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Índice completo del Capítulo Tres de este Análisis

 

 

APOCALIPSIS

Capítulo Tres de 
 Análisis de las profecías y visiones

Los siete sellos

Sección IV

El Sexto Sello

Parte 2

Identificación de los “ciento cuarenta y cuatro mil sellados 
de todas las tribus de los hijos de Israel”

 

PDF de este estudio

 

Y oí el número de los sellados; ciento cuarenta y cuatro mil sellados de todas las tribus de los hijos de Israel. Pintura por Pat Marvenko.

“Y oí el número de los sellados; ciento cuarenta y cuatro mil sellados de todas las tribus de los hijos de Israel.” Pintura por Pat Marvenko. Derechos reservados.

 

Análisis realizado utilizando el formato de preguntas y respuestas para, presumiblemente, simplificar la investigación.

¿Cuán práctico y relevante es este tema para los que vivimos el tiempo actual, tanto para el cristiano como para la persona no hace suyo el mensaje de Jesucristo para el mundo? Personalmente, lo que me impresiona sobremanera en este estudio es la armonía que guarda con las demás visiones y profecías de Apocalipsis, como además, con otros textos bíblicos relevantes. No detecto contradicciones, circunstancia vital que infunde confianza en Apocalipsis como el libro que pretende ser: “La revelación de Jesucristo, que Dios le dio… y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan”  (Apocalipsis 1:1). Veo en cada detalle de las dos visiones sobre los ciento cuarenta y cuatro mil, lecciones explícitas o implícitas, valiosas para mi entendimiento y vida espiritual. Ojalá gran número de judíos vivos en el día de hoy estudiaran estas dos visiones para así verse como Dios los ve en los escenarios del tiempo del fin. “Ciento cuarenta y cuatro mil” israelitas sellados, siendo ellos ¡las excelentes “primicias” gloriosas de una posible gran cosecha proyectada!

 

“Después miré, y he aquí el Cordero estaba en pie sobre el monte de Sión, y con él ciento cuarenta y cuatro mil, que tenían el nombre de él y el de su Padre escrito en la frente.” Apocalipsis 14:1.

“Después miré, y he aquí el Cordero estaba en pie sobre el monte de Sión, y con él ciento  cuarenta y cuatro mil, que tenían el nombre de él y el de su Padre escrito en la frente.” Apocalipsis 14:1.

Algunos temas examinados en este estudio

A.  Cómo y cuándo fueron sellados los 144,000. Son sellados durante el tiempo que cubre el Sexto Sello, el cual revela eventos programados para el "el poco de tiempo" previo a la Segunda Venida de Cristo.

B.  Circunstancias o rasgos que los identifican:

1.  Pertenecen a las doce tribus de Israel.

2.  Están en pie sobre el monte de Sión, juntamente con el Cordero, ostentando en sus frentes el nombre del Cordero y el nombre del Padre celestial.

3.  Cantan, delante del trono y en presencia de los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos, un cántico nuevo que nadie más puede aprender.

4.  "No se contaminaron con mujeres, pues son vírgenes."

5.  "Siguen al Cordero por dondequiera que va."

6.  "Fueron redimidos de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero."

7.  "En sus bocas no fue hallada mentira, pues son sin mancha delante del trono de Dios."

C.  Gálatas 6:12-16, texto relevante, es analizado cuidadosamente.

D.  Romanos 11 corrobora la identificación de los ciento cuarenta y cuatro mil presentada al final de este análisis.

 

Doce mil sellados de cada una de las doce tribus de Israel, para un total de 144,000.

Apocalipsis 7:1-8

Primera visión de Apocalipsis sobre los ciento cuarenta y cuatro mil

Son sellados en la tierra.

En la revelación de esta visión, las referencias a los “ángulos de la tierra”, “los cuatro vientos de la tierra”, “el mar”, “el sol” y “los árboles” ubican, decididamente, al pueblo de Israel en la tierra durante el tiempo para cuando son sellados los ciento cuarenta y cuatro mil de entre él.

(1) “Después de esto vi a cuatro ángeles en pie sobre los cuatro ángulos de la tierra, que detenían los cuatro vientos de la tierra, para que no soplase viento alguno sobre la tierra, ni sobre el mar, ni sobre ningún árbol. (2) Vi también a otro ángel que subía de donde sale el sol, y tenía el sello del Dios vivo; y clamó a gran voz a los cuatro ángeles, a quienes se les había dado el poder de hacer daño a la tierra y al mar, (3) diciendo: No hagáis daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que hayamos sellado en sus frentes a los siervos de nuestro Dios. (4) Y oí el número de los sellados; ciento cuarenta y cuatro mil sellados de todas las tribus de los hijos de Israel. (5) De la tribu de Judá, doce mil sellados. De la tribu de Rubén, doce mil sellados. De la tribu de Gad, doce mil sellados. (6) De la tribu de Aser, doce mil sellados. De la tribu de Neftalí, doce mil sellados. De la tribu de Manasés, doce mil sellados. (7) De la tribu de Simeón, doce mil sellados. De la tribu de Leví, doce mil sellados. De la tribu de Isacar, doce mil sellados. (8) De la tribu de Zabulón, doce mil sellados. De la tribu de José, doce mil sellados. De la tribu de Benjamín, doce mil sellados.

Apocalipsis 14:1-5

Segunda visión de Apocalipsis sobre los ciento cuarenta y cuatro mil

Acompañan al Cordero “sobre el monte de Sión”

(1) “Después miré, y he aquí el Cordero estaba en pie sobre el monte de Sión, y con él ciento  cuarenta y cuatro mil, que tenían el nombre de él y el de su Padre escrito en la frente. (2) Y oí una voz del cielo como estruendo de muchas aguas, y como sonido de un gran trueno; y la voz que oí era como de arpistas que tocaban sus arpas. (3) Y cantaban un cántico nuevo delante del trono, y delante de los cuatro seres vivientes, y de los ancianos; y nadie podía aprender el cántico sino aquellos ciento cuarenta y cuatro mil que fueron redimidos de entre los de la tierra. (4) Estos son los que no se contaminaron con mujeres, pues son vírgenes. Estos son los que siguen al Cordero por dondequiera que va. Estos fueron redimidos de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero; (5) y en su boca no fue hallada mentira, pues son sin mancha delante del trono de Dios.”

Preguntas y respuestas

1.  Los ciento cuarenta y cuatro mil sellados, ¿de qué pueblo, o nación, proceden?

-Respuesta. “De todas las tribus de los hijos de Israel” (Apocalipsis 7:4). Los ciento cuarenta y cuatro mil provienen de la nación de Israel, y no, en definitiva, de los gentiles. Pruebas para esta conclusión traeremos durante el transcurso de esta investigación.

