadera esperanza que ofrece Dios a quienes creen en él, le aman y le obedecen, es la de "nuevos cielos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia" (2 Pedro 3:13), el "mundo venidero" (Hebreos 2:5) que no será material y temporal sino celestial y eterno.

2. La Biblia dice que los seguidores de Cristo son "llamados en una misma esperanza de vuestra vocación" (Efesios 4:4). ¿En cuántas esperanzas? "…en una misma esperanza". ¿Se fija? En una sola, y no dos, tres o más. Sin embargo, los testigos de Jehová andan doquier, incluso, por las bellas tierras de Chile, anunciando dos esperanzas, a saber: una para los 144,000 "hijos de Dios" que suban a morar, según postulan los testigos de Jehová, con Dios en el cielo, y otra esperanza muy distinta para los demás testigos de Jehová, siendo esta segunda esperanza la inferior de vivir en un "paraíso terrenal eterno". En cambio, el apóstol Pablo dice: "Me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida" (2 Timoteo 4:8). ¿La corona solo para los 144,000? ¡NEGATIVO! ¡NO, en absoluto! Sino para "todos los que aman" la segunda venida de Cristo. Pero, la junta de la Torre de Vigilancia dice que sí, que la corona de inmortalidad celestial es solo para los 144,000, contradiciendo al apóstol Pablo.

En cuanto a mí, los testigos de Jehová no me ofrecen esperanza alguna sino la de ser aniquilado eternamente. A pesar de creer yo firmemente en Dios, Cristo y la Biblia. Porque no soy testigo de Jehová. Y qué conste, he leído y releído numerosas publicaciones de la Torre de Vigilancia, comparando sus postulaciones y afirmaciones con el contenido de la Biblia. Precisamente, porque aprendí mucha Biblia antes de examinar las doctrinas de los testigos de Jehová, no me pudieron persuadir. Se lo digo sin sombra de jactancia. No pretendo dominar perfectamente todo tema de la Biblia, pero lo sencillo, obvio y necesario para salvación, estoy convencido sí de poder entenderlo. Y que todo hombre y mujer con entendimiento normal también puede entenderlo. Por cierto, Dios quiere “que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad” (1 Timoteo 2:4). Y sí él lo quiere, esto significa que es posible. Que yo alcance el “conocimiento de la verdad”. ¡Y usted también, querida dama!

A resumida cuenta, la realidad es que ni los ateos, ni los testigos de Jehová ni los pentecostales presentan a la humanidad la misma esperanza que ofrece Dios.

Sentimos mucho que el artículo Profecías fracasadas de los Testigos de Jehová, artículo compuesto de citas tomadas de las mismas publicaciones de los testigos de Jehová, le parezca "total y únicamente ofensivo y falto de calidad". Al fin y al cabo, se trata de puros hechos; de muchas profecías, con fechas exactas y otros detalles, hechas por los fundadores de los testigos de Jehová y sus sucesores, que han quedado sin cumplirse. No deja de ser algo intrigante el que una atea confesada emita juicios y formule evaluaciones de esta índole –“total y únicamente ofensivo y falto de calidad”- los que solo una persona creyente en Dios, con pleno dominio de la Biblia, conocimiento del origen de sectas y de historia religiosa, podría hacer con algún grado de objetividad y credibilidadSiendo usted atea, ¿cómo se atreve a definir la conducta de un verdadero cristiano? ¿El proceder correcto, según la Biblia, de un verdadero ministro de Cristo? Jamás podrá usted comprender nuestra conducta o proceder hasta no dejar de ser atea y adquirir amplios conocimientos espirituales de la “buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Romanos 12:2).

Usted justifica su ateísmo, señalando los errores, los abusos, las locuras y la mala conducta de muchos llamados "cristianos evangélicos", como también "la basura de Iglesia Católica" (palabras suyas)Encuentro defectuosos sus razonamientos y su proceder por la razón de que el cristianismo verdadero y la verdadera iglesia de Dios se presentan, en su pureza, solo en la Biblia. Si usted quiere pelear, como atea, contra Dios, su mensaje y su iglesia, pues, a la Biblia le corresponde ir para pelear contra lo verdadero. Y no contra pobres representaciones defectuosas de lo verdadero que distan muchísimo de lo ideal presentado en la Biblia.

Pero, sepa usted también que su batalla es contra la creación misma, de acuerdo con el siguiente argumento de Dios mismo: "Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa(Romanos 1:20). Es decir, el argumento es que los humanos no tenemos excusa para no creer en Dios, dado el testimonio de "las cosas hechas", a sea, las evidencias que constituyen todas las cosas existentes. Afirma usted llanamente no creer. Pues bien, su deber es explicar el "cómo" de la existencia del complicadísimo universo que ocupamos, trayendo una tesis más creíble que la de "materia inerte eterna que produzca vida e inteligencia, las que evolucionan casi siempre hacia lo cada vez más complicado". Aguardamos su explicación al respecto.

¿Qué porvenir le ofrece el ateísmo? ¿Una existencia al antojo o al parecer de cada uno, sin normas absolutas que impongan el orden en medio del caossin ninguna esperanza más allá de la muerte, sin ninguna más allá de una vida de injusticia y atropellos? En cambio, el verdadero Dios, mediante su verdadero evangelio, fija propósitos nobles para nuestra existencia y normas sanas para nuestro diario vivir, prometiéndonos un mundo venidero libre de todo lo malo, de todo lo negativo, que nos causa tanto sufrimiento corporal y mental en esta vida. Ojalá llegue usted a conocer al verdadero Dios, con su verdadero evangelio y su verdadera iglesia, dejando de ser atea, cuya única esperanza y orgullo sea su profesión terrenal.

Finalmente, nos parece importante observar que nunca encontrará usted a una congregación perfecta en la tierra, es decir, una cuyos feligreses sean absolutamente perfectos en todo atributo divino. Pero, si le interesa conocer a una iglesia cuya meta es seguir la sana “doctrina de Cristo” (Hebreos 6:1) expuesta en el Nuevo Testamento, que es solícita “por guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz” (Efesios 4:3) y que sirve conforme a la nueva “ley de Cristo” (1 Corintios 9:21), no esclavizándose a la ley antigua dada por Moisés (Gálatas 5:1-13; Hebreos 7:12; Hebreos 8:8-13) ni a tradiciones religiosas o mandamientos de hombres (Mateo 15:6-9), le instamos a visitar a una iglesia de Cristo legítima, no confundiéndola con alguna iglesia o movimiento de origen humano. En cuanto al destino eterno de quienes militan y mueren en estos, Dios tendrá misericordia de quien quisiera tener misericordia, conforme a sus criterios y juicios sabios. A ningún ser humano le corresponden juicios tales.

Sigo dispuesto al diálogo, poniéndome a sus órdenes.

Su servidor,

Homero Shappley de Álamo

 

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