2.  ¿Cuántas tribus se unieron para formar aquella nación?

Respuesta. Doce.

3.  ¿Cuántos son sellados de cada tribu?

Respuesta. Doce mil.

4.  ¿Es literal o simbólico este número “doce mil”? Entendemos que es simbólico por las siguientes razones:

a)  Las tribus terrenales de Israel no se componían cada una de exactamente el mismo número de integrantes, siendo más numerosos los de unas que los de otras. Número 1:1-46.

(1)  Es lógico suponer que esta disparidad se reflejara durante toda la historia de Israel hasta el cumplimiento de la visión de los ciento cuarenta y cuatro mil.

(2)  Por consiguiente, en términos de “sellados”, sinónimo de “salvados”, no sería equitativo el número exacto de doce mil sellados de cada tribu, pues doce mil serían sellados tanto de la tribu más pequeña como de la más grande. Nuestra convicción es que en la repartición de su gracia salvadora Dios es equitativo, y no arbitrario.

b)  Varios “números” aparecen en las visiones de Apocalipsis, y sus contextos comprueban que son simbólicos–veinticuatro ancianos, cuatro seres vivientes, cinco meses, mil doscientos cuarenta días, media hora, mil años, etcétera. Seguramente, “doce mil” no sería una excepción.

5.  ¿Es literal o simbólico el número “ciento cuarenta y cuatro mil”?

Respuesta. Simbólico, por las mismas razones que acabamos de presentar referente al número “doce mil”.

6.  Suponiéndose “simbólicos” estos números, ¿qué representan?

-Respuesta. “Doce mil” representa a todos los sellados de cada tribu, cualquiera sea el número de israelitas de cada tribu que se conviertan a Cristo, permaneciendo en él hasta la muerte. “Ciento cuarenta y cuatro mil” representa la totalidad de israelitas sellados de todas las tribus, “como primicias”, cual sea la suma global final de todos los israelitas convertidos al Señor y que mueran en él. Dada la naturaleza simbólica de muchos números apocalípticos, la totalidad de israelitas sellados no ha de interpretarse literalmente como exactamente ciento cuarenta y cuatro mil, ni uno más ni uno menos. La mera idea de que hubiese que tomarlo literalmente nos parece un tanto prepóstera.

7.  Discernimos en las Sagradas Escrituras dos pueblos identificados como “Israel”.

a)  El primero y más antiguo es el pueblo terrenal de “Israel”, componiéndolo los descendientes terrenales de Abraham, Isaac y Jacob (también llamado Israel).

b)  Identificar el segundo “Israel”, conforme a Gálatas 6:12-16 y Romanos 2:28-29.

(1)  Gálatas 6:15-16 dice: (15) “Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale nada, ni la incircuncisión, sino una nueva creación. (16) Y a todos los que anden conforme a esta regla, paz y misericordia sea a ellos, y al Israel de Dios. El segundo Israel es, pues, la porción de los judíos convertida al Señor y añadida a su iglesia. ¿Qué razones nos hacen deducir que el “Israel de Dios” en el Versículo 16 se refiera a judíos convertidos?

(a)  Primera razón. Este “Israel de Dios” del Versículo 16 anda conforme a la regla según la que “en Cristo Jesús ni la circuncisión vale nada, ni la incircuncisión”. En cambio, el Israel según la carne confiaba en la eficacia y necesidad de la circuncisión hecha en la carne.

(b)  Segunda razón. “Paz y misericordia” es la bendición pronunciada para el “Israel de Dios” del Versículo 16, bendición a la que no sería acreedor el Israel carnal ya que este seguía confiando en la circuncisión, teniendo por vigente “la ley” de Sinaí, o sea, el Antiguo Pacto, pese a que aquella ley fue clavada en la cruz, caducando (Colosenses 2:14-17; Hebreos 7:12; 8:6-13, entre muchos textos parecidos).

-Observamos que la bendición “paz y misericordia” se pronuncia para dos grupos, a saber, “todos que anden conforme a esta regla”, y en adición, el “Israel de Dios”. Procuremos identificar acertadamente cada grupo.

-Escudriñando el contexto de Gálatas 6:15-16, determinamos que  “todos que anden conforme a esta regla” se refiere específicamente a los gentiles convertidos. Consideremos Gálatas 6:12 y 13. (12) “Todos los que quieren agradar en la carne, éstos os obligan a que os circuncidéis, solamente para no padecer persecución a causa de la cruz de Cristo. (13) Porque ni aun los mismos que se circuncidan guardan la ley; pero quieren que vosotros os circuncidéis, para gloriarse en vuestra carne.”

-En la expresión éstos os obligan a que os circuncidéis”, “éstos” se contrapone a “os”. Lo mismo ocurre con “...los mismos que se circuncidan...” y “...vosotros os...” en la expresión “Porque ni aun los mismos que se circuncidan guardan la ley; pero quieren que vosotros os circundéis”.

-Entendemos que “éstos” y “los mismos” identifican a judíos judaizantes en la iglesia, posiblemente incluyéndose también a gentiles creyentes que accedieran a circuncidarse en la carne. Esta conclusión se fundamenta en el móvil tras la obstinada insistencia en la circuncisión carnal de creyentes gentiles, móvil dado a conocer mediante las palabras “solamente para no padecer persecución a causa de la cruz de Cristo. O sea, parafraseando: “Circuncídese en su carne, gentil creyente. Hágase prosélito judío, además de cristiano, para así quizá evitar padecer persecución a causa de la cruz de Cristo. Porque la práctica de la religión judía es autorizada por las autoridades romanas, pero no así la de Cristo”. El hecho de que ni aun los mismos que se circuncidan guardan la ley respalda esta interpretación. No guardaban la ley mosaica por ser creyentes en Cristo, mas sin embargo, se apoyaban en su circuncisión carnal para evitar ser perseguidos, bien fuera por judíos descreídos o romanos paganos.

-Estas consideraciones facilitan la identificación precisa de las personas aludidas por “os” y “vosotros”. Por inferencia necesaria sabemos que se trata de los cristianos gentílicos.

-Confirmada la identidad de “todos que anden conforme a esta regla” como la de gentiles convertidos al Señor, la identidad del “Israel de Dios” en Gálatas 6:16 es obvia: definitivamente, se trata de israelitas (judíos) convertidos a Cristo.

(2)  Romanos 2:28-29. (28) “Pues no es judío el que lo es exteriormente, ni es la circuncisión la que se hace exteriormente en la carne; (29) sino que es judío el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra; la alabanza del cual no viene de los hombres, sino de Dios.”

-Bajo el Nuevo Pacto, el judío aceptable a Dios es el que tiene “la circuncisión… del corazón, en espíritu”, no dando el tal importancia a “la circuncisión… que se hace exteriormente en la carne”. Durante la Era Cristiana existe un “Israel” compuesto de judíos cuyos corazones han sido circuncidados por Cristo y su evangelio. Precisamente, el “Israel espiritual”, es decir, los judíos añadidos a la iglesia del Señor Jesucristo. Este pasaje de Romanos armoniza perfectamente con el de Gálatas 6:15-16.

c)  ¿A cuál Israel pertenecen “los ciento cuarenta y cuatro mil sellados”? ¿Al Israel terrenal o al Israel espiritual?

-Respuesta. Definitivamente, al Israel espiritual. O sea, integran a los judíos convertidos al Señor durante la Era Cristiana. Razones:

(1)  Son sellados por los ángeles de Dios durante el tiempo que cubre el Sexto Sello. Apocalipsis 7:3.

(2)  Siguen a Cristo, y no a Moisés. “Son los que siguen al Cordero por dondequiera que va” (Apocalipsis 14:4).

(3)  Son redimidos para Dios y Cristo, y no para Dios y Moisés. “Estos fueron redimidos de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero” (Apocalipsis 14:4).

8.  Anotar el segundo texto (capítulo y versículos) de Apocalipsis donde aparecen “los ciento cuarenta y cuatro mil” en una nueva visión.

Respuesta. Apocalipsis 14:1-5.

9.  ¿En qué otro texto bíblico aparecen?

-Respuesta. En ningún otro.

10. ¿Cómo se llama el monte sobre el que está parado el “Cordero” que el apóstol Juan ve en la segunda revelación relacionada con los ciento cuarenta y cuatro mil? Respuesta: Se llama “el monte de Sión” (Apocalipsis 14:1).

a)  ¿Dónde en la tierra se encuentra el monte de este nombre? En Jerusalén.

-Sión. Fortaleza de los jebuseos que David conquistó (2 Samuel 5.7), situada sobre la colina del sudeste de la vieja Jerusalén y llamada también la Ciudad de David. Durante casi toda la era cristiana primitiva, el nombre Sion se aplicó a la colina del sudoeste de Jerusalén. Se cree que al principio el nombre se debió a que allí se encontraba la casa donde se reunieron los discípulos el día de Pentecostés. Según la tradición, era el lugar del aposento alto donde se celebró la última cena y el sitio donde María falleció. En el siglo IV, allí se construyó una basílica.” (Diccionario ilustrado de “iLumina”.

b)  ¿Estaba el Cordero parado literalmente sobre este monte terrenal?  Negativo. Dar razones.

(1)  Cristo no estaba parado él solo sobre el monte sino “con él los ciento cuarenta y cuatro mil” (Apocalipsis 14:1). Pues bien, estos ciento cuarenta y cuatro mil no se encontraban, de modo alguno, en el monte terrenal de Sión sino en el cielo, en presencia de Dios, y prueba de ello la tenemos en el siguiente hecho: “…cantaban un cántico nuevo delante del trono, y delante de los cuatro seres vivientes, y de los ancianos(Apocalipsis 14:3). Ya aprendimos que los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se hallan en el cielo, habiendo sido redimidos de entre los seres humanos en la tierra. También el “trono” se encuentra en el cielo. “He aquí, un trono establecido en el cielo (Apocalipsis 4:2). Por lo tanto, dado que los ciento cuarenta y cuatro mil cantan su “cántico nuevo delante del trono, y delante de los cuatro seres vivientes, y de los ancianos”, no lo cantan, en definitiva, sobre el monte físico de Sión en la tierra. Por ende, Cristo tampoco se encuentra parado, en esta visión, sobre aquel monte material de Sión en la tierra, pues él está donde los ciento cuarenta y cuatro mil están.

(2)  Deducción ineluctable: cualquier interpretación de este pasaje que coloque a Cristo sobre el monte físico de Sión en Jerusalén desacierta totalmente, y por consiguiente, cualquier profeta, comentarista o maestro que apoye semejante interpretación sería indigno de confianza, conforme a estos datos y explicaciones.

c)  ¿Tiene el monte terrenal de Sión algún significado simbólico en el evangelio de Cristo? Positivo.

-Hebreos 12:22. “Sino que os habéis acercado al monte de Sión, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles…” El “monte de Sión” de este magnífico texto alentador se ubica en “la ciudad del Dios vivo”, y esta “ciudad” no es la Jerusalén terrenal sino “Jerusalén la CELESTIAL”, donde se encuentra “la compañía de muchos millares de ángeles”, los que tampoco habitan el planeta Tierra físico sino las regiones celestiales de Dios. De la manera que Jerusalén la terrenal tipifica a Jerusalén la celestial, asimismo el monte terrenal de Sión en Israel es el tipo del Sión celestial.

d)  En el evangelio de Cristo, el monte terrenal de Sión se contrapone al monte de Sinaí.

(1)  ¿Dónde en la tierra se encuentra el monte de Sinaí? En el desierto de Sinaí, en la península del mismo nombre, en la punta del triángulo de tierra entre Egipto por el oeste y Arabia por el este. Ver el mapa siguiente.


En este mapa, la ubicación tradicional del monte de Sianí se indica en el sur extremo de la península de Sinaí.

En este mapa, la ubicación tradicional del monte de Sinaí se indica en el sur extremo de la península de Sinaí. Diccionario ilustrado de “iLumina”.

 

(2)  ¿Qué evento trascendental ocurrió en aquel monte?

-Respuesta. Aproximadamente mil quinientos años antes del nacimiento del Cristo, Jehová Dios hizo pacto con el pueblo de Israel, impartiéndole no solo los diez mandamientos sino también los demás mandamientos y estatutos que componen el “antiguo pacto”. La proclamación de aquel pacto fue hecha, precisamente, en el monte de Sinaí. El relato de este acontecimiento de enorme envergadura, tanto para israelitas como para, eventualmente, las demás naciones de la tierra, es registrado en Éxodo 19, en adelante, como además en Deuteronomio 5.

 

Jebel Musa, el 'monte de Moisés', como lo conocen los árabes. El monasterio data desde el Siglo IV d. C.

Jebel Musa, el “monte de Moisés”, como lo conocen los árabes.
El monasterio data desde el Siglo IV d. C.

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(3)  En el Nuevo Testamento de Cristo, ¿qué simbología centrada en el monte de Sinaí se desarrolla?

-Respuesta. La que enseña la abrogación total del “primer pacto” (Hebreos 9:1-8; 8:6-13), o sea, el “antiguo pacto” recibido por Moisés en Sinaí (2 Corintios 3:14-16). Esta simbología se realza en la analogía de Sara y Agar presentada en Gálatas 4:21-31. Citamos hasta el Versículo 26.

(21) “Decidme, los que queréis estar bajo la ley: ¿no habéis oído la ley? (22) Porque está escrito que Abraham tuvo dos hijos; uno de la esclava, el otro de la libre. (23) Pero el de la esclava nació según la carne; mas el de la libre, por la promesa. (24) Lo cual es una alegoría, pues estas mujeres son los dos pactos; el uno proviene del monte Sinaí, el cual da hijos para esclavitud; éste es Agar. (25) Porque Agar es el monte Sinaí en Arabia, y corresponde a la Jerusalén actual, pues ésta, junto con sus hijos, está en esclavitud. (26) Mas la Jerusalén de arriba, la cual es madre de todos nosotros, es libre. (27) Porque está escrito: Regocíjate, oh estéril, tú que no das a luz; prorrumpe en júbilo y clama, tú que no tienes dolores de parto; porque más son los hijos de la desolada, que de la que tiene marido. (28) Así que, hermanos, nosotros, como Isaac, somos hijos de la promesa. (29) Pero como entonces el que había nacido según la carne perseguía al que había nacido según el Espíritu, así también ahora. (30) Mas ¿qué dice la Escritura? Echa fuera a la esclava y a su hijo, porque no heredará el hijo de la esclava con el hijo de la libre. (31) De manera, hermanos, que no somos hijos de la esclava, sino de la libre.”

 

Gráfica del Antiguo Testamento.El Antiguo Testamento fue clavado en la cruz de Cristo, siendo abolido y quitado de en medio, haciendo posible que tanto gentiles como judíos fuesen unidos en un solo cuerpo espiritual, la iglesia.Gráfica del Nuevo Testamento.     

En la “alegoría” de Gálatas 4:21-31, Agar, la esclava de Abraham, personifica al “monte Sinaí en Arabia”, y representa al Antiguo Testamento, el cual fue clavado en la cruz de Cristo y solo puede dar, durante la Era Cristiana, “hijos para esclavitud”. En cambio, Sara, esposa de Abraham, es presentada en la “alegoría” como “la libre”, siendo los cristianos “hijos… de la libre”, es decir, hijos del Nuevo Testamento, y no de la antigua ley de Moisés.

En la visión de Apocalipsis 14:1-5, 'el Cordero estaba en pie sobre el monte de Sión, y con él los ciento cuarenta y cuatro mil...', y no sobre el monte de Sinaí en el planeta Tierra.

En la visión de Apocalipsis 14:1-5, “el Cordero estaba en pie sobre el monte de Sión, y con él los ciento cuarenta y cuatro mil…”, y no sobre el monte de Sinaí en el planeta Tierra. Aquel “monte de Sión” celestial es donde también se encuentra “la Jerusalén de arriba” (Gálatas 4:26), o sea, “la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial” (Hebreos 12:22). Siguiendo la “analogía” de Gálatas 4:21-31, “monte de Sión” simbolizaría, por inferencia, el Nuevo Testamento, al cual la iglesia en la tierra debe someterse.

-Según esta analogía inspirada, dos mujeres, Agar y Sara, simbolizan “dos pactos”. “El uno proviene del monte Sinaí.” ¿Cuál es el pacto que proviene de Sinaí? Todo el pacto dado a Moisés en aquel monte, así pues, porque Jehová Dios dio a Moisés no solo los diez mandamientos sino también todos “los estatutos y juicios” (Éxodo 20:21, en adelante; Deuteronomio 4:13-14) que componían aquel “primer pacto”. Ahora bien, se nos explica que el “primer pacto”  “da hijos para esclavitud”, es decir, hijos espiritualmente esclavizados. ¿Esclavizados a qué? A la “antigua ley” abolida en la cruz. Efectuando Dios mismo un “cambio de ley” (Hebreos 7:12) mediante su Hijo, introdujo al mundo un “nuevo pacto”, un “mejor pacto, establecido sobre mejores promesas” (Hebreos 8:6, 13), el cual entró en vigor cuando su testador, el propio Jesucristo, murió, según la clara e inconfundible explicación de Hebreos 9:15-17. “Por eso es mediador de un nuevo pacto… Porque donde hay testamento, es necesario que intervenga muerte del testador. Porque el testamento con la muerte se confirma…” Validado este “nuevo pacto”, el “primer pacto” se da por “viejo”, “y lo que se da por viejo y se envejece, está próximo a desaparecer” (Hebreos 8:13). Por consiguiente, quien se somete al “primer pacto” es tenido por Dios como esclavo y no como hijo. Esta situación espiritual se torna sumamente grave “porque no heredará el hijo de la esclava con el hijo de la libre” (Gálatas 4:30), significando este hecho establecido por Dios, y no por este servidor o cualquier otro ser humano, que no figura entre los herederos de la vida eterna quienquiera que se esclavice a la antigua ley de Moisés, celebrando sus sábados, diezmando, ofreciendo incienso, absteniéndose de sus alimentos inmundos, en fin, siguiendo las “ordenanzas de culto” de aquel “primer pacto” (Hebreos 9:1).

e)  ¿Por qué aparece el Cordero parado sobre el monte de Sión, y no sobre el monte de Sinaí?

-Respuesta. Porque el monte de Sinaí representa el “primer pacto”, el cual era inferior al “mejor pacto” sellado con la sangre del Cordero, siendo aquel “mandamiento anterior” débil e ineficaz, “pues nada perfeccionó la ley” (Hebreos 7:18-19). “Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros… nunca puede… hacer perfectos a los que se acercan…” (Hebreos 10:1-4). En cambio, en el contexto espiritual, el monte de Sión representa “la perfecta ley, la de la libertad” (Santiago 1:25), la cual es el “nuevo pacto” de Cristo.

11.  Según el escenario de la visión apocalíptica que estamos analizando…

a)  ¿Quiénes acompañan al Señor en aquel monte de Sión?

Respuesta. “Y con él ciento cuarenta y cuatro mil, que tenían el nombre de él y el de su Padre escrito en la frente” (Apocalipsis 14:1).

b)  El hecho de estar ellos con el Señor constituye una pista clara para identificarlos. Estando ellos con el Señor, ¿qué se infiere acerca de su identidad?

Respuesta. Que se encuentran entre los seguidores de Cristo. Que han sido salvos por él. Que se sometieron a su “nuevo pacto”, adorando “en espíritu y en verdad” (Juan 4:24). Que están en el cielo con él.

12.  “Tenían el nombre de él y el de su Padre escrito en la frente.”

a)  “El nombre de él...” O sea, tenían el nombre del Cordero “escrito en la frente”. “Cordero” no es el nombre propio del Hijo de Dios sino un vocablo antonomástico. ¿Qué, pues, es “el nombre de él” que los ciento cuarenta y cuatro mil tenían?

-Jesucristo. Nombre personal y título (cf. el orden inverso frecuente en los escritos paulinos) dado al Salvador. De sus dos elementos, el nombre «Jesús» (transcripción griega del hebreo Yeshuá, que significa Jehová es ayuda o salvación; cf. Mt 1.21) era uno de los más populares entre los israelitas. Entre los personajes bíblicos que lo llevaron también están:  Josué; Jesúa; Jesús Ben-Sirá (Eclesiástico 50.29); Jesús  Barrabás (Mt 27.16s en muchos manuscritos); y Jesús llamado Justo (Col 4.11). El título «Cristo», que significa «ungido» (lo mismo que la palabra hebrea «Mesías»), señala que este Jesucristo en particular es el ungido de Dios.” (Diccionario ilustrado de “iLumina”)

-Pienso que “Cristo”, o “Jesucristo” o “Señor Jesucristo” es el nombre del Cordero que los ciento cuarenta y cuatro mil llevaban “escrito en la frente”. Confirma esta deducción lo que apunta el apóstol Pablo por el Espíritu, escribiendo al respecto: “…de nuestro Señor Jesucristo… toma NOMBRE toda familia EN LOS CIELOS y en la tierra” (Efesios 3:14-15). En esta segunda visión sobre ellos, los ciento cuarenta y cuatro mil ya han pasado a pertenecer a la “familia en los cielos”, y por consiguiente, también allá toman el nombre del Señor Jesucristo. Los discípulos fieles al Señor “en la tierra” toman el nombre “cristianos” (Hechos 11:26). Quizá este sea también la forma del nombre del Señor que tienen los ciento cuarenta y cuatro mil “en la frente”. Jesucristo: “en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos(Hebreos 4:12). Habiendo recibido enseñanzas tan excelentes y sublimes sobre el nombre del Cordero, reveladas con diáfana claridad, no podemos menos que tener por inexcusable y vergonzosa la falla de tomar cualquier seguidor de Cristo algún nombre, apelativo o distintivo que no sea el de “cristiano”.

b)  “El nombre de él y el de su Padre.”

(1)  ¿Se trata de un solo nombre, o de dos? A mi entender, se trata de dos nombres distintos. El nombre del Cordero es Jesucristo. Jesucristo no es el nombre del Padre. El Padre no es el Cordero. El nombre del Padre es Jehová Dios. En Apocalipsis 3:12, Cristo mismo hace distinción entre su propio nombre y el nombre de su Padre. “Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo de mi Dios, y mi nombre nuevo.” Que conste: “…el nombre de mi Dios” y “…mi nombre nuevo”. ¡Dos nombres distintos!

(2)  En esta visión, ¿son dos seres distintos el Cordero y su Padre? Respuesta. Dos nombres distintos naturalmente implican dos seres distintos. Cristo explica su relación al Padre, diciendo: “el Padre mayor es que yo” (Juan 14:28). Esta relación de “mayor”, y por implicación, “menor”, no cambia aun durante la Era Cristiana cuando toda potestad es dada a Jesucristo (Mateo 28:18-20) para que “reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies” (1 Corintios 14:25). “Porque todas las cosas las sujetó debajo de sus pies”, pero “claramente se exceptúa aquel que sujetó a él todas las cosas” (1 Corintios 15:27). Es decir, Jehová Dios, el Padre de Jesucristo, no está sujeto a su Hijo. La perfecta unión que existe entre Jehová Dios y su Hijo, Jesucristo, se refleja en los cristianos “perfectamente unidos” (Juan 17:20-23), relación en la que cada uno conserva su individualidad, aun mientras piensa y actúa como los demás que siguen “una misma regla” (1 Corintios 1:10; Filipenses 3:16).

13. “Oí una voz del cielo…”.

a)  ¿“Una voz” de dónde? “...del CIELO.”

b)  ¿De quién, o de quiénes, es la “voz”?

Respuesta. De los ciento cuarenta y cuatro mil que “cantaban un cántico nuevo… y nadie podía aprender el cántico sino aquellos ciento cuarenta y cuatro mil”.

c)  Ya que la “voz” es “del cielo”, ¿qué significa este hecho acerca del lugar que ocupan los seres que hacen sonar esta “voz”?

Respuesta. Que se encuentran en el cielo, y no en la tierra. Volvemos una y otra vez a enfatizar este hecho, esperando que el estudioso de esta visión lo tenga presente siempre para el entendimiento correcto de ella.

14.  La “voz del cielo” era como “estruendo de muchas aguas”.

a)  Definir “estruendo”, comparando este vocablo con otros de la misma categoría.

(1)  Estruendo significa “ruido grande”.

(2)  Bramido. “(De bramar). 1. m. Voz del toro y de otros animales salvajes. 2. m. Grito o voz fuerte y confusa del hombre cuando está colérico y furioso. 3. m. Ruido grande producido por la fuerte agitación del aire, del mar, etc.” (Diccionario de la lengua española)

(3)  Estridente. Del lat. strīdens, -entis). 1. adj. Dicho de un sonido: Agudo, desapacible y chirriante. 2. adj. Que produce ruido y estruendo. 3. adj. Dicho de una persona o cosa: Que, por exagerada o violenta, produce una sensación molestamente llamativa.” (Diccionario de la lengua española)

(4)  Murmullo. “Del lat. tardío murmurium). 1. m. Ruido que se hace hablando, especialmente cuando no se percibe lo que se dice. 2. m. Ruido continuado y confuso de algunas cosas.” (Diccionario de la lengua española)

b)  Anotar tres ejemplos de “muchas aguas”, describiendo concisamente el sonido de cada ejemplo y el impacto que suele hacer sobre el que lo oye.

(1)  El mar. Las olas de tamaño mediano, y más aún las grandes, producen un bramido profundo y sonoro al chocar con arrecifes o playas, inspirando reverente admiración en algunos observadores, mas en otros, temor y temblor.

 

Olas del mar caen sobre una playa tropical.

Olas marinas

Las olas son ondulaciones que el viento origina en la superficie del agua de los mares, océanos y lagos. La parte superior de una ola se llama cresta. Las olas originadas por los maremotos se denominan tsunamis. Matthew D. Smith Microsoft ® Encarta ® 2007. © 1993--2006 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.

 

(2)  Un río caudaloso cuyas aguas fluyen rápidamente sobre un lecho de piedras de distintos tamaños y formas, formándose turbulentas olas espumosas. El ruido es constante y poderoso. Quien se para en la ribera suele ser conmovido hondamente por el impresionante rugir de las veloces corrientes tumultuosas. Hechizado por tan glorioso espectáculo de la naturaleza.

(3)  Una catarata grande.

 

Las cataratas de Iguazú, Argentina.

Las cataratas de Iguazú, Argentina.

 

El de Iguazú es uno de los parques nacionales argentinos más emblemáticos, por la belleza y grandiosidad de las cataratas, así como por la riqueza de la flora y la fauna que alberga. Los numerosos visitantes asisten atónitos al espectáculo de sonido y color que forma la enorme caída del río Iguazú (hasta catorce saltos importantes en el sector argentino), cuyas aguas se precipitan a un vacío de 80 m en el punto más elevado, lo que provoca una densa nube de vapor que permite la visualización de un sinfín de arco iris. Scott Tansey/Panoramic Images  Microsoft ® Encarta ® 2007. © 1993—2006 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.

 

La Catarata de Niágara, entre Estados Unidos de América y el Canadá.

La Catarata de Niágara, entre Estados Unidos de América y el Canadá.

 

c)  Así que, la voz del gran coro celestial que componen los ciento cuarenta y cuatro mil es como el “estruendo” de olas grandes del mar, corrientes ruidosas o el sonido ensordecedor de una enorme catarata impresionante sobremanera, conmovedora, emotiva en extremo, asombrosa, abrumadora, dejando admirado, pasmado, embelesado, al oyente.

15.  La “voz del cielo” era “como sonido de un gran trueno”.

a)  Describir los distintos sonidos que hace “un gran trueno”.

(1)  Retumba por los cielos, ya aumentando de volumen, ya bajando, variando continuamente.

(2)  A veces, empieza suavemente, luego de repente, estalla con tanta fuerza que sacude violentamente no solo los aires sino también la tierra misma, haciéndola vibrar.

(3)  Sigue resonando durante varios segundos, cambiando de intensidad y alcance.

(4)  Comienza en determinado punto de los cielos, luego se mueve sonoramente por el espacio. Entonces, salta en distintas direcciones, o se lanza precipitadamente por las vastas expansiones celestiales, terminando ya en un tremendo crescendo estremecedor ya en una apacible aspiración.

b)  El “sonido de un gran trueno”, ¿es agradable o causa temor?

(1)  La persona cobijada en lugar seguro, madura intelectual y espiritualmente, confiada de su salvación eterna en virtud de su conocimiento del evangelio puro y plena obediencia al mismo, como además siempre maravillada de las obras de Dios, puede que encuentre “agradable” el sonido de un gran trueno. Fascinante. Emocionante. Instructivo al espíritu. Grato al alma, por ser tan magna manifestación del poder divino. Tal ser se deleitaría en escuchar la voz de gran coro celestial, voz que se oye “como sonido de un gran trueno”.

(2)  Por otro lado, la persona que se halla en lugar inseguro y peligroso, el alma carente de entendimiento y desobediente ante Dios, llena de supersticiones debilitantes y medrosas, en fin, pusilánime y pecadora, suele sobresaltar de terror al escuchar un gran trueno, asociándolo con la ira y el castigo de Dios. Sonido infernal. Presagio augural de condenación. Campanazo de destrucción. A menos que crea sinceramente en Cristo, se arrepienta y se bautice, sumergiéndose en agua “para perdón de los pecados” (Hechos 2:38; Marcos 16:16), jamás escuchará cantar a los ciento cuarenta y cuatro mil o a cualquier otro coro celestial, ni mucho menos unir su voz a la de los redimidos eternamente y para siempre.

16.  La “voz del cielo” era “como de arpistas que tocaban sus arpas”.

a)  Cierto o falso. La “voz del cielo” era la música de miles de arpas. Falso. Era “como de arpistas”. “Como” indica “comparación”.

b)  Describir la música que produce el arpa tocada con destreza. Melodiosa.“Melodioso, sa. adj. Dotado de melodía, dulce y agradable al oído.” (Diccionario de la lengua española)

c)  Cierto o falso. La mención de “arpistas” en este texto constituye aprobación tácita para el uso de instrumentos músicos en el culto de la iglesia en la tierra. Cualquiera que sea su respuesta, explicar brevemente por qué. La respuesta correcta es: Falso. Muchos objetos de esta categoría se mencionan en el libro de Apocalipsis, por ejemplo, incensario de oro, incienso, altar de oro, fuego, coronas de oro, ropas blancas, siete lámparas de fuego, vidrio mezclado con fuego, templo, arca de su pacto, etcétera. Nadie en sus cabales espirituales argumentaría que el nombramiento de estos objetos en el contexto altamente retórico y simbólico de las visiones y profecías apocalípticas fuese razón suficiente para instituir su uso en la iglesia en la tierra.

17.  El coro celestial de los ciento cuarenta y cuatro mil.

a)  ¿Cuántas personas integraban el coro más grande que jamás usted haya escuchado? Cada lector respondería conforme a sus experiencias personales. ¿Veinticinco, cincuenta, cien, tres cientos?

b)  ¿Cuántos seres integraban el coro celestial que escuchó el apóstol Juan en esta visión? ¡Nada menos que ciento cuarenta y cuatro mil! Desde luego, este número es simbólico. Con todo, se proyecta una multitud no pequeña.

c)  ¿Qué cántico entonaba aquel coro?

Respuesta. ¡Nadie en la tierra sabe aquel cántico! “Nadie podía aprender el cántico sino aquellos ciento cuarenta y cuatro mil que fueron redimidos de entre los de la tierra” (Apocalipsis 14:3).

d)  Anotar tres diferencias entre el cántico de los ciento cuarenta y cuatro mil y el cántico mentado en Apocalipsis 15:1-4?

(1)  A diferencia de los ciento cuarenta y cuatro mil, los que entonan el cántico de Apocalipsis 15 son “los que habían alcanzado la victoria sobre la bestia y su imagen, y su marca y el número de su nombre” (15:2). Se trata, pues, de dos agrupaciones distintas.

(2)  Los ciento cuarenta y cuatro mil están “en pie sobre el monte de Sión”. En cambió los que entonan el cántico de Apocalipsis 15 están “en pie sobre el mar de vidrio” (15:2).

(3)  Nadie sabe el cántico de los ciento cuarenta y cuatro mil sino ellos mismos (14:3). En cambio, los que alcanzan victoria sobre la bestia, etcétera, “cantan el cántico de Moisés siervo de Dios, y el cántico del Cordero”, revelándose el mensaje de su cántico en el mismo texto de Apocalipsis 15:3-4.

e)  ¿Cuántas mujeres cantan en el coro de los ciento cuarenta y cuatro mil?

Respuesta. ¡Ninguna! Los que cantan en este coro “son los que no se contaminaron con mujeres, pues son vírgenes” (Apocalipsis 14:4). Por lo tanto, todo aquel coro se compone de varones.

18.  Más pistas para identificar a los ciento cuarenta y cuatro mil. Apocalipsis 14:4-5. (4) “Estos son los que no se contaminaron con mujeres, pues son vírgenes. Estos son los que siguen al Cordero por dondequiera que va. Estos fueron redimidos de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero; (5) y en su boca no fue hallada mentira, pues son sin mancha delante del trono de Dios.” Según estos dos versículos, cinco atributos distinguen a los ciento cuarenta y cuatro mil.

a)  “Estos son los que no se contaminaron con mujeres, pues son vírgenes.”

(1)  Cierto o falso. Todos los ciento cuarenta y cuatro mil son varones. Cierto. El sentido natural de la expresión “no se contaminaron con mujeres, pues son vírgenes” es que se trata solo de varones.

(2)  ¿Se contamina con mujer todo varón virgen que se casa legítimamente con una mujer virgen? Negativo. Por lo menos, suponemos que no. ¿Qué “contaminación”, “inmundicia”, “pecado sexual” u otro pecado hay en una relación matrimonial completamente legítima, sana y pura?

(3)  ¿Se contamina con hombre la mujer virgen que se casa legítimamente con un varón virgen? Negativo. Aplican las mismas consideraciones.

(4)  ¿Se contamina con mujer el varón virgen que adultera o fornica? Positivo. Y haciéndolo, no solo pierde su virginidad sino también su santidad.

(5)  En el contexto de Apocalipsis 14:1-5, ¿es “contaminarse” sinónimo de “pecar”? El que escribe opina que sí.

(6)  Cierto o falso. Ni siquiera uno de los ciento cuarenta y cuatro mil se casó jamás. Cierto. ¿Qué evidencia incontrovertible sostiene esta respuesta? “Son vírgenes.” Comoquiera que sea el significado o la interpretación de la expresión “no se contaminaron con mujeres”, en el contexto de Apocalipsis 14:4 “virgen” identifica a un varón que no ha tenido nunca relaciones íntimas con mujer alguna, bien sea pura o impura sexualmente. Virgen. Persona que no ha tenido relaciones sexuales.” (Diccionario de la lengua española) Este es el significado natural del vocablo. Ningún aspecto o circunstancia de Apocalipsis 14:4 requiere o implica algún otro uso. No es virgen el varón que se casa legítimamente y sostiene relaciones íntimas con su esposa. No es virgen el varón que tiene relaciones sexuales sin casarse. Es virgen el varón que no ha tenido nunca relaciones íntimas con mujer alguna.

b)  “Estos son los que siguen al Cordero por dondequiera que va.”

(1)  Fueron sellados durante su vida en la tierra, y por inferencia indisputable fueron fieles a Cristo hasta la muerte. “No hagáis daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que hayamos sellado en sus frentes a los siervos de nuestro Dios. Y oí el número de los sellados: ciento cuarenta y cuatro mil…” (Apocalipsis 7:3-4). Recalcamos: fueron sellados en la tierra, y no en el cielo.

(2)  Le siguen en el cielo, por ejemplo, acompañándolo en “el monte de Sión” (Apocalipsis 14:1), pero fueron sellados en la tierra física.

c)  “Estos fueron redimidos de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero…” Este mismo rasgo se expresa en Apocalipsis 14:3 de la siguiente manera: “…aquellos ciento cuarenta y cuatro mil que fueron redimidos de entre los de la tierra”.

(1)  Fueron “sellados” en la tierra, sinónimo de “redimidos” en la tierra.

(2)  ¿Cómo fueron “sellados”, es decir, “redimidos”? De la misma manera que los demás seres humanos sellados o redimidos, a saber, a través de escuchar y obedecer al evangelio puro del Señor Jesucristo. Oyeron el evangelio. Su fe en Cristo vino “por el oír, y el oír por la palabra de Dios” (Romanos 10:17). Se arrepintieron y fueron bautizados (sumergidos en agua) “para perdón de los pecados” (Hechos 2:38-47), tal cual los demás que son redimidos por la sangre del Cordero. No había un evangelio especial para los ciento cuarenta y cuatro mil. “Habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa(Efesios 1:13). Asimismo fueron sellados los ciento cuarenta y cuatro mil.

-Y usted, estimado estudioso de las Sagradas Escrituras, y en particular de las visiones aleccionadoras de Apocalipsis. ¿Ha sido usted sellado espiritualmente conforme a estas precisas enseñanzas divinas?

(3)  Una expresión muy similar a “fueron redimidos de entre los de la tierra” se encuentra y otro pasaje de Apocalipsis. ¿Qué es el pasaje y de quiénes se trata?

(a)  El pasaje es Apocalipsis 5:9. “…porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación…”

(b)  Quienes pronuncian estas palabras son “los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos” (Apocalipsis 5:8).

(c)  Respecto a cómo y dónde fueron redimidos, las semejanzas entre los ciento cuarenta y cuatro mil, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos son obvias. Todos fueron redimidos en la tierra por la sangre del Cordero hecha eficaz en sus vidas cuando obedecieron al evangelio.

d)  “En su boca no fue hallada mentira, pues son sin mancha delante del trono de Dios.”

(1)  Redimidos durante su vida en la tierra por la sangre de Cristo, viven en santidad hasta su partida, y el fruto de su conducta intachable es que “son sin mancha delante del trono de Dios”.

(2)  En igual estado de santidad se presentan los cuatro seres vivientes, los veinticuatro ancianos y la “gran multitud” (Apocalipsis 4, 5, y 7:9-17).

e)  Son “primicias para Dios y el Cordero”.

(1)  “Primicia. (Del lat. primitiae, -arum, primicias). Fruto primero de cualquier cosa. Principios o primeros frutos que produce cualquier cosa no material.” (Diccionario de la lengua española)

(2)  Los ciento cuarenta y cuatro mil son los “principios o primeros frutos” de una “cosa no material”. ¿De qué son ellos los “principios o primeros frutos”? De todos los israelitas (judíos) que acepten a Jesucristo como el Mesías durante el tiempo del cumplimiento del Sexto Sello, específicamente, hacia fines del período que cubre el Sexto Sello. De “cosa no material”, pues el reino de Dios en el que se hacen ciudadanos estos judíos “no es de este mundo”. “Mi reino no es de aquí” (Juan 18:36).

19.  ¿Quiénes, pues, son los ciento cuarenta y cuatro mil de acuerdo con todos los datos, tanto los divulgados textualmente en Apocalipsis como los inferidos?

a)  Aventuramos la siguiente hipótesis: son varones vírgenes de la raza judía que nazcan y vivan hacia fines del temible “poco de tiempo”, período que cubre el Sexto Sello, al cual pertenece la visión de los ciento cuarenta y cuatro mil sellados revelada en Apocalipsis 7:1-8. Estos varones judíos rompen con la inmensa mayoría de sus antepasados al reconocer a Jesucristo como el verdadero y único Mesías, obedeciendo su evangelio al confesar el nombre del Señor delante de los hombres y bautizarse conforme a la voluntad de Dios. Son redimidos, añadidos a la iglesia del Señor Jesucristo y sellados. Pese a las circunstancias difíciles y peligrosas del tiempo en el que les toca vivir, son leales a Cristo hasta el fin. Integran la última generación de los judíos, pues pronto suena la Séptima Trompeta cuya voz señala la consumación del “misterio de Dios”, el fin de todo lo material, “como cosa hecha”, y el fin del tiempo mismo (Apocalipsis 10:5-7). Los visualizamos como varones jóvenes o adultos jóvenes, quizá la gran mayoría entre los once años de edad hasta los treinta y cinco. Abrumados por el engaño universal de las naciones en pleno desarrollo en derredor suyo, no se casan ni tienen relaciones íntimas con mujer alguna. Su compromiso con Cristo es incondicional. Su entrega a la vida de santidad y espiritualidad es total. Efectivamente, ellos son “primicias para Dios y para el Cordero”. Primicias de todos los judíos que recibirán a Jesucristo como el Mesías en aquellos tiempos del fin. “Principios o primeros frutos” implican “otros” de la misma categoría. Los “otros” serían los demás judíos mujeres, casados, solteros; adolescentes, adultos, ancianos- todos cuantos también obedezcan al evangelio del Señor durante el tiempo cuando los cuatro ángeles detienen “los cuatro vientos de la tierra… hasta que” hayan sido sellados en sus frentes los ciento cuarenta y cuatro mil.

b)  Respalda esta hipótesis, corroborándola maravillosamente a nuestro entender, la intrigante revelación en Romanos 11:25-26. “Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles; y luego todo Israel será salvo…” “La plenitud de los gentiles” ya habrá entrado cuando Satanás queda suelto y “los tres espíritus inmundos a manera de ranas…  van a los reyes de la tierra en todo el mundo, para reunirlos a la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso” (Apocalipsis 16:13-14). Es entonces que también entrará un número no pequeño de judíos, primicias de los que son los ciento cuarenta y cuatro mil varones vírgenes judíos.

20.  La población judía mundial para el año 2002.

a)  “Según la, el global de la población judía a comienzos de 2002 era de 13.296.100 personas. El mundo judío constituía cerca del 2,19 por 1.000 de la población total del mundo, lo que señala que una de cada 457 personas en el mundo es judía. Según los datos revisados, entre 2001 y 2002 la población judía se estima creció en 44.000 personas, cerca del 0,3 por ciento del total.”  www.wikipedia.com

b)  Estimando en 15,000,000 la población judía global para el año 2011 (fecha de esta versión), y tomando el número ciento cuarenta y cuatro mil como literal, aunque sabemos que es simbólico, este número de ciento cuarenta y cuatro mil equivaldría al .0096 % de la población judía global, niños incluidos. No pretendemos decir o siquiera implicar nada en particular al presentar estos cálculos. Al contemplar la posible conversión de muchos judíos durante el “poco de tiempo” tengamos presente que las “primicias” son los “primeros frutos”, y no necesariamente el grueso de la cosecha.

 

-En la Página www.editoriallapaz.org/romanos_desglose_de_estudios.html  se encuentran enlaces para otras Páginas que contienen comentarios amplios sobre todo el Capítulo 11 de Romanos.

PD  Porque, ¿qué aprovechará al hombre dedicar largas horas a la identificación de los ciento cuarenta y cuatro mil, si él mismo no ha aprendido ni obedece “los rudimentos de la doctrina de Cristo” (Hebreos 6:1)? Que el Antiguo Testamento fue clavado, en su totalidad, a la cruz (Colosenses 2:14-17; 2 Corintios 3:6-17; Hebreos 7:12; 8:6-13). Que el discípulo del Señor ha de vivir, adorar y obrar conforme al Nuevo Testamento de Cristo (Hebreos 9:15-17). Que se desliga de Cristo, cayendo de la gracia, el discípulo que se sujeta a estatutos y leyes del Antiguo Testamento, por ejemplo, diezmar, guardar días, incluso el séptimo día, y abstenerse de alimentos inmundos, habiendo Dios limpiado todos los alimentos (Gálatas 5:4; Marcos 7:17-19; 1 Timoteo 4:1-5). Que el bautismo ordenado por la Deidad es “para perdón de los pecados” (Hechos 2:38; 22:16; 1 Pedro 3:21; Marcos 16:15-16). En cuanto al aprendizaje de la revelación divina, ordenemos sabiamente prioridades con el fin de alcanzar salvación eterna. Lo rudimentario primero, como fundamento. Luego, el estudio de Apocalipsis y otros textos proféticos. No dejando nunca de hacer abundantes buenas obras y vivir en santidad, pues quien no cuente con estos frutos esenciales, ¿de qué le aprovechará su conocimiento de materias no absolutamente necesarias para la salvación?

 

Ejercicio para determinar la identidad de los ciento cuarenta y cuatro mil

Parte 3 del Sexto Sello. La gran multitud en el cielo.

